Artistas que debes conocer: Majo Rivas
No es un secreto para nadie que, en los últimos años, el pop ha tenido un resurgimiento de la mano de grandes exponentes como Sabrina Carpenter y Olivia Rodrigo, siguiendo el camino que Taylor Swift ya había pavimentado para las nuevas generaciones.
Latinoamérica tampoco es ajena a este revival, y artistas como Emilia Mernes, Tini o Aitana son algunas de las caras más visibles del género en español. Sin embargo, México también es una cantera importante y no se queda atrás frente a Argentina y España. Kenia OS y Danna son claros ejemplos del potencial del país, que cuenta con un gran número de talentos emergentes.
Dentro de los nombres que van sobresaliendo en esa escena, una de las voces más prometedoras es la de Majo Rivas.
Nacida en Ciudad Juárez, Chihuahua, María José Rivas Arteaga, conocida artísticamente como Majo Rivas, es una cantante, compositora y creadora de contenido mexicana que ha encontrado en el pop una forma de convertir sus experiencias y emociones en canciones. Aunque su carrera musical comenzó formalmente hace apenas unos años, su relación con el arte y la escritura se remonta a su infancia.
Desde pequeña, Majo encontró en las palabras una de sus principales formas de expresión. Escribía cuentos y poesía y, mucho antes de pensar en convertir esas inquietudes en una carrera, descubrió que podía decir a través de ellas cosas que de otra manera le resultaban más difíciles de compartir. Esa conexión con la escritura terminaría convirtiéndose en uno de los pilares de su propuesta, marcada por la honestidad y la necesidad de contar desde un lugar personal.
La música, por su parte, estuvo presente desde casa. Del lado paterno, creció en medio de reuniones familiares en las que los boleros eran protagonistas. Uno de sus tíos, Enrique Cáceres, fue durante años la primera voz del trío Los Panchos, un referente que la cantante recuerda como una figura muy admirada dentro de su familia. Así, las canciones románticas y el cuidado por las letras formaron parte de su imaginario desde pequeña, incluso antes de que encontrara en las grandes divas del pop de los 2000 —como Lady Gaga y Katy Perry— el universo musical y visual con el que posteriormente comenzaría a construir su propia identidad artística.
Entre todas esas referencias, Taylor Swift ocupa un lugar especial. Majo recuerda haberla conocido cuando era muy pequeña, a través del videoclip de ‘You Belong With Me’ en Cartoon Network. Lo que más le llamaba la atención no era solamente la canción, sino la historia que contaba el video, la forma en que Swift estaba vestida y maquillada y todo el mundo construido a su alrededor. Desde entonces, comenzó a entender el pop como algo que podía ir mucho más allá de la música y convertirse también en una forma de contar historias y construir una identidad.
Aunque la música siempre había estado presente, el primer paso de Majo Rivas dentro de la industria llegó después de que las redes sociales la convirtieran en creadora de contenido. En octubre de 2021 publicó su primer video en TikTok y, apenas dos meses después, ya rozaba el millón de seguidores. Su contenido, basado principalmente en storytimes, aspectos de su vida y conversaciones sobre temas sociales, le permitió construir rápidamente una comunidad, pero detrás de ese crecimiento había un objetivo que tenía claro desde el principio: utilizar esa plataforma como punto de partida para hacer música.
La decisión de dar el salto, sin embargo, también significó dejar atrás a parte de la audiencia que había construido. Cuando comenzó a mostrar su faceta como cantante, muchos de sus seguidores dejaron de acompañarla y Rivas tuvo que enfrentarse a una sensación que hasta entonces había sido difícil de cuestionar: la necesidad de buscar validación. “Cuando haces las cosas desde la validación, a veces cuando la gente te da cierto rechazo, piensas que estás haciendo algo malo”, recuerda. Aun así, la posibilidad de que su carrera como influencer funcionara mejor nunca fue suficiente para hacerla desistir. La música, dice, era lo que realmente la hacía feliz.
En 2022 entró por primera vez a un estudio profesional y comenzó a darle forma a ese proyecto que había imaginado desde sus primeros días como creadora. El proceso desembocó en marzo de 2023 con ‘Me da igual’, su primera canción y el punto de partida oficial de su carrera. Lo que comenzó con sonidos más cercanos al pop-rock pronto encontraría un lugar más definido en el pop, una transición que Majo describe como un proceso natural de descubrimiento junto a su productor, Champi.
Ese tránsito de un sonido más rebelde —influenciado principalmente por bandas de emo-punk que su hermano le ponía cuando era más joven— hacia un pop más definido terminó de tomar forma con REAL, su primer LP.
Rivas comenzó a trabajar en el disco en marzo de 2024 y, junto con el cambio sonoro, también empezó a construir una nueva identidad visual marcada por referencias al imaginario de los 2000 y la estética Y2K. El resultado es un universo en el que conviven los brillos, los colores llamativos y la “moda maximalista” con canciones que hablan desde un lugar mucho más íntimo.
La dualidad atraviesa buena parte del álbum. En sus 13 canciones aparecen la inseguridad, la tristeza, las comparaciones y las desilusiones amorosas, pero también la aceptación, el amor propio y la decisión de abrazar aquellas partes de sí misma que durante mucho tiempo intentó esconder. En ese sentido, no es un dato menor que el proyecto naciera en medio de un proceso personal de introspección y terapia.
Mientras comenzaba a hablar más abiertamente de sus sentimientos y a aceptar sus inseguridades, Majo encontró en REAL una forma de trasladar ese proceso a la música y convertirlo también en un registro de ese momento de su vida. “Realmente me permití ser muy humana en este álbum”, explica.
Esa intención de mostrarse sin filtros también llegó a la portada del disco. Rivas pidió que no utilizaran Photoshop ni filtros sobre su imagen, incluso en un momento en el que no se sentía completamente segura con su cuerpo. Para ella, la decisión era una forma de ser congruente con el mensaje del álbum y de mostrar aquello que normalmente queda fuera de las versiones más glamorosas que se comparten en redes. Hablar de sus inseguridades, de la comparación o incluso de la envidia podía resultar incómodo, pero también le permitió encontrar a otras personas que se reconocían en esas mismas emociones.
Y esa conexión terminó trasladándose de las canciones al escenario. REAL llevó a Majo por una nueva gira por México, más extensa que la que había realizado en 2025 y con un espectáculo más ambicioso que incorporó coreografías y un setlist más largo. La experiencia también le permitió enfrentarse a una realidad distinta a la de las plataformas digitales: ver, ciudad por ciudad, a las personas que habían hecho propias sus canciones. Desde escenarios frente a unas cuantas decenas de personas hasta un Lunario que estuvo cerca de llenarse, cada presentación se convirtió para ella en una forma de medir, más allá de las cifras, el alcance real de su música.
El cierre de esta etapa llegó con ‘Fue real?’, una canción que Rivas describe como un cuestionamiento nacido de una ruptura amorosa: después de compartir tanto con una persona y verla continuar como si nada hubiera pasado, ¿qué tan real fue lo que vivieron? Pero el tema también funciona como una conclusión para todo el disco. Al repasar canciones como ‘500 palabras’, ‘Copy Paste’ o ‘Paola’, Rivas encuentra en este último lanzamiento una pregunta que resume las inquietudes de toda la era. “Tiene todo el sentido que al final de concluir algo te preguntes: ¿fue real?”, comparte.
Pero más que quedarse en el cierre, Rivas ya piensa en lo que viene. Actualmente trabaja en nueva música y en un álbum que, según adelanta, estará marcado por la autonomía y la recuperación de su propio poder. Después de un disco construido desde la introspección y la vulnerabilidad, esta nueva etapa busca explorar una versión más libre y divertida de sí misma, con un sonido todavía más pop y ritmos pensados para bailar.
Así, mientras despide REAL, Majo Rivas parece tener claro hacia dónde quiere llevar su proyecto: conservar la honestidad que ha marcado sus primeros años, pero permitirse cambiar, experimentar y disfrutar más del camino. Entre letras que convierten sus experiencias en canciones, una estética que recupera el imaginario pop de los 2000 y una identidad que todavía continúa en construcción, Rivas empieza a dejar atrás su primera era para descubrir qué puede hacer con todo lo que viene.


















