Willy Rodríguez: “Sentí la necesidad extrema de hacer música como un abrazo”
Tras varios años sin publicar un álbum de estudio, Cultura Profética regresa con En Bucle, un trabajo que marca una nueva etapa para la banda puertorriqueña. Más íntimo, romántico y luminoso que sus antecesores, el disco surge como una respuesta personal y emocional a un momento marcado por la sobreinformación y el agotamiento colectivo.
Conversamos con Willy Rodríguez sobre el proceso creativo detrás del álbum, la importancia de tener finalmente un estudio propio, la colaboración con nuevos compositores y el futuro de una de las agrupaciones más influyentes de la música latinoamericana.
¿Cuál fue el detonante para hacer En Bucle?
Ya era más que tiempo de tener un disco nuevo. Además, desde hace dos años tenemos nuestro estudio propio por primera vez. Acabamos de cumplir 30 años y nos tomó 28 tener un estudio, así que sentíamos que ahora sí teníamos las herramientas para sacar música constantemente.
Nos metimos a producir hace exactamente un año y muchas cosas se acomodaron. No todo fue positivo; también hubo rupturas y desilusiones. Pero incluso esas experiencias me llevaron al lugar emocional correcto para crear este disco tan meloso. Porque sí, es un disco muy meloso.
Hay canciones que hablan de temas difíciles, pero la energía general del álbum está atravesada por el amor. Sentí que lo que necesitaba era hacer música que me hiciera sentir bien y que también hiciera sentir bien a los demás.
El disco parece alejarse de los temas sociales que tradicionalmente han abordado.
Sí. Nosotros siempre hemos hablado de temas importantes y de situaciones sociales que merecen atención. Pero sentí que el mundo está atravesando un momento en el que las malas noticias nos persiguen desde que despertamos y miramos el celular.
Las redes sociales exigen que tomes postura sobre todo. Parece una competencia permanente por demostrar quién está del lado correcto de la historia. Y muchas veces las personas opinan sin entender realmente los contextos históricos o geopolíticos.
Llegó un punto en que pensé: basta. Quiero hacer música que funcione como un abrazo. Eso no significa volvernos indiferentes ni dejar de preocuparnos por lo que pasa, pero ya no depende exclusivamente de la música generar conciencia. El activismo está en todas partes.
Sentí una necesidad extrema de crear canciones que acompañaran y permitieran respirar un poco.
¿Cómo fue el proceso de composición y producción?
Yo compongo la mayoría de las canciones, pero esta vez trabajamos de una manera distinta. Antes nos reuníamos a improvisar y construir las ideas juntos. En este álbum gran parte de las canciones nació a partir de patrones de batería que yo creaba.
Primero construíamos el ambiente musical y después llegaban las letras. Era como decir: ya tenemos la música, ahora hagamos la canción.
Todo el mundo aportó desde la personalidad de su instrumento, pero es un disco bastante íntimo, muy personal.
Además, por primera vez compuse con otras personas. Trabajé con Jayce, de Perú, con quien escribimos dos canciones, y también con Spreadlof, un compositor español que ha trabajado con muchísimos artistas y que recientemente ganó un Grammy junto a Alejandro Sanz.
También hay canciones escritas por otros autores.
Sí. Hay un tema escrito por Mati Zapata, tecladista y director musical de Dread Mar I. Escuché una versión que subió a Instagram y me enamoré inmediatamente de la canción. Le pedí permiso para grabarla y luego terminé de desarrollar la letra para convertirla en una canción completa.
También hay una composición de Frido Vargas, uno de los integrantes más recientes de Cultura Profética. Tiene apenas 26 años y es un genio: toca prácticamente todos los instrumentos, canta increíble y escribe muy bonito.
Todo eso terminó dándole al disco una personalidad distinta y una variedad de estilos que antes no habíamos explorado tanto.
¿Hay una canción que represente el corazón del álbum?
No diría que hay una sola canción que sea el alma del disco, pero En Bucle, la canción que le da nombre al álbum, resume muy bien su espíritu.
Tiene un sonido muy representativo de Cultura Profética. Si alguien piensa en nuestra banda, esa canción recoge muchos de los elementos que nos caracterizan.
En tiempos donde predominan los álbumes cortos, ustedes lanzan un disco extenso.
Las canciones son catorce, aunque hay varios interludios y notas de voz que completan la experiencia.
Para nosotros era importante que el álbum funcionara como una obra completa, no simplemente como una colección de canciones. Queríamos que hubiera una narrativa y que una canción condujera naturalmente hacia la siguiente.
Incluso organizamos el repertorio como si fuera un vinilo clásico, con un lado A y un lado B. En el lado A están las canciones más directamente asociadas al amor y a la dulzura; en el lado B aparecen los temas relacionados con la duda, la distancia y las rupturas.
¿Cómo ven hoy el lugar que ocupa el reggae en América Latina?
Yo siento que Cultura Profética es mucho más que una banda de reggae, aunque evidentemente nuestras raíces están ahí y nos sentimos orgullosos de representar esa estética.
Lo que sigue vivo dentro del reggae latino es el respeto por la música y por los temas que aborda. Hay una energía muy bonita alrededor de esta escena.
Quizás lo que faltó fue una mayor colaboración entre los grupos. Los artistas urbanos entendieron que trabajar juntos fortalecía el movimiento entero. En el reggae latino eso ocurrió mucho menos y creo que ahí hubo una oportunidad perdida.
Los tiempos cambiaron, muchos artistas tomaron otros caminos y los que seguimos aquí somos pocos. No ha sido fácil.

Han logrado conectar con nuevas generaciones. Un ejemplo fue la invitación a Chuwi en Puerto Rico.
Precisamente los invitamos porque vimos en ellos algo que nos recordó muchísimo a nuestros inicios.
Cuando los escuché sentí la misma autenticidad que teníamos nosotros en los años noventa. No importa que el estilo sea diferente; la honestidad artística se reconoce de inmediato.
Fue perfecto para abrir aquella noche porque ayudaron a establecer el ambiente que queríamos crear.
¿Hay artistas jóvenes que estén siguiendo de cerca?
Me encanta Jayce. Es un talento impresionante.
Mucha gente lo conoce principalmente como rapero, pero también es un gran cantante, compositor y músico. Tiene una personalidad artística muy definida.
Siempre admiro a los artistas que son completamente ellos mismos. Puedes encontrar referencias o influencias, pero hay algo inconfundible en su propuesta. Jayce tiene precisamente eso.
¿Qué sigue para Cultura Profética?
Por primera vez en nuestra carrera decidimos detenernos un tiempo. No porque estuviéramos obligados, como ocurrió durante la pandemia, sino porque sentimos que el proyecto necesitaba un respiro para renovarse.
Queremos que la gente viva este disco con calma. En septiembre comenzaremos una gira reducida por algunas ciudades clave y, a partir de febrero del próximo año, arrancará la gira completa.
Tenemos mucha fe en este álbum. Creemos que va a conectar profundamente con la gente y que nos abrirá nuevas puertas.
Además, vamos a grabar varias sesiones en vivo y a trabajar más activamente en las plataformas digitales. Tener un estudio propio facilita muchísimo todo eso.
Y ya estamos pensando en el siguiente disco. En Bucle es nuestro primer álbum junto a Rimas Entertainment y el acuerdo contempla dos discos. Queremos aprovechar este impulso y no volver a esperar tanto tiempo entre un lanzamiento y otro.
Siento que estamos entrando en un nuevo escalón dentro de la historia de Cultura Profética. La idea es seguir haciendo toda la música posible y, si se puede, continuar otros 30 años más.













