Vida y muerte con Charli xcx
Charli xcx cree en los fantasmas, por lo que suele mantenerse alejada de cualquier lugar donde puedan estar. Eso podría resultar difícil en esta tarde de mediados de mayo, considerando que estamos parados en el cementerio Hollywood Forever, donde Charli nos ha sugerido que filmemos esta entrevista. Aquí descansan aproximadamente 95.000 almas, entre ellas las de Judy Garland, Cecil B. DeMille y Dee Dee Ramone, pero Charli no tiene intención de sacar una tabla Ouija. De hecho, la estrella de pop de 33 años sospecha que tal vez ya sea demasiado tarde. “Probablemente ya estemos poseídas”, dice con su acento británico, mirando a través de sus característicos lentes de sol negros.
Estamos en una zona de Hollywood Forever conocida como el Jardín de las Leyendas, que da a un lago decorado con sauces llorones, palmeras y mausoleos imponentes. Viste un conjunto de Levi’s hecho a la medida: unos jeans de cintura baja y una chamarra de denim con cremallera deshilachada. El cielo está oscuro y nublado, ideal para un paseo entre las lápidas (y, en sentido estricto, Charli no necesita los lentes de sol).
Es la primera vez que camina entre las tumbas, pero ya había visitado el lugar —donde se organizan regularmente proyecciones, conciertos e incluso clases de yoga— en 2021, cuando se presentó en la logia masónica del sitio durante la gira de su clásico de culto de la pandemia, How I’m Feeling Now. La muerte nos rodea, pero también hay señales de vida: pavos reales deambulan por los terrenos, desplegando sus plumas junto al coche fúnebre Rolls-Royce de 1962 del cementerio, mientras que tortugas, patos y gatos callejeros siguen con su rutina diaria. “Esta pandilla de aquí”, dice Charli, señalando a un grupo de patos que se pasean por el césped. “Me encanta el sonido que hacen. ¡Qué lindos!”.
Hace cuatro días, Charli lanzó ‘Rock Music’, el primer adelanto de su próximo álbum, Music, Fashion, Film, que saldrá el 24 de julio. La canción fue un giro radical respecto a su obra maestra del dance pop de 2024, Brat —un giro brusco que le provocó al Internet un brutal latigazo—, con Charli declarando: “La pista de baile está muerta”. Cantó con un AutoTune fragmentado sobre una guitarra eléctrica distorsionada, pero el mensaje era claro: “Ahora estamos haciendo música rockkkkkkkkkkk”.
La respuesta a la canción se escuchó fuerte y fue variada. A algunos fans les encantó la sorpresa; otros estaban convencidos de que Charli se estaba burlando de los clichés del rock clásico (canta sobre saltar del escenario y, en el video musical, arroja un televisor por la ventana). “Una broma muy chistosa, Charli”, publicó un fan. “¿Dónde está el verdadero sencillo principal?”. Courtney Love la llamó con admiración una “troll”; Madonna sutilmente subtituló una foto: “Si tu pista de baile se siente muerta/Quizás estás poniendo la música equivocada”. (Más sobre esa frase de la pista de baile y todo el tema del “rock” en un momento).
“No tengo pasatiempos, esta es mi vida”.
La naturaleza provocativa de la canción —y el hecho de que se haya alejado intencionalmente de Brat— es una jugada sacada directamente del manual de xcx. “Todos mis álbumes funcionan a base de opuestos”, dice Charli. “Se repelen entre sí, y ese es el hilo conductor”. Podría haber hecho una continuación, pero sería terriblemente aburrida —y muy poco al estilo de Brat—. “Cuando lo estaba haciendo, sabía que nunca volvería a hacer ese disco”, afirma. “Para mí no es gratificante creativamente hacer lo mismo dos veces”.
Charli ha estado haciendo música desde que era adolescente, coescribiendo (y participando en) el éxito de Icona Pop de 2012 ‘I Love It’ y su propio ‘Boom Clap’, antes de lanzar joyas del hiperpop como ‘Vroom Vroom’ y ‘ILY2’. Pero le tomó años que el público general la descubriera. “Nunca solía pensar en Billboard / Pero ahora he vuelto a pensar en eso / Me pregunto si creo que merezco el éxito comercial”, cantaba en el hipnótico tema de Brat ‘Rewind’. Y, efectivamente, eso fue exactamente lo que obtuvo.
Brat dominó las listas de éxitos y las listas de fin de año de los críticos, pero, más allá de eso, la convirtió en un fenómeno cultural. Se infiltró en las temporadas (el “Brat Summer”), en los diccionarios (Collins nombró “brat” como la palabra del año) e incluso en la política (la campaña presidencial de Kamala Harris para 2024). El verde lima eléctrico de la portada del álbum se filtró en la moda y la cultura de los memes, mientras que la definición de brat ya no se refería a niños quejumbrosos que hacían pataleta por un helado, sino a adultos seguros de sí mismos y sin complejos, cuyos defectos solo los hacían más hermosos y elegantes. “Me encantó cómo construyó ese personaje”, dice Emily Ratajkowski, amiga de Charli. “Es una mujer que está contemplando la maternidad mientras sigue consumiendo cocaína y bailando sobre mesas. Es brillante”.
Brat inspiró sketches de SNL, antes de que Charli asumiera un doble papel como presentadora e invitada musical del programa. También encabezó una gira por estadios y lanzó el magnífico álbum de remixes Brat and It’s Completely Different but Also Still Brat, que contó con colaboraciones de artistas como Billie Eilish y Lorde. Y, sí, le siguieron ocho nominaciones al Grammy (y tres premios).

Charli coronó la revolución Brat con The Moment, un falso documental de 2026 sobre esa época; uno de los muchos créditos en su floreciente filmografía, junto a proyectos futuros como The Gallerist, de Cathy Yan, y una película aún sin título con el director japonés de terror Takashi Miike. Y a principios de este año, lanzó la banda sonora de Cumbres borrascosas, la sensual película de época de Emerald Fennell con Jacob Elordi y Margot Robbie.
No se imagina alejándose de su trabajo por mucho tiempo. “No tengo pasatiempos”, dice. “Esta es mi vida, es cada fibra de mi ser”. O, como lo expresa su colaborador y productor A. G. Cook: “Soy adicto al trabajo, pero Charli me supera en todos los niveles”.
“Lo inesperado del próximo álbum, y el hecho de que vaya en una dirección completamente diferente, demuestra lo poco que le preocupa seguir siendo popular”, dice Ratajkowski. “Lo que le preocupa es seguir siendo interesante”.
Charli probablemente lo expresaría de otra manera. “Realmente no siento la necesidad de explicar mis intenciones de nada de lo que hago”, afirma la cantante. “Pero solo diré que me parece que las cosas pueden ser sinceras y divertidas al mismo tiempo, y no tienen por qué existir separadas exclusivamente. Así es como me siento respecto a gran parte de mi trabajo, y si la gente lo interpreta como trolleo, entonces está bien”.
Y, aún así, a pesar de su aparente actitud de “nada me importa un carajo”, a Charli sí que le importan algunas cosas un carajo. Durante varias horas que pasamos juntas en Nueva York y Los Ángeles, se muestra vulnerable, picante, emotiva y tremendamente divertida. Habla en profundidad sobre su salud mental y la lucha interna sobre cuánto le importa —y cuánto no— realmente la percepción del público. “El discurso es muy fuerte, y eso, a veces, puede ser muy abrumador”, expone.
Por eso también, según ella, ya no quiere dar más entrevistas. “Probablemente esta sea mi última entrevista extensa por un tiempo”, me dice en un momento dado. “Llegaste justo a tiempo”.
El discurso es muy fuerte, y eso, a veces, puede ser muy abrumador”
Charli tiene en mente el thriller gótico de 1973 La rosa de hierro. Dirigida por Jean Rollin, la película gira en torno a una primera cita que sale terriblemente mal después de que la pareja se pierde en un cementerio. Es onírica y encantadora —a excepción de la espeluznante escena en la que aparece un payaso—, con una vívida paleta de colores de los 70 y un ritmo que va creando tensión de manera sutil. “Hay algo bastante romántico y extraño cuando vienes a un cementerio, es como entrar en otra dimensión”, comenta.
Al caminar por el Jardín de las Leyendas del cementerio, pasamos junto a tumbas que Charli tenía en su lista de lugares que no podía dejar de visitar: Janet Gaynor, la estrella del cine mudo que fue la primera mujer en ganar el Óscar a Mejor actriz; Jayne Mansfield, quien en realidad está enterrada en Pensilvania, pero que de todos modos tiene una lápida aquí; y el cineasta de culto David Lynch, quien falleció el año pasado. Al pasar junto al epitafio de Lynch (“Jazmín que florece por la noche”, por su propia cita sobre su flor favorita y su amor nostálgico por Los Ángeles), la cantante saca su celular y me muestra su fondo de pantalla: un fotograma en blanco y negro de su película de 1997, Lost Highway.
“Es bastante loco tener un cementerio donde descansan todas estas figuras históricas”, dice. “La verdad es que no estoy muy segura de en qué creer respecto a la vida después de la muerte. Creo que, una vez que te vas, tu experiencia en este mundo se acaba. Así que es curioso pensar que personas famosas estén enterradas aquí. Porque, en la muerte, todos somos iguales, ¿no? Lo cual me parece bastante genial”.
“Genial” es una palabra que Charli usa —y en la que piensa— mucho; incluso escribió un ensayo en Substack en el que explora su concepto y reflexiona sobre su desaparición. También reseña películas en Letterboxd; desde críticas contundentes (L’Avventura, de Michelangelo Antonioni: “Espectacular e inquietante, con tomas de paisajes que te dejan sin aliento”) hasta comentarios hilarantes (El hombre invisible: “Ay, Dios mío, cariño, está literalmente ahí”). Y de igual manera, su perfil ofrece una idea de lo que le ha estado gustando a su esposo, George Daniel, el baterista de The 1975 (recientemente vio Mean Girls por primera vez y le encantó).

“Definitivamente no soy una esnob cuando se trata de películas”, dice Charli. “Mis gustos son muy variados. Mi fin de semana ideal es levantarme tarde, ver como cuatro películas seguidas y pedir comida a domicilio. Es como escapar a otro mundo”. También tiene una carrera como actriz en pleno auge, que incluye una reciente y aclamada actuación en Erupcja, de Pete Ohs, donde interpreta a una turista en Varsovia que abandona a su novio por un amigo de la infancia al temer que él le pida matrimonio. “Muero por aprender y experimentar muchas cosas en el set. Quiero absorberlo todo como una esponja”, comparte.
En su nuevo álbum canta sobre la actuación, incluyendo una delicia vertiginosa en la que afirma que no se siente avergonzada “aunque sea un desastre”. Y, sin embargo, ahí está de nuevo esa batalla interna de xcx, ese tira y afloja entre que algo le importe o no, con el que lucha sobre una instrumentación glitch: “¿Estoy siendo jodidamente estúpida si intento estar en la pantalla a punto de cumplir 34?”.
Brat recibió elogios por sus letras coloquiales y su extrema vulnerabilidad, y aquí ella profundiza aún más. “Lo que me parece interesante del disco es que Charli logró volver a mirarse a sí misma de esta manera lírica y llegar a estas perspectivas brutales que realmente funcionan con la música”, comenta Cook. “Tiene algunas similitudes con las perspectivas de Brat, pero es aún más introspectivo. Es como: ‘Ah, ¿pensabas que Brat era como un diario? Este es el otro extremo, en cierto sentido’”.
Charli no tenía pensado sacar una continuación de Brat tan pronto. “Estaba muy, muy lista para desaparecer, tomarme un descanso y dejar de hacer música”, dice. “Me sentía muy agotada creativamente y sin inspiración para escribir nada nuevo. Entonces, de repente, llegó la inspiración”. Se refiere a octubre de 2025, cuando Cook le sugirió que grabaran mientras estaban en París para la semana de la moda. “Sabía que, al estar metida en toda la temática de la Semana de la Moda, podría usar el método de actuación en el sentido de ‘Charli va a grabar un álbum en París durante la Semana de la Moda’”, explica el productor. “Sabía que eso captaría su personalidad”. A Charli le encanta trabajar en un plazo de tiempo muy ajustado. “Algunas de mis canciones favoritas que he compuesto siempre han surgido en esos períodos intermedios, bastante caóticos y agitados, en los que estamos concentrados”, señala la interprete.
“Escucho mucho mis discos, lo que probablemente me convierte en una malvada narcisista”.
Grabar con Cook y su colaborador Finn Keane en París se convirtió en el tema central del álbum: más que nada, Charli simplemente quería hacer música con sus amigos. Hay toda una canción dedicada a Cook, con versos como “Me siento tan especial, solo por conocerte” y “Lloraría si murieras”. La dupla ha trabajado junta desde 2015, y ambos describen su vínculo como intrínseco; las conversaciones sobre la música son, en su mayoría, innecesarias. (Cook señala que ambos tienen esa “energía de hijos únicos”). “Hay un cliché un tanto recurrente en Los Ángeles del compositor y productor de pop como psicólogo. Algo así como: ‘Entremos en tu psique, en tu alma’. Pero, nosotros llegamos a ese lugar casi sin hablar de ello”, cuenta Cook. Como dice Charli: “Nos demostramos nuestra amistad cuando creamos cosas”.
A Cook le pareció “muy dulce” la canción dedicada a él, pero también sintió que era una anomalía en Music, Fashion, Film, y admitió que le sorprende que ella la haya incluido en el álbum. Y menos mal lo hizo, porque es uno de los temas destacados, con la característica composición de Charli como flujo de conciencia y la guitarra entrecortada de Cook, además de un cambio de tempo alucinante que le da el toque perfecto.
Cuando le digo a Charli que sonoramente me recuerda a los Strokes, me mira fijamente.
“Genial”, dice, y no añade nada más.
Es importante señalar que la artista no considera que Music, Fashion, Film sea un disco de rock, a pesar de que la primera canción que lanzó sea ‘Rock Music’ y de que una revista describa el álbum como una “reinvención del rock”. Dejando de lado las comparaciones con los Strokes, Charli no estuvo de acuerdo con mi idea de un vínculo entre este álbum y la pseudobanda de Cook y Keane, Thy Slaughter, a cuyo éxito ‘Heavy’ contribuyó con su voz en 2023. “Obviamente, sé que se ha hablado mucho de que estoy haciendo un álbum de rock. Cosa que nunca dije”, aclara. “Pero, para ser honesta, nunca he pensado en los géneros de manera binaria, me parece una noción muy anticuada. Ni siquiera sé cuál es el género. Solo somos A. G. Cook, Finn Keane y yo, haciendo lo nuestro”.
También le gustaría aclarar esa frase tan debatida, esa en la que le dice “descanse en paz” a la pista de baile. “Esa letra tiene mucho que ver con mi relación con Brat y mi experiencia personal con ese álbum. Mi esposo dirige un sello discográfico de música dance. Últimamente han salido un montón de discos increíbles de música dance y electrónica, ya sea de Slayyyter, Underscores o PinkPantheress. La música dance está en un momento increíble”.
Charli menciona a otras dos cantantes que le encantan: Zara Larsson y Raye. “Hay muchas artistas que llevan mucho tiempo en esto y que ahora están viviendo su momento”, dice. “Como Zara. Estoy muy jodidamente feliz por ella. Y alguien a quien apoyo totalmente es a Raye”, con quien han sido amigas durante una década (Charli coescribió y dirigió el video de ‘I, U, Us’ de Raye). “Hubo un momento en nuestras vidas en el que pasábamos mucho tiempo juntas”, me cuenta. “Y su trayectoria, al convertirse en una artista independiente y hacer lo suyo, es realmente genial”.

Poco después de lanzar Brat, xcx ya tenía algo diferente en mente. “Para ser honesta, tengo ganas de hacer un disco al estilo de Lou Reed. Eso, sin duda, sería un cambio bastante grande”, le dijo a Billboard en 2024. Con su actitud cambiante hacia las entrevistas y sus decisiones profesionales poco convencionales, bien podría ser una especie de padrino espiritual. (Charli publicó recientemente en sus historias de Instagram Metal Machine Music, la exploración de ruido vanguardista de Reed de 1975, y uno de los álbumes más devueltos a las tiendas en la historia).
Charli es fan desde hace mucho tiempo del fallecido Reed y de The Velvet Underground (su reseña en Letterboxd del documental de Todd Haynes sobre los Velvets de 2021 dice: “Sexo, inteligencia, grandes canciones, drogas, suciedad, el deseo de más, lentes de sol 24/7, odiar a Los Ángeles y, a veces, realmente odiarse entre ellos”). Le puso a su perro rescatado el nombre de la cantante Nico, y recientemente contó con la participación del cofundador de los Velvets, John Cale, en la banda sonora de Cumbres borrascosas, para el fascinante colapso gótico que es ‘House’. “Me siento muy honrada de conocerlo”, afirma sobre Cale, y él mismo nos cuenta: “Su generosidad hacia mi historia y mi trabajo actual me hace sonrojarme. Su sentido del descubrimiento en la música y el cine no tiene límites”.
Cale aparece en la portada del álbum, representando a la música (junto a Marc Jacobs, por la moda, y a Martin Scorsese, por el cine). “Nunca había conocido a ninguno de los dos hasta la sesión fotográfica”, dice Cale sobre los dos pesos pesados con los que aparece. “[Charli] me dijo que tenía una idea que quería consultarme. Lo siguiente que supe es que estaba en un vuelo y terminé en una cocina cualquiera”.
Pero si pensabas que los Velvets eran un punto de referencia sonoro en la música, la moda y el cine, bueno, piénsalo de nuevo. “Para ser honesta, cuando hago música, pienso menos en otra música como punto de referencia. De hecho, me aíslo y simplemente nos escapamos a nuestro propio mundo. He hablado largo y tendido sobre lo mucho que me gustan Lou Reed, John Cale y los Velvet Underground. Pero ¿diría que el disco suena similar a algo de eso? No”.
Dos semanas antes de nuestro encuentro en Los Ángeles, me reúno con Charli en el antiguo barrio de Reed, el Lower East Side de Nueva York. Almorzamos en el Corner Bar, que está cerca del departamento que comparte con Daniel (dividen su tiempo entre NY, Los Ángeles y Londres). Nos sentamos en una mesa de un comedor privado decorado con alfombra, papel tapiz y manteles azul real. Charli lleva una chamarra negra con una camiseta translucida a rayas sin mangas, de la que se asoma un sostén negro de encaje. Pide un té de limón y jengibre, y se quita los lentes.
La intérprete vive en el mismo edificio que su viejo amigo y colaborador Rostam Batmanglij, y compara al cofundador y productor de Vampire Weekend con un hermano. Rostam vio el video de ‘Rock Music’ la noche antes de su lanzamiento y lo describió como una de sus canciones favoritas de Charli xcx hasta la fecha, y él también le mostró el video de una canción de su excelente nuevo álbum, American Stories. “Ella dijo algo como: ‘Sin comentarios’”, recuerda Rostam. “Si Charli no tiene comentarios, sabes que ya está listo”.
“Quiero vivir mi vida exactamente como quiero vivirla, porque no tengo una segunda oportunidad”.
En dos días, Charli asistirá a su cuarta Met Gala. Ha estado colaborando con YSL desde el año pasado, convirtiéndose en la musa del director creativo Anthony Vaccarello, y lucirá un vestido diseñado por él que hace un guiño a Vincent van Gogh. A medida que se acerca el evento, está tratando de portarse lo mejor posible para la ocasión. Me cuenta sobre la Met Gala de 2024, cuando pasó el rato con Harrison Patrick Smith la noche antes de su prueba de vestido. Lo que comenzó como una sesión para ver Challengers, de Luca Guadagnino, se convirtió en una noche en vela, y la mañana siguiente fue brutal. “Creo que dormí como dos horas. Definitivamente todavía estaba un poco mal”, comenta. En un intento por mantener la semana de la gala de este año sin mucho alboroto, anoche tuvo una velada bastante tranquila. Cenó con su amigo, el músico Troye Sivan, e ignoró las tentaciones de salir: “Comí pez espada y me fui a la cama”.
“¿Pedimos hamburguesas?”, pregunta Charli. Cuando acepto, se levanta de inmediato y toma la iniciativa, acercándose directamente a nuestra mesera para hacer el pedido. Cuando vuelve a sentarse, nos sumergimos de nuevo en el nuevo álbum. Menciono la enérgica canción de cierre, ‘No One Lasts Forever’, que Charli escribió en tiempo real mientras reflexionaba sobre una noche de fiesta en París. La letra (“Todos piensan que tengo un problema / Ya que todos conocen mi nombre / Que soy irresponsable y grosera / Que me inyectaré drogas en las venas”) parece aludir a la forma en que Internet la percibía cuando saltó a la fama con Brat.
Le pregunto sobre el título de la canción y si tal vez tiene que ver con la naturaleza efímera de la vida. Pero mientras se toma un momento para responder, me doy cuenta de que esto no está saliendo del todo bien.
“Probablemente, esto no sea útil para la entrevista. Y de verdad que no pretendo callarte ni nada por el estilo. No es que esté siendo una perra… Es solo que realmente no me interesa mucho hablar del significado detrás de mis canciones”.
Le digo que no necesita dar ninguna explicación previa y que no creo que sea una perra. “Nunca sabes cómo va a quedar en el texto. Sinceramente, no lo decía como algo importante. Es simplemente cómo me siento. La gente ya piensa que soy una perra, así que… estoy muy en paz con eso. Está bien, y no es un drama ni nada por el estilo. Solo soy yo tratando de hacer lo que es bueno para mí, porque llegó un punto en el que mi ansiedad me estaba afectando físicamente, y la verdad es que no puedo seguir adelante con mi vida así”.
Parte de cómo ha logrado aliviar esta ansiedad ha sido reducir el consumo de café (lo toma negro, por lo general helado) y planear cómo hacer que su próxima gira sea menos agotadora físicamente. Charli dice que tiene una “relación complicada” con estar en el escenario, y que la gira de Brat fue agotadora, ya que a menudo se encontraba “revolcándose por el piso”. Sufrió daño a los nervios en su cuello a causa de la gira —canta sobre ello en ‘Rock Music’— y se lesionó la espalda mientras grababa el video de la canción.

Le pregunto cómo le afectan las redes sociales en cuanto a su ansiedad y con qué frecuencia las usa. Entre nuestras conversaciones en cada costa, noté que comenzó a publicar cada vez más, ya fuera para responder a las críticas a ‘Rock Music’ o a las especulaciones sobre el título del álbum alimentadas por sus fans (a quienes llama “Angels”). “De hecho, he estado mucho más desconectada. Ya no las reviso tanto. Es mejor para mi mente, sé que la gente probablemente no me creerá, porque soy, por naturaleza —al menos en el pasado—, una artista muy activa en línea. Pero últimamente he estado luchando mucho con mi salud mental, tanto que, si soy sincera, me encuentro en el peor momento mental de mi vida”.
Dice que es una “gran creyente” de la terapia, aunque necesita mejorar el asistir con más constancia. Lo que más la mantiene con los pies en la tierra es pasar tiempo con Daniel, preferiblemente en una ciudad en la que pueda quedarse el tiempo suficiente para tener cierta constancia, y crear junto a sus amigos.
Charli también anhela tener conversaciones más directas con sus fans, lo cual está logrando a través de eventos solo por invitación, donde puede conocer a sus oyentes y darles consejos sobre cómo crear arte (asiste a uno después de nuestro almuerzo en Nueva York y organiza otro en Londres a finales de mayo). Señala que, si bien Brat era “muy coloquial y vulnerable”, la campaña de marketing —como el muro gigante verde lima en Brooklyn— fue enorme. “Las cosas han cambiado ahora. Me interesa crear una conexión realmente íntima entre mi público y yo, y sentarme cara a cara con una persona para tener una conversación”, explica.
Este enfoque forma parte de la nueva etapa de Charli, una nueva forma de priorizar su tiempo. “En este momento tengo la mentalidad de que mi vida terminará, al igual que todas nuestras vidas”, comenta. “Quiero vivir mi vida exactamente como quiero vivirla, porque no tengo una segunda oportunidad”.
El día anterior al paseo por Hollywood Forever, me encuentro con Charli en su sesión fotográfica para la portada de Rolling Stone con Gus Van Sant. La artista quería que un director de cine se encargara, con la esperanza de obtener unas fotos íntimas en blanco y negro. Es otro giro radical respecto a su época Brat y a sus recientes sesiones de alta costura tan pulidas. “Se trata menos de estar oculta detrás del cabello, el maquillaje, el viento y el drama”, expone. “No me malinterpretes, también me encantan esas sesiones, pero con [Van Sant], realmente quería hacer algo honesto”.
Los dos pastores australianos de Van Sant, Leo y Burroughs, deambulan emocionados por su propiedad en Hollywood Hills, que cuenta con un patio trasero con vista al letrero de Hollywood y al Observatorio Griffith. Sobre la encimera de la cocina hay cuatro paquetes de cigarrillos Parliaments, la marca preferida de Charli, además de tres limones y un enorme ramo de flores de Steve Lacy, quien recientemente trabajó con Van Sant. Las cosas de la intérprete están por toda la habitación del director, incluyendo un tocador, un perchero con sus atuendos negros y tacones, y varias bandejas de joyas de plata.
Con sus Asics moradas, jeans y una camiseta negra, Van Sant captura a Charli por toda la casa, desde su garaje hasta su tina. “Perdón, mi hebilla está rayando tus azulejos”, le dice ella, vestida con un sostén de cuero negro y shorts a juego. Van Sant sigue tomando fotos con su Leica, le dedica una sonrisa tranquila y afable, y le dice que no se preocupe por eso.

Charli y Van Sant tienen un amigo en común, Matt Copson, quien adaptó la película de Van Sant de 2005 inspirada en Kurt Cobain, Last Days, a una ópera. Los dos hablaron por teléfono hace poco, pero recién hoy se conocieron en persona. Ambos tienen formación en escuelas de arte —Charli asistió por un tiempo a la Slade School of Fine Art en Londres, donde conoció a Copson, mientras que Van Sant estudió en la Escuela de Diseño de Rhode Island— y cada uno ha incursionado en la pintura. “Los dos estábamos escapando del mundo de la pintura”, me cuenta Van Sant después de la sesión fotográfica. “Ella pintaba, y empezó a hacer obras de arte más centradas en el performance. Y en mi caso, me abrí camino hacia el departamento de cine”.
Por toda la casa se pueden encontrar rastros del trabajo de Van Sant: la banda sonora de su película de 1989, Drugstore Cowboy, protagonizada por un joven Matt Dillon; una foto de él con Dillon en una pared; y un libro de fotos de Gucci de 2021 que incluye algunas de las fotos de Van Sant. El director lleva décadas haciendo retratos, y solía tomar fotos Polaroid de los actores con los que se reunía para los papeles. “Necesitabas un registro, porque en 1994 no había Internet”, dice.
Pasar tiempo en la casa de Van Sant era exactamente lo que Charli necesitaba. “La energía de Gus es muy tranquila”, dice. La tranquilidad es algo de lo que necesita más, y está haciendo todo lo posible por conseguirla. “¿Sabes qué realmente quiero hacer, con todas mis fuerzas?”, pregunta. “Tengo muchas ganas de ir a Suecia este verano. Cada vez que voy, siento esa sensación de estar en contacto con la tierra. Muchos de los escandinavos que conozco tienen una visión muy refrescante de la vida y de cómo vivir en este mundo”. Me pregunto si le gustarán los spas. “Chica, ¡claro que sí!”.
Al día siguiente, en Hollywood Forever, estamos de pie en la logia masónica, con su iluminación tenue. Charli se quita los lentes y recorre con la mirada el lugar que abrió sus puertas en 1927 y comenzó a albergar conciertos en 2008. Hay cortinas escarlatas, filas y filas de sillas vacías que transmiten una vibra al estilo de El resplandor, y grandes vigas de madera en el techo. “No conozco muy bien todos los detalles de esta arquitectura, pero es bastante extrema, ¿no te parece?”.
La artista británica llegó por primera vez a Los Ángeles alrededor de 2009. No fue una llegada espectacular —“No tengo un recuerdo al estilo de Miley Cyrus ‘me bajé del avión en el LAX’”, dice, citando ‘Party in the U.S.A.’—, pero recuerda ciertos detalles. Probó el yogur helado por primera vez y asistió a fiestas en casas que compara con la película de 1996 Swingers. No conducía, pero a menudo la llevaba el productor Ariel Rechtshaid (quien también ha trabajado con Haim y Vampire Weekend). Se hospedaba en el Grafton on Sunset, ahora cerrado, y recuerda sentarse junto a la alberca del hotel a medianoche, comiendo hamburguesas. Se sentía bastante sola, a más de 8.000 km de casa, pero su carrera apenas comenzaba.
Charli nació como Charlotte Emma Aitchison el 2 de agosto de 1992 en Essex, hija de Jon, un empresario independiente, y de Shameera, una azafata y enfermera de origen gujarati. (Menciona sus orígenes en el tema ‘SS26’ de Music, Fashion, Film, utilizando con descaro la jerga del marketing corporativo: ‘Mi herencia podría darme un gran USP”, canta, refiriéndose a “punto de venta único”). Comenzó a escribir canciones cuando era adolescente, tan decidida que le dijo a Jon que su carrera “no iba a ninguna parte” cuando solo tenía 14 años. Sus padres la apoyaron desde el principio, financiando su primer álbum —acertadamente titulado 14— y acompañándola a las raves de Londres (Charli les pagó el álbum tan pronto como firmó su contrato). Comenzó a publicar canciones en MySpace bajo el nombre de Charli xcx, tomado de su nombre de usuario de MSN Messenger, y llamó la atención de un representante de A&R de Atlantic en 2008. Dos años después, firmó un contrato.
En colaboración con Rechtshaid, Charli lanzó su álbum debut, True Romance, en 2013, bajo un sello discográfico importante. (La canción de apertura de synth pop, ‘Nuclear Seasons’, contiene una frase que resulta inquietantemente familiar: “Nadie vive para siempre”). A continuación llegó Sucker, en 2014, que incluía el himno ‘Boom Clap’, con el que entró por primera vez en el Billboard Hot 100 como artista principal. “Antes de Brat, yo era la chica que cantaba ‘Boom Clap’”, dice. “Y ahora, para quienes me conocen solo por Brat, soy la chica que fuma, usa lentes de sol y le gusta el color verde”. Pocos artistas pueden hablar de su discografía como Charli, quien tiene una visión muy aguda de cada etapa. A menudo vuelve a escuchar sus álbumes, algo poco común entre los músicos; recientemente, ha vuelto a escuchar True Romance y el EP de 2017, Pop 2. “Escucho mucho mis discos, lo que probablemente me convierte en una malvada narcisista”, bromea.
El EP Vroom Vroom de 2016 fue un momento trascendental en la carrera de Charli, ya que marcó la primera vez que colaboró con Sophie, la fallecida productora escocesa. Al EP —y específicamente a la emocionante canción que le da título— ahora se le atribuye haber ayudado a impulsar el género del hiperpop, pero al momento de su lanzamiento generó opiniones encontradas. “Su discográfica pensó que era terrible y un desastre total, y no podían entender que se tratara de la misma artista que había hecho ‘Fancy’ y ‘Boom Clap’”, cuenta Cook, a quien conoció y con quien comenzó a trabajar por esa época. “Realmente me incorporaron para defenderla y a este nuevo estilo de música y arte en el que se estaba adentrando”.
Charli colaboró con Sophie hasta su muerte en un accidente en 2021, y se le llenan los ojos de lágrimas al hablar de su amiga. “Perdí a alguien que cambió mi vida por completo, y hay muchos sentimientos que procesar al respecto, especialmente porque estaba muy ligada a mi vida creativa de una manera realmente positiva, pero también, a veces, de una manera difícil”, comenta. “Poder expresar esos sentimientos a través de mi trabajo ha sido realmente catártico para mí”.
Ahora estamos en la azotea del Mausoleo Gower de Hollywood Forever, que cuenta con pasadizos abiertos de concreto y zonas verdes que van desde suculentas hasta olivos. Los pavos reales siguen chillando a lo lejos, mientras Charli se apoya en la barandilla y contempla con atención el horizonte de Los Ángeles. “El duelo es algo curioso para cualquiera que lo vive, ¿no crees?”.
Resulta que la reciente Met Gala se extendió hasta muy tarde para la intérprete. Eso, por supuesto, no era lo que había planeado originalmente, pero vamos, es Charli xcx, ¿de verdad esperas que se vaya a dormir a las 10 de la noche? Y aunque es un rollo tener que lidiar con la resaca al día siguiente, ella sabe cómo manejarla. “Simplemente la dejo pasar”, me dice durante nuestra última hora juntas. “Las cosas van mejor cuando te permites hacer tonterías, cuando entras en ese estado de delirio. Solo tienes que mantener las vibras alegres y felices. Como, tal vez, tomarte una mimosa”.
Le pregunto cómo le ha ido desde nuestra conversación en Nueva York sobre su salud mental. Dice que ha estado hablando con su amigo Matty Healy, de The 1975 (“Él estaba ayudando… a su manera”), pero que todavía está tratando de aceptar los comentarios en línea. “Me está costando… No sé. Si soy honesta, me he dado cuenta de que mis emociones están muy, muy inestables en este momento. Tú has sido genial. Has sido muy amable y muy respetuosa, y, de hecho, eso me emociona”.
Lleva puestos los lentes de sol, pero puedo escuchar cómo se le quiebra la voz. “No siempre me siento segura haciendo estas cosas, pero tú me has hecho sentir bastante segura”, me dice.
Charli no sabe cómo será su futuro, pero mientras tanto, va a hacer algo de música con sus amigos. Está a punto de volar a París, donde grabará el video con temática de moda para ‘SS26’. Brat le dio un giro a su vida, pero aún le queda mucho más por crear. “Es curioso cómo el éxito puede enjaularte, pero he vivido una amplia gama de éxitos y fracasos. Las personas que me conocían antes de Brat saben cuáles son los altibajos de mi proceso, y yo entiendo los altibajos de la música y de la cultura pop. Así que me siento relativamente libre para crear lo que sea que haga después”.
Mientras se levanta para salir del cementerio y abordar su avión, me da un abrazo de despedida.
“Gracias por ser tan genial”.















