Heredero: canciones para llevar la carranga al mundo
El artista colombiano habla con ROLLING STONE en Español sobre la identidad de su música, la expansión de la carranga, su proceso creativo y las historias que hay detrás de un repertorio construido desde la emoción.
Hay momentos en una carrera en los que mirar hacia atrás también sirve para entender hacia dónde se quiere avanzar. Para Heredero, ese es precisamente el lugar desde el que nace su nuevo álbum: un proyecto que reúne canciones trabajadas durante distintos momentos de su recorrido y que le permite presentar, en conjunto, una parte esencial de lo que ha construido como artista.
“Quería contar quién soy, quería contar que lo que yo terminaré diciendo siempre porque es mi propósito como artista es mostrar lo que soy como persona”, explica. El álbum funciona así como una fotografía de su identidad artística, pero también como una manera de reunir canciones que ya tienen un vínculo con su público y presentarlas dentro de un mismo universo. “Esto es verdadero como autor, como compositor, como intérprete. Esto es lo que cuento, esto es lo que pienso, esto es lo que siento”.
Ese vínculo con el público es uno de los elementos que más importan en su manera de entender la música. Heredero ha visto cómo canciones que nacieron desde una tradición profundamente colombiana han comenzado a encontrar receptores en otros lugares del mundo. Durante sus presentaciones fuera del país se ha encontrado con personas de diferentes nacionalidades que reconocen sus canciones y se acercan a una música que quizá, en principio, les era completamente ajena.
Para él, que su proyecto sea identificado como folklore es particularmente significativo. “Eso soy, eso represento”, dice. Y esa representación no implica encerrarse en una tradición, sino encontrar la manera de hacerla viajar. En sus recientes recorridos por Estados Unidos se ha encontrado con públicos de Centroamérica, Puerto Rico, República Dominicana y Costa Rica que ya reconocen algunas de sus canciones.
En ese proceso de llevar su música a nuevos públicos, Heredero tiene una idea clara sobre cómo quiere hacerlo: sus canciones deben ser capaces de conectar. Él utiliza una palabra particular para definir esa búsqueda: “digerible”. No se refiere a hacer una música sencilla o carente de elaboración, sino a evitar que el exceso de conceptos termine alejando al público.
“Yo quiero hacer algo digerible, que sea entendible”, explica. Para Heredero, una canción puede estar perfectamente construida desde el punto de vista musical y, aun así, no conseguir establecer una conexión emocional. Por eso prefiere trabajar desde lo orgánico, dejando que el sentido y la emoción sean parte fundamental del resultado.
Esa filosofía también se refleja en su proceso de composición y producción. Heredero escribe canciones desde los 11 años y ha desarrollado una metodología en la que suele trabajar primero a solas. En su estudio casero construye las maquetas, desarrolla las letras, piensa los arreglos de requinto y experimenta incluso con las líneas de bajo antes de llevar las ideas al estudio profesional junto a Fabio Jaimes.
“Cuando estoy solo me fluyen mejor las cosas”, cuenta. Aunque reconoce la importancia de escuchar sugerencias y mantenerse abierto a aprender, también considera indispensable involucrarse en cada etapa de la producción. Para él, la canción no termina cuando se graba la voz: la edición, la mezcla y el proceso técnico también hacen parte de la manera en que finalmente se comunica una idea.
“Todo el tiempo estoy ahí presente. Lleva siempre todo mi sentir y mi trabajo y mi empeño constante en las canciones”, afirma.
Esa cercanía con sus canciones explica también por qué su repertorio ocupa un lugar tan importante dentro de sus conciertos. Heredero decidió construir su propuesta alrededor de sus propias composiciones y no de un repertorio de covers. La apuesta ha sido desarrollar una obra que pueda sostenerse canción tras canción, permitiendo que el público descubra que detrás de una canción particularmente conocida existe un catálogo mucho más amplio.
El crecimiento de su audiencia ha confirmado esa intención. El artista cuenta que algunas personas de la industria se han sorprendido al asistir a sus conciertos y descubrir que el público conoce y canta buena parte de sus canciones, más allá de aquellas que han alcanzado mayor exposición. Para Heredero, esa respuesta representa una de las partes más significativas de su carrera: comprobar que las canciones pueden convertirse en un vínculo permanente con quienes las escuchan.

El álbum nace precisamente de esa relación. Heredero tiene un archivo amplio de canciones, algunas escritas hace varios años, que ha ido revisando y adaptando a medida que cambia su contexto y también la manera en que escucha su público. La intención no es simplemente acumular material, sino encontrar el momento adecuado para mostrar cada canción y continuar ampliando una obra que todavía se considera en construcción.
“Todo el tiempo constantemente seguimos haciendo música”, dice. Y aunque reconoce que nadie puede producir un éxito de alcance mundial cada semana, entiende que parte del trabajo consiste en seguir buscando canciones que puedan generar esa conexión.
Dentro del repertorio del álbum hay historias que revelan otra dimensión de su propuesta. Una de las que más lo conmueve es “Marta”, basada en la historia real de una madre soltera que intenta salir adelante junto a su hijo mientras enfrenta la incertidumbre económica. La canción nació desde un lugar profundamente emocional para Heredero: “La escribí entre lágrimas, la produje, la grabé, le hice voz entre lágrimas”.
La respuesta del público ha hecho que esa historia adquiera nuevas dimensiones. Durante sus conciertos ha visto a madres abrazando a sus hijos y llorando mientras escucha la canción, pero también a jóvenes y otras personas que encuentran en ella situaciones o emociones propias. “Me cuesta muchas veces trabajo cantarla en vivo”, reconoce.
Ese tipo de conexión es, en buena medida, lo que Heredero espera que ocurra con el álbum completo. No quiere que sea simplemente un punto de llegada o un producto cerrado, sino una puerta para que quienes ya conocen algunas de sus canciones puedan descubrir el resto de su obra.

“Que el álbum sirva de puente para que encuentren las demás canciones y encuentren todo lo que tengo para contarles y para cantarles”, explica. Para él, ese puente conecta las canciones que el público ya conoce con las que todavía no ha escuchado, pero también permite establecer una relación más constante entre el artista y quienes siguen su música.
Lo que viene, entonces, no está completamente definido. Heredero habla de nuevas canciones, futuros álbumes y proyectos que podrían incluso explorar caminos diferentes. Lo que sí permanece claro es la necesidad de que todo aquello conserve una misma raíz: su propia identidad. “Siempre termina siendo yo”, dice.
Esa identidad también está relacionada con la manera en que entiende el papel de su música fuera de Colombia. Más allá de llevar la carranga a nuevos escenarios, Heredero quiere que sus canciones puedan convertirse en una forma de representación para quienes las escuchan, independientemente de su región o de su relación previa con esta tradición musical.
“Espero que la música que llevo por el mundo nos haga sentir orgullosos a todos los colombianos”, afirma. Su deseo es que alguien, al encontrarse con estas canciones lejos de Colombia, pueda sentirlas como propias: “Que digan: ‘Venga, esta música es de mi tierra, de mi patria y me representa y la siento como propia’”.
En ese sentido, el nuevo álbum resume una etapa, pero no pretende cerrarla. Es un punto de encuentro entre las canciones que han acompañado el recorrido de Heredero y las que todavía están por llegar. Un repertorio que mira hacia atrás para reconocer lo construido, pero que sobre todo busca mantener abierta la conversación con un público que, para él, sigue siendo parte fundamental de cada nueva canción.



















