La “alquimia inesperada” y los fantasmas de Nueva York detrás del regreso de Interpol
En algún punto del camino desde el Mercury Lounge hasta la era moderna, Interpol se convirtió en la banda de rock neoyorquina más constante de su generación. Nunca se han separado ni implosionado, aunque estuvieron cerca al menos una vez, y han mantenido un ritmo constante de nuevos lanzamientos, es decir, sacan un álbum cada tres o cuatro años desde su debut en 2002 que marcó toda una generación. Esto hace que la fantástica calidad de This Mirror Weighs a Ton no sea sorpresa, el octavo álbum del grupo.
Sin embargo, para llegar hasta aquí se requirió algo de creatividad. El disco cuenta con la participación de dos colaboradores nuevos: el productor, Andrew Wyatt, y el bajista, Brad Truax, un veterano de sus giras anteriores que nunca antes había grabado antes en el estudio con ellos. El líder, Paul Banks, expresa que “es como un nuevo comienzo para la banda, toda esta alquimia inesperada se siente revitalizadora”.
El 28 de agosto, a unas semanas antes del lanzamiento, Banks y el guitarrista, Daniel Kessler, almuerzan en el restaurante de un hotel en el centro de Manhattan. Ya ninguno de los dos vive en Nueva York; Kessler pasa gran parte de su tiempo en Barcelona, y Banks habita, cómodamente instalado, en Berlín con su esposa y sus dos hijos pequeños. El baterista Sam Fogarino, el tercer miembro de la agrupación, vive en Filadelfia. Ambos afirman que se encuentran felices de estar de vuelta en la ciudad. Kessler confiesa, “Hay algo que comprendí cuando empezamos a girar. (…) Cuando sea que vuelvas, podrás retomar justo donde lo dejaste. Regresas aquí y puedes volver a tu vida sin problemas”.
Empezaron a grabar este álbum no muy lejos de aquí, en el estudio de Wyatt en el sótano del West Village. Se reunieron durante unos días para improvisar y componer con Fogarino y Truax en la primavera de 2024. Wyatt podría parecer la opción menos obvia como colaborador para Interpol; es un experimentado creador de éxitos pop que lideró el trío suecoestadounidense, Miike Snow, a finales de la década de 2000 antes de coescribir éxitos para Bruno Mars como ‘When I Was Your Man’, y para Lady Gaga con ‘Shallow’, pero descubrieron que les abrió nuevas posibilidades.
“Pasamos unos días muy divertidos”, dice Banks, quien conoció a Wyatt hace unos 10 años cuando produjo algunas canciones para Banks & Steelz, el dúo del cantante con RZA de Wu-Tang Clan. “Ser amigo del productor es una dinámica muy interesante. Cuando funciona, es una maravilla tener un momento el compañero de banda que tiene toda esa sabiduría sobre cómo realizar discos con un sonido increíble”.
El otro cambio, posiblemente, aún más importante en el proceso de la agrupación para este proyecto fue incorporar a alguien a quien conocen desde hace muchísimo más tiempo. Truax ha tocado el bajo en la formación en vivo de Interpol desde 2011, cuando se unió para llenar el vacío dejado por el volátil cofundador de la banda, Carlos Dengler, cuya salida fue como “perder una extremidad” para Banks. Mientras tanto, Banks se ha encargado del bajo en los tres discos que han grabado durante ese periodo: El Pintor de 2014, Marauder de 2018 y The Other Side of Make-Believe de 2022. Asumió este rol por necesidad, pero llegó a disfrutarlo. Recuerda, “Daniel y yo nos reunimos inmediatamente después de que se fuera Carlos para descubrir ¿Qué tenemos aquí? (…) Y funcionó, funcionó de maravilla. Seguimos así un tiempo hasta que llegó a un buen final natural”.
Luego de una década trabajando de esta manera, a Banks le atrajo la idea de dejar que Truax se encargara de componer líneas de bajo para acompañar las progresiones de acordes de Kessler. “Me permitió volver a mis orígenes en mi proceso de composición, cuando tocaba la guitarra o cantaba”, comenta que “Fue como volver a casa, frente al micrófono”.
Kessler rememoró, “Fue un momento muy emocionante, me sentí como si estuviéramos jugando en el sótano haciendo lo que sea. Me recordó mucho a cuando tenía 16 años y todo era divertido”.
Tras cinco días en casa de Wyatt, tenían los bocetos de cuatro canciones nuevas: ‘Wings on Fire’, el clásico y enérgico tema de Interpol, ‘So Rides the Reindeer’, un tema inusualmente suave, ‘Iron City’, con sus ritmos complejos, y la balada sombría de ‘Sudden’. Para Banks, se sintió como un regreso a lo mejor de la banda, afirmó, “Vayamos una sala ruidosa y desahóguemonos con la música. (…) Gritaré por encima de la batería y construiremos canciones con esa energía visceral que surge de tocar en directo, así fue como empezamos”.
Poco después de dichas sesiones, Interpol dio su concierto más grande hasta la fecha. Estremecieron a 160.000 fans en Ciudad de México y regresaron a Nueva York a finales de 2024 para trabajar durante un par de semanas en Gonzo’s, un local de ensayo ubicado en la antigua locación del añorado Mondo Kim’s en St. Mark’s Place. En 1997, cuando todavía era una tienda de música y vídeos, fue donde los miembros del grupo conocieron a Truax, quien trabajaba como comprador. “Yo solía pegar allí los folletos de Interpol, fue genial trabajar allí. Fue como volver al inicio”, apunta Kessler.
Grabaron la mayor parte del nuevo álbum en ese lugar, un cuarto fantasmagórico, lleno de reliquias de la Nueva York de principios del milenio. Kessler comenta, “El hecho de poder ir y venir del estudio caminando… Me recordó a los viejos tiempos de Interpol, caminando juntos a los ensayos, saliendo juntos, rumiando las canciones que no se te quitan de la cabeza. (…) Momentos emocionantes que surgen inesperadamente, ese tipo de cosas es lo mejor”.
Tras las giras de enero del 2025 se vieron de nuevo en Nueva York, en un nuevo estudio que Wyatt abrió en último piso de un edificio de oficinas en Chinatown, “Es un espacio muy poco convencional, es como una oficina de 325 metros cuadrados sin divisiones. Hay una sensación de amplitud, que es precisamente la idea” apuntó Kessler.
Mientras contemplaba esas cambiantes “New York vistas” (paisajes de Nueva York) por las ventanas, Banks dejó volar su imaginación. Luego regresó a Alemania, donde pasó el resto de 2025 escribiendo las letras del nuevo disco. “De febrero a octubre, ese fue mi trabajo: escribir las letras de este proyecto y tener un bebé”, afirma Banks.
CC: Elliot Lee Hazel*
Banks conoció a su esposa hace siete años y viven juntos desde que quedó varado en Edimburgo durante la pandemia. (Me dijo que fue “una situación digna de La isla de Gilligan” en 2021). Se casaron el año pasado, tienen un hijo de tres años y una hija de, aproximadamente, un año.
“Tengo una vida maravillosa en Berlín”, dice Banks, cuyo antebrazo izquierdo muestra las marcas desvanecidas de dos tatuajes temporales que le puso su hijo, un dinosaurio azul y un elefante rosa. Añade, “Soy una persona más feliz”.
Como muchos antes que él, ha descubierto que la paternidad ha renovado su impulso creativo de maneras sorprendentes. “Me hizo concentrarme en que, si voy a ser músico, voy a darle un significado. Al mismo tiempo, me he tomado las cosas con más calma en lo que respecta a mi carrera, porque mi satisfacción proviene de la felicidad y la salud de mis hijos”. Hace una breve pausa y confiesa, “Podría ponerme muy cursi”.
“Por favor”, le digo, “continúa”. Prosigue, “Convertirme en padre es como si se encendieran nuevas luces en mi alma que me convierten en una versión más completa de mí mismo. En la vida, a veces nos guardamos un poco el amor que damos, porque amar es bien vulnerable. Quizás yo, en particular, era de esas personas que no se abrían del todo. Cuando tuve hijos, pensé: ‘Dios mío, este es todo el amor que mi alma es capaz de crear’. Simplemente, abre esa válvula por completo y déjalo fluir”
Banks y Kessler han sido compañeros de banda durante más de la mitad de sus vidas. Se conocieron en el verano de 1996, hace 30 años, cuando ambos participaban en un programa de estudios de verano en París. Kessler recuerda ese momento de sus 20 años, relata, “Conocí a Paul meses después de que cumpliera 18, es increíble cómo puedes conocer a alguien así de repente. Puede ser un encuentro fugaz, y de pronto… Te cambia la vida en muchos sentidos. Me ha aportado muchísima riqueza”.
Ninguno de los dos da por sentado ese vínculo de colaboración. Kessler declara, “Quiero mucho a este hombre como persona, pero luego está esa química al hacer música. Se encuentran esos momentos de los que hablábamos antes, como ensayar en el sótano. Es algo muy especial cuando ya no eres un niño. ¿Sabes a lo que me refiero? El tener esa sensación es algo que hay que atesorar”.
Charlamos apenas unos días después del lanzamiento de Reality Awaits, el nuevo y muy discutido álbum de The Strokes, contemporáneos de Interpol de la era de Nueva York de Giuliani, aunque los dos grupos no se conocían bien. Banks los menciona cuando le pregunto qué ha estado escuchando últimamente y responde que le gusta ‘Lonely in the Future’ en especial. El tema donde Julian Casablancas con voz de Auto-Tune ignora a los supuestos enemigos e imitadores de su agrupación. En realidad, es más aficionado al hip-hop. Añade, “He estado disfrutando de dos de los tres discos que ha publicado Drake, Iceman y Maid of Honour”.
La conversación se desvía hacia la gira de otoño de Interpol, que los llevará a teatros de Norteamérica y Europa, además de una noche en un estadio de Vancouver como teloneros de Sombr, que nació casi un año después del lanzamiento de Antics. Están pensando en cómo ajustar sus listas de canciones junto con un nuevo repertorio de canciones bien potentes. “No vamos a ponernos a tocar sets de tres horas de la nada, eso es demasiado, así que hay que encontrar el equilibrio. Es un problema estupendo”, concluye Kessler.



















