Thom Yorke y Harry Styles, juntos en una charla épica

Dos años atrás, en el verano boreal de 2024, Harry Styles paseaba por una callecita empedrada de Roma, cuando de repente notó una cara conocida. Era Thom Yorke, de Radiohead, uno de sus grandes héroes musicales. Se presentó. Eran dos estrellas caminando por ahí de incógnito, sin ningún tipo de séquito. Como ahora Styles le confiesa a Yorke con una sonrisa tímida: “Para mí, siempre habías sido alguien al que tenía miedo de conocer”.

Yorke y Styles podrían parecer de dos mundos diferentes: el príncipe glam-pop más deslumbrante del planeta frente al sumo sacerdote de la angustia del art-rock. Pero hoy están abocados a hacerse reír el uno al otro en una soleada tarde de julio en Londres, en un estudio cerca de Camden Town. Yorke tiene merecida fama de ser espinoso en las entrevistas, desde los inicios de Radiohead. Sin embargo, hoy baja la guardia, mientras disfruta de la presencia del igualmente conocido encanto de Harry Edward Styles. Y los dos hacen chistes como chicos traviesos.

En mayo pasado, Yorke fue homenajeado en los prestigiosos Premios Ivor Novello del Reino Unido. Styles, que participó del tributo, dijo sin vueltas: “Radiohead es mi banda favorita”. Y de paso dejó una sorprendente confesión acerca de un lado B de la banda.

“Perdí mi virginidad con ‘Talk Show Host’”, declaró, aunque luego se corrigió: “Perdí mi virginidad con la intro de ‘Talk Show Host’”.

“Me acuerdo de ver el video de ‘Karma Police’ y pensar: ‘Esto es brillante’. Tanta música tuya tiene esa densidad”.
HARRY STYLES

Radiohead lanzó su primer álbum en 1993, un año antes de que naciera Styles. Pero ambos han construido sus carreras desafiando las expectativas y negándose a repetir éxitos. Se podría decir que Styles está pasando hoy por su propio momento Kid A, con el electro-pop experimental de Kiss All the Time. Este verano, Yorke fue al primer show de Styles de una residencia histórica de doce fechas en el Estadio de Wembley, y bailó todo el concierto, desde la primera canción.

Yorke está en una racha creativa últimamente. En la charla con Styles, revela que está trabajando en un próximo álbum solista, aunque no ha sido anunciado oficialmente. Lanzó dos aclamados álbumes en 2024 con The Smile, su banda con el guitarrista de Radiohead Jonny Greenwood. Y Radiohead respondió a las plegarias del mundo dando sus primeros conciertos en siete años. Y regresan a mediados de 2027 para hacer seguidillas de shows en Australia y Japón.

Tanto Styles como Yorke son intérpretes magnéticos, de renombre, pero notoriamente reservados fuera del escenario, reacios a revelar mucho, cautelosos con los extraños. Sin embargo, cara a cara, para esta producción de tapa de Músicos por Músicos sacan a relucir diferentes caras de sí mismos que no siempre se llegan a ver. En esta amplia conversación de dos horas, profundizan sobre la fama, el fandom, la composición de canciones, el sufrimiento del síndrome del impostor, el poder inspirador de caminar y la intensidad emocional de llorar en el escenario.

Styles: Nos conocimos en Roma, en una callecita. Estabas tocando en Roma esa semana con The Smile. Yo iba al show.

Yorke: ¿Fue antes del concierto?

Styles: Fue antes, sí. Un amigo me había preguntado si nos conocíamos y yo había dicho que no. Entonces estaba caminando por la calle y me llamaste la atención porque tenías una gorra que decía “Ácido”. Pensé: “Uh, qué buena gorra”. Y después me quedé como: “¡Sos vos!”. Tenía A Moon Shaped Pool [el álbum de Radiohead de 2016] sonando en mis auriculares y lo paré. “Oh, hola…”.

Yorke: “Señor Yorke”.

Styles: “Señor Yorke, hola”. Y vos dijiste: “Oh, hola”.

Yorke: No, dije: “¿Qué demonios [ríe] hacés acá parado en la calle?”.

Styles: Entonces fui al show y ahí sí nos conocimos bien.

Yorke: No sabía que vivías mucho en Roma. No tenía ni idea. Así que estaba doblemente confundido.

Styles: Para mí, siempre habías sido alguien al que temía conocer.

Yorke: Oh, sí. Tengo una larga lista.

Styles: Sí, totalmente. Y recuerdo sentirme tan aliviado después. “Oh, la gente es amable y todos son agradables…”.

Yorke: También me impresionó que estuvieras caminando por la calle. Pensaba: “¿Dónde está su seguridad?”. Porque, quiero decir, yo sé que puedo hacer eso, pero no sabía que vos pudieras. ¿Es una elección?

Styles: Creo que en los primeros días, cuando estaba en la banda [One Direction], gran parte de la experiencia de quedarse adentro de los hoteles se sentía muy limitante. Cuando estaba en casa, sentía que no era seguro salir. Después tuve una novia muy extrovertida, que venía a Londres y yo decía: “Si nos quedamos sentados en mi casa durante tres días, va a pensar que estoy loco”. Así que salíamos a caminar por todas partes, y para mí fue todo un descubrimiento: “Uh, está bueno salir”. Eso rompió un poco la barrera. Ahora, mi vida cambió mucho, porque así es como te mantenés conectado con el mundo.

Yorke: Sí, amigo.

Styles: Leí algo sobre la idea de que el caminar es la perspectiva del artista, porque estás a nivel del suelo y ves cosas que simplemente no ves cuando sólo manejás a todos lados.

“Mi respuesta al tour reunión de Radiohead [2025] fue un colapso en términos de confianza en
mí mismo”. THOM YORKE

Yorke: También es una buena manera de escribir. Escribí “A Wolf at the Door” en un momento en que la estaba pasando realmente mal y caminé como dos días y medio. Llovía, pero no importaba. Un cuaderno en la mano, y simplemente escribí. Al final me sentí mucho mejor. Pero no es solo caminar, es caminar entre la gente. La simple actividad de observar a la gente, jugar a imaginar mientras alguien pasa –adónde van, qué están haciendo, todo eso– te saca de vos mismo, de tus problemas. Quiero decir, sin eso, ya ves, es muy fácil perderse.
Recuerdo cuando estábamos de gira con R.E.M. [en 1995] y Michael Stipe se dio cuenta de que solo me escondía en el camarín y nunca salía a ningún lado. Así que él empezó a arrastrarme afuera, y me dio este truco. Me dijo: “Si no te importa, a los demás tampoco les importa”. Si no estás mirando, no están mirando. Y funciona. Recuerdo estar en Estocolmo yendo a un club muy concurrido, y él dijo: “Probá”. Y funcionó. Nadie nos molestó. Hay momentos en los que te podrás sentir vulnerable. Hay momentos en los que las cosas saldrán mal, o [el diario sensacionalista inglés] The Sun publicará otra foto tuya. A mí también me pasó. Así que no es fácil. No es una decisión fácil de tomar, pero es mejor que la alternativa. Conozco a personas que recibieron amenazas de muerte, y luego no salían de casa y tenían seguridad patrullando. No querés que te pase eso.

RS: Ambos tienen un historial de dejar atrás sus zonas de confort. Es un patrón para ustedes como artistas: después de hacer algo enormemente exitoso, dicen: “Está bien, ya lo hice. No lo voy a hacer de nuevo”. ¿Cómo evitás repetirte?

Yorke: No puedo, aunque quisiera. No podría hacerlo de nuevo. Si escribís “Everything in Its Right Place”, ¿pensás: “Sí, voy a componer otra de esas”? No tiene sentido. No podés. Lo intenté. Creo que si tenés algo que es muy exitoso, hay mucha presión para repetirlo, lo cual estoy seguro de que probablemente sientas, o sentís a veces. O lo sentirás. No va a ninguna parte, porque eso es como trabajar por encargo.

Styles: “Pintá eso de nuevo”.

Yorke: Sí. Esta es una forma de arte comercial, así que siempre vas a tener gente pidiéndote que hagas eso.

Styles: Es un ciclo interesante. Creo. Hacés algo que conecta con la gente, porque capturaste algo acerca de la experiencia humana, ya sea una vulnerabilidad o una sensibilidad que viene con el hecho de ser humano. Y luego, el éxito, en la medida que sea, le da una vida propia. Entonces, todo lo que te rodea hace que tu experiencia sea increíblemente inhumana.

Yorke: Sí. Artificial.

Styles: Sí. El punto es cómo ignorar eso cuando estás creando, para poder seguir haciendo música sobre la experiencia humana. Siempre pensé que si hiciera música sobre cómo es estar en un estudio, estar de gira, y todas las cosas brillantes que vienen después…

Yorke: Brillantes para vos, amigo. No para todos.

Styles: Eso definitivamente no me interesa, así que no debe ser interesante para nadie más. Lo que me encanta de tu trabajo, por ejemplo, es que tanta gente te ve con un estatus casi divino, y vos seguís siendo alguien que lo mira como “Esta es la parte difícil de la vida”. Creo que eso es lo que hace que tu obra sea tan impresionante: que la gente te rinda homenaje y aun así esté mirando lo que hay debajo de las uñas.

Yorke: Creo que la razón de eso fue haber aprendido una lección bastante difícil. Alrededor de Kid A, Amnesiac, antes de eso, realmente luchaba cada vez que tenía que intentar hacer algo nuevo. Me lo tenía que explicar a mí mismo mientras lo hacía, literalmente. Es como una forma de locura, y no podía salir de ahí. Sentí que necesitaba justificarlo de alguna manera. No disculparme, sino justificarlo de una manera intelectual.
La razón de eso era que necesitaba salir de ahí. Necesitaba salir del estudio y simplemente caminar. Solía caminar por los acantilados en Cornwall, por ejemplo. Y gran parte de eso se debía al hecho de que a nadie le importa, amigo. A nadie le importa que sea difícil. Si estás deprimido porque es difícil, joder, pará. Andá y hacé otra cosa, andá a bailar. Además, más adelante, cuando tengas hijos, si vas a seguir haciendo este trabajo, tenés que disfrutarlo. Y lo divertido viene de tener que empezar de nuevo de cero. Lo que aprendés, tenés que desaprenderlo.
Además, componer canciones es muy extraño. Ir a la ceremonia de los Ivor Novello… No me relaciono con compositores, pero aparentemente soy uno. Y te das cuenta de que escribir canciones es algo bastante ingenuo. No podés ser ingenioso. Podés trabajar muy duro, pero las cosas buenas simplemente suceden, y no sabés por qué. Y tenés que ser honesto con vos mismo y aceptar las dudas que pueden venir detrás ese éxito comercial. ¿Te pasa eso?

Styles: Si componés así, casi sentís que no sos responsable. Entonces, si la gente dice: “Oh, has hecho esto y eso significa que sos esto”, hay algo ahí que se siente como: “Oh, no puedo atribuirme el mérito”. Simplemente me pasó. Como decías, las mejores cosas tienden a simplemente suceder.
Siempre he encontrado que las cosas que… Lo que más me ha gustado, o lo que ha sido más especial para mí, son cosas en las que escribís y luego, al escucharlas de nuevo, aprendés algo sobre vos mismo. Te das cuenta de que dijiste algo, en lugar de “Ahora voy a sentarme y voy a decir esto”.

Yorke: Sí, y puede que no te des cuenta. Podrías grabarlo y seguirlo y todo, y no darte cuenta hasta que de repente escuchás: “Oh, mierda, eso es lo que quería decir”. Pero no es intervención divina ni nada. Tenés que aparecer. Tenés que aprender a aceptar los meses de síndrome del impostor, donde estás como: “No tengo nada que justifique todo este increíble equipo en mi estudio”. Y entonces agarrás tu cuaderno, y habrá una frase ahí que te inspire. Pero el caso es que te presentaste. Porque es muy fácil no presentarse.

Styles: Alguien alguna vez lo comparó con el surf, donde podés practicar levantarte en la tabla; a veces no hay olas. Pero si viene una ola y no practicaste lo suficiente, no vas a poder surfearla. Todo pasa por la combinación justa de haber practicado lo suficiente y que las cosas ocurran en el momento adecuado.

Yorke: Sí, tenés que estar listo. O, si estas surfeando, nunca estás listo. Estás ahí en una roca diciendo: “¡Mierda!”.

Styles: Yo tuve un gran cambio. Solía sentirme centrado en el trabajo, en el arte en general. Sentí que para justificarlo, tenía que estar en el estudio por meses.

Yorke: Eso es el síndrome del impostor. Soy igual. A veces es divertido, pero a veces lo hacés porque sentís que tenés que hacerlo, porque necesitás mantenerte ahí arriba. O necesitás seguir demostrando que sos quien decís ser, o quien otros dicen que sos.

Styles: Siento que ahí hay una línea real a seguir. Porque todavía siento que a veces lo logro en el escenario. El mejor punto es cuando estás relajado, en ese estado en el que sentís: “Oh, esto parece realmente fácil”. Se siente como si simplemente estuviera sucediendo, y eso es genial. Y luego paso a pensar: “Oh, se siente demasiado fácil. ¿No estoy trabajando lo suficiente?”. Cuando se siente más natural es cuando creo que el show está en su mejor momento, pero luego tengo esta voz que me dice: “No debería ser tan fácil”.

Yorke: Eso es completamente normal. La broma con Radiohead siempre es que los shows siempre tienen un momento en el que decimos: “¡Oh, Dios mío, somos tan geniales!”. Y, exactamente en ese momento, alguien la caga. Pasa siempre, sin falta.

Styles: ¿Disfrutás de manera muy diferente hacer música con la banda y por tu cuenta? ¿Te gusta lo que la fricción puede generar en ese escenario? ¿O tendés a disfrutar, como, “Oh, voy a tener esta idea y la voy a llevar hasta el final”? Deben ser ambas cosas, estoy seguro.

Yorke: Son ambas cosas. Hay una especie de historia loca detrás de eso. No fue hasta después de Kid A que recuerdo haberle dicho en voz baja a Nigel [Godrich], “Tengo todas estas cosas. Solo quiero hacerlas por mi cuenta con vos, porque no tiene sentido intentar incluir a nadie más”. Hasta ese momento, era un concepto realmente extraño. Nos conocemos desde hace una cantidad asombrosa de años. [Radiohead se formó en 1985.] Todos conocemos las fortalezas y debilidades musicales de los demás. Así que pasamos mucho tiempo trabajando en eso. Quiero decir, no hemos trabajado. No hemos estado en el estudio juntos durante mucho tiempo, así que no sé cómo resultaría ahora. Con The Smile, es totalmente diferente porque Jonny [Greenwood] simplemente genera ideas todo el tiempo. [El baterista Tom] Skinner trabaja más rápido que cualquier ser humano que haya conocido y puede responder literalmente, como probablemente sepas, a cualquier cosa que le tires. Estoy en medio diciendo: “Está bien, ¿por qué no graban esto, porque no entiendo qué está pasando?”. Mis experiencias favoritas en el estudio son aquellas en las que algo suena bien, y no entiendo por qué suena bien, pero agarro el micrófono y respondo a eso. Ya lo escucharé de nuevo y pensaré: “No tengo idea de quién fue eso. ¿Esos somos nosotros?”. Sí, somos nosotros. Y solo te pasa eso cuando estás con otras personas.

Styles: ¿Te parece más vulnerable sacar tu propio material?

Yorke: Todo es vulnerable. Pero al mismo tiempo, no sé vos, pero si estoy terminando un disco, si no puedo sentarme y escucharlo y sentirme cómodo y feliz con él, no se publicará. Entonces, la parte vulnerable sucede…

Styles: ¿Cuando estás componiendo?

Yorke: Sí. Cuando estás tratando de terminar la maldita letra. Ahí es lo peor. No lo había hecho [se queja de dolor], pero no hay nada de malo en eso. No escucho a muchos cantautores. Escucho mucha música folk antigua y rara, o escucho música de películas, o escucho música electrónica. Lo de tocar la guitarra a lo bestia a veces es cuando realmente me llega, pero no mucho. No estoy del todo seguro de por qué es así. Probablemente porque crecimos en una época en la que hubo un verdadero renacimiento de eso, y The Bends fue eso. Pero para cuando llegamos a Kid A, estaba muy entusiasmado por lo que podría hacer con la voz, realmente. Jonny y Nigel armaron esta cosa en la que Jonny toca el Martenot [un teclado electrónico vintage] y yo simplemente elijo líneas al azar de mi sombrero de copa. Y eso se convirtió en la voz. No estoy cantando en absoluto, hablo.
Uno de mis cantantes favoritos de todos los tiempos es Michael Stipe, que en los primeros dos o tres discos [de R.E.M.] ni siquiera se molestó en escribir las letras. O si lo hizo, fue en un fluir de la conciencia. “No voy a hacer explícito esto. Soy solo el sonido humano en medio de todas estas increíbles guitarras estridentes”. A veces no me gusta que la letra sea el centro de la música. A veces es realmente emocionante que solo haya un sonido. [Yorke saca un cuaderno lleno de preguntas.] Tengo notas.

Styles: [Con horror fingido.] ¡Tarea!

Yorke: ¿Viajás siempre con una laptop?

Styles: Mi laptop está muerta hace unos seis años [ríe]. No sé dónde está el cargador.

Yorke: Podemos ayudarte con eso. ¿Dónde tenés las ideas? ¿En el bolsillo?

Styles: En mi teléfono.

Yorke:
En tu teléfono. ¿Sabés que tu teléfono es básicamente una computadora?

Styles: Pero solo tengo un teléfono. Uso mucho GarageBand y notas de voz.

Yorke: ¿De verdad? Vaya. Joder…

Styles: Primitivo.

Yorke: No, pero lo digo como algo bueno. Recuerdo mi MiniDisc. Ese era mi mejor amigo.

Styles: Sí, me acuerdo de estar en la escuela primaria. [Ambos se ríen demasiado como para seguir.]

Yorke: Está bien, intentémoslo de nuevo.

Styles: Lo de las notas de voz, me gusta algo de que sea su versión más en blanco.

Yorke: Sí. Es el dibujo a lápiz.

Styles: Creo que me gusta eso. Lo que más me emociona es cuando empiezo un disco, o antes de haber empezado algo, y no tengo idea de cómo va a sonar al final.

Yorke:
Estoy sorprendido, porque el último álbum [Kiss All the Time] suena muy como si hubiera sido desarrollado en el estudio. No suena como si viniera de notas de voz.

Styles: Ese fue menos de notas de voz. Hubo algunos momentos, como la parte orquestal [“Coming Up Roses”], o las canciones de piano. Hay un par de canciones mucho más directas. Probablemente hay tres o cuatro momentos que son los más directos.

Yorke: ¿Entonces los demás están trabajados en el estudio?

Styles: Hay mucho de eso, sí. Probablemente dos tercios del disco. Creo que era simplemente el punto donde sentía que estaba en mi vida y la música que estaba experimentando. Quería fusionar las partes de mi vida. Había empezado a salir a bailar mucho más. Realmente no quería que fuera como: “Oh, estoy escuchando esta música, acá es donde estoy ahora”, pero luego entro al estudio y digo: “Bueno, tengo que hacer este tipo de música”.

Yorke: Conozco esa sensación. Conozco muy bien esa sensación.

Styles: Era realmente como: “Acabo de venir de este lugar.Quiero que ese ritmo siga. Quiero estar en el escenario sintiéndome ahí”. Ese tipo de ideas informaron el disco.

Yorke: Creo que hiciste justamente eso. Esa es mi parte favorita del show, donde literalmente hacés eso. Había mucha generosidad ahí, me hizo pensar: “Sí, eso está realmente buenísimo. Ahí claramente hay alguien que está descubriendo algo y quiere compartirlo. La honestidad de eso fue muy genial. Me encantó. Quiero decir, es muy difícil llevar ese tipo de música a esos lugares. Es mucho más fácil volverse completamente sordo pinchando en un club en Berlín. Iba a preguntarte: ¿Qué lugar es más tu hogar? Porque debés tener más de uno.

Styles: Creo que cuando estoy en Londres es más como estar en casa. Y eso que no soy de acá.

Yorke:
¿Dónde están tus cosas? Tus cosas importantes.

Styles: Londres. Porque he vivido en mi casa 12 años o algo así. Ese es el lugar donde siento que he pasado por tantas versiones de mí mismo. Siento que realmente crecí en esta casa, de una manera significativa. Recuerdo mudarme justo después de cumplir 19 años. Ha pasado por muchos cambios, pero ahí, en la cocina, es lo más parecido a un lugar donde puedo decir “Acá vivo”.

Yorke: ¿Cocinás?

Styles: Sí, cocino.

Yorke: Probablemente seas bastante bueno, ¿no?

Styles: Me defiendo…

Yorke: Yo soy malísimo.

Styles: Para quedarme con vos un segundo, si me permitís. [Yorke chasquea los dedos con decepción.] Tenía curiosidad por hacer esta entrevista, por ejemplo, o por lo de los Ivors; creo que todos expresaron sorpresa de que estuvieras dispuesto a ser homenajeado. Tengo curiosidad por saber cómo ha cambiado tu relación con eso a lo largo del tiempo. En términos de alguien tan innovador, ¿cuánto de eso siempre ha sido una necesidad de rechazar la nostalgia, para asegurarte de que estás avanzando?
Para mí, parece que tal vez solo se trate de estar en un lugar más feliz, de darse cuenta de que podés hacer las dos cosas: innovar y también permitir que la gente celebre lo que has hecho antes, ya sea en los Ivors, o de gira tocando una selección profunda de tu catálogo. Poder tocar esas canciones y no sentir que estás viviendo en el pasado, sino simplemente pensar: “Hicimos algo realmente hermoso. Voy a tocar esas canciones, y eso es hermoso. Y ahora también puedo seguir avanzando”.

Yorke: Estás respondiendo esto mejor de lo que yo podría. Tenés razón, estoy en un lugar ligeramente mejor hoy en día, pero mentiría si no dijera que algo como recibir una beca Ivor Novello no me resultó profundamente confuso. Admiro a muchas de las personas a las que les han otorgado esos premios. Algunos son mis héroes. Pero tengo una relación muy, muy extraña con  … Dios, esto es realmente difícil de explicar. Tengo una relación muy extraña con esa parte de mi trabajo.

Styles: ¿Introspección?

Yorke: Me cuesta creer en eso. Lo de avanzar, en eso sí creo. Eso es fácil de creer, porque es nuevo. No tengo que explicarlo, así que estoy feliz. Después de la gira de reunión de Radiohead [en 2025] –aunque cuando estábamos ahí fue divertido– mi respuesta después fue un colapso, un colapso masivo, en términos de confianza en mí mismo. Me tomó meses… Tuve que volver a empezar mi propio disco dos meses después para darme cuenta, “Oh, está bien. Ahora estoy bien. Estoy bien”. Simplemente tengo una relación muy extraña con eso. Y simplemente me acostumbré. En los Ivors, para ser honesto, tu discurso fue genial, porque fue realmente honesto y personal, y pude relacionarme con eso. En cambio, cuando se siente demasiado como un negocio, y sos parte de ese negocio, y las cámaras están grabando… No sé, amigo.

Styles: Algo que me da curiosidad: me pregunto si es algo que tal vez sucede cuando tenés hijos, y después seguís creando.

Yorke: Es realmente importante que todos se integren y sigan informando quién sos. Probablemente viste a Agnes y Noah [los hijos de Yorke] en los Ivors. Estaban muy emocionados, y Dajana, mi esposa, también. Lo hago por ellos, porque si ellos se emocionan, está bien, por eso estoy acá. Porque para mí, me siento bastante insensible al respecto.
Una de las cosas de las que estoy más orgulloso es que parte de la actitud que tengo se ha contagiado a [Agnes y Noah] mientras crecen. Puedo ver que tienen ese tipo de actitud en lo que están haciendo. Bastante valientes al ser creativos y bastante abiertos. Sin avergonzarse. Porque, obviamente, cuando tu hijo es adolescente va a decir: “Oh, Dios, mi padre es bla, bla, bla”. En cambio, ahora, es realmente agradable. Está bueno. Me siento superafortunado por eso, porque no fue fácil, por mucho tiempo.
Styles: Recuerdo haber visto el video de “Karma Police” y pensar: “Oh, esto es brillante”. Siento que mucha de tu música tiene ese peso donde simplemente recordás haberla escuchado. Es tan inspirador ver a alguien ser tan consistentemente genial, de tantas maneras diferentes. Siempre me han atraído mucho cosas como “Codex” o “True Love Waits”. “Everything in Its Right Place” es lo mío.

Yorke: “Everything in Its Right Place” fue mi respuesta a no poder componer. Teníamos una casa vacía. Teníamos un piano de cola y teníamos un colchón. Y eso es lo primero que hice cuando nos mudamos a esta casa. Me había sentido perdido desde lo de OK Computer. Era como un mantra. No estaba pensando: “Oh, estoy componiendo una canción”. Realmente estaba disfrutando tocar el piano en esta casa vacía; solo tenía un CD de [el compositor minimalista] Arvo Pärt, y eso es todo. Fue durante el invierno, había tormentas todo el tiempo, y fue tan genial tocar ese riff una y otra vez para sentirme mejor.

RS: Harry, acabás de terminar tu gran gira en el Estadio de Wembley, y en la noche final, la gente se emocionó mucho al verte llorar. Para ambos, ¿cómo es ponerse emocionales en el escenario?

Styles: Para mí, gran parte de la experiencia en el estudio es casi intentar bloquear el hecho de que alguien lo va a escuchar. Tenés que preguntarte: “¿Qué quiero escuchar en este momento de mi vida? ¿Qué es lo que siento que quiero hacer, decir, crear?”. Darte cuenta de que la gente lo va a escuchar llega más tarde. Tocar en vivo es la parte en la que aceptás que la gente escucha eso, que conecta con la gente. La emoción que se dio al final de los shows en Londres… creo que fue la toma de conciencia de que esos shows se sentían como la culminación del apoyo de muchísima gente. Me sentí apoyado, de una manera que va más allá de algo como: “Estamos acá porque queremos escuchar esta canción que hiciste”. Simplemente se sentía como: “Estamos acá porque creemos en lo que estás haciendo”. Por eso me resultó tan emotivo.

Yorke: Además, tenés que dar mucho de vos, y eso te vuelve muy… ¿cuál es la palabra? Abierto. Quedás expuesto a toda esa gente. Ya no me molesta. Antes sí me molestaba; ya no me molesta más. Pero te vuelve muy abierto.

Styles: Muchas veces, cuando estás creando cosas, intentás rechazar lo que te vuelve de afuera, para conservar una mente más ingenua. Siempre estás tratando de recuperar esa sensación de volver a empezar. Esos momentos en los que te soltás y te abrís y permitís que entre todo, y llegás a sentirlo… es una ola de algo con lo que no convivís todos los días.

Yorke: Cuando hicimos el primer show de Radiohead, en Madrid, el año pasado, tuvimos que hacer una cosa en la que caminábamos entre el público. Nunca habíamos hecho eso antes. Después tuvimos que quedarnos parados en el escenario preparándonos antes de salir. Fue la primera vez que hicimos eso [subir al escenario juntos], después de no sé cuántos años. Todos, toda la banda, estábamos como: “Bueno, quedate firme. Quedate firme”. Porque yo tenía ganas de largarme a llorar, y ni siquiera habíamos tocado una nota. Hacía tanto tiempo que no me exponía a eso, y caminar por el medio de toda esa gente… Quiero decir, estábamos todo como: “La puta madre. La puta madre”.

Styles: Lo que nos lleva de vuelta al tema de caminar, a la perspectiva del artista, que es donde empezamos. Ahí está la reverencia. Ahí está el cierre.

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