Murió Jennifer Finch, histórica bajista de L7 y referente del punk
La artista tenía 59 años y atravesaba un duro diagnóstico.
Murió Jennifer Finch, una de las fundadoras e histórica bajista de L7, banda fundamental para entender la evolución del punk, el grunge y el rock alternativo de finales de los 80 y principios de los 90. Tenía 59 años y desde hacía algunos meses luchaba contra un agresivo tumor cerebral, enfermedad que había motivado una campaña solidaria para ayudar a afrontar los costos de su tratamiento.
Previamente, se había dado a conocer que la música había sido sometida a varias cirugías de emergencia debido a graves complicaciones de salud. Tras esas intervenciones, los médicos habían anticipado que necesitaría una extensa rehabilitación y cuidados especializados.
Ante esa situación, familiares, amigos y fanáticos impulsaron una campaña para colaborar con los gastos médicos. La iniciativa recibió el respaldo de importantes figuras del rock y bandas como Green Day, Pearl Jam, Garbage, Michael Stipe de R.E.M., Maynard James Keenan de Tool y Guy Picciotto de Fugazi, quienes ayudaron a difundir la colecta y brindaron su apoyo a la histórica bajista.
Aunque nunca alcanzó la popularidad de otros nombres de la escena, Finch dejó una marca profunda en el rock. Con L7 construyó un sonido feroz, directo y desafiante que rompió con los estereotipos de la época y abrió el camino para innumerables bandas lideradas por mujeres.
Discos como Bricks Are Heavy convirtieron a L7 en una referencia obligada del rock de los 90 gracias a canciones como “Pretend We’re Dead”, “Shitlist” y “Everglade”, temas que aún hoy siguen siendo parte del ADN del rock alternativo.
Más allá de la música, Finch también fue una figura importante dentro del activismo feminista en el rock. Junto con sus compañeras impulsó iniciativas para visibilizar la presencia de las mujeres en la industria y colaboró con distintos proyectos que inspiraron a una nueva generación de artistas.
La noticia de su muerte provocó una inmediata ola de mensajes de despedida por parte de músicos y fanáticos, que destacaron no solo su talento como bajista, sino también la influencia que tuvo para romper barreras dentro de una escena históricamente dominada por hombres.
Jennifer Finch nunca fue una estrella de estadios ni una figura omnipresente en los medios, pero su legado excede los discos que grabó con L7. Fue una de las artistas que ayudó a demostrar que el punk y el rock pesado también podían escribirse desde otra mirada, dejando una huella que sigue vigente más de tres décadas después.


















