Erupcja: Pete Ohs, Charli XCX y las historias que inventamos
Pete Ohs pertenece a una tradición del cine independiente estadounidense que ha hecho de las limitaciones de producción una forma de libertad creativa. Director de películas como Love and Work y The True Beauty of Being Bitten by a Tick, Ohs suele trabajar con equipos reducidos, estructuras abiertas, rodajes cronológicos y una estrecha colaboración con sus actores, quienes participan también en la construcción de los personajes y del relato. Más que llegar al set con una película completamente definida, prefiere crear las condiciones para descubrirla mientras la filma.
Esa metodología resulta fundamental para comprender Erupcja, rodada en Varsovia y protagonizada por Charli XCX, Lena Góra, Will Madden y Jeremy O. Harris. Bethany (Charli XCX) llega a la capital polaca con su novio Rob (Madden), quien planea pedirle matrimonio, pero el reencuentro con Nel (Góra), una antigua amiga con quien compartió una relación difícil de definir termina enfrentándola menos con un amor perdido que con la versión de sí misma que asocia con aquella época.
Ohs llegó también a Varsovia por razones sentimentales. Había idealizado la posibilidad de mudarse a Europa y convertirse, en sus palabras, en “europeo”, hasta descubrir que la experiencia real era bastante más compleja que la fantasía. Sin proponérselo de manera completamente consciente, aquella contradicción terminó filtrándose en una película que utiliza el volcán como metáfora de las relaciones capaces de alterar las vidas de quienes participan en ellas y, especialmente, de quienes se encuentran a su alrededor.
Pero Erupcja también cuestiona otra fantasía: la creencia de que regresar a una persona o un lugar significa recuperar el pasado. Para Ohs, recordar es siempre reconstruir, y la historia que elegimos contarnos sobre aquello que fuimos puede ayudarnos a crecer o convertirse en la justificación perfecta para permanecer detenidos.
En esta conversación, el cineasta habla de esa relación entre memoria y nostalgia, explica por qué se resistió a definir el vínculo entre Bethany y Nel y revela cómo su particular proceso creativo convirtió a Charli XCX y al resto de los intérpretes en verdaderos coautores de la película.
Erupcja desmonta de una manera muy sutil la idea romántica del amor como una especie de catástrofe natural. ¿Por qué le interesaba cuestionar ese mito?
Hice esta película mientras vivía en Varsovia. Me había mudado allí por razones sentimentales y, cuando llegué, comprendí que había estado idealizando la idea de mudarme a Europa, de convertirme en europeo. La realidad terminó siendo bastante difícil.
Mi manera de hacer películas es muy intuitiva y no siempre tomo las decisiones conscientemente. Muchas veces entiendo después lo que estaba haciendo. Mirando la película ahora, soy consciente de que, de manera subconsciente, estaba procesando muchas ideas relacionadas con las relaciones y con lo difíciles que pueden llegar a ser. Existe un equilibrio entre perseguir tus propias pasiones y ser consciente de cómo esas decisiones afectan a los demás.
A partir de todo eso construimos colectivamente la película alrededor de una gran metáfora, la del volcán, para describir y explorar las formas en que una relación puede alterar una vida de una manera semejante a una erupción.
Bethany parece menos interesada en reencontrarse con Nel que en recuperar una versión más joven de sí misma. ¿La nostalgia estuvo desde el principio en el centro emocional de la historia?
La nostalgia es una forma de memoria, una manera de proyectarnos sobre nuestros recuerdos. Y el problema con la memoria es que no es real. Es una historia que nos contamos.
Como ocurre con cualquier historia, dependiendo de la perspectiva que escojamos puede convertirse en una buena historia o en una mala; puede ser una historia sobre el dolor o una historia sobre el crecimiento. Creo que la manera en que nos contamos nuestras propias historias puede limitar nuestro crecimiento personal o impulsarlo.
Bethany es un personaje que se cuenta determinada historia sobre sí misma para evitar enfrentarse a ciertas cosas. Utiliza la nostalgia para justificar comportamientos que, en realidad, le impiden crecer.

La relación entre Bethany y Nel permanece deliberadamente ambigua. ¿Por qué era importante para usted no definir exactamente qué fueron la una para la otra?
Personalmente, no me gustan demasiado las definiciones. Me interesa practicar la empatía e intentar comprender a las personas y la manera en que se comportan, pero no necesito necesariamente definir qué son o qué no son durante ese proceso.
Al mismo tiempo, esta es una película sobre la memoria y la proyección. Nunca vemos el pasado, de modo que aquello que ocurrió o dejó de ocurrir entre estos personajes permanece abierto a la interpretación, incluso para ellas mismas. Lo que sucedió en el pasado podría ser descrito por Nel de una manera muy diferente a como lo describiría Bethany.
A todos nos interesaba esa posibilidad de dejar las cosas abiertas y permitir que el espectador proyectara algo de sí mismo sobre las situaciones, los personajes y sus relaciones. Algo que descubrí mientras hacíamos la película es que aquí nadie tiene que ser necesariamente el villano. La manera en que un espectador responde, reacciona o se identifica con cada personaje dice mucho acerca de quién es y de los papeles que él mismo ha desempeñado en sus relaciones personales y sentimentales.
Creo que eso es algo muy valioso que puede conseguir una película cuando deja suficiente espacio para que nosotros, como espectadores, podamos entrar en ella.
Gran parte de Erupcja transcurre entre silencios, miradas y conversaciones que nunca terminan de completarse. ¿Cómo sabe cuándo callar resulta más poderoso que explicar?
¿Cómo sabe uno cualquier cosa? En mi caso, generalmente a través de la intuición. Si algo se siente correcto, continúo avanzando en esa dirección.
Hay personas que hablan mucho y expresan constantemente lo que sienten, y hay otras que no lo hacen. Algunas todavía están intentando comprender lo que les sucede y no se sienten tan cómodas expresándolo o comprometiéndose con una forma determinada de comunicación hacia los demás.
Los personajes que seguimos en esta película tienen muchas cosas ocurriendo en su interior que ni siquiera ellos mismos comprenden del todo. No tienen claridad sobre lo que sienten y creo que eso hace que hablen menos. Pero siguen siendo seres humanos y, por lo tanto, expresan muchísimo simplemente existiendo. Eso es lo que podemos observar cuando los miramos.
Charli XCX interpreta a una mujer carismática, pero también profundamente ensimismada. Más allá de su personalidad pública, ¿qué encontró en ella que la convertía en la persona adecuada para interpretar a Bethany?
Mi manera de hacer películas es muy colaborativa. Yo propongo una localización, algunas semillas de posibles historias y ciertas metáforas, y después comienzo una conversación con los actores, que también son guionistas, acerca de quiénes podrían o deberían ser sus personajes.
En el caso de Charli, algo que le interesaba explorar era un personaje que no necesariamente fuera igual a la personalidad pública que presenta sobre un escenario. Para que Bethany fuera diferente de Charli XCX, empezamos construyéndola como una mujer bastante tímida y reservada.

Ese fue nuestro punto de partida. A medida que fuimos comprendiéndola, intentamos encontrar las razones detrás de su comportamiento: por qué trata de esa manera a su novio, por qué parece tan poco interesada en él. Así fuimos descubriendo más cosas sobre Bethany, sobre aquello que buscaba y sobre ciertas cosas que quizá ni ella misma comprendía.
Por la naturaleza de mi manera de trabajar, los colaboradores y los actores terminan introduciendo partes de sí mismos en la película. Es algo que les pido, pero también sucede inevitablemente. Exploran cosas que ellos mismos están procesando en sus vidas. Eso es lo que ocurre con el arte. Los actores son realmente coautores de estas películas.
Cuando veo Erupcja, puedo reconocer elementos de la historia que exploran la idea de Charli XCX, la idea de Brat y lo que significa provocar una especie de erupción en tu propia vida, así como las consecuencias que esa erupción tiene para las personas que te rodean. También aparecen preguntas sobre cuál es la manera correcta de atravesar algo así.
Creo que esas son algunas de las razones por las que la película terminó siendo lo que es. Si hubiera trabajado con otra actriz, en otra ciudad o en otra época del año, habría sido una película diferente. Y eso es precisamente lo que me gusta: significa que aquello que hicimos pertenece a un momento muy específico, que estaba realmente presente y vivo mientras lo hacíamos.
Espero que el espectador también pueda sentirlo.



















