Tove Lo presenta ESTRUS: “Tengo muchos sentimientos, pero no tengo respuestas”

El Diccionario de la lengua española define el “estro” como el período de celo de los mamíferos. De igual forma, este término también se entiende como una “inspiración fervorosa del poeta o del artista”. Es en una suerte de junte entre ambas concepciones donde nace ESTRUS, el sexto álbum de estudio de la cantautora sueca Tove Lo, que parte del ardor sexual y el caos de buscar pareja para sumarlos a las contradicciones propias de la llegada de la adultez.

Según Tove, la idea remite a algo primitivo, casi instintivo: ese momento en el que el deseo toma el control y la razón parece quedar en segundo plano. Desde ahí, la artista lleva el estro al terreno emocional, explorando la vulnerabilidad que aparece cuando dejamos que alguien se acerque a lo más íntimo de nosotros y las certezas empiezan a tambalearse. Como ha hecho a lo largo de su carrera, la cantante —reconocida por temas como ‘Cool Girl’ o ‘Habits’— convierte experiencias íntimas en canciones de pop que no buscan suavizar sus luchas internas. En ESTRUS, sin embargo, explora esas tensiones desde un lugar distinto: el de las preguntas y contradicciones que aparecen al entrar en una nueva etapa de la vida.

Para hacerlo, volvió a trabajar junto a Ludvig Söderberg, su colaborador habitual, con quien ha construido buena parte de su sonido, esta vez recogiendo influencias de The Knife, Robyn y de la escena de música indie sueca con la que creció, filtrando esas referencias por una producción más cruda, enérgica y cercana al thrash.

Parte de ese proceso ocurrió en un pequeño pueblo pesquero de Suecia, donde Lo pasaba los veranos durante su infancia. En ese lugar también trabajó en Dirt Femme (2022), el primer trabajo que publicó como artista independiente. Regresar allí implicó volver a un paisaje asociado con sus primeros años y, con él, recuerdos de distintas versiones de sí misma. El resultado es un álbum que conserva el impulso físico y nocturno que ha acompañado buena parte de su obra, pero que también se detiene en aquello que aparece cuando baja la música.

En charla con ROLLING STONE en Español, Tove Lo habla sobre el instinto y la vulnerabilidad detrás del concepto de ESTRUS, el regreso a sus raíces en Suecia, la coyuntura política actual y el trabajo junto a Söderberg para convertir todas esas contradicciones en música.

Tove Lo

Antes de hablar de ESTRUS, me gustaría retroceder un poco. A lo largo de tu discografía —desde Queen of the Clouds hasta Dirt Femme— has construido una identidad artística muy reconocible, pero también has evolucionado mucho en la manera en que abordas el pop, la vulnerabilidad, la sexualidad y el amor. ¿Cómo has construido y fortalecido tu identidad como artista a lo largo de los años?

Buena pregunta. Creo que, para mí, tiene mucho que ver con cómo he evolucionado como persona. Cada álbum se siente como un pedazo de mi vida, una etapa en la que distintos tipos de música me han inspirado y en la que han pasado diferentes cosas. He estado reflexionando sobre distintas experiencias y creo que todo eso termina filtrándose en la música.

Me gusta que, con cada álbum, aunque esté cantando sobre temas similares, tengo que encontrar nuevos ángulos y nuevas maneras de hablar sobre ellos. Siento que con cada disco voy un poco más profundo y pienso: “Sí, esta es una manera de verlo, pero ¿qué pasa si lo miro desde otro punto de vista?”. Es como buscar esas partes de la historia que todavía no he contado. Y creo que es simplemente una progresión natural de mí, de adquirir más experiencia y vivir más.

Ya que mencionas que cada álbum refleja una parte de tu vida, las letras de este nuevo proyecto capturan un viaje entre las incertidumbres de crecer y llegar a la adultez y, por supuesto, el deseo y las inseguridades, que son temas recurrentes en tu carrera. Con eso en mente, ¿cómo fue el proceso de composición de este álbum? ¿Cómo fue escribir canciones capaces de contener tantos temas y emociones diferentes?

El proceso de este álbum fue un poco más largo de lo habitual. Tuve un poco de bloqueo creativo al principio. Cuando empecé, en octubre de 2024, no lograba encontrar el núcleo del álbum. Simplemente no podía entender lo que estaba sintiendo, así que necesitaba tomarme un descanso y empezar de nuevo en Suecia, en marzo de 2025.

Fui a un lugar en Suecia al que solía ir mucho cuando era niña y allí simplemente reinicié el proceso. Fue entonces cuando todo empezó a desbloquearse. Aun así, sentía que estaba en un proceso de descubrimiento: explorando nuevos tipos de melodías y nuevos mundos de producción. Pero a nivel lírico fue realmente catártico.

Simplemente escribía y podía empezar a darle sentido a todas esas emociones tan contradictorias que había estado sintiendo durante el último año más o menos. Las iba atravesando una por una. Fue algo muy emocional, pero también una especie de liberación emocional.

También has descrito ESTRUS como un álbum construido alrededor de contradicciones que no pueden resolverse. ¿Cuándo te diste cuenta de que esas contradicciones estaban realmente en el centro del disco? ¿Qué papel jugó el concepto de estrus —el periodo de receptividad sexual en las hembras de algunos mamíferos— en esa idea?

Creo que, para mí, tiene que ver con ser una mujer que está en un momento de la vida en el que siente que le están diciendo: “Bueno, tu tiempo para ser un desastre, cometer errores y explorarte a ti misma ya se acabó. Ahora tienes que echar raíces, tener todas las respuestas y saber qué se supone que debes hacer”. Siento que todavía no estoy ahí mentalmente.

Todavía quiero ser esta persona desordenada, pero responsable. Y, al mismo tiempo, ese es justamente el asunto: mientras tanto, mi cuerpo también me está diciendo que quizá estoy lista para algo diferente, como tener un bebé o algo así. [Risas]. Así que, básicamente, mi mente y mi cuerpo están teniendo una pelea y no sé quién va a ganar.

Por eso elegí “ESTRUS” como título. Cuando un animal está en celo, está excitado, busca pareja y está listo para reproducirse. Para mí, eso representa de alguna manera un poder femenino muy animal, pero también es un momento en el que emocionalmente se sienten bastante frágiles y vulnerables, un poco ansiosos. Y eso reúne todas las emociones que estaba experimentando mientras hacía este disco.

Ahora que el álbum está terminado, ¿cómo te sientes con respecto a esas emociones después de haberlas expresado?

Creo que me siento mucho más cómoda con ellas. Siento que encontré un hogar dentro de esas emociones. Ya no me asustan tanto, pero sigo sin tener respuestas. [Risas].

‘A lot of feelings, no solutions’ abre el álbum y contiene una frase que parece resumir todo el proyecto. ¿Por qué sentiste que esta era la canción que debía abrir el proyecto y qué establece para el resto del viaje?

Es muy gracioso porque surgió en una de las primeras sesiones. Ludvig y yo estábamos trabajando y estábamos borrachos, básicamente gritándonos el uno al otro. Entonces dije: “Tengo muchos sentimientos, pero no tengo respuestas”, hablando de qué hacer con la canción. Simplemente lo escribí porque pensé: “Esto describe clarísimamente de qué va a tratar todo el álbum”.

Y llevé esa frase conmigo durante todo el proceso. Finalmente, Ludvig y yo la convertimos en una introducción porque pensamos que tenía que estar ahí. Empezar con ‘A lot of feelings, no solutions’ y terminar con ‘Source of Life’ es una trayectoria bastante perfecta.

Empieza con una especie de “no sé” y termina con otro “no sé, pero quizá”. [Risas]. Simplemente establece el tono de todas las emociones diferentes que atravieso a lo largo del disco.

Cortesía

Ahora que mencionas a Ludvig, él ha sido una figura fundamental en tu música durante muchos años. ¿Cómo ha evolucionado su relación creativa durante todo este tiempo y cómo fue trabajar con él en este proyecto?

Es como mi ride or die. Hemos hecho seis álbumes y un EP —Truth Serum (2014) juntos. Él y yo tenemos una conexión creativa muy especial. Es como la otra mitad de Tove Lo, ¿sabes? Me encanta trabajar con él. Podemos discutir muchísimo, nos divertimos mucho juntos y, en cierto modo, es como trabajar con tu hermano.

Musicalmente, ESTRUS recupera elementos del pop y la música dance de los años 2010, pero los lleva hacia un sonido más oscuro, atmosférico y contemporáneo. Has mencionado a The Knife, Robyn y la escena indie dance sueca como influencias. ¿Qué estabas escuchando mientras hacías este álbum y qué sonidos querías recuperar o transformar?

Nunca intento recrear un sonido. Simplemente dejo que la música que amo se filtre en lo que hago. Volví a escuchar todo lo que hizo que quisiera ser artista en primer lugar. Creo que, como estaba teniendo un bloqueo creativo, empecé a cuestionármelo todo. Me pongo bastante dramática cuando siento que no puedo escribir. Me hace sentir realmente inútil. [Risas].

Así que volví a escuchar a Robyn, Lily Allen, The Cardigans, Sneaky, The Doves, Kate Boy, The Knife… todo ese pop y dance indie sueco que escuchaba cuando empecé a soñar con ser artista, cuando estaba en el colegio.

Siento que todas esas influencias terminaron apareciendo en el álbum. Creo que esa ola ya estaba llegando de todos modos, pero siento que hicimos un muy buen trabajo utilizando esas referencias y llevándolas hacia algo nuevo.

Yo simplemente necesitaba recuperar esa sensación de por qué amo hacer esto tanto. Y sí, realmente me ayudó volver un poco a la nostalgia. Escuchar a todos mis artistas favoritos.

Una canción que realmente me encanta de este nuevo proyecto es ‘Source of Life’. Es el sencillo principal y la canción que cierra el álbum. Después de un álbum lleno de dudas, contradicciones, deseo y preguntas sobre el amor y la adultez, ¿por qué sentiste que esta canción era la manera correcta de terminar el viaje? ¿Qué significa ‘Source of Life’ para ti?

Fue una de las últimas canciones que escribimos para el álbum. Creo que sentí que había encontrado el momento perfecto para resumir todas esas emociones. Lo escuchas en la letra: “Fail, fragile, aesthetic, sad, euphoria”. Es como reunir todos esos sentimientos contradictorios en la última canción y, aun así, decir: “Pero estoy emocionada por una nueva aventura”, sea cual sea.

Y también está esa idea del poder femenino, de la fuente de vida entre mis muslos. Creo que resume esa belleza de la excitación animal, ¿sabes? Darle un tono más hermoso. Y la canción también tiene algo que, para mí, te toca las fibras del corazón y te hace sentir que algo increíble está a punto de llegar.

No sé. Es una canción muy especial para mí.

¿Hay una intención específica detrás del orden de las canciones?

Sí, definitivamente. Pasé mucho tiempo pensando en eso. Creo que, para mí, el orden terminó siendo bastante caótico porque las canciones son muy diferentes y siento que el álbum contiene, básicamente, todas las emociones que he sentido en mi vida, todas apretadas dentro de un mismo disco. Así que quería que fuera un poco caótico.

Por eso paso de ‘I’m Your Girl’ directamente a ‘If I Could I Would’, que es una canción mucho más íntima y pequeña, y después volvemos a subir con una canción energética. Es casi como hacer rebotar al oyente entre todas las emociones, de la misma manera caótica en que yo las he sentido. [Risas].

También quería hablar de algo más político. Tus canciones suelen tener una representación muy abierta del deseo, la sexualidad y la autonomía femenina. Estamos atravesando un momento en el que los movimientos conservadores están ganando fuerza en distintas partes del mundo y están poniendo los cuerpos y la sexualidad, especialmente los de las mujeres, en el centro del debate político. ¿Cómo te sientes al respecto?

Creo que es terrible ver cómo utilizan a personas que simplemente están intentando vivir sus vidas y hacer todo lo posible por ser felices. No le están haciendo daño a nadie. Solo están intentando vivir en paz y terminan siendo utilizados como objetivos para alguna agenda política que es simplemente de odio.

Me pone muy triste. Es realmente doloroso ver cómo están ganando espacio todas estas posturas y partidos con discursos muy antitrans y homofóbicos. Cada vez aparecen más y más, y realmente espero que podamos encontrar la manera de volver a un lugar mejor.

¿Qué papel crees que juega la música a la hora de combatir estas “agendas de odio”?

Espero que la música pueda unir un poco a las personas. Si alguien va a un concierto y ve a otras personas allí, puede pensar: “Bueno, si todos podemos estar aquí y simplemente existir en paz unos al lado de otros mientras escuchamos música, ¿por qué otras partes del mundo no podrían funcionar así?”.

Solo deseo que la música pueda ayudar a eliminar parte de ese odio y generar más comprensión. Eso espero.

También estás a punto de embarcarte en una nueva gira. ¿Qué quieres que experimente el público durante el concierto?

Solo quiero hacer, como siempre, el mejor espectáculo que pueda hacer. Va a ser algo que yo llamo una especie de “fiesta de art pop”. [Risas]. Como una fiesta que también es una instalación de arte.

Voy a tocar, por supuesto, todos los clásicos, pero también muchas canciones nuevas de ESTRUS. He trabajado muchísimo para que el setlist se sienta realmente dramático y divertido. Y voy a usar unos atuendos increíbles.

Quiero que el público llegue y después se vaya completamente cubierto de sudor, con el corazón hecho pedazos y lleno de brillantina, sin saber de dónde salió. Que simplemente se queden pensando: “¿Qué fue eso?”.

Así que sí, va a ser una experiencia increíble.

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