Pedro Capó: “Fulanito somos todos”

En su nuevo álbum, Fulanito, Pedro Capó convierte las experiencias individuales en un relato colectivo. A través de canciones que transitan entre la identidad puertorriqueña, las relaciones humanas, las dificultades personales y el sentido de pertenencia, el cantautor construye un trabajo que llevaba mucho tiempo gestándose y que finalmente encontró su forma a partir de un proceso creativo espontáneo. Con una mirada honesta sobre las emociones que nos atraviesan y una conexión profunda con sus raíces, el músico explora aquello que nos une más allá de nuestras circunstancias.

En conversación con ROLLING STONE en Español, Pedro Capó habla sobre el origen y la construcción de Fulanito, la importancia de recuperar los sonidos de la tradición puertorriqueña, la colaboración con Ile en ‘La danza del voto’ y la historia personal detrás de ‘Caer y levantarse’. Además, reflexiona sobre el poder de las canciones para revelar aspectos de uno mismo y comparte su emoción por formar parte de los anfitriones de los ZYN Premios ROLLING STONE en Español.

¿En qué andas estos días? ¿Cómo van las cosas?

Bien, bien. Emocionado con todo lo que está pasando con Fulanito. Es un disco que llevo en el pecho desde hace muchísimo tiempo, yo diría que desde hace 46 años. Es ese tipo de trabajo que uno lleva en ebullición durante mucho tiempo, hasta que finalmente encuentra la manera de concretarse y de conectar con la gente. La verdad, está sobrepasando mis expectativas. Estoy muy contento.

Por lo que cuentas, parece que la gestación de este disco tomó prácticamente toda una vida. ¿Por qué sentiste que este era el momento indicado para hacerlo?

Porque había ciertos elementos que no quería forzar. Por ejemplo, siempre había tenido la ilusión de escribir una danza puertorriqueña, que es uno de los géneros musicales más representativos de Puerto Rico. Sin embargo, honestamente, me intimidaba por lo solemne del asunto. Yo mismo me detenía, me juzgaba durante el proceso y terminaba postergándolo.

Lo mismo me pasaba con ciertas canciones que evocan las composiciones de mi abuelo, como ‘Soñando con Puerto Rico’. Ese tipo de canciones que se le escriben a la patria también me generaban cierto temor. Quizás sentía que no era capaz de estar a la altura, así que prefería dejarlas para después.

Pero todo terminó dándose de manera natural. En tiempo real, el proceso de composición comenzó hace aproximadamente un año y medio, en julio del año pasado. Es algo que nunca busco deliberadamente: simplemente me doy cuenta de que estoy entrando en ese proceso.

Todo empezó en el sofá de mi casa. Primero nació ‘Amar a la mitad’, al día siguiente escribí ‘Caer y levantarse’ y, al tercer día, ‘Sol a sol’. Entonces pensé: “Espérate, aquí está comenzando un nuevo proceso creativo”.

Después nos fuimos a Rincón, un pueblo al oeste de Puerto Rico, muy ligado al surf, frente a la playa, para seguir trabajando. Allí nació Fulanito y también ‘Presente’, el intro del disco. En ese momento entendí que me estaba encaminando hacia algo. El concepto empezó a hablarme a través de las canciones.

No es que me siente a diseñar un disco desde cero y decida de antemano sobre qué quiero hablar. Creo que por eso también se siente el clima social y político en el álbum: porque es la realidad que me afecta a mí, como nos afecta a todos.

Me parece interesante esa manera de encontrarte con el concepto a través de las canciones, en lugar de construirlo desde cero. ¿Es una forma de trabajar que has desarrollado con los años?

Sí, hermano. Yo digo que las canciones me hablan. He escuchado a varios colegas hablar desde ese mismo lugar: no te metas en el medio, deja que el trabajo suceda. No interrumpas el proceso, no le pongas tanto ego ni quieras controlar lo que está pasando.

En mi experiencia, las canciones me van revelando poco a poco hacia dónde debo ir. Es cuestión de dejar que el proceso te vaya mostrando el camino.

Hablemos del título. ¿De dónde viene la palabra Fulanito y cómo terminó convirtiéndose en el nombre del álbum?

Cuando fuimos a Rincón y empezamos a escribir la canción, yo estaba pensando en personajes. Miguelito se fue para Estados Unidos, Jessica se fue para Estados Unidos… Buscaba contar una historia a través de alguien que pudiera representar todas esas experiencias.

Yo había escrito la canción desde una perspectiva externa, pero después me di cuenta de que, como muchas veces sucede, también me estaba escribiendo a mí mismo. Es un proceso de autoconocimiento que te va revelando cosas sobre dónde estás parado.

Fulanito somos todos, hermano. Soy fiel creyente de que lo que yo vivo individualmente, lo que tú vives individualmente, también lo vivimos todos, aunque sea desde distintas circunstancias. El anhelo, la celebración, el amor, el desamor, la pérdida… toda esa paleta de emociones nos atraviesa a todos.

Por eso el personaje no tiene cara: puede ser la cara de cualquiera. Además, “fulanito”, “menganito” o “perencejo” son palabras que, en algún momento, se han utilizado para referirse a nosotros.

El álbum tiene una sola colaboración, con Ile, en ‘La danza del voto’. Hablemos de esa canción, que además representa una de esas composiciones que llevabas tanto tiempo queriendo hacer.

‘La danza del voto’ es esa canción que tanto me intimidaba escribir. Es como exhalar un aire que llevaba dentro desde hacía mucho tiempo.

Finalmente, se dio con Ile, a quien admiro y respeto muchísimo. Fue más que generosa con su talento; lo que aportó al track elevó la canción. Le estaré eternamente agradecido. Es una artista que ha sido referente del bolero en estos tiempos, que siempre está buscando alternativas para llevarlo a su lugar y dejar su propia marca. Todas esas cualidades me hacían sentir que Ile era la persona indicada. Y ahí está, documentado para siempre.

También fue un honor contar con Cristian Nieves y Modesto Nieves, cuatrista y guitarrista, padre e hijo, dos virtuosos puertorriqueños y grandes cultivadores de nuestro folclore.

En cuanto al concepto y la letra, ‘La danza del voto’ ofrece una perspectiva diferente, un poco cruda y honesta, sobre los votos matrimoniales.

Siempre es muy bonito todo lo que nos prometemos desde un lugar romántico y poético, pero la realidad es que las relaciones de larga duración son complejas. Unir dos vidas que vienen de lugares distintos, con alegrías y traumas diferentes, implica que en algún momento esas experiencias van a chocar.

Ahí es donde aparece el compromiso, porque se activa precisamente cuando hay dificultades. Hay que anclarse en él para atravesar esos conflictos.

Una de mis frases favoritas de la canción es: “Prometo no estar ahí cuando me necesites”. También hay otra que dice: “Calle sin salida para contarnos las heridas. Si es amor, nos va a doler”. Es fuerte, pero la gente está conectando con ella porque siento que, al final del día, las cosas de las que no hablamos tanto, pero que son verdad, también nos tocan. Es bonito saber que lo que uno piensa también lo piensa alguien más.

Cortesía

‘Caer y levantarse’ fue el primer adelanto del disco y tuvo una gran conexión con el público. ¿Qué estaba pasando en tu vida cuando nació esa canción?

Para mí, ‘Caer y levantarse’ es el ancla personal de este disco. Venía de atravesar algunas dificultades y, como sabemos, la vida es cíclica, como una rueda. Hay días de sol muy bonito que pasan, después llegan los días de lluvia, el verano, el otoño y el invierno.

Estaba saliendo de uno de esos procesos. Siempre intento tener cuidado de no convertirme en un predicador, un maestro o un gurú, porque no lo soy. ¡Yo soy el que llama al gurú! Soy el que necesita a alguien que se las sepa todas.

Es una canción que nace de la necesidad de sacarme a mí mismo de un lugar y recordarme que sí sé hacer esto, por más difícil que sea. Después de ese espacio de catarsis y autoterapia, busco encontrar esos denominadores comunes con los demás.

Una de las virtudes más impresionantes y bonitas del ser humano es nuestra capacidad de atravesar las dificultades. Creo que es algo digno de celebrar y, definitivamente, de conversar, porque no es fácil. La vida nos garantiza que vamos a perder algo, que nos vamos a tropezar y que vamos a caer.

A veces, cuando estamos en medio de una tormenta y del ruido, olvidamos que ya hemos atravesado muchísimas tormentas antes y que hemos logrado salir de ellas.

La canción nace de esa necesidad personal de encontrarme con esa virtud y compartirla, porque es algo que todos tenemos. Me parece una de las cosas más lindas del ser humano.

Para cerrar, cambiando un poco de tema, este año también formarás parte del equipo de anfitriones de los Premios Rolling Stone en Español. ¿Cómo recibes esta invitación?

¡Emocionado, hermano, emocionado! Soy fan de ROLLING STONE desde chamaquito. Vengo del rock and roll en mi adolescencia y, cuando se podía conseguir la revista, era un momento importante. Ahí descubrí un montón de cosas y aprendí muchísimo.

Así que es muy bonito cerrar ese círculo y tener la oportunidad de estar como anfitrión junto a Suria, que es amiga y esposa de mi gran colega Alberto Guerra, con quien trabajé en ‘Guerra de Ídolos’ en México.

Al final del día, es un encuentro entre familia para celebrar la comunidad a la que pertenezco y a mis colegas de una industria tan bonita.

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