El debut solista de Ronnie Wood en Buenos Aires: como un Rolling Stone
No eran muchos los precedentes de un Stone solista en Buenos Aires. Apenas la histórica presentación de Keith Richards en Velez, en 1992, y las visitas del guitarrista Mick Taylor (pero cuando ya no era miembro de la banda), a la que hay que sumar ahora este debut de Ronnie Wood en Argentina. Lo cual ya le da cierto carácter histórico, especialmente cuando el guitarrista llega como parte de su “Fearless Tour”, con la que recorre toda su carrera, incluyendo temas de los Faces, Rolling Stones y sus álbumes solistas.
La actuación de los Ratones Paranoicos como teloneros, y la presencia de Charly García en camarines, sumaba leyendas a esta fecha tan especial para la patria Stone.
El comienzo de Ronnie, Les Paul en mano, fue con “It’s Only Rock’n’Roll”, como para que no quedaran dudas de que esta era una noche para rockear desde el vamos, y la gente, aplaudiendo y participando de pie, dejó en claro que iba a hacer honor a la fama del público argentino.

Respaldando al Stone, la AMMO Band (un juego de palabras con “ammunition”, refiriéndose a su poder de fuego) hace honor a su nombre. Estos son profesionales fogueados en tantas batallas como su líder. Especialmente la base, del bajista Willie Weeks y el baterista Andy Newmark, que no casualmente fueron quienes acompañaron a Wood en su primer álbum solista, I’ve Got My Own Album to Do (1974), del cual interpretó nada menos que cuatro canciones a lo largo de la noche. El guitarrista Johnnie Lee Schell y el tecladista Andy Wallace tienen un prontuario semejante.
Justamente, el segundo tema, “Am I Grooving You”, con un groove de soul pesado y Ron contorsionando su cuerpo al compás del ritmo y tocando también la armónica, proviene de ese álbum. El guitarrista anuncia un rocksteady y arranca con “Take it Easy”, un cover del jamaiquino Hopeton Lewis que es uno de los temas nuevos incluídos en el compilado The Fearless Anthology 1965-2025, con el que celebra 60 años de música. La canción invita precisamente a eso, a mecerse suavemente en su ritmo y abandonar las preocupaciones.

La cantante invitada Chanel Haynes (que también fue corista de los Stones), ya venía destacándose desde el comienzo, pero con “Flying”, un tema de los Faces, asume la voz lìder, demostrando un tremendo caudal vocal y un sentimiento que puede competir en pie de igualdad con la interpretaciòn de Rod Stewart en la versión original.
La variedad musical prosigue con una rareza de los Stones que no suelen interpretar en vivo, “Hey Negrita”, una especie de reggae con un toque latino, que incluyeron en Black and Blue (1976), el primer álbum con la participación de Wood, donde le dieron crédito por su “inspiración”, ya que contribuyó con el riff principal del tema. A esta altura el ritmo es amo y señor del escenario, y los músicos, especialmente el tecladista Wallace, tocan con amplias sonrisas en sus rostros, si bien la imprevisibilidad de Ronnie, que empieza y termina cuando se le da la gana, y suele proponer imprevistos cambios de ritmo, los obliga a estar permanentemente atentos, lo cual le da al show una cuota de peligro que no es frecuente en grandes producciones.
Aparece un tema de Bob Dylan, “Seven Days”, que su propio autor le dió al guitarrista para su inclusión en el álbum Gimme Some Neck (1979), al que le sigue “Crotch Music”, de la autorìa del propio Willie Weeks, también del debut solista de Wood. El clima es de disfrute total tanto en el escenario como en la platea, y el músico no puede menos que hacerse eco. “We love you!”, dice, “son el mejor público del mundo y ustedes lo saben, ¿no es cierto?”.

Es el momento ideal para presentar a la otra gran estrella de la noche, la irlandesa Imelda May. Luego de una larga intro instrumental la cantante hace su entrada y arranca con “Remember (Walking in the Sand)”, un tema del grupo femenino The Shangri-Las que ella misma interpretara junto a Jaff Beck en un homenaje a Les Paul. La temperatura del estadio se eleva automáticamente: May es sexy, canta con abandono y virtuosismo, y la interacción con la guitarra y la voz de Ronnie hacen que la propia performance del líder crezca en sentimiento y profundidad.
De allí en más, Ronnie canta en el escenario con Chanel a su izquierda y May a su derecha, con un único pie para los tres micrófonos, lo que hace que la cercanía física entre ellos provoque un efecto delicioso tanto visual como musicalmente. Un buen ejemplo es “You’re so Fine”, un hit de r&b de los Falcons de 1959, que es otro de los temas nuevos que Wood incluyó en Fearless.
Con el soulero “Mystifies me” Ronnie hace otro pasaje por su debut como solista, y agradece al público por reconocerlo. Sigue otro fantástico tema soul, “River Deep Mountain High”, cantado por Chanel acentuando el parecido de su voz con el de Tina Turner, que lo hacía en la versión original.

Llega el momento del blues para homenajear a una de sus grandes influencias, Jimmy Reed, con el clásico “Baby What You Want Me to Do”, con Ron tocando la armónica como lo hacía el propio Reed. Antes de “Show me”, de su álbum Slide on This, Ronnie con su eterna sonrisa insinuó unas notas del riff de “Satisfaction” y eso bastó para encender al público, que respondió con “¡esta noche toca Ronnie y el año que viene tocan los Stones!”.
Por única vez en la noche Wood se cuelga una Telecaster, y podemos anticipar que es el momento del country, que llega con la versión de “Country Honk”, el tema stone que fue el predecesor de “Honky Tonk Women”. La participación de la violinista Mera Royle como invitada, lo convierte en uno de los grandes momentos de la noche.
Wood está prendido fuego y toca otra rareza “Boogie Disease”, bien en una onda rockabilly, solo él, junto a dos baterías (Wallace haciendo de standup drummer) y bajo. A medida que transcurre la noche, a Ronnie se lo nota cada vez más metido en la música, y sus solos son más largos y sentidos. La actitud de buena onda y compañerismo con su banda, repartiendo el juego sin perder el liderazgo, explica porqué es uno de esos mùsicos que todos sus colegas quieren tener a su lado, como puede apreciarse con un repaso de su extensa trayectoria, tanto en vivo como en grabaciones.

Con “Oh la la”, el guitarrista rinde homenaje a su compañero de Faces, Ronnie Lane, autor del tema, y el tono nostálgico acentúa la emoción, con esa letra que recuerda otros tiempos, “desearía haber sabido entonces lo que sé ahora, cuando era más joven”. El guitarrista introduce el hermoso “Chain of Fools”, que fuera un hit para Aretha Franklin, diciendo que es un tema “compuesto por un amigo mío” (Ronnie la grabó para un álbum tributo a Don Covay).
El final es a todo rock con “Can’t You Hear me Knocking” (de los Stones), “I Can Feel the Fire” y “Outlaws”, de su carrera solista, esta última un auténtico reconocimiento a los rebeldes y forajidos de todas las épocas, como él mismo.
Pero aún faltaba el regreso para los bises, con Ron vestido con una camiseta de la selección argentina con su nombre y el número 10, ofreciendo una master class de guitarra slide con fragmentos de “Dust my Broom”, de Elmore James, “Black Limousine”, que compuso con los Stones”, y “Gasoline Alley”, escrita junto a Rod Stewart.
Llega el final con el que probablemente sea el tema màs conocido de los Faces, “Stay with Me”, coreada por toda la gente junto con los músicos, que haciendo honor a la letra, parecían querer quedarse para siempre en el escenario, prolongando una de esas noches que uno desearía que nunca terminen.

















