Elvis Crespo: la atemporalidad de lo tropical

Nacido en Nueva York, criado en Puerto Rico, amante ferviente del merengue y bautizado en honor a Elvis Presley, este es Elvis Crespo Díaz, el artista que no ha necesitado de la reinvención para mantenerse vigente; más bien, ha entendido de tal forma la música tropical y su manera de hacerla que son las nuevas generaciones las que investigan y se “reinventan” para colaborar con él.

“El merengue me atrapó de manera orgánica. Nací en Nueva York y a los seis años me fui a vivir a Puerto Rico. Crecí con toda la influencia salsera: Ismael Rivera, El Gran Combo de Puerto Rico… puedo decir que yo soy salsero. Pero en los años 80, cuando tenía unos once años, el merengue comienza a conquistar a Puerto Rico con artistas como Wilfrido Vargas y Johnny Ventura. Yo tenía un vecino cantante extraordinario llamado Willie Berrios, y en un programa de televisión que daban los jueves en la noche, titulado Noche de gala, se presentaban artistas como Julio Iglesias, José José y, un día, apareció Wilfrido Vargas y uno de los cantantes era mi vecino Willie Berrios. Eso me impactó y me hizo empezar a amar el merengue; la orquesta de Wilfrido Vargas es una cosa que atrapa, él es todo un maestro”, cuenta Elvis sobre su primera experiencia alrededor del género dominicano y complementa: “A los 15 o 16 años me di cuenta de que tenía habilidad para bailar, me aprendía todas las coreografías de Menudo, por ejemplo, y Willie Berrios se lanza como solista, un corista le renuncia y yo me presento. Ya me sabía toda la coreografía y ahí comienza mi carrera como merenguero”.

Desde su primer y exitoso disco, lanzado en 1998 y titulado de la misma manera que la canción más emblemática de su carrera: Suavemente, nunca ha parado de hacer música tropical. Y aunque con el pasar de los años y el surgimiento de nuevas generaciones, otras sonoridades se han apoderado de la industria a gran escala y muchas han quedado relegadas o en el olvido, el estilo del nacido en Nueva York no ha perdido su esencia y sigue siendo música actual y moderna.


“Yo siento que la música digital y tanta corrección enfrían un poco la cosa; el mundo no es perfecto y la música tampoco debe serlo”.


“Hoy en día hay nuevas tecnologías de grabación. Yo grababa de manera análoga y no existía el copy paste, el auto-tune, todo era muy natural y siento que ese es un factor fundamental de la música tropical y lo que hizo que se esparciera por el mundo. Hoy en día todo es mucho más sencillo. Si me preguntas, a mí todavía me gusta mucho más lo análogo, se siente la música diferente. Yo siento que la música digital y tanta corrección enfrían un poco la cosa; el mundo no es perfecto y la música tampoco debe serlo”.

Además, reflexiona sobre las plataformas de streaming, que facilitan enormemente la difusión musical, pero que, como contraparte, hacen que la calidad en sí misma se vea afectada y, a su vez, que la música de décadas pasadas sea vista —con toda la razón— como música que, al tener menos opciones, era trabajada con más esmero en distintos factores.

“A nosotros nos tocaba entrar a competir en la radio con artistas como Céline Dion, Michael Jackson, Whitney Houston… para uno entrar en un listado de radio, de verdad debías tener una excelente canción en las manos. Eso me hace sentir muy bien porque era un filtro diferente. En estos tiempos, hay muchas plataformas para subir la música y que la escuche mucha gente; hasta haciendo un bailecito y subiéndolo a TikTok, ya puede ser todo un éxito”.

Y finaliza con la siguiente reflexión: “En estos tiempos, crear una canción especial es difícil, es impredecible. Pero tenemos las plataformas para presentar de distintas maneras las canciones”.

Como mencionamos al principio, las nuevas generaciones de artistas están encontrando dentro de la tropicalidad bastantes herramientas para innovar en las nuevas tendencias sonoras. En España, Quevedo lanzó El Baifo, un disco con bastantes influencias tropicales y en el que la colaboración junto a Elvis Crespo en ‘La graciosa’ alcanzó tal éxito que, durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, fue la canción seleccionada por España para celebrar los goles. En Colombia, el artista del momento, Beéle, también ha conectado la tropicalidad del Caribe con su sonido urbano, habiendo colaborado con Elvis en dos canciones: ‘La patadita’ y ‘Pa’ bailar’. “Beéle tiene una energía sin límites y un talento increíble”, son las palabras del merenguero al escuchar al colombiano. 


“Yo no pretendo enseñar, la palabra convence, pero el ejemplo arrastra”. 


“Soy un artista maduro, de mente abierta. Este tipo de oportunidades para trabajar con nuevas generaciones las disfruto y siempre siento mucha curiosidad por el resultado final”, dice sobre las colaboraciones mencionadas. Además, explica las diferencias generacionales dentro del estudio: “Sus melodías son diferentes, sus influencias son diferentes… Tenemos formas distintas de hacer música y aprendo mucho de ello. Yo trato de adaptarme a ellos, pero a mi manera: yo no pretendo enseñar, la palabra convence, pero el ejemplo arrastra”. 

También cuenta que, en un inicio, no entendía del todo la canción junto a Quevedo, pero que trabajar con estas nuevas generaciones le ha permitido comprender mucho mejor los nuevos conceptos dentro de la música. “Yo le grabé la guitarra y el canto de trabajo en la canción. Además, le agregué una portada y una contraportada sonora, aparte de lo que me había pedido Quevedo. Eso le encantó, lo dejó y fue todo un éxito. Entonces uno aprende de ellos, pero también uno tiene su estilo y su manera de hacer las cosas”.

Con Bad Bunny y Karol G, los dos artistas latinos más reconocidos del momento, géneros como el merengue y la salsa vuelven a tener cabida en los escenarios más masivos del mundo. Y el hecho de que canciones como ‘La graciosa’ se hayan convertido en un éxito en toda España deja en claro que la música tropical vuelve, de cierta manera, a tomarse los reflectores.


“El mundo urbano está muy congestionado. Una canción se puede hacer en un día con estos nuevos muñequitos que tienen los artistas de hoy. En cambio, la música tropical se graba de forma diferente y por eso es tan convincente y dura tanto. La juventud va a determinar qué va a pasar con la música tropical. Yo siento que vienen cosas muy interesantes porque la gente quiere volver a ver músicos en vivo”.


“En España hay una agrupación llamada Nueva Línea, con unas cantantes muy buenas. El director de ellas rescató del pasado ‘Noche de copas’ y la versionaron en merengue: la música buena es buena siempre. Los talentos nuevos deben ponerle el oído o la visión a eso que en el pasado funcionó. Lo que ya funcionó en el pasado funciona en el presente. Un ejemplo claro es Romances, de Luis Miguel, su disco más vendido: canciones del pasado que Armando Manzanero produjo en la voz de un jovencito como Luis Miguel”.

¿Y el futuro de la música tropical? “Hay un pasado musical muy rico que los jóvenes, por el movimiento urbano de los últimos años, no conocen. Jóvenes interpretando canciones tropicales y que verdaderamente crean en eso pueden crear su propio espacio, porque el mundo urbano está muy congestionado. Una canción se puede hacer en un día con estos nuevos muñequitos que tienen los artistas de hoy. En cambio, la música tropical se graba de forma diferente y por eso es tan convincente y dura tanto. La juventud va a determinar qué va a pasar con la música tropical. Yo siento que vienen cosas muy interesantes porque la gente quiere volver a ver músicos en vivo, quiere volver a sentir esa energía. La música tropical viene fuerte con una nueva generación de músicos”.

El próximo año verá la luz el nuevo disco de Elvis Crespo, cuyo primer sencillo fue ‘Pa’ bailar’, junto a Beéle. Será un álbum muy distinto a su antecesor, compuesto en un momento en el que acababa de atravesar una ruptura amorosa. “En este nuevo disco no habrá canciones tristes, esa etapa ya pasó. Será un álbum bien alegre y bailable, con colaboraciones que se sienten muy orgánicas, no forzadas”. 

Cortesía.

Antes de terminar, hay discos que simplemente marcan la historia, y Suavemente es uno de ellos. “Es un disco especial que no ha envejecido. Un muchachito puede escucharlo y pensar que es algo creado en la actualidad. Suavemente no tiene fecha de vencimiento, como la buena música, como la música tropical. Es una obra que, aunque pasa el tiempo, sigue desarrollando nuevas audiencias y conquistando nuevos mercados. Hay canciones de ese disco que hoy en día suenan más que en 1998”.

Pasión. Esa es la última palabra con la que Elvis cierra la entrevista al preguntarle por la esencia que define su carrera. “Si una canción no me para del asiento, no va por buen camino. Yo soy primero fan y después artista, y eso me hace diferente a la hora de entrar al estudio. Eso toca el alma de la persona que me escucha”.

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