Artistas que debes conocer: Galo Barker

Hace dos años, House of Vans Ciudad de México organizó un concurso para elegir a una de las bandas que participaría en su ya conocido Bazar de Bandas que toma lugar en el Parque Bicentenario. Entre los proyectos independientes que se presentaron aquella noche, destacó la presencia escénica de Gael Briones —mejor conocido como Galo Barker— un compositor, productor y músico multi instrumentista nacido en Puebla, México, que acababa de presentar su segundo EP, DEMOKID

Aquella noche, Galo se llevó la victoria del concurso y, semanas después, se presentó en el mismo escenario que Juanpalitoschinos durante el festival. A partir de ahí, muchos de los asistentes lograron descubrir una de las propuestas artísticas mexicanas independientes más interesantes de los últimos años. Pues, con apenas 23 años, se caracteriza por construir desde el riesgo, sin miedo a explorar y experimentar en su sonido, creando nuevas propuestas dentro de la escena musical. 

Aunque muchos lo conocieron a partir de DEMOKID, su camino comenzó tres años antes con Dead of Blue Bird, un EP completamente en inglés donde predominaban las influencias del indie alternativo y el R&B, con una propuesta mucho más cercana al rock que la que desarrolla actualmente. Desde entonces, su música ha evolucionado sin perder esa curiosidad por mezclar géneros y reinventar su sonido. Paralelamente, trabaja de tiempo completo como productor musical, colaborando principalmente con artistas emergentes originarios de Puebla, una faceta que también ha moldeado su forma de entender la música.

Después de DEMOKID continuó lanzando sencillos que eran tan buenos, que parecían imposibles de superar, pero Galo siempre lograba hacer magia. Era una gran canción tras otra, como ‘X AQUÍ’, ‘UNNO’ y ‘NRML’. No fue hasta el 16 de octubre del año pasado, con el estreno de ‘SI T VAS’, que la cosa se comenzó a poner seria: Galo estaba preparando su (esperado) álbum debut. 

Entre reggae, rock, jazz, R&B, indie y mil géneros más sin etiqueta, sacó cuatro sencillos más, que terminarían formando parte de WOOF, lanzado el pasado 1 de julio de forma independiente. En este proyecto, Galo fungió como compositor, productor e intérprete de las 11 canciones que lo conforman, colaborando con Abu Barret en tres de ellas, y con SASH en una. Es por eso que, en ROLLING STONE en Español, nos reunimos con el artista para descubrir que hay detrás de la mente creativa de Galo Barker, el camino que lo llevó a WOOF y la filosofía que ha construido alrededor de su música.

Primero que nada, ¿quién es Galo Barker?

Soy un músico y productor. Tuve este acercamiento a la música desde muy morrillo y, poco a poco, alrededor de Galo se ha construido una comunidad de músicos en Puebla. Realmente, yo, Gael, siempre le doy crédito a toda la gente que se involucra en el proyecto. Entonces, creo que para mí el ser músico, el ser productor y todo eso, va de la mano con la gente que está apoyándonos y con la gente que se suma al proyecto. Yo diría que Galo es como el conjunto de todas estas experiencias, personas y, en especial, obviamente, la música.

La música ha estado bien presente en mi vida desde bien temprana edad, no conozco otra cosa. Más bien, no hay algo más grande, fuera de la gente, que la música. Es esa combinación de cosillas que hay, de rock and roll, de latino, de todo un poco. Siento que me gusta ser bien diverso y, principalmente, me gusta mucho poder estar en el escenario, poder estar en la música y poder estar con los panas. Siento que esto me ha permitido ser yo cada vez más y conocerme más.

Mencionas que la música te ha acompañado desde que estabas muy chiquito. ¿Cómo inició ese acercamiento con todo este lado más musical y artístico tuyo? ¿Y cómo pasó a iniciar el proyecto musical de “Galo Barker”?

Mi bisabuela era soprano, cantaba ópera; mi abuela paterna también toca la guitarra; mi tía, mi papá… Por ese lado de la familia, muchos han tenido acercamiento con la música. Desde muy chiquito crecí con jazz, blues y rock. Mi papá siempre me mostró mucha música. Por el otro lado, mi mamá es muy versátil; le encanta la cumbia, el rock, le gusta de todo. Ella siempre me impulsó porque, por ejemplo, a mí no me gustaba ir a clases de música y ella me obligaba. Era como: “Tienes que ir a clases de música” y, obviamente, a la fecha es algo que le agradezco.

Yo iba a estudiar zoología, no música. Me encantan los animales, trabajé en un rancho como cuatro años. Cuando eres joven y no tienes idea de lo que es la industria musical, tienes todas estas barreras de “yo no puedo estudiar esto porque no voy a comer”, por eso mi primera opción fue otra cosa. En la pandemia me compré una interfaz de audio para grabar música en la computadora. Ya hacía música y grababa con mi celular, pero nada estructurado. Fue en ese lapso cuando empecé a grabar muchísima música: cuatro o cinco rolas a la semana. No sabía nada de producción ni de audio, pero las ganas de hacerlo te llevan a buscar cómo. YouTube fue mi maestro.

Mi mamá escuchó las rolas que había hecho y me dijo: “Pues están chidas tus rolas, pero aquí no va a pasar nada. Tienes que salir a tocar, tienes que sacarlas. La artisteada es cuando eres morro y tienes que darle full o nada”. Entonces empecé a hacer mis portadas, pagué la distribuidora para Spotify y en pandemia saqué mi primer EP. Todavía cantaba en inglés. De ahí decidí estudiar Producción Musical. Al entrar a esa carrera me di cuenta del amplísimo mundo que es la industria musical. No solo tienes que ser un rockstar o una superestrella; puedes ser mánager, productor. Desde ahí supe que eso era lo que quería hacer. El primer paso es subir tu música y compartirla con la gente.

Cortesía

Después de ese EP sale DEMOKID. Ahorita, escuchándote, me doy cuenta que haces muchas referencias a todo lo que te pasó, porque también hay una canción donde dices que ya no cantas en inglés.

Es chistoso porque cuando entré a esta universidad de música, realmente en mi entorno no había músicos, y Puebla es un estado donde, en ese momento, todavía carecía mucho de proyectos independientes. Casi todo lo que había aquí eran bandas de covers y cosas así; no había mucha gente haciendo música. Actualmente sí, pero en ese entonces no. Entrando a esta escuela fue que empecé a conocer muchos músicos, y ellos me empezaron a enseñar música en español. Topa que yo en la prepa iba a las fiestas y me gustaba mucho el reguetón y el Rels B, pero era algo que yo no consumía. Yo en la prepa era el más fan de los Rolling Stones.

Entonces, estos panas de la universidad me empezaron a enseñar música en español y lo que era el urbano actual. Recuerdo que escuché a ‘BAD BITCH’ de Ca7riel, mucho antes del Tiny Desk y fue justo mi referencia más dura para DEMOKID. De ahí me empecé a empapar de este urbano en español, medio alternativo, medio funky, y el producto fue como esta sátira de “yo nunca he sido rapero, pero me gusta hacer música”. Entonces, de ahí nació todo este concepto. La neta no esperábamos que le fuera tan chido. Justamente fue el primer proyecto en español y todo fue sucediendo como a veces tiene que pasar. Nos abrió muchas puertas y estamos muy, muy agradecidos con ese EP, que nos hizo conocer a bandita chida.

Ay, es padrísimo. A mí me encanta. ¿Lo hiciste cuando seguías en la universidad?

Sí, justo. Fue en mis años de la uni. De hecho, hasta aproveché y lo entregué para varios proyectos.

¿Y qué te dijeron tus profes?

Que estaba chido. De hecho, justo en mi proyecto de titulación, cagadamente, un profe me dijo: “Está chido, pero está muy acá, muy alternativo”. Y yo era como de “No, profe…”.

No entiende la vibra.

Sí, fue esta exploración de escribir en español, porque también, la neta, creas o no, es mucho más difícil el español que el inglés cuando sabes inglés. Porque, si te pones a analizar un poco la música, muchas veces el mensaje en inglés es bien vacío, ¿sabes? O cualquier cosa se escucha bien. En cambio, el español, gramaticalmente, es más difícil de rimar y de que diga algo chido. Fue un salto bien abrupto, pero también bien chido. Obviamente, en la uni aprendí un poquito más de ingeniería y salió chido, la neta. Lo aprecio mucho. Al inicio no lo iba a sacar.

¿En serio DEMOKID no iba a salir? ¿Cómo fue que decidiste sí sacarlo?

Fue más un tema de que ya había hecho casi todo, y creo que muchas veces, como músicos y como personas en general, nos gana el orgullo. Como dicen, tú eres tu peor enemigo. Entonces, siempre nuestros juicios ante lo que hacemos son muy duros. Algo que he aprendido, y de hecho con este disco que acaba de salir creo que es lo que más he aprendido, es que la música es un proceso. Yo en ese momento perseguía la canción perfecta, para mí era de que tenía que darle a la rola. No tanto que fuera un hit ni nada, sino algo que me llenara. Pero no entendía que apenas estaba en el proceso de buscar y de saber quién era.

A la mera hora de escucharlo, para mí no estaba chido. Pero ya habíamos hecho fotos, ya medio había hecho portadas y, unas dos semanas antes, dije “ya no lo voy a subir”. Mis panas me dijeron “Estás, güey, súbelo, está chido”. Y pasó lo que tenía que pasar. Me hubiera arrepentido mucho de no haberlo subido.

Y retomando lo del lenguaje, creo que algo que define mucho tu música, es la manera en la que escribes tus canciones. Tienes un lenguaje muy relajado, muy natural, muy Galo. ¿Cómo logras crear esa narrativa o ese lenguaje en tus propias canciones?

Yo soy productor. Realmente llevo ya dos años produciendo a mucha banda, entonces muchas veces te apoyas de los procesos de las demás personas y, obviamente, eso lo implemento en lo que hago. Considero que a lo mejor lo que ayuda a que se sientan, como dices, relajadas o sueltas, es que en especial, DEMOKID era una etapa de soltura y diversión. Tenía muchas ganas de hacer algo así porque venía del indie, que era más chill. También sirvió mucho porque DEMOKID sucedió durante el transcurso en que empecé a tocar en vivo. Yo nunca había tocado en vivo y, la neta, el en vivo escaló súper rápido. Nuestro tercer show fue en Sala Forum, que es de los foros ya un poquito chidos de aquí de Puebla, y fue mucha gente. Entonces, el escenario también me enseñó sobre la energía de la música, de cómo se transmite y de la importancia de transmitir. Porque siento que yo pensaba mucho en el sonido. 

Y el en vivo te baja a la realidad; es todo lo contrario. Es cómo logras hacer sentir a la gente con cómo suena tu música. Siento que eso también influyó en mi manera de soltarme. Me volví menos tímido, porque siempre he sido un poquito timidón. Entonces, creo que eso también ayudó al proceso de que sonara así.

Además DEMOKID te trajo a tocar aquí en la ciudad, que fue en el House of Vans, ¿no?

Justo, sí. También aquí en Puebla hay un festival. El festival más grande que pasa aquí es el Tecate Comuna. Y justo, en un concurso, logramos pasar y tocamos; abrimos el Tecate. Creo que fue nuestro cuarto show. Realmente DEMOKID fue algo que no iba a suceder y acabó siendo la puerta a todo. 

Ha sido un viaje. Y ahora pasemos a tu álbum debut, que está llegando dos o tres años después de ese EP. Cuéntanos de WOOF

Actualmente mi trabajo al cien por ciento es producir y mezclar para otros artistas. Cuando te gradúas empiezas a decir “ok, hay que comer, hay que chambear”, y así empecé a dedicarle más tiempo a las producciones, a producir otros artistas, y realmente me tomó casi año y medio en el que casi no hice nada mío. Sí toqué y todo, pero casi toda la música que trabajé era para otras personas, que fue algo muy bello y muy chido. Obviamente, todo suma. Pero sí llegó este punto donde dije: “fuck, necesito hacer música”. 

Este proceso también estuvo acompañado de que, justo por DEMOKID, nos cayó nuestra primera oferta grande de un label, que al final no tomamos por muchas cosas. Pero esta oferta era hacer un disco anual y desde ahí entró una chispita en mí de pensar en qué haría yo ahorita si tengo que hacer un disco. También, como artistas —bueno, personalmente yo—, siento que idealizamos mucho la idea de un primer disco. Que tiene que ser un hit o grabado en estudios carísimos. Y, chistosamente, todo este año de producir y de conectar un poquito más con la música me hizo entender que cuando más me la estaba pasando chido haciendo música era cuando esto era mi hobby, cuando no tenía nada de micrófonos, cuando no sabía nada.

Entonces, un poquito intenté hacer eso con el disco. Intenté recuperar parte de ese proceso, que fue un poco difícil. El disco no fue un concepto desde el principio. Yo diría que es más una recopilación de toda la exploración que tuve musicalmente durante un año, más o menos. Exploré rock, exploré rap, exploré de todo, porque no me gusta encasillarme en un género. También creo que todos los temas son muy personales. Honestamente, siento que este disco sí cambió muchas cosas en mi cabeza. Me volvió un poquito más hippie, de que no se trata tanto de la rola perfecta. 

Sí siento que hay rolas del disco que todavía estuvieron en esa etapa de mi vida donde yo buscaba construir un castillote o un coro súper legendario. Pero pienso mucho que los artistas ya no somos dueños de nuestras rolas. Una vez que las sacas, las canciones son de la gente. Entonces, tampoco está chido privar a la gente de algo que le pueda gustar. Así que el disco, en sí, es este proceso personal de entender por qué estoy aquí y por qué hago lo que hago.

Cortesía

Me parece muy simpático lo que compartes de la disquera porque justo hay una línea en DEMOKID que dice “¿Quién quiere grabarle un disco a este morro sin carrera?”. Y al final sí, ese mismo EP, te trajo a alguien que sí quería grabar un disco contigo.

Es una locura, ¿no? Cómo es la vida, cómo se va conectando.

Nos cuentas que has producido a distintos artistas. ¿Con quiénes has trabajado?

He trabajado con pura escena local de aquí de Puebla. Estoy trabajando ahorita con un chavo que se llama René Antonio, al que le está yendo muy bien. También estuve trabajando un año con Adrián Tlapa, que es un artista de aquí de Cholula que hace folklore mexicano y cosas prehispánicas.

Mariano Dev, que también es artista de Cholula. Es muy mi cuate. Trabajamos su primer disco junto con Abu. René y Alboroto también hay unas rolillas… Lily Ballester también es muy buena, aquí de Puebla. Mi intención también es que este año, a finales de agosto más o menos, quiero mudarme a Ciudad de México. Porque igual he conocido mucha banda estos últimos meses, tanto en línea como en persona. Bueno, ahorita un compa nuestro la está pegando bien chido, se llama Lucas Gael. Con él tuvimos ahí contacto en línea y vino a Puebla. Hicimos una rola que ya nunca salió.

También he platicado mucho con Big Sempa. Hay algunos proyectitos ahí que siento que les ha gustado, de cierta forma, lo que han visto que hemos hecho. Y, fuera de ser artista, mi intención también es que no importa si es un feat, si es una producción o si es una mezcla; mi intención realmente es poder compartir lo que hago y mi visión de la música con artistas que también me gusta mucho lo que hacen. Entonces, mi intención con esta mudanza, aparte del proyecto, es colaborar, porque allá está todo.

Es todo un mundo por acá. Ya casi para finalizar. ¿Por qué le pusiste WOOF a tu álbum?

Todo el concepto de los perritos, si lo vemos bien a fondo, no nace de algo súper guau. A mí, Galo, pues así me dicen de toda la vida. El Barker, honestamente, sí fue algo que me inventé hace muchos años, creo que cuando hice mi cuenta de Instagram. Me gustaba mucho esto de los labradores y así. Entonces pensé “ladrador = Barker”. De ahí salió ese nombre. Chistosamente, luego lo usé en Spotify y, desde mi primer EP, como yo hacía las portadas y todo eso, siempre metía perros porque me gustaban mucho. Poco a poco esa imagen del “woof” se fue aliando con el proyecto. Siento que terminó de amarrar cuando, en varios shows, yo usaba como intro unos perros que empezaban a ladrar, y la audiencia ya nos veía y nos ladraba. 

Siento que “woof” abarca el origen de todo. Acabó siendo la interacción con los fans, el como nos distinguían. Era de que “el Galo ladrador”, “el guau guau”. Y eso también me llevó a recordar que mi primer loguito fue un perrillo. Después me alejé de eso porque justo DEMOKID era como un alter ego de rapero. WOOF fue regresar un poquito a quién somos.

Este proyecto también es un agradecimiento a toda la banda que ha estado ahí. Te digo, incluida tú. Al final, casi todas las oportunidades que hemos tenido han sido porque la gente nos apoya y porque la gente escucha la música y la disfruta. También es este agradecimiento a los woofs, que han estado ahí asentando las bases de dónde estábamos y por qué hacemos lo que hacemos.

¿Y qué sientes de que te estén igualando con Nsqk? ¿Has visto esos TikToks?

Sí. Lo que he visto es mucho esto de la nueva ola alternativa, que realmente es algo que yo vengo viendo desde hace mucho. Justo Nsqk fue de los primeros proyectos, junto con Yoshi, Jessy Baez, porque siento que el R&B realmente ya no es R&B. El R&B es otra cosa, porque el alternativo en México, después de venir de esta época del trap súper duro y del reguetón, se estancó ahí unos cuatro años. Obviamente iba a venir una ola bien disruptiva. Actualmente es bien difícil categorizar la música. Ya no puedes decir: “Esto es esto”, porque ya no hay géneros de la misma manera. Como todos tenemos computadoras y todos podemos hacer beats —que eso es algo súper chido—, ya no tienes que decir: “Soy rockero” o “soy rastafari”. Ya puedes hacer lo que quieras. Y si me gusta el reggae, puedo usar un poco de reggae; puedo usar un poco de funk. Eso se siente bien chido.

Yo siempre he pensado que, para mí, tiene mucho más peso aportar que crecer. Porque te puede gustar mucho el pop o algo más mainstream, pero al final siento que, como músicos y artistas, tenemos un deber, que es regresarle algo a la música. Y siento que la mejor manera de regresarle es darle algo nuevo. Plastikboy también es uno de los proyectos que me gusta muchísimo, porque siento que sí es esta nueva ola que está buscando algo bien nuevo. Se siente bien chido y agradezco mucho que nos consideren parte de esa ola que apenas va empezando. Obviamente, es algo que nos gustaría mucho. Y también, un día poder colaborar o algo.

Se vendrá Galo… lo manifestaremos. Y ya para acabar, ¿qué canción tuya le recomendarías a alguien para que conozca tu proyecto?

Podría ser ‘AUX4’. Es que, fuck, todas son diferentes. Pero del disco yo diría que puede ser esa o ‘SENSACIONES’. 

Más bien, mira, ya sé cuál va a ser: ‘trankilo’, porque tiene tres o cuatro géneros y es todo un trip. Esa podría ser la rola con la que actualmente diría “Con esta conecto”.

Cortesía

Get started

If you want to get a free consultation without any obligations, fill in the form below and we'll get in touch with you.