Nathan Fillion: “El ego impulsa a Guy Gardner”
El corte de pelo dice mucho. Nathan Fillion lo sabe y por eso, cuando intenta explicar a Guy Gardner, comienza por ese casquete rubio que parece concebido para provocar una discusión antes de que el personaje abra la boca. Para el actor, alguien capaz de salir tranquilamente a la calle con semejante peinado está enviando un mensaje bastante preciso: La opinión de los demás le importa muy poco.
Guy Gardner ya había demostrado en Superman que puede salvar al mundo y conseguir simultáneamente que uno desee alejarse de él durante una fiesta. Fillion encontró precisamente allí la clave del personaje: no intentar volverlo agradable. Gardner es arrogante, abrasivo, impulsivo, narcisista y tiene una extraordinaria capacidad para decir aquello que cualquier otra persona habría tenido la prudencia de callar. Pero también fue elegido por un anillo de Green Lantern, y esa contradicción entre el héroe y el hombre que difícilmente elegiríamos como amigo es lo que lo convierte en algo más interesante que un simple alivio cómico.
Su regreso en Lanterns le permite ampliar al personaje presentado en Superman. La serie se adentra en ese “club secreto dentro del club secreto”, como lo llama Fillion: los Green Lanterns dentro de una comunidad de superhéroes mucho mayor. Allí Guy comparte universo con Hal Jordan (Kyle Chandler) y John Stewart (Aaron Pierre), y comienza a revelar algo que apenas podía insinuarse en una película coral: detrás de su comportamiento excesivo existe una historia, unas heridas y una concepción muy particular de lo que significa haber sido elegido.
Durante esta conversación, Fillion habla de los daños cerebrales sufridos por Gardner en los cómics, de su ausencia de filtros, de sus tendencias narcisistas y de aquello que, pese a todo, lo hace digno del anillo. También explica por qué quiso mantener una continuidad absoluta entre el Guy Gardner de Superman y el de Lanterns, imagina una alianza con Booster Gold y reconoce que, si necesitara realmente un Green Lantern para salvarlo, probablemente preferiría llamar a John Stewart.
Guy Gardner puede ser bastante abrasivo. ¿Precisamente eso lo convierte en un personaje especialmente divertido de interpretar?
Absolutamente. Hay una verdadera libertad ahí. Creo que cuando interpretas a alguien abrasivo y desagradable tienes que entender dónde está esa línea que debes detenerte antes de llegar a la verdadera malicia. Necesitas suficiente comportamiento de bocazas y bufón para que puedas juzgarlo tranquilamente y descartarlo diciendo: “Bueno, este tipo es un imbécil. Ni siquiera te preocupes por él”.
Cuando alguien hace suficiente ruido, no te preocupa. Es cuando se queda callado cuando empiezas a preocuparte. Hay una zona intermedia donde estás seguro. Ahí está la fórmula secreta.

¿Había alguna característica de Guy Gardner procedente de los cómics que no quisieras perder?
El simple hecho de que sea desagradable. Cuando comencé en esta industria era muy importante para mí caer bien. No podía establecer una separación entre yo, el actor que quería agradar, y el personaje que estaba interpretando, que no era yo.
Lo que importa es la historia. Entender que ser juzgado también significa ser reconocible. La gente no puede identificarse con alguien perfecto, así que interpretar a una persona defectuosa es fantástico. Hay que abrazar esos defectos. Son los defectos los que hacen complejas a las personas. Los defectos te dicen quiénes son y cómo reaccionarán ante determinadas situaciones. Además, nos permiten sentarnos a juzgar a los personajes que vemos en televisión, algo que considero muy importante.

¿En qué se diferencia el Guy Gardner de Lanterns del que vimos en Superman?
No sé si es diferente. Para mí era importante asegurarme precisamente de que no lo fuera. Quería mantener cierta consistencia. Si existe alguna diferencia está en los asuntos que tiene que enfrentar. Desde afuera ves a un grupo de superhéroes, pero cuando te acercas descubres que dentro de ese grupo existe otro grupo: los Green Lanterns, policías espaciales. Ellos tienen sus propios asuntos, cosas con las que los demás superhéroes no tienen que lidiar. Es un club secreto dentro del club secreto.
Quería que la gente entendiera que era el mismo Guy —¿viste lo que hice ahí?— en ambos proyectos.
¿Pasar más tiempo con él en Lanterns cambió tu manera de entenderlo o de sentir empatía por él?
Cuando pasas tiempo con un personaje aprendes más sobre él. Puedes observar las decisiones que toma y, al hacerlo, empiezas a conocerlo mejor. Siempre se dice que las relaciones a distancia no funcionan porque no ves a la otra persona tomando decisiones todos los días. Cada vez que podemos ver a Guy tomando decisiones descubrimos algo más sobre quién es.
Aquí hay algunos momentos en los que podemos escucharlo, conocer algunas de sus experiencias y observar más decisiones. Descubrimos mejor de qué es capaz y dónde establece determinados límites. Simplemente pasamos más tiempo con él.

Una característica fundamental de Guy Gardner es que parece no importarle absolutamente nada lo que los demás piensen de él. ¿Cómo se interpreta algo así?
Una de las características importantes de Guy Gardner es precisamente esa: no le importa lo que la gente piense de él. No está limitado por las opiniones de los demás. Entonces, ¿cómo muestras eso? Hay una manera muy sencilla: su corte de pelo.
Miras a un tipo con ese corte y queda claro que no le importa tu opinión. Es una manera muy fácil de entender qué clase de hombre es Guy Gardner. Si está dispuesto a llevar eso en la cabeza, no tiene sentido discutir con él. No vas a conseguir convencerlo de nada. Ese hombre piensa que ese peinado es razonable.
En los cómics, Guy Gardner sufrió un daño cerebral que alteró radicalmente su personalidad. Incluso si Lanterns no hace referencia directa a esa historia, ¿la idea de una identidad modificada por un trauma influyó en el hombre que construiste para tu interpretación?
Sí, absolutamente. Cuando estás desarrollando un personaje piensas: “¿Qué clase de persona se comportaría de esta manera? ¿Qué llevaría a alguien a ser así?”. Guy es extremo. Y está en el canon: fue atropellado por un autobús y estuvo en coma. Utilicé esa idea para pensar que recibió un buen golpe en la cabeza y que algo ocurrió con ese mecanismo del cerebro que te dice: “Quizá no deberías decir esto en voz alta”.
Guy ya no tiene ese filtro. Es ese tipo que todos conocemos que siempre es demasiado. Demasiado. Tú piensas: “Vamos, no lo hagas”, y él responde: “¿Qué? ¿Qué podría salir mal?”. Todos conocemos a alguien así.
Pero al mismo tiempo puedes pensar: “Recibió un golpe en la cabeza. Dale un poco de margen”. Casi terminas perdonándolo y evitando juzgarlo demasiado duramente porque no está jugando con la baraja completa.
Guy puede ser abrasivo, difícil y francamente insoportable, pero el anillo lo eligió. ¿Qué existe debajo de todo eso que hace a Gardner genuinamente digno de ser un Green Lantern?
No tiene miedo. No tienes que ser bueno para ser un Green Lantern. Al contrario, creo que cuando los Guardianes necesitan hacer algo que quizá no resulte demasiado bonito hay un par de tipos a los que pueden llamar, y uno de ellos es Guy Gardner. Le dicen: “Necesitamos hacer algo que quizá no sea muy agradable”, y él responde: “Sí, lo haré”. No le importa. Tiene sus utilidades, realmente las tiene. Simplemente es muy desagradable.
En los cómics, Guy tiene formación en psicología y educación y, sin embargo, con frecuencia parece ser la persona con menos conciencia de sí misma en cualquier habitación. ¿Interpretaste esa contradicción pensando que puede comprender mejor a los demás que a sí mismo?
No sé si Guy Gardner llega a ser completamente narcisista, pero definitivamente tiene tendencias narcisistas. Cuando hablamos de cómo se sienten otras personas, o de las personas en general, o simplemente de empatía, no creo que Guy Gardner sea el hombre al que quieras acudir. No creo que sea alguien a quien puedas decirle: “Oye, creo que nuestro amigo está bastante deprimido. Quizá deberíamos ir a animarlo”. No creo que tenga dentro de sí esa capacidad para comprenderlo.
Puedes enseñarle a alguien a ser plomero. Puedes darle a alguien un título en psicología. Eso no lo convierte en una buena persona ni significa necesariamente que sea bueno relacionándose con la gente. Caso ejemplar: Guy Gardner.
Guy parece haberse convertido en uno de los personajes que conectan diferentes proyectos de este nuevo universo DC. ¿Cómo contemplas su futuro?
No sé en cuántas series o proyectos diferentes aparecerá Guy Gardner. Creo que puedo decir tranquilamente que probablemente no serán suficientes. Más sería mejor.
Me gusta la idea de que este sea el comienzo del nuevo universo DC que estamos empezando a disfrutar. A medida que aparecen las diferentes piezas, también empiezan a aparecer los hilos que las conectan.
Creo que Guy Gardner se está convirtiendo en uno de esos hilos que unen este universo. Forma parte del telón de fondo, de la realidad de este DCU, y me estoy divirtiendo muchísimo existiendo dentro de él.
Entre Guy Gardner, Hal Jordan y John Stewart, ¿quién crees que está mejor preparado para ser Green Lantern?
Me alegra que limites la pregunta a los tres porque iba a mencionar a un Green Lantern fantástico que todavía no hemos conocido: Kyle Rayner. Ha hecho cosas espectaculares porque su poder se basa en la imaginación y él es artista, así que posee una imaginación extraordinaria.
Pero entre los tres diría que probablemente el Green Lantern mejor preparado, mejor entrenado y más capacitado ahora mismo es John Stewart. Los tres tienen defectos y los tres poseen fortalezas increíbles. Evidentemente, todos son dignos del anillo. Pero si necesitara un Green Lantern, espero que me tocara John Stewart.
Si Guy tuviera que elegir a otro personaje de DC como compañero para resolver un crimen, ¿quién sería?
Me gusta muchísimo la dinámica tipo Abbott y Costello, el gracioso y el serio. En ese caso me encantaría emparejar a Guy Gardner con alguien absolutamente estoico como Batman. Pero creo que sería mucho más divertido ver a dos idiotas arruinándolo todo. Pienso en algo parecido a The Other Guys. Pondría a Guy Gardner con Booster Gold. Serían dos tipos de los que resulta muy fácil reírse.
Si John Stewart termina abrazando plenamente su lugar dentro de los Green Lantern Corps, ¿Guy lo consideraría inevitablemente un rival, incluso alguien capaz de amenazar su propia identidad?
Creo que sí. El anillo hace que Guy se sienta muy, muy especial. Si aparece otro tipo con un anillo, de repente eres un poco menos especial. Ahí surge inmediatamente la posibilidad de las comparaciones y, por supuesto, no quieres que nadie piense que el otro es mejor que tú. El ego impulsa a Guy Gardner.
Además, este no es un superpoder con el que hayas nacido: eres elegido para formar parte de los Green Lantern Corps. Para alguien impulsado por su ego tanto como Guy Gardner, creo que resultaría tremendamente difícil aceptar siquiera la posibilidad de que otra persona pudiera ser elegida por encima de él.


















