‘La Espina’ marca el inicio de una nueva etapa para Daniela Spalla
“’La Espina’ habla de ese lado B que existe detrás de las cosas que más amamos y de los sacrificios que muchas veces hacemos para perseguir aquello que nos define”, explica Daniela Spalla sobre su sencillo más reciente y la canción que fija el amanecer de una nueva era en su carrera. “La compuse hace dos años más o menos, y bueno, después de la experiencia de haber sacado un disco a dúo el año pasado, el regresar ahora a las canciones solistas se siente muy especial porque las historias que cuento sola son distintas”.
El dúo al que Daniela se refiere es al que compuso de la mano de Esteman en 2025, una de las parejas más relevantes del pop latino. De esta colaboración nació Amorío, un disco que mezcla perfectamente ambos estilos y que llevó el junte a otro nivel, con giras locales e internacionales y un sold out en el Palacio de los Deportes de Ciudad de México.
Para Spalla, este fue uno de los periodos más exitosos de su vida artística, una etapa que comenzó en 2024 con una presentación en el Auditorio Nacional ante 10 mil personas y la explosión de ‘Lejos de la Ciudad’, tema que se convirtió en uno de los hits virales más importantes de ese año, alcanzando el Top Viral de Spotify en más de 18 países y los primeros lugares de los charts en México y Latinoamérica.
Sin embargo, esa expansión repentina y, hasta cierto punto fuera de su control, llevó a Daniela al límite mental, sintiéndose constantemente culpable por no poder disfrutar de ese éxito por el que tanto había luchado. Fue en ese contexto donde ‘La Espina’ nació y la cantante encontró una forma de asimilar lo que estaba ocurriendo en su vida profesional y personal.
Un año después, durante sus vacaciones en Argentina, exactamente en Córdoba —lugar donde creció—, sumó a esos sentimientos preguntas sobre su origen e identidad, marcadas profundamente por la relación que tenía con su familia, el tiempo que llevaba lejos de su patria —equivalente ya al tiempo que pasó en ella— y el desarraigo. Fue ahí donde, en medio del folklore argentino, comenzó a trabajar en nueva música pensada para que, al terminar su colaboración con el cantante colombiano, el mundo viera una parte de ella que nunca había exteriorizado. Su proyecto más personal.
En medio del comienzo de su nueva etapa, Daniela Spalla tuvo una charla con ROLLING STONE en Español donde habló, como no, de este nuevo trabajo discográfico, pero también sobre su relación con México, casi una segunda patria para ella; el tiempo que pasó trabajando hombro a hombro con Esteman; la relación con su tierra natal, entre muchas otras cosas.
Más adelante te voy a preguntar cositas específicas sobre ‘La Espina’ y este álbum que viene en camino, pero antes me gustaría ir un poco atrás, y es que desde tu primer disco, Ahora vienen por nosotros, hasta Amorío, junto a Esteman, creo que se percibe una evolución muy clara tanto en tu sonido como en las letras que escribes y tu manera de componer. ¿Cómo has ido construyendo y fortaleciendo tu identidad artística a lo largo de todos estos proyectos?
Lo he hecho siempre por una inquietud. Siempre llega un punto en que me empiezo a aburrir de lo que estoy haciendo y hay cosas nuevas que me están influenciando, inquietudes nuevas de las que quiero hablar en las letras, o historias nuevas que me empiezan a atravesar. La evolución siempre ha venido por ahí, desde un lado de necesidad muy genuina y sin buscarlo tanto. Es más como una cosa natural que empiezo a sentir.
Viéndolo en perspectiva y a la distancia, siento que el cambio más notorio puede haber llegado entre Camas separadas (2018), que fue mi segundo disco, y Ahora vienen por nosotros, que fue el primero. Yo creo que ese fue el cambio más notorio porque en 2018 empecé a escribir de una manera un poco más abierta, con los sentimientos un poquito más a flor de piel y sin tanto miedo de que la gente supiera lo que me pasaba. Por el contrario, quería contarle a la gente por medio de mis canciones que sentía y que pensaba.
Creo que esa fue la transformación más grande. A partir de ahí, con esa premisa de poner de la manera más directa y auténtica lo que me pasaba, bueno, se fue nutriendo la música según cada etapa de mi vida.
Cuando hablas sobre expresar tus sentimientos y pensamientos más abiertamente, quizás es algo complicado en una industria que busca constantemente éxitos virales o canciones más superficiales. ¿Qué desafíos te supone ahora, y te supuso durante tu carrera, mantener este enfoque en tus letras?
Si bien es cierto lo que mencionás sobre los éxitos virales o cierta exigencia que pueda haber en la industria, también a mí la industria y el mismo público me demostraron que cuanto más genuino y personal era lo que yo contaba, más se identificaba la gente con mis letras. Eso es algo que puede contra cualquier medición, contra cualquier número.
Incluso, cualquier canción que tiene la capacidad de llegarle a las personas, de llegarle a un público grande, tiene una cuota de autenticidad, porque la gente tampoco es tonta y se da cuenta. La gente quiere conectar con historias, quiere sentirse representada.
También me llama mucho la atención tu relación con México. ¿Sientes que vivir ahí y nutrirte de la cultura del país ha enriquecido tu forma de crear?
100%. De hecho, cuando te hablaba del cambio entre mi primer y segundo disco, el suceso más importante en ese cambio fue que me mudé a México y, con la mudanza, creo que llegó una clase de relajación.
Yo no sé si acá pude inventarme una nueva versión mía, pero creo que hay un poco de eso. Uno se muda de ciudad, de país, para empezar de cero, y ese empezar de cero te da la oportunidad de reinventarte, de ir ajustando los niveles de tu personalidad según lo que quieras. Al final, como nadie te conoce, nadie te va a decir “qué cambiada estás”. Entonces, ese cantar sobre mis sentimientos de una manera más directa tiene mucho que ver con mi mudanza a México.
Acá yo me sentí muy bien recibida, me sentí abrazada por la gente, y vi cómo la gente también estaba muy en contacto con sus sentimientos. La música mexicana hace un culto al sentimiento, a ese corazón desgarrado, y justo me tocó atravesar una historia de mucho desgarro emocional en esa época en la que escribí Camas separadas. El disco salió así y fueron varias cosas que sucedieron en el mismo momento, que coincidieron. A partir de ahí aprendí que podía escribir de una forma que para mí era muy terapéutica, muy catártica, y que el público conectaba con eso.
¿Qué contrastes y qué similitudes encuentras entre la cultura argentina y la mexicana?
Ambos son pueblos muy musicales, con una tradición musical muy extensa e importante. Son pueblos muy orgullosos de su cultura y eso es maravilloso porque, tanto el pueblo argentino como el pueblo mexicano, cuando llega alguien de afuera, quieren hacerte parte, quieren mostrarte esa cultura, quieren compartirla.
En cuanto a los contrastes, la comida obviamente es muy distinta. También estos elementos de la canción desgarradora tienen mucha más presencia que en Argentina, donde quizás las letras son un poquito más herméticas, más sensoriales. Esas son las cosas en las que siempre he pensado porque es lo que me compete, ¿no? La música.
¿Hay algún plato que extrañes de Argentina?
Es muy simple y básico, pero extraño mucho la calabaza. Acá solamente la encuentro en octubre. En Argentina está todo el año y es muy común ver en las casas, no sé, puré de calabaza, sopa de calabaza o tarta de calabaza. Siempre me gustó de chica pero acá solo la encuentro en octubre.
También este último año has tenido la oportunidad de trabajar de la mano de Esteman, lanzando Amorío y emprendiendo giras tanto dentro como fuera de México, como la que comenzarán en octubre por Estados Unidos. ¿Cómo nació esta colaboración entre ustedes y qué has aprendido durante esta etapa?
Yo creo que nació de una manera muy natural, realmente. Vimos que a la gente le gustó mucho ‘Te alejas más de mí’, y a partir de ese tema empezamos a invitarnos a cantar en cada show que teníamos y comenzó a surgir, un poco como chiste y después más en serio, la idea de hacer algo juntos. Creo que primero estuvo la intención de hacer una gira y después surgió la idea de hacer un álbum, Amorío, que le dio un mejor marco y un enfoque más artístico al junte.
Para mí ha sido muy gratificante sobre todo la parte de la composición, del trabajo en el estudio y de la preparación de los conciertos. Eso ha sido para mí muy enriquecedor y lo hemos hablado también en muchas entrevistas y en distintos videos que compartimos en redes como parte de la despedida, porque es un proyecto que ya terminó. Nos queda la gira de Estados Unidos para octubre y noviembre, pero bueno, en esos videos de despedida hablamos mucho de las cosas que vamos a extrañar del otro.
¿Hay algún momento de todo este proceso en el que sientas que haberlo vivido juntos les ayudó a fortalecer su relación?
Sí, yo creo que sí, sin duda. Creo que los viajes nos unieron mucho. Ahí tuvimos una convivencia que, de otra forma, no hubiéramos tenido. También la preparación de la gira y la preparación del show, que lo estrenamos en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México el año pasado. Fue súper desafiante porque fue aprender a compartir el foco de atención, aprender a compartir la toma de decisiones estando cada uno tan acostumbrado a hacer las cosas de manera individual. Fue un proceso muy interesante y desafiante al mismo tiempo, pero que nos unió muchísimo.
Obviamente surgían muchas diferencias en las reuniones, y solo pudimos atravesar esos momentos uniéndonos más, conociéndonos más, manifestándole al otro que respetábamos lo que buscaba, que lo entendíamos y que estábamos en ese proceso, en ese proyecto de dúo, justamente para eso: para aprender del otro y de las formas del otro.
Ahora sí, entrando a ‘La Espina’ y a esta nueva era para tu carrera, algo que me gustó mucho fue la portada de este primer sencillo. En redes sociales compartiste que es una ilustración de una artista mexicana. ¿Cómo llegaste a conocer su trabajo y en qué momento sentiste que la obra que realizó capturaba exactamente lo que querías transmitir con el tema?
La artista en cuestión es Citlali Haro. Francisco Rondón, que es un colaborador mío y director creativo del proyecto desde hace ya mucho tiempo, me habló de ella y me dijo “¿cómo ves una portada que no sea una foto tuya, sino que sea una pieza de un artista?”. Al principio no estaba muy convencida porque realmente nunca había hecho una portada así. Entonces me mostró La Espina —que era una obra que ya existía— y me cerró todo.
En el momento en que la vi, me transmitió mucho. Sentí que tenía mucho que ver con la canción. Tenía esa intensidad, tenía como un dolor contenido pero expuesto, porque tiene un spotlight: la mano sosteniendo la espina, aferrándose a ella, de la que le está saliendo sangre, pero todo eso está iluminado por un seguidor ante un telón rojo, como estando en un escenario. Me hizo mucho sentido con la canción.
Me hablabas hace un momento de que esta composición ya tiene dos años. ¿Por qué decidiste guardarla en su momento y qué fue lo que te hizo sentir que tenía que salir ahora?
Lo que pasa es que esa canción salió cuando yo ya sabía que lo que seguía era Amorío, entonces era una de las canciones que yo estaba guardando para mi disco solista que sabía que iba a empezar una vez que se terminara esa etapa.
En verdad, para este nuevo disco escribí el 70-80% del álbum en diciembre y enero de este año, cuando me fui a pasar las vacaciones a la casa de mi familia en Córdoba. Ahí surgió todo el álbum, pero ‘La Espina’ era una canción que traía desde antes, que siempre me gustó mucho y que, a medida que yo iba escribiendo canciones, siempre seguía formando parte del repertorio. También fue una de las primeras que trabajamos en producción con Nico Cotton, y bueno, creo que lo que tienen estas primeras canciones es que marcan el camino. No siempre y no todas, pero muchas veces pasa, y con ‘La Espina’ pasó así: marcó el camino para el resto del disco y para el tipo de canciones que son más pop dentro del álbum.
Ahora que hablas del álbum en general y de cómo este primer sencillo marca el camino, no sé si me puedas comentar un poco más acerca del concepto o la idea que hay detrás de él.
El álbum surge de una pregunta que me empecé a hacer sobre mi origen y el lugar de donde soy. Nunca había hablado de eso en mi música. Es decir, siempre he dicho que soy de Argentina, pero nunca había puesto en mi música la relación con mi lugar de origen, con la familia, con la distancia de la familia, con el desarraigo. Nunca lo había contado y me surgió esta inquietud porque, cuando llegué a Córdoba a escribir, me di cuenta de que llevaba fuera la misma cantidad de tiempo que crecí en Córdoba. Eso me shockeó porque me llevó a preguntarme “¿de dónde soy? ¿Cuánto de mí queda de estos años que viví en Córdoba y cuánto de mí tiene que ver con el tiempo que llevo fuera?”. En ese limbo salieron muchas preguntas y muchas canciones.
‘La Espina’ justamente habla de esos sacrificios que yo he hecho por seguir mi camino, por seguir lo que quiero, que es la música. Cuando escribí la canción estaba en un momento muy mágico de mi proyecto. Estaban pasando cosas con las que siempre había soñado, pero también me sentía bastante agobiada por todo lo que estaba ocurriendo y no podía adaptarme a ese ritmo. De hecho, en medio de una sesión de composición me llaman porque tenía una entrevista. A mí se me había olvidado por completo, y yo soy una persona organizada, que tiene buena memoria, pero el momento me estaba superando.
Yo ahora lo relaciono con el dolor del crecimiento. ¿Viste cuando estás creciendo de chico, que te duelen los huesos cuando estás pegando el estirón? Fue un momento así para mí. En el 2024 pasaron cosas increíbles. Fue mi primera presentación en el Auditorio Nacional. Fue cuando una de mis canciones, ‘Lejos de la ciudad’, se volvió viral, lo que después me permitió trabajar con Camilo en una versión conjunta del tema. Era un estirón en mi música y la adaptación me costaba. Me daba mucha culpa también, porque al final no podía disfrutar del todo estas cosas increíbles que me estaban pasando. En medio de esos sentimientos escribí ‘La Espina’.
¿Qué cosas te estás atreviendo a hacer que quizás en tus proyectos anteriores no habías decidido explorar o que nunca te habías imaginado haciendo? Y, por otro lado, ¿qué elementos de tu forma de hacer música se mantienen a pesar de este cambio?
En el disco, por ejemplo, que tampoco es como que me “estoy atreviendo”, pero sí estamos explorando con metales. ‘La Espina’ tiene un arreglo de metales importante que le da muchísima intensidad a la instrumentación y al resultado final. Para este álbum también me estoy animando a trabajar con sonidos autóctonos.
Como hay muchas de estas preguntas sobre el origen, sobre de dónde soy, también hay instrumentos que remiten a eso. Por ejemplo, hay bandoneón, que igual esto es adelantar mucho, pero bueno, ahí hay unos elementos que también me conectan con mi tierra. Desde instrumentos hasta ritmos y estructuras de composición.
Otra cosa que me estoy animando a hacer, desde hace ya unos años, es a aceptar un poco más las fotos y los videos que grabamos. Siempre me ha costado mucho cuando me llega el primer corte de un video: no lo puedo ver. Si me lo mandan a la noche, prefiero no verlo, lo tengo que ver de día. Mucho drama. Pero ahora estoy tratando de aceptar lo que veo, aceptarme un poco más.

Y en cuanto a cosas que no han cambiado, yo creo que es la canción que va directo al sentimiento y que conecta desde el lado de la carencia. Me cuesta escribir sobre la plenitud. Escribo más sobre las cosas que faltan, sobre las cosas que me están doliendo, sobre las pérdidas. Eso sigue presente. He podido escribir canciones más desde la plenitud, como ‘Lejos de la ciudad’, pero aun así siento que le falta algo: la certeza. Es una pregunta hacia el otro. Es “¿qué vas a hacer el domingo?”. Creo que tengo una idea de lo que la otra persona puede llegar a responder, pero no está del todo explícito. Entonces, también es una canción desde la pregunta. No están todas las certezas. Creo que eso es lo que sigue. Lo que permanece.
Algo que siempre me gusta preguntar cuando los artistas están en un proceso de conectar con los ritmos de su país, que es tu caso ahora, es cómo se acercan a ellos, porque siempre hay lugares diferentes desde los que uno puede hacerlo. ¿Cuál fue tu caso?
Como te contaba, estaba en Córdoba escribiendo casi todo el disco. Eso me llevó a músicas y artistas que escuchaba cuando estaba estudiando piano. Hay una pianista argentina increíble que se llama Hilda Herrera. Ella ha hecho todo un camino de resaltar el folklore desde el piano, porque el folklore argentino siempre ha sido muy desde la guitarra, y su misión artística siempre fue aportar desde el piano. Me puse a escuchar mucho su música y a sacarla en el piano también, que yo soy mala para tocar a ese nivel el piano, pero al menos me sirvió para explorar a nivel armónico por dónde iban las canciones.
A Mercedes Sosa también la escuché mucho. Fue recuperar el contacto con esa música que en un momento de mi vida me influenció mucho, que fue muy determinante en mi formación musical. El rock nacional de Argentina tiene artistas que han coqueteado mucho con el folklore y que lo han hecho de una manera muy natural.
Creo que Fito Páez es uno de los casos más notorios y más evidentes. Charly García, Calamaro con el tango se ha fusionado mucho. Esas fueron las cosas que escuché. Los discos de Fabiana Cantilo también, que tiene un pie en el pop, en cierta forma. Ella ha sido una artista que a mí, de chica, me inspiraba mucho porque casi que era la única artista mujer que yo veía en la televisión que hacía esa clase de canciones. Había otras, pero yo conectaba mucho con ella y ha sido una gran inspiración siempre.

Por el momento, Daniela prefiere mantener algunos detalles del proyecto bajo reserva, como los próximos sencillos que vendrán, la fecha de lanzamiento e incluso su nombre. Sin embargo, adelanta que este año llegará mucha más música y que verdaderamente no falta mucho tiempo para tener el álbum disponible en todas las plataformas.
Mientras ese momento llega, Daniela sabe que las historias que encontraremos en este disco vienen de un viaje muy personal, uno que seguramente, hace un tiempo, nadie la habría imaginado dispuesta a contar. “Es un disco que a mí me ha movilizado muchísimo escribirlo, entonces espero que ahora que le llegue a la gente pueda acompañarlos también en sus momentos de dudas y de preguntas”, concluye.
Ahora solo queda esperar su siguiente movimiento. Con una nueva etapa apenas comenzando y una historia que todavía tiene varias páginas por revelar, Spalla parece estar lista para descubrir, junto a su público, qué hay al otro lado de todas esas preguntas.



















