Michelle Maciel está listo para mostrar su lado más real

Con el lanzamiento de ‘años, no meses’ junto a Kevin Roldán, Michelle Maciel dio inicio a una nueva era en su carrera artística. El cantante oriundo de Obregón, Sonora ya se prepara para el lanzamiento de su nuevo álbum de estudio, que llevará por título La Gloria. El proyecto promete ser una mezcla de géneros sumamente interesante, con el urbano, los corridos y los boleros conviviendo en armonía. 

A unos días de la publicación de su más reciente sencillo y con La Gloria en puerta, Michelle Maciel se reunió con ROLLING STONE en Español para hablar de lo que el público podrá esperar de esta nueva etapa, cómo estará conformada tanto narrativa como sónicamente, la evolución de su conexión con el regional mexicano y mucho más. 

Felicidades por este nuevo sencillo junto a Kevin Roldán y por esta nueva etapa. ¿Cómo surgió la idea de desarrollar este tema junto a Kevin? 

Hice un camp en Guadalajara el año pasado con gente muy talentosa. Happykid, un productor que para mí es de los mejores con los que he trabajado, si no es que el mejor; Mendoza, que también es un compositor muy bueno y que también tiene su proyecto musical, y muchas personas súper talentosas.

Dije, “En este camp, lo que quiero es hacer música de corazón, música que conecte conmigo y música real”. Surgió esta canción y al inicio el instrumental era totalmente urbano, pero ahora que traigo este disco que se llama La Gloria, tiene boleros, tiene reggaetón y tiene corridos, pero tú lo vas a escuchar y todo se siente dentro de una misma atmósfera. ¿Por qué? Porque nos encargamos de deshacer las canciones y volverlas a hacer para que tuvieran la mantener su esencia, pero acoplar este tipo de música un poquito más clásica, con unos pianos ochenteros y violines. Grabamos con músicos con cuerdas, con Mariachi de Tecalitlán. 

Yo sabía que quería un sonido así, pero no sabía cómo hacerlo. Fue prueba y error. A ver, no sabía cómo hacerlo, pero sabía cómo quería que sonara. Mi productor casi me mató porque ya teníamos la canción lista y la estábamos haciendo y deshaciendo. 

Siempre me ha encantado el trabajo de Kevin Roldán y creamos contacto cercano porque el año pasado también lo ayudé a hacer un EP de canciones regionales. Tenemos buena comunicación, estamos siempre pendientes y le pasé dos temas, uno de esos ‘años, no meses’, y se montó, le metió su verso y para mí fue un sueño, la neta. Me encanta el trabajo de Kevin Roldán. 

Cortesía 

Ahorita hablabas precisamente de cómo evolucionó el sonido de la canción y me llama mucho la atención cómo empieza con estos arreglos orquestales que dan paso a un reggaetón que es verdaderamente delicioso. ¿Qué los llevó a comenzar el tema de esta forma y cómo es la conexión entre estos dos géneros que parecen opuestos? 

Para mi gusto, creo que se llevan y no te das cuenta de la transición. Yo soy muy fan de la música clásica, la música de la época de mi mamá, donde escuchaban a Luis Miguel, Alejandro Fernández, mis abuelos con el mariachi. Es música que siempre he estado escuchando en mi vida diaria.

Creo que tuvo que influir mucho Bad Bunny y el movimiento de traer la salsa a su disco. A lo mejor no te voy a hacer música clásica totalmente, porque no va a tener la misma repercusión, pero jaló un poquito de la divinidad de aquella música y de lo clásico a lo actual. Pensé, “¿Cómo lo hago a mi modo? ¿Cómo lo hago parte sin que la gente se aburra?”, porque ahorita hay otras tendencias, pero es música que siempre me ha gustado. Así fue como lo hicimos. 

De hecho, hay una canción en el disco que se llama ‘Dolencias’, que era totalmente una canción hecha urbana. Yo quité totalmente la instrumental y la mandé a hacer arreglos con el Mariachi de Tecalitlán. Te estoy hablando de 30 músicos grabando en vivo, cuerdas, puras cuerdas, pero con melodías y letras actuales. 

También te quiero preguntar por lo que hablamos hace rato de la unión entre estos dos géneros. Desde lo musical, ¿tú por qué crees que estos ambos estilos no sólo coexisten, sino que hacen que una canción pueda crecer en calidad? 

Diste totalmente en el clavo: crecer en calidad. Creo que los músicos en vivo es una magia que no me gustaría que se pierda y siento que cada vez se ha ido usando menos o se ha ido computarizando todo. Pero no hay nada como grabar en vivo, que de repente estos desperfectos se vuelven perfectos. Es música clásica, música que suena cara. 

Siento que la fusión de la música suena cara y es cara, porque también es caro grabar en vivo. No cualquiera se va a meter al estudio y te va a decir, “A ver, ármame un arreglo con 30 músicos grabando cuerdas”, porque para que se escuche esa calidad es más trabajo, es más tiempo, cuantizar instrumentos, grabación de instrumentos, contrato de contratación de personal. Es por eso que siento que le da ese toque caro, porque realmente sí es algo caro, además de la experiencia de los músicos que hay detrás, que le dan totalmente el toque. Al final de cuentas, creo que se junta lo caro y lo elegante con lo actual, que es cool. Coexisten muy bien. 

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Este sencillo reflexiona sobre nuestra actualidad, donde lo que domina es la inmediatez. Es un llamado hacia la paciencia, hacia construir las cosas con muchísimo más tiempo y a darnos también nosotros el tiempo de disfrutar ese proceso. ¿Qué te llevó a explorar este concepto? 

Justamente en mi disco se llama ‘La Gloria’, porque mi novia se llama Gloria, así que escribí diferentes partes de mi relación. Hay canciones que se hicieron hace dos años, canciones que se hicieron hace tres meses, etc. En cada etapa de mi vida me gusta mucho escribir cómo me siento en el momento y en ese momento me agarró la musa del enamoramiento y el “duremos años y no meses”. Algo romántico, tratando de no caer en lo cursi. 

¡Qué chilo! Ahorita me decías que este proyecto tiene canciones desde hace dos años, otras que son de hace tres meses. ¿Cómo es el proceso de hacer esa selección de temas y depurar musicalmente el disco?

En este disco me dejé guiar por las canciones que conectaran. No pensé, “Esta va a pegar, esta no va a pegar”, sino en, “Esta me gusta”, “Con este resueno”, “Es una canción que puedo salir a vender”, “Es una canción que me voy cantando”, porque me di cuenta que a veces hacer música vacía por hacerla y para que a la gente le guste no es el camino. Neta, creo que este año fue ese pensamiento el que me cambió mi forma de ser y de actuar al momento de hacer música. Si yo soy real, va a haber gente real detrás de esas pantallas conectando también. Creo que eso fue lo que me guia a escoger cada canción. 

Y hablando del sonido de este proyecto, hace rato me hablabas de que van a convivir dentro de este universo reggaetón, corridos, también boleros. ¿Cómo logras que tantos sonidos distintos y cuyas bases musicales son completamente diferentes convivan en un solo álbum y que se sienta que viene de la misma raíz? 

Creo que las melodías y la letra son algo que me define mucho. Haga el género que haga, siempre va a tener una esencia porque están mis melodías, mi letra y mi forma de interpretar, además de que también hay una unión a nivel musical; que todos están unidos por las cuerdas y los pianos. 

Vas a escuchar una canción y vas a decir, “Bueno, tiene la misma vibra”, y a lo mejor uno está en tres cuartos, pero al final de cuentas es lo mismo, simplemente cambia el instrumental. Porque a veces hago canciones urbanas que se hacen corridos o corridos que se hacen canciones urbanas. Creo que no hay reglas y entre más las rompas mejor. Ya ves a Grupo Frontera, por ejemplo, no se escuchan sus cumbias tan actuales porque Frontera no las hace empezándolas en cumbia. Edgar Barrera dice, si no me equivoco, que él empieza sus canciones como urbanas y luego las traduce a la cumbia. Por eso es que suenan tan frescas. Yo hago lo mismo con mi proyecto. De repente hago una canción urbana, por ejemplo, y luego le meto los instrumentos que son más clásicos o viceversa. A lo mejor se hace clásica y le metes instrumentos actuales.

Creo que se trata de ir encontrando la vibra, pero al final de cuentas las melodías y las letras son las que te dicen que hay una línea que se está siguiendo, que hay una misma persona detrás de todo. 

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Oye, y con esta exploración de géneros, si bien sigue estando muy arraigado en ti el regional mexicano, obviamente te has alejado en el sentido de que has explorado muchísimos más sonidos y has experimentado con muchísimos elementos de otros géneros, pero ¿cómo ha evolucionado tu relación con la música regional mexicana? 

Yo originalmente empecé siendo urbano y el regional fue algo que se me dio en el camino porque vengo de Sonora y toda la vida he escuchado regional —una salida de borracheras y con el norteño, con los corridos— y es bien raro porque se me han abierto puertas muy fácil en el regional y no considero que sea de la misma forma en el urbano, y no es una puerta que me gustaría cerrar, pero tampoco en lo que me gustaría encasillarme. 

No sé si es que no he encontrado mi línea o si es que no me quiero casar con una línea. También este disco siento que me va a enseñar mucho a entender qué le está gustando al oyente, porque he visto que gusta casi igual el urbano que el regional, así que quiero encontrar la forma de hacer que coexistan y que la gente no se pierda y digan, “A ver, pero, ¿qué hace Maciel?”,sino que entiendan la vibra, que todo se vuelva parte de un mismo universo y que sea mucho más digerible. 

¿Y encuentras una diferencia entre esas dos audiencias o de verdad tu público entero disfruta de los dos géneros? 

Qué pregunta tan buena acabas de tocar porque el género del regional mexicano es muy machista. De hecho, si te metes a mi Spotify, te pones a ver artistas en común, te sale Xavi, te salen Los Esquivel, te sale puro artista masculino. No hay un artista femenino que salga como que la gente escuche también aparte de mi música. Creo que son audiencias muy, muy, muy, muy diferentes y que todavía le falta mucho al regional mexicano para que sea algo todavía más de hombres y mujeres, pero también creo que se están abriendo caminos porque ya justo el regional está siendo más romántico. 

Eres oriundo de Sonora y su escena ha cambiado mucho. Antes, el camino del artista sonorense era voltear para el norte, ir a Estados Unidos, sobre todo cuando eran temas de regional, y eso ya cambió y cada vez vemos más artistas del noroeste llegar a la Ciudad de México y hacer carrera. ¿Tú cómo ves la forma en la que ha cambiado esta escena? 

Está perrísimo que ahora todo el mundo quiere ser norteño, ¿no? Tú dices que eres de Culiacán, de Sonora, de Chihuahua, y dicen, ‘¡Ay, cabrón! A ver, vente para acá, vamos a ver qué hacemos”. Se está haciendo un movimiento también en Monterrey. Hay un chingo de gente bien talentosa, y uno dice, “¿Qué está pasando en esos espacios que está saliendo tanto artista tan bueno?” Ahora decir que eres el norte es un, “Ah, cabrón, ¡qué perro!”

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Michelle, y por último, ¿qué es lo que quieres que ellos se lleven de ese nuevo material? 

Quiero que se lleven algo que perdure, algo que dure años y no meses, no como la canción de hoy en día, que me atrevo a decir que es muy desechable en su mayoría, la canción de TikTok. Considero que soy un artista que tiene mucho más que dar. Me gustaría que la gente se dé la oportunidad de llorar, por ejemplo, o que digan, “Quero dedicar esta canción que estoy bien enamorado” o “Quiero darme un pinche shot de tequila con todo el gusto del mundo escuchando esta canción”, quiero sacar el sentimiento de la gente a flor de piel, que la gente conecte y que perdure ese sentimiento.

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