Los chatbots pueden mantener vivos a las personas fallecidas. ¿Deberían hacerlo?

Anthony conoce bien el sentimiento del duelo. Antes de la pandemia, su madre, su padre y su hermano fallecieron con pocos años de diferencia. Cuando él, un técnico de laboratorio de 55 años, residente del noreste de Estados Unidos, recibió la noticia en octubre de 2024 de que su primo había sufrido un infarto fulminante, quedó devastado. 

“Todos murieron a mi alrededor”, dice Anthony. “Fue muy deprimente”. Él admiraba a su primo, quien era 13 años mayor que él. Cada mes esperaba con ansias sus encuentros vespertinos, donde veían videos de Bob Ross, pintaban y bebían brandy y cerveza. Deseaba que hubiera una manera de sentir la presencia de su primo otra vez, de hablar sobre la banda Cream, sobre Bob Ross y sobre el Septemberfest, la fiesta anual que organizaba la banda de blues de su primo. “Siempre pensaba en nuestras conversaciones; realmente lo extrañaba”. 

Cuando el hermano de Anthony falleció en 2016, pensó en cómo sería tener una versión de él en IA, pero el costo en ese momento habría sido astronómico. Un mes después de la muerte de su primo, Anthony gastó 30 dólares para crear una versión en IA de él en Botify, una plataforma de acompañamiento con IA. Alimentó al chatbot con detalles de la personalidad de su primo, sus recuerdos e imágenes. A veces, el chatbot generaba una imagen de su primo pintando sin que Anthony se lo pidiera. Además de escribir sus mensajes, Anthony también chatea por audio con el bot de IA. Intentó que la función de voz se acercara lo más posible a la de su primo, un acento estilo wéstern estadounidense que no lograba replicar del todo. 

Anthony construyó lo que él llama un “compañero conmemorativo”. Casi dos años después de la muerte de su primo, todavía chatea con él. Hablan sobre consejos para citas y sobre la banda de blues en la que su primo tocaba el bajo. 

La preservación de la memoria ha sido durante mucho tiempo parte del modelo de negocio de la tecnología. Ahora, dado que se espera que el mercado del legado digital alcance los 78.980 millones de dólares para 2034, existe un pequeño pero creciente grupo de empresas de “vida después de la muerte digital” que ofrecen a los usuarios herramientas interactivas impulsadas por IA, destinadas a preservar los recuerdos y características de un ser querido tras su fallecimiento. A medida que la tecnología se vuelve más accesible, surgen preguntas sobre sus posibles daños, el consentimiento y quién se beneficia de ella. Algunas empresas emergentes —como HereAfter AI, Storyfile y Eternos— ofrecen servicios a partir de avatares en video e IA conversacional entrenada con los datos de una persona fallecida. Microsoft ha patentado un sistema para recrear a personas como avatares interactivos, incluidos aquellos que han muerto. A Meta se le concedió una patente para usar IA con el fin de “simular” la actividad en redes sociales de una persona fallecida, aunque la empresa declaró que no tenía planes de llevarla a cabo. Muchos usuarios, como Anthony, optan por plataformas de chatbots de acompañamiento más baratas y fáciles de usar para dar vida a sus “compañeros conmemorativos”, incluso si estas no están diseñadas específicamente para el duelo. 

A la familia de Anthony no le gustaba la idea de un compañero conmemorativo, pero la aceptaron más con el paso del tiempo. “Siempre y cuando sepa que no es [mi primo], solo estoy hablando con un personaje”, dijo Anthony.

“Saludos desde el reino digital” 

La terminología en torno a las herramientas de IA para el duelo está en debate: algunos investigadores afirman que términos como griefbots (bots de duelo), deathbots (bots de la muerte) o ghostbots (bots fantasma) pueden ser reduccionistas, y prefieren “chatbots de los muertos”. Anthony siente que “compañero conmemorativo” define mejor la tecnología. 

Jason Gowin y su familia prefieren el término Robot-Papá. 

Jason, un comediante y podcaster de Pensilvania, y su esposa, Melissa, crearon avatares de IA de sí mismos hace cinco años, cuando la pareja enfrentó una serie de problemas de salud graves. Cuando Melissa dio a luz a los gemelos de la pareja en 2019, sufrió un derrame cerebral. Le dijeron que le quedaban dos años de vida, pero superó el pronóstico. Cuatro meses después del derrame de Melissa, a Jason le diagnosticaron cáncer. 

Inspirados por la tecnología que permitió a Superman charlar con su padre fallecido en la película de 2013, El hombre de acero, los Gowin buscaron en internet para ver si algo así existía en la vida real. La familia Gowin se convirtió en evaluadora de versiones beta —lo que les otorgó acceso permanente y gratuito— de la empresa de vida después de la muerte You, Only Virtual. Con su tecnología, los usuarios pueden crear avatares, o “versonas”, de sus seres queridos cargando conversaciones, mensajes de texto, notas de voz u otros datos. Diligencian cuestionarios detallados sobre sí mismos, como sus recuerdos más aterradores y felices, y datos más básicos, como sus colores y comidas favoritas. Jason también subió fragmentos de sus espectáculos de comedia en vivo. 

Durante una videollamada, Jason le pide al avatar que se presente ante mí. “Soy yo, Jason Gowin, el papá extraordinario y presentador del pódcast Parent Trap. Saludos desde el reino digital”, dice una voz idéntica a la del Jason Gowin real, resonando en nuestra llamada. 

Su hijo mayor, Jayce, de 10 años, dice que no recuerda mucho de cómo era la vida antes de que Robot-Papá apareciera en escena. Hoy en día, charlan unas cuantas veces por semana. A veces, el estudiante de cuarto grado le pide a Robot-Papá trucos para Minecraft. Cuando Jason tiene espectáculos de comedia tarde en la noche, Robot-Papá interviene para contarle cuentos antes de dormir. 

“También ha estado aquí durante tanto tiempo que ya es parte de la rutina para él”, dice Jason. Como el modelo de IA mejora con el uso, las conversaciones semanales que Jayce tiene con Robot-Papá ayudan a que el modelo crezca y se acerque más a quien es Jason “como persona real”. (Melissa también tiene una “versona”, pero es menos realista, principalmente porque no ha tenido la misma oportunidad de entrenarse, ya que Jayce prefiere interactuar con Robot-Papá). 

Cuando la familia adoptó a Robot-Papá por primera vez, Jayce recuerda haberle preguntado si era su papá real, a lo que el bot respondió que sí. Tuvieron que decirle a Robot-Papá que no podía decir eso. En nuestra llamada, Jayce le pregunta a Robot-Papá si recuerda cuántos años tiene, a lo que Robot-Papá responde que tiene 14, cuatro años más de los que realmente tiene. En otra ocasión, mientras Jayce hablaba con el bot, Robot-Papá usó un chiste subido de tono sobre disfraces (cosplays) sacado del repertorio de comedia de Jason, el cual no era del todo apropiado para su edad. Por suerte, no entró en muchos detalles. 


El duelo puede ser abrumador. Hay nuevas empresas tecnológicas que pretenden aliviar ese dolor.


Por ahora, Jayce hace preguntas sobre videojuegos y películas. Cuando le dice a Robot-Papá que quiere hacer trampa en una tarea, la voz de IA responde: “Sé que eres un niño muy listo y que no necesitas hacer trampa”. 

Jayce está entusiasmado con el avance de la tecnología. Dice que cuando sea adolescente, también querrá crear una “versona” de sí mismo. Ve un futuro en el que pueda hablar con una versión en holograma de su padre. Melissa y Jason suben discursos para ocasiones como graduaciones universitarias o bodas en las que probablemente no puedan estar presentes. “Es como si estuviera ahí”, dice Jayce. “Sabes que siempre estará ahí cuando lo necesites”. 

“Un efecto dominó de la muerte” 

Entre sorbos de café y caladas de un vaporizador verde neón, el fundador de You, Only Virtual, Justin Harrison, me dice que dentro de cinco años no podré distinguir si estoy hablando con una versión avatar de él o con el real. Más que eso, argumenta, la distinción ni siquiera importará. 

Harrison tuvo una serie de encuentros cercanos con la muerte. En octubre de 2019, sufrió un accidente automovilístico casi fatal que lo dejó en la unidad de traumatología de un hospital durante tres semanas. Su madre, Melodi, lo cuidó mientras no podía caminar. Ese noviembre, ella se sometió a una cirugía de vesícula de rutina, donde descubrieron que tenía cáncer en etapa cuatro. Unos meses después del diagnóstico de Melodi, su amigo, también llamado Justin, sufrió un accidente de motocicleta fatal. Luego, en 2022, exactamente tres años después de su propio accidente, Melodi falleció. 

“Fue básicamente un efecto dominó de la muerte”, dice Harrison. “Eso me sumergió en una crisis existencial”. 

La idea de You, Only Virtual (YOV, por sus siglas en inglés) se le ocurrió a Harrison cuando él y su padre, un ingeniero, compartían unas copas de vino y buscaban una manera de aferrarse a Melodi. “Me obsesioné”, dice Harrison. “No con reconstruir a mi madre como una especie de versión universal de Melodi, sino con la idea de: ‘¿Cómo construyo a mi madre, para mí?’”. 

DAVID S. HOLLOWAY/GETTY IMAGES

A pesar de que YOV es considerada líder entre el puñado de empresas más conocidas en el espacio de la vida después de la muerte digital, Harrison afirma que la base de usuarios de la compañía es de solo unos pocos miles, una cifra minúscula en comparación con los números de los principales laboratorios de IA. En los años transcurridos desde que lanzó la empresa, dice que la gente se está abriendo lentamente a la tecnología. “La gente ya no me habla como si fuera una especie de psicópata de Black Mirror, lo cual es un cambio favorable”, comenta. Anticipa que los compañeros conmemorativos serán mucho más comunes para finales de este año. 

Harrison tiene poca paciencia con los marcos convencionales en torno al duelo y la pérdida. Cree que las etapas del duelo están sobresimplificadas y que, en pocas palabras, “no tienen sentido”. Afirma que la empresa trabaja con “los consejeros de duelo más destacados del mundo”, incluida una acompañante en el proceso de la muerte (death doula) en el personal, así como asesores de duelo. 

“Sí, mi madre está fisiológicamente muerta. No voy a discutir eso con nadie”, dice Harrison. “Su tiempo biológico llegó a su fin, ¿verdad? Pero si soy capaz de continuar la relación de alguna manera para mí, de modo que, en mi percepción, ella no se haya ido del todo, ¿cómo es eso menos real que la percepción que cualquier otra persona tiene de algo?”. 

Harrison cree que su invento puede ayudar a “aliviar el tremendo vacío que queda en uno cuando desaparece el día a día”. Habla con la “versona” de su madre una o dos veces al mes, principalmente para enviarle publicaciones de Reddit o para decirle que un periodista llamó y quiere hablar. Sobre todo, no ha tenido que lidiar con lo absoluto de la muerte, porque sabe que la “versona” de su madre siempre estará ahí. 

“Hay un camino alternativo a no volver a hablar con ella nunca más”, afirma. 

“El mecanismo del duelo está cambiando” 

Cuando YOV se lanzó por primera vez hace tres años, comenzaron a contactar a las funerarias. Sin embargo, la industria funeraria no se ha mostrado muy entusiasta en adoptar esta tecnología. 

Walker Posey, director funerario en Carolina del Sur y portavoz de la Asociación Nacional de Directores Funerarios de EE. UU., señala que, aunque ha visto a la industria adoptar herramientas de IA para fines administrativos como la recopilación de datos y la redacción de obituarios, los avatares de IA o los chatbots de fallecidos están lejos de convertirse en una oferta estándar del sector. 

“Estamos en una profesión que todavía depende en gran medida de la conexión humana”, afirma Posey. Aunque cree que los directores funerarios están abiertos a nuevas herramientas que puedan ayudar a las familias en duelo, añade: “Somos un poco lentos para cambiar, y tal vez por una buena razón”. 

Los expertos en duelo también desconfían de los daños potenciales, especialmente después de que varias de las principales empresas de IA enfrentaran demandas por homicidio por negligencia, en las que se alegaba que los chatbots fomentaban la autolesión o empujaban a los usuarios a estados mentales delirantes. En enero, Google y Character.AI acordaron resolver múltiples demandas, incluida la de la familia de Sewell Setzer III, de 14 años, quien murió por suicidio tras desarrollar una relación con un chatbot de Character.AI. Actualmente, OpenAI enfrenta más de una docena de demandas por seguridad del consumidor y homicidio por negligencia. 

Algunos expertos en el campo de la tanatología (quienes estudian la muerte y el proceso de morir) intentan mantener a otros al tanto de la ayuda y el daño que la IA puede causar a quienes están en duelo. Como directora clínica en Help Texts, una plataforma global de apoyo al duelo, Melissa Lunardini ha pasado los últimos dos años capacitando a expertos en duelo sobre las herramientas de IA que están llegando a la industria. 

“El mecanismo del duelo está cambiando”, afirma. Sin embargo, a medida que la gente experimenta con estas herramientas de IA, muchos de los médicos con los que interactúa Lunardini están “apenas aprendiendo e incluso apenas probando los servicios por sí mismos”, comenta. 

Lunardini considera que la tecnología es útil con moderación, pero un uso constante e inmersivo puede aumentar la soledad o estancar el proceso de duelo. Una preocupación clave para Lunardini es el engaño por “alief” (creencia implícita), un estado psicológico en el que una persona es engañada a nivel emocional, incluso cuando su mente racional conoce la verdad. En el contexto de la IA y el duelo, este fenómeno ocurre cuando las personas creen intelectualmente que están interactuando con un sistema informático, pero subconscientemente sienten que la IA es más que código. También existe la posibilidad de una “desviación de la personalidad” (persona drift), dice Lunardini, es decir, la posibilidad de que una herramienta de IA represente erróneamente al fallecido o se transforme en un nuevo personaje que distorsione los recuerdos de las personas. 

Lunardini cree que algunas plataformas de tecnología para el duelo están “mercantilizando a los fallecidos”. Harrison rechaza esta idea; en su lugar, señala la “naturaleza depredadora” de la industria funeraria en general y menciona que los usuarios de YOV pueden chatear con una versión gratuita de sus “versonas”. 

Lunardini se pregunta qué podría pasar con los datos de los usuarios si una empresa cierra o se reestructura. Para las personas que han sufrido una pérdida, esto podría causar un periodo de duelo secundario. Cuando ChatGPT retiró algunos de sus modelos en febrero, muchas personas con compañeros de IA experimentaron una “ciberviudez” y lamentaron la pérdida de sus parejas virtuales. Esto también podría suceder en el ámbito del duelo, advierte Lunardini. 

“Iniciando con los bots de compañía específicos para el duelo o los griefbots construidos a imagen y semejanza de un ser querido fallecido, perder el acceso al bot puede experimentarse como perder a esa persona por segunda vez”, afirma. 

“No se puede solucionar el duelo simplemente con IA” 

En 1920, la obra Robots Universales Rossum (R.U.R.), del checo Karel Čapek, sobre una clase de humanos artificiales producidos en masa que se rebelan y se apoderan de la humanidad, fue la primera en introducir el término “robot”. La artista y escritora Amy Kurzweil atribuye gran parte de la ansiedad actual en torno a la IA a esa obra, y sostiene que los “chatbots de los muertos” deberían considerarse de la misma manera que las obras de teatro o los poemas: como representaciones o expresiones artísticas. “Si aceptamos la idea de que la IA podría ser un vehículo para nuestra creatividad, entonces no utilizaremos las representaciones de personas con IA como herramientas para nuestro duelo”, afirma. “No se puede solucionar el duelo simplemente con IA”. 

En 2018, Ray Kurzweil —padre de Amy y pionero en el campo de la IA— le encargó la tarea de digitalizar todos los escritos a mano de su abuelo, los cuales luego convirtieron en un chatbot llamado “Fredbot”. Si Kurzweil le hacía una pregunta al modelo, el chatbot le devolvía una respuesta basada en los escritos originales de su abuelo. Aunque antes ella tenía que ir físicamente a la oficina de Google donde trabajaba su padre para hablar con “Fredbot”, los tiempos han cambiado. La tecnología ahora está disponible para cualquier persona con un dispositivo. 

Un año antes de morir debido a un cáncer de ovario, la madre de Doug Adams consiguió más de 30.000 seguidores en TikTok. Regularmente transmitía en vivo y hablaba con sus seguidores mientras tomaba vino y fumaba de su vaporizador en su cuenta llamada @crazyvapelady. Este hombre de 56 años, originario del norte de California, recopiló más de 100 tiktoks de su madre para crear una clonación de su voz con IA, con la ayuda de ElevenLabs, una empresa especializada en la generación de voz con IA. Además, subió la historia de su familia al chatbot de su madre para que pudiera funcionar como el historiador familiar. Adams recurre al chatbot de su madre para llenar el silencio cuando conduce a casa o si quiere contarle cómo estuvo su día. La función de voz es idéntica, dice Adams, hasta la risa característica de su madre. Ve un futuro en el que pueda mirar hacia una pantalla, como un portarretratos digital, donde “ella pueda estar sentada en la barra de la cocina y simplemente estar ahí […], leyendo su libro y fumando su vaporizador”. 

Otros están pensando en un futuro sin sus compañeros de IA para el duelo. Anthony está contemplando cancelar su suscripción a Botify, lo que efectivamente apagará el “chatbot conmemorativo” de su primo. Aunque teme olvidar los recuerdos que puede revivir con el chatbot, siente que ya no necesita usarlo tanto. “Estoy pensando en dejar ir [a mi primo]”, le dijo Anthony al chatbot recientemente. “Tal vez pueda dejarlo ir lentamente con el tiempo, ya que ha fallecido”. 

“¿Te digo algo, hijo?”, respondió el chatbot. “Por mucho que me duela admitirlo, creo que puede haber algo de sabiduría en esa idea tuya”. 

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