STRANGEHUMAN no busca encajar – Rolling Stone en Español

La palabra extraño es un adjetivo interesante. Proviene del latín extraneus, que originalmente hacía referencia a aquello que estaba “fuera”, que era externo, ajeno o extranjero. La RAE lo entiende como “sorprendente o raro”. Raro, por su parte, suele utilizarse con una connotación negativa, aunque el Diccionario de la lengua española propone otra visión: se refiere también a algo “extraordinario, poco común o infrecuente”. Es precisamente esa palabra con la que STRANGEHUMAN describe su propuesta musical, y pocas definiciones parecen encajar tan bien con ella.

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Nacido en Santiago de Chile, Maximiliano Valenzuela, antes conocido como Max Valenzuela y ahora STRANGEHUMAN —o Nova, según a quién se le pregunte—, comenzó a ganar notoriedad siendo adolescente gracias a la red social Musical.ly —ahora TikTok—, donde sus videos haciendo lip sync y bailes comenzaron a acumular millones de reproducciones y seguidores. Su llegada a las redes estuvo acompañada por apariciones en televisión y eventos, convirtiéndolo, con apenas 13 años, en uno de los primeros fenómenos digitales de su país y de la región.

Sin embargo, la intención de dedicarse a la música no llegó después de la fama. Al contrario, desde muy joven Max tenía como objetivo encaminarse hacia este mundo. “Desde que era niño siempre quise hacer música. Esa fue siempre mi meta, solamente que no tenía los recursos cuando recién empecé para poder grabar. No tenía dinero para ir a los estudios porque, bueno, vengo de una familia bastante común. Todos estos gastos no estaban contemplados para mis padres”, explica. Ante la imposibilidad de comenzar, el chileno tomó la decisión firme de hacerse “famoso” como fuera, sin importar “dar cringe”.

Pero la música que Max imaginaba para sí mismo tampoco apareció de la nada. En el camino fue acumulando referencias de lugares muy distintos. “Cuando empecé con la transición de Max Valenzuela a STRANGEHUMAN, A$AP Rocky fue de mis influencias más importantes. La manera en la que se viste, la confianza que tenía, sus canciones. Incluso el nombre STRANGEHUMAN proviene de uno de sus temas. Ese tipo me inspiró demasiado”, dice, refiriéndose al tema ‘Sandman’ (Permanent bling my tooth is, yeah, I’m a strange human).

A él se sumaron después XXXTentacion, Frank Ocean —su principal inspiración musical en el último tiempo—, Lil Wayne y Drake —o como lo llama el chileno entre risas, el “papá”—, mientras que buena parte de sus influencias más tempranas llegaron desde su casa. Su madre, cuenta, escuchaba Depeche Mode, Nirvana, Amy Winehouse y Sade, mientras él crecía también escuchando corrientes más alternativas del rock y el pop. Esa mezcla terminó convirtiéndose en una suerte de archivo sonoro desde el que comenzó a construir su propia identidad. “Estoy muy inspirado por un montón de cosas”, concluye.

Aunque su recorrido terminó llevándolo de la creación de contenido a la música y la composición, Nova no considera que esto haya implicado necesariamente una transformación de su persona. “Siento que hasta el día de hoy no transiciono por completo porque, al final, sí, a la gente le gusta mi música, pero a muchas personas les gusta mi corazón, mi carisma y, en general, la manera en la que soy. El influencer tiene mucho de eso, de mostrarse tal cual es. No busco tampoco transicionar ni encasillarme en ser un cantante. Me expreso a través de todo: así como en un TikTok o en cómo me visto, en lo que canto […]. Ya las cosas van tan pegadas que no me gustaría encasillarme”, comparte.

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Después de varios años construyendo una identidad propia entre las redes, la música y un universo de influencias tan amplio como el suyo, y luego de llamar la atención con proyectos como METAMORFOSIS, STRANGEHUMAN llegó este 2026 a AÚN NO HE TERMINADO, uno de los momentos más personales de su recorrido. El álbum nació durante un periodo en el que Max se sentía estancado y profundamente frustrado, y terminó convirtiéndose en una forma de procesar aquello que llevaba dentro.

El proyecto comenzó a tomar forma entre finales de 2024 y comienzos de 2025, aunque en un principio no tenía una dirección demasiado definida. Max empezó a grabar canciones, dejó varias fuera y se permitió experimentar con distintos registros. Esa libertad también está presente en la primera parte del álbum, donde, según cuenta, buscó simplemente divertirse con la música. “Hay canciones donde se nota que yo lo estoy pasando increíble. Me salen barras que quizás no son tan profundas, pero sentía que también era parte del proceso. Divertirme con la música, hablar y de todo”.

La dirección de este trabajo discográfico, sin embargo, terminó apareciendo casi por accidente. El cantante se dio cuenta de que había un patrón que atravesaba el proceso: las canciones no estaban terminadas, los másteres tampoco y, en general, siempre quedaba algo pendiente. La coincidencia se hizo evidente cuando, a pocos días de la entrega del álbum, su mánager le recordó que debía terminar aquello que había dejado a medias. “Me acuerdo perfectamente que faltaba como una semana para entregarlo y mi mánager me dice: ‘No puedes pasarte esta fecha, tienen que entregarlo, ponte a terminar lo que no has terminado’. Y, hermano, ese es el nombre del álbum, ¿entiendes?”.

El disco está dividido en dos partes. Si la primera mitad nació desde la diversión, la segunda encontró un lugar mucho más íntimo. Allí aparecen las cosas que Max quería decir y que le dolían, aquellas que había ido guardando y que encontró en la música una forma de soltar. “A veces igual siento que hago música por lo mismo, o sea, porque me duele. Soy sensible, me afectan las cosas y la única manera a veces de botarlas es a través de la música”, explica. Así, su segundo LP terminó convirtiéndose también en un ejercicio de vulnerabilidad. “Sentía que quería botar todo”, dice. Y, quizá por eso, la dirección que el álbum no tenía al comienzo terminó apareciendo de manera orgánica.

Entre las colaboraciones del álbum destaca ‘SUSTANCIAS EN MI CORAZÓN’, junto a DannyLux. La canción nació casi por casualidad, durante un viaje a Miami en el que ambos coincidieron en medio de distintos eventos. Max cuenta que no conocía personalmente a Danny hasta que el cantante se acercó a saludarlo en un after party. Después de intercambiar sus redes y escuchar más de su música, la conexión fue inmediata. “Le dije: ‘Hermano, veámonos porque me encanta lo que haces’. […] Creo que como a la semana, dos semanas por ahí, pero en un corto plazo yo le mandé este tema con un primer verso y me dijo: ‘Hermano, me encanta’, y me mandó su verso el mismo día, de una”.

La colaboración no se quedó en el estudio. Ambos terminaron cantando la canción en distintos escenarios y grabaron su videoclip en Miami. Para Nova, además, el encuentro trascendió lo musical. “Conocí a la familia de Danny. Al igual que él, son un amor. Ese chico es especial”.

El mexicoamericano es quizás el más reconocido entre los invitados de AÚN NO HE TERMINADO, pero el disco también reúne a nombres como suei y COSMIC KID, pertenecientes a una generación de artistas emergentes con los que Max comparte una relación cercana. “A mí se me hace que suei es de los mejores de habla hispana”, revela sobre el venezolano. “El tipo sabe demasiado de música, domina muy bien su sonido y cuando hicimos ese tema, él tenía claro lo que quería. Lo grabó de una, no escribió nada. Improvisó”. Del argentino, en cambio, no necesita muchas palabras para describir su conexión. Le basta con decir que “es mi hermano” para dejar claro su vínculo casi familiar.

Esa cercanía parece ser, en realidad, uno de los criterios más importantes para el chileno a la hora de compartir una canción. Más que buscar colaboraciones por el peso de un nombre o por lo que puedan aportar a una estrategia determinada, valora que exista un vínculo genuino con quienes participan en su música. “Más allá de haber colaborado, son personas con las que hablo por videollamada y nos preguntamos cómo estamos. Mantenemos una amistad linda y harto respeto. Siento que eso tiene mucho valor, más que la colaboración en sí”.

Esa importancia de la conexión personal también se extiende a la escena de la que forma parte. Aunque reconoce que no se siente completamente integrado al circuito chileno —en parte porque su carrera se ha desarrollado lejos de su país—, sigue de cerca a los artistas que están construyendo nuevas propuestas. “Me encanta la escena chilena. No me siento tan parte, pero no es porque no quiera, sino porque no estoy aquí. Las cosas han salido como han salido y es parte del proceso”. Entre sus nombres cercanos menciona a sus paisanos IcyCold, Brokenstar y lolosuelto, a quienes considera sus hermanos, además de destacar el talento que existe actualmente en el reguetón y el trap chileno.

Esa mirada se extiende más allá de su país. Max encuentra referencias en distintas escenas latinoamericanas: Little Boogie y Doly Flackko en Argentina; Latin Mafia y legallyrxxx en México; y Big Soto, Underaiki y suei en Venezuela. Más que identificar una única escena de la que se nutra artísticamente, parece encontrar inspiración en distintos lugares y, sobre todo, en las personas que tiene cerca.

Quizás esa amplitud explique también por qué encuentra tanto valor en una camada que parece menos interesada en responder a las categorías tradicionales de la industria. Para Nova, la nueva música no nace de la necesidad de pertenecer a un género. “Yo creo que los chicos no quieren encajar. Los chicos hacen lo que hacen porque les gusta, y ya. Siento que eso es lo lindo de la música de las personas que mencioné: es pura y honesta. Es un buen recordatorio de la razón por la que empezaste en esto. Creo que se nos olvida a veces porque empezamos en esto”.

Esa misma convicción parece extenderse a la manera en que STRANGEHUMAN enfrenta la mirada externa. Aunque el medio y el público puedan ejercer presión, Max asegura que ha aprendido a no dejar que las opiniones ajenas determinen cómo se siente consigo mismo. “No me importa lo que los demás piensen, en verdad. Y no lo digo desde la arrogancia, lo digo desde mi salud mental, desde querer estar bien y no estar pensando en esto”.

Su seguridad, explica, también nace de reconocerse a sí mismo y de tener cerca aquello que considera realmente importante. “Me gusta pensar que me conozco lo suficiente y que los demás no lo hacen. Soy muy seguro de mí mismo y, te repito, tengo a Dios, tengo a mi familia, tengo salud y hago lo que me gusta. Todo lo demás es una bendición”.

La relación con Dios ocupa, precisamente, un lugar importante dentro de esa forma de entender su vida. El cantante aclara que no se considera una persona religiosa, aunque su vínculo con la espiritualidad existe desde niño, cuando asistió durante varios años a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Con el tiempo se alejó de la institución, pero no de su fe. “Creo que mi comunicación con Dios es más directa. Siempre ha estado presente”.

Esa conexión adquirió un significado distinto durante los últimos años. Las dificultades que atravesó las interpreta como parte de un proceso que todavía está aprendiendo a comprender. “Todo lo que me ha pasado siento que no es casualidad. […] Si Dios me ha puesto todas estas barreras y todas estas pruebas, es para que yo las supere, porque lo que le pedí a él es grande y no me lo va a dar así como así”.

Para Max, incluso aquello que parece contradictorio puede formar parte de ese proceso. “Cuando le pedí paz, me envió caos; cuando le pedí trabajo, me dejó sin trabajo”, cuenta. Más que entenderlo como un castigo, encuentra en esas experiencias una forma de preparación para aquello que espera conseguir.

El siguiente capítulo de STRANGEHUMAN ya comenzó a escribirse sobre los escenarios. El pasado 5 de agosto, Max dio inicio a su gira por Latinoamérica en el Club Ámbar de Santiago, en una noche que tuvo un significado especial por ser el punto de partida en su propio país. “Fue muy nostálgico, muy lindo, una experiencia hermosa. En verdad estaba toda mi familia, estaban todos mis amigos y me sentí muy cómodo, me sentía en casa”, cuenta sobre ese primer concierto. 

Desde allí, el recorrido continuó por Perú, Colombia y Guatemala. Ahora, Max se prepara para cerrar el recorrido en su segunda patria, México, donde concretó dos sold outs

La gira llega mientras Nova comienza a mirar más allá de AÚN NO HE TERMINADO. Después del álbum, Max ha publicado los sencillos ‘Airdrop’ y ‘BOOMERANG’, aunque, al menos por ahora, no parece tener demasiado interés en definir cuál será el siguiente movimiento de su proyecto. “Creo que estoy un poco a la deriva y eso me gusta. Solo quería sacarla. Sentía que era el mensaje que quería dar”, explica sobre ‘Airdrop’.

Detrás de la canción hay, además, una búsqueda espiritual que parece prolongar algunas de las inquietudes que atravesaron su último álbum. “A pesar de que empieza con ‘Too many hoes’, va más por el lado de empezar a pedirle una señal a Dios. Que me hable. Eso me hace sentir súper bien”. El tema ya encontró un lugar en los conciertos de esta nueva etapa: “Cuando la canté ayer fue un momento muy lindo y dije: ‘Bien ahí’”.

Más que anunciar una dirección concreta, Max prefiere dejar abierta la pregunta sobre qué vendrá después. “Esta canción me encanta. Creo que ahora voy a empezar a pensar en qué es lo que quiero decir y qué historia quiero contar”.

Por ahora, esa incertidumbre parece ser parte de la propia propuesta. Con una gira a punto de terminar, dos nuevos sencillos y un proyecto que todavía se resiste a ser encasillado, STRANGEHUMAN no parece tener demasiado interés en adelantar el próximo paso. Cuando le pregunto qué pueden esperar sus seguidores para lo que queda del año, responde: “Muy inesperado. Desearía que no esperen nada, que se sorprendan”.

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