Lucy miró al mundo y notó que está girando, el nuevo disco de AKRIILA
Hoy el mundo empieza a girar. Hoy está disponible el esperado segundo álbum de AKRIILA, una de las artistas chilenas con mayor proyección en la escena urbana alternativa actual: Lucy miró al mundo y notó que está girando.
Cuando AKRIILA habló hace unas semanas con ROLLING STONE en Español sobre el material, todavía no estaba terminado. Faltaban canciones, el tracklist seguía moviéndose y varias ideas estaban por resolverse. Aun así, ya tenía claro cómo quería describirlo: “suena a esperanza”.
Ahora, con el disco completo, eso no ha cambiado. “Lírica y musicalmente lo construí pensando un poco en eso: la vida no es tan cruda, hay un mañana”, explica. El concepto comenzó a tomar forma durante un viaje de un mes a Japón junto a su equipo. AKRIILA llevaba tiempo buscando un título y decidió anotar referencias que tuvieran algún significado para ella. The Beatles, una banda que conoce desde pequeña gracias a su padre, apareció rápidamente.
De ‘While My Guitar Gently Weeps’, de George Harrison, tomó la imagen de mirar al mundo y notar que sigue girando. ‘Lucy in the Sky with Diamonds’, por otro lado, había sido la primera canción que aprendió a tocar en piano. De la combinación de ambas surgió Lucy miró al mundo y notó que está girando.
El título terminó conectando con el sentimiento de que había comenzado el álbum muy concentrada en sus propios problemas y que, conforme avanzaba el proceso, empezó a prestar más atención a lo que ocurría fuera de ella. “¿Por qué estoy escribiendo estas cosas? ¿Por qué veo el mundo como lo veo ahora?”, recuerda preguntarse. “Para mí era importante partir desde esa idea: el mundo está ahí, existiendo, girando, y yo estoy metida en mi nube gris”. Esa reflexión está ligada también al momento personal en el que hizo el material. AKRIILA siente que está dejando atrás ciertos rasgos de su adolescencia y entendiendo de otra manera su entrada a la adultez. La pandemia interrumpió parte de sus años escolares y después no entró a la universidad, por lo que considera que no vivió esa transición de una manera especialmente convencional.
Al volver a algunas letras de Epistolares, reconoce una manera más adolescente de expresar lo que le ocurría. “Entiendo perfectamente lo que quería decir, pero hoy lo escribiría de otra manera”, cuenta. Aunque en lo personal creo que la simpleza de las letras de Epistolares es gran parte de su encanto. En este nuevo material siente que puede ser más literal y, a la vez, más metafórica. “Soy súper sensible y siento todo demasiado”, dice. “Con Epistolares había algo de estar descubriéndome. En este siento que estoy hablando de problemas que para mí son más reales ahora”.
Después de terminar su debut y su edición deluxe, AKRIILA pasó por un periodo en el que le costaba volver a hacer música. Una de las cosas que la ayudaron fue escuchar Reading, Writing and Arithmetic, de The Sundays, que terminó convirtiéndose en una referencia fundamental del nuevo álbum. Le interesaba particularmente su pop de guitarras, atmosférico pero todavía inmediato y fácil de cantar. También aparecen referencias a Gustavo Cerati, especialmente ‘Te llevo para que me lleves’, y a las baterías amplias de Cocteau Twins.
George Harrison es una presencia casi divina (en nuestras vidas, sí, pero también en el álbum). ‘Homogenic’, la canción que abre el disco, termina con un fragmento de una entrevista en la que habla sobre cómo conoció a su esposa. AKRIILA quería comenzar desde ahí porque el álbum, dice, tiene mucho de “humillarse por amor”. AKRIILA presta mucha atención al orden de sus discos y quería que ‘Homogenic’ estableciera desde el principio una atmósfera reconocible antes de empezar a romperla.
Eso ocurre en ‘Abrázame’. La distorsión que ya le conocemos vuelve a ocupar un lugar importante. AKRIILA considera que en Epistolares las divisiones sónicas eran más claras. Podía haber una canción completamente pesada y otra mucho más limpia. En el nuevo álbum aparecen vocoders, versos pop, baterías rotas, guitarras, flautas y arpa dentro de un mismo lenguaje. Para ella, esa mezcla tiene que ver directamente con sus propios gustos. Puede escuchar The Sundays, reggaetón o techno, y no ve por qué esas influencias deberían mantenerse separadas. “A uno nunca le gusta una sola cosa”, explica.

Una de las últimas piezas que encontró fue ‘Santiago de Chile’, junto a Guitarricadelafuente. AKRIILA y Álvaro ya habían hablado sobre colaborar, aunque ella no encontraba una canción que sintiera cercana a su universo. ‘Santiago de Chile’ nació en un estudio cercano a su casa. La letra parte de pensar en cómo reaccionan las personas que te rodean cuando saben que estás pasando por un mal momento, pero ya no pueden hacer demasiado para solucionarlo.
AKRIILA pensaba en sus amigos, su equipo y su familia. “Llega un punto en el que, si un amigo está mal, lo único que puedes decirle es: ‘Puta, de verdad espero que estés bien’”. De ahí surgió la idea de pedirle al sol que no la deje morir. Cuando le envió la canción a Guitarricadelafuente, él agregó la imagen de una “avalancha en Santiago de Chile”.
La producción incorporó también unas baterías con elementos de cumbia que comenzaron casi como una broma, pero terminaron quedándose porque evitaban que la canción se volviera demasiado solemne. “Era como decir ‘no me dejes morir’, pero con cumbia. Y funciona”.
El concepto del disco terminó pasando también a la portada, fotografiada por Emilio de la Rosa, integrante de Latin Mafia, durante una visita de AKRIILA a Nueva York. La artista tenía una petición particularmente clara: quería mucha luz. Entre las referencias que compartieron estaban Abbey Road, de The Beatles; Stories from the City, Stories from the Sea, de PJ Harvey; e Isn’t Anything, de My Bloody Valentine.
El concepto del disco también pasó a la portada, fotografiada por Emilio de la Rosa, integrante de Latin Mafia, durante una visita de AKRIILA a Nueva York. La artista quería una imagen con mucha luz, asociada con la esperanza y la sensación de un nuevo día. Entre sus referencias estuvieron Abbey Road, de The Beatles; Stories from the City, Stories from the Sea, de PJ Harvey; e Isn’t Anything, de My Bloody Valentine.
Lucy es el caracol que AKRIILA sostiene en la portada. Aunque inicialmente había pensado utilizar un caballo como animal de esta etapa, los caracoles empezaron a aparecer de forma recurrente durante el proceso y ya tenían presencia dentro de las canciones. Emilio terminó proponiendo incorporarlo a la imagen por su relación con el concepto del disco y por la posibilidad de representar el mundo como algo pequeño entre las manos.
Para la sesión consiguieron cinco caracoles a través de personas que los tenían como mascotas en Nueva York. Todos fueron bautizados Lucy y, después de las fotos, encontraron a alguien que pudiera quedarse con ellos. La imagen terminó conectando además con ‘Thank You Music’, donde AKRIILA habla de tener el mundo entre las manos y no dejarlo ir. Al ver la fotografía terminada, encontró prácticamente la misma idea representada frente a ella.
‘Thank You Music’ ocupa además un lugar importante dentro del recorrido emocional del álbum. Para AKRIILA, consiste literalmente en agradecer a la música, a la vida y a sus amigos. A partir de ese momento siente que la atmósfera del disco comienza a cambiar.

“El disco empieza sonando muy lindo, aunque las letras sean más tristes o agresivas, después se transforma en algo todavía más triste y termina con ‘Lucy’”, explica. “Para mí ese es el cierre del ciclo. No necesariamente es un final feliz, pero sí la sensación de que el final feliz puede venir”.
Dos años después de Epistolares, Lucy miró al mundo y notó que está girando muestra a AKRIILA en otro momento personal y creativo, con una mirada más amplia sobre lo que le ocurre y sobre la vida que continúa alrededor. “No todo es tan crudo”, explica. “Ahora puedo mirar esas cosas desde otro lugar”.


















