MobLand temporada 2: Una familia donde el poder siempre cobra algo
La primera temporada de MobLand presentó a los Harrigan como una familia capaz de convertir el crimen organizado en una extensión particularmente sangrienta de sus conflictos domésticos. Pero si entonces buena parte de la tensión provenía de conservar el imperio y descubrir quién podía traicionarlo, la segunda temporada desplaza la pregunta hacia las consecuencias. El poder ya ha sido conquistado, utilizado y heredado; ahora toca averiguar cuánto cuesta conservarlo.
Maeve (Helen Mirren) y Conrad Harrigan (Pierce Brosnan) continúan en el centro de esa maquinaria. Ella juega cada vez más cerca del límite, mientras él enfrenta una amenaza que el dinero y la violencia no pueden eliminar: su propia mortalidad. Paradójicamente, algunos de sus mejores momentos juntos siguen ocurriendo lejos de las operaciones criminales, cuando dejan de ser los jefes de un imperio para convertirse en un matrimonio que discute sobre la ropa sucia o quién debe alimentar a los perros.
Harry Da Souza (Tom Hardy), el hombre encargado de resolver los problemas de la familia enfrenta entretanto uno que no puede solucionar mediante estrategia, intimidación o violencia. Su matrimonio con Jan (Joanne Froggatt) llega a un punto en el que décadas de silencios pesan tanto como los secretos. A su alrededor, Seraphina (Mandeep Dhillon), Bella (Lara Pulver), Gina (Teddie Allen) y Eddie (Anson Boon) intentan determinar cuánto de sus vidas les pertenece realmente y cuánto ha sido decidido por generaciones anteriores.
En conversación con Rolling Stone en Español, el elenco de MobLand habla del precio del poder, la erosión de un matrimonio construido alrededor de la crisis y una familia donde escapar de los errores heredados puede resultar mucho más difícil que repetirlos.
En la segunda temporada, la fortaleza de Maeve está cada vez más ligada a aquello que está dispuesta a sacrificar. ¿Crees que el poder la ha liberado o simplemente le ha dado más cosas que perder?
HELEN MIRREN: Diría que probablemente ambas cosas, porque no puedes tener solamente una cara de la moneda. Tienes que aceptar las dos al mismo tiempo. Cuanto más alto aspiras, más lejos puedes caer. El gran mito de Ícaro nos lo recuerda: puedes volar demasiado cerca del sol llevado por tu ambición y eso puede hacerte caer.
Quién sabe si Maeve terminará cayendo o no. El público lo descubrirá a medida que avance la serie. Pero ciertamente está jugando un juego peligroso, no solamente para los demás, sino también para ella misma.
Conrad ha construido su identidad alrededor del control, pero esta temporada parece cuestionar la idea de que pueda proteger a su familia mediante el poder. ¿Qué ocurre cuando el control deja de ser suficiente?
PIERCE BROSNAN: Tendrás que ver la serie. [Ríe]. Pero voy a intentar responder algo. Tenemos a un hombre —y ya he mencionado antes esta imagen porque me gusta— alrededor del cual la mortalidad está cerrando el cerco.
Es un hombre de cierta edad, perteneciente a determinado tiempo. Le han dado un diagnóstico que definitivamente transformará su estado mental y aumentará esa especie de intoxicación que siente por el poder y por intentar aferrarse a él.
Conrad y Maeve tienen un matrimonio bastante retorcido. ¿Cómo consiguen que dos personas tan despiadadas continúen resultando creíbles como pareja?
HELEN MIRREN: Con una gran escritura. Cuando ves a Maeve y Conrad en casa, en el dormitorio o en el baño, normalmente uno está sentado en el inodoro mientras el otro le grita desde otra habitación. [Ríe]. Esa vida doméstica tan mundana es absolutamente reconocible y los ancla en este mundo. Siempre espero con muchas ganas esas escenas.
PIERCE BROSNAN: Yo también las disfruto. Son muy familiares. Es casi como si tuvieran su propia pequeña obra de teatro dentro de este mundo disparatado. Creo que eso los mantiene con los pies en la tierra y permite que el público vea a mamá y papá en casa mientras intentan dirigir este imperio de violencia y caos.
HELEN MIRREN: Y al mismo tiempo están discutiendo porque alguien puso una camiseta donde no debía al lavar la ropa.
PIERCE BROSNAN: O por los perros.
HELEN MIRREN: Exactamente. Quién va a alimentar a los perros. No podemos olvidarnos de los perros.

Desde la perspectiva de Jan, ¿qué destruyó realmente su matrimonio: las acciones de Harry, sus secretos o todo aquello que dejaron de decirse?
JOANNE FROGGATT: Creo que todo aquello que dejaron de decirse. Aunque tampoco sé si dejaron de hablarlo o nunca empezaron a hacerlo. Para Jan ha sido un efecto de bola de nieve durante buena parte de los 22 años que llevan juntos.
Cuando eres joven puedes sentirte atraída por ese hombre enigmático, poderoso y duro, pero que también posee una verdadera elocuencia y una gran calma. Es fácil comprender por qué eso resultaba atractivo. Pero después tu familia ha crecido, ves a tu hija abandonar el hogar y estás en tus cuarenta sin obtener todavía la conexión emocional que necesitas de tu matrimonio. Ahora Jan quiere algo muy diferente de lo que quería cuando era joven.
Lo que comenzó siendo enigmático ha permanecido demasiado tiempo dentro de la relación. Ha llegado el momento de enfrentarse al elefante en la habitación y tener una conversación real.
TOM HARDY: Lo interesante es que ellos son casi maestros de la honestidad. Son muy prácticos entre sí. Hablan claramente y no necesitan mentirse. Harry ha aprendido a admitir ciertas cosas y editar la verdad: no tiene que contárselo todo.
Existe entre ellos una honestidad de un nivel muy alto. Incluso durante una crisis no pierden el control, simplemente hacen lo que hay que hacer. Cuando suceden cosas horribles, Jan todavía puede preguntarle: “¿Has comido hoy? ¿Estás pensando con claridad?”. Se cuidan muchísimo. Tienen una relación tremendamente sólida, pero han estado caminando alrededor de ese elefante en la habitación y Jan ya no está dispuesta a seguir haciéndolo.

Una persona tranquila puede resultar más peligrosa que una impulsiva porque calcula en lugar de reaccionar. Con todo lo que Harry enfrenta esta temporada, ¿esa calma lo vuelve todavía más peligroso?
TOM HARDY: Creo que sí. Una persona emocionalmente reactiva puede ser más caótica, aunque existe cierta honestidad en eso. Puedes observarla y comprender lo que estás recibiendo.
Alguien que no reacciona, sino que responde, es una criatura completamente diferente. Y dentro de este mundo criminal, alguien que puede comportarse como un camaleón de esa manera resulta especialmente peligroso. No es una actuación; es alguien que ha cultivado sus respuestas y sabe tomarse su tiempo.
Yo colocaría a una persona así en un nivel muy alto de peligrosidad. La anticipación de una respuesta, cuando no existe una reacción inmediata, genera una gran tensión dramática.
¿Puede Jan seguir amando profundamente a Harry y al mismo tiempo saber que ya no puede vivir con él?
JOANNE FROGGATT: Sí, absolutamente. Siempre existirá un vínculo entre Jan y Harry. Tienen una historia juntos y, como decía Tom, existe honestidad entre ellos. Además, funcionan extraordinariamente bien durante las crisis.
Han pasado buena parte de sus vidas viviendo algún tipo de crisis, propia o de otras personas, y probablemente esa sea una de las razones por las que su relación ha sobrevivido tanto tiempo. Pero Jan ya no quiere vivir así. Está cansada.
Quizá al principio aquella vida resultaba emocionante, pero ya no. Ahora se ha vuelto agotadora. Puede seguir amándolo y, al mismo tiempo, decidir que no puede continuar con él si no recibe de Harry aquello que necesita.

En MobLand la familia puede ser una fuente de protección, pero también algo que te atrapa. ¿Cómo evoluciona la relación de Seraphina con su familia en la segunda temporada? ¿Empieza a cuestionar dónde debería estar realmente su lealtad?
MANDEEP DHILLON: Absolutamente. Cuestiona por completo dónde está su lealtad. Al final de la primera temporada descubre que Maeve estaba detrás de la muerte de su hermano y de todo lo relacionado con el secuestro. Por eso comienza la segunda temporada bastante enfadada con su familia y haciendo las cosas por su cuenta.
Ama a su familia, aunque estén todos locos, pero también puede ver las fallas en la manera en que manejan los negocios. Está intentando descubrir cómo desenvolverse dentro de todo eso, llegar a la cima y asegurarse de no volver a encontrarse nunca en una situación en la que esté tan cerca de morir. Buena suerte con eso. [Ríe].
Por esa razón, la lealtad se convierte en una pregunta enorme para ella.

Este es un mundo donde el poder siempre tiene un precio. ¿Qué te interesó de la relación entre poder y vulnerabilidad de Bella durante esta temporada?
LARA PULVER: En el corazón de la serie está esta dinastía familiar, y creo que hay algo muy accesible para el público en esas relaciones, ya sea entre una madre y su hijo o entre marido y mujer. Ahí aparecen la ternura y cierta realidad dentro de la historia.
Lo maravilloso es que la serie transita por muchos géneros. Está ese universo de gánsteres asociado con Guy Ritchie, pero la serie no pertenece completamente a un solo género. Dentro de esta dinastía, las preguntas siempre tienen que ver con la lealtad: con quién te alineas, qué secretos estás guardando y quién tiene el poder.
Todos están jugando una enorme partida de ajedrez. Dentro de una sola temporada puedes cambiar repentinamente tus opiniones, tus alianzas o tus verdades. Incluso puedes estar manipulando una verdad mientras esperas la reacción del otro para decidir de qué lado vas a colocarte. Es muy complejo, pero Jez Butterworth lo ha escrito de manera que nunca deberías sentirte completamente cómodo con ninguno de nosotros. Nunca deberías confiar realmente en nadie.

La generación más joven de MobLand hereda conflictos, secretos y lealtades que no necesariamente creó. ¿Hasta qué punto Gina está determinada esta temporada por los errores de quienes vinieron antes que ella?
TEDDIE ALLEN: Creo que muchas de las acciones de Gina son consecuencia de la manera en que creció y de la violencia que siempre ha tenido alrededor.
En la segunda temporada la vemos incluso imitar comportamientos que antes le molestaban muchísimo. Es desafortunado, pero también es un patrón bastante realista. Las personas repiten los comportamientos que han visto. Para Gina es una manera de intentar recuperar cierto control dentro de un mundo en el que realmente no posee ninguno.

Una de las cosas fascinantes de MobLand es la rapidez con la que la confianza puede convertirse en imprudencia. ¿Cuánto entiende Eddie las consecuencias de sus acciones y cuánto continúa dejándose llevar por sus impulsos?
ANSON BOON: Se habla mucho de naturaleza frente a crianza y creo que la imprudencia es definitivamente un gen que circula por la sangre de la familia Harrigan. Conrad es así y Eddie definitivamente también. Creo que esta temporada vemos algo de eso incluso en Kevin.
Pero eso es precisamente lo que hace tan emocionante la serie. Nunca sabes qué harán estos personajes después. Existe esa dicotomía de la que hablaba Lara: forman parte de una familia en la que siempre tienen que mirar por encima del hombro y nunca saben en quién pueden confiar, pero al mismo tiempo todos parecen quererse de verdad, aunque sea de una manera bastante extraña.
Los personajes heredan relaciones, rivalidades y consecuencias de quienes los rodean. ¿Hasta qué punto siguen definidos por las decisiones de otros y quién está realmente decidido a romper ese ciclo y controlar su propio destino?
ANSON BOON: Eddie está intentando demostrar quién es esta temporada. Ha salido por su cuenta, ha descubierto cosas terribles sobre su árbol familiar e intenta reconstruirse después de esas revelaciones. Pero, mientras intenta hacerlo, sigue escuchando a otras personas. Básicamente continúa haciendo caso a su abuela gánster. [Ríe].
LARA PULVER: También son el resultado de una nueva generación intentando construir su propio camino con todo aquello a lo que ha estado expuesta. Han vivido rodeados de tanto drama y peligro que probablemente un trabajo normal de nueve a cinco jamás podría satisfacerlos.
Una vez has probado el poder o el dinero resulta muy difícil no seguir persiguiéndolos de alguna manera. Y están todos esos efectos generacionales. Cada decisión que toman Conrad y Maeve deja al pobre Harry recogiendo los pedazos. Así que tampoco sorprende que ahora Gina termine recogiendo los pedazos que deja Eddie. Es lo que ha visto durante toda su vida. Ahí está buena parte de lo fascinante de estos personajes.



















