La biografía de Pity Álvarez, las memorias de Julieta Venegas y otros destacados libros musicales
En los últimos meses, llegaron a las librerías una interesantísima cantidad de publicaciones que exploran desde las memorias íntimas de Julieta Venegas hasta agudas inmersiones en escenas under, vanguardias sonoras y geografías creativas. Rolling Stone propone un vistazo a esta variada cosecha editorial, que demuestra la vitalidad de la no ficción musical contemporánea y su capacidad para expandir nuestra escucha más allá de los discos.
Norteña – Julieta Venegas
Blatt & Ríos
Lo primero que llama la atención en Norteña es esa voz familiar. Por supuesto, el lector que se interna en este libro sabe que la autora es Julieta Venegas, la cantautora. Pero, además de saberlo, puede percibirlo: la música mexicana escribe literatura con el tono que se le conoce como compositora e intérprete: sensible y sugerente, con una depurada sencillez para la profundidad.
Norteña no es una autobiografía exhaustiva. Venegas se enfoca en escenas de la infancia y la juventud que de algún modo trazaron su camino como artista. Son viñetas cotidianas y familiares, más que grandes acontecimientos; menos aventuras personales y más miradas silenciosas y a la distancia de una niña tímida y expectante.
Están el vínculo con el padre fotógrafo; Margarita, la querida profesora de piano; la primera banda con amigos, el trabajo en una disquería y el inicio de Tijuana No!, grupo al que dejaría antes de que se volviera bastante popular en México. Sin embargo, quizás lo más interesante pase por los pasajes enfocados en la locación misma de parte de estas historias: Tijuana, sus particularidades como ciudad de frontera, en las que Venegas reconoce una influencia determinante. Un lugar entre dos idiomas y dos culturas que se retroalimentan sin terminar de aceptarse. “Me fui muy chica de la frontera –escribe–, pero siento que la llevé conmigo. Sin darme cuenta siempre he cargado una línea invisible que me divide. Una cicatriz latente que no desaparece, no solo es una marca, sino un dolor”. Daniel Flores
Piedrabuena blues – Darío Pagano
Sudestada
De Viejas Locas en días de menemismo al sobreviviente de un país resignado poscrisis de 2001 sin más armas que la ironía y la experimentación de Intoxicados. Coincidiendo con el (in)esperado regreso a los escenarios de Pity Álvarez, el historiador y docente Darío Pagano recorre el surgimiento, la entronización y la caída de este rey sin corona del rock argentino (que, por cierto, firma el prólogo), como metáfora de un país. Piedrabuena blues no solo es la biografía de un artista que supo ser el abanderado de la cultura marginal, sino que se apoya en el contexto sociopolítico para desentrañar la relevancia de su poética y la complejidad de una vida siempre al límite.
Sebastián Ramos
Una familia y mi taza de té – Miss Innit
Independiente
La música pop tiene una apreciable capacidad de estimular a la audiencia a participar activamente de su universo cultural. El reflejo más habitual en el oyente es convertirse en músico. Pero a la argentina detrás del seudónimo Miss Innit el gusto por el trip-hop y una historia personal la impulsaron a un proceso creativo más original e intrincado: viajó reiteradamente a Bristol –la ciudad inglesa donde se gestó a mediados de los 90 este “género” del que, por cierto, después renegó un poco– y elaboró un proyecto editorial en torno a su comunidad musical. Una familia y mi taza de té se presenta como el primero de tres volúmenes y saluda desde el título a Cup of Tea Records, sello discográfico central, entre 1995 y 1999, para el desarrollo del “sonido Bristol”, una vibrante relectura del hip-hop, con foco en el beat y la composición en modo collage, más que en el rap.
Lejos de un relevamiento periodístico ortodoxo, el libro contiene dosis de diario de viaje, poesía, recuerdos familiares (curiosamente, fue el padre quien le regaló a Miss Innit sus primeros CD de Cup of Tea), ensayo y hasta arranques de asociación libre, más ilustraciones tipo sketch de Ale Leonelli (retratos y edificios bristolianos) y otra documentación gráfica. Es decir, un patchwork literario que no desentona con el tipo de producción basado en los samples y las citas que resultaría en el trip-hop.
Miss Innit contacta, visita y dialoga con protagonistas como Ben Dubuisson y Dave Cridge con el difuso objetivo de ensamblar un árbol familiar de la escena de Bristol. Los encuentros no se transcriben como entrevistas ni como perfiles, sino como impresiones personales con la densa levedad de un tema de Portishead. Sin embargo, Una familia…, con su particular estrategia de aproximación, no lineal y siempre forastera, logra plasmar el sentido comunitario de la música de Bristol al tiempo que ilumina gemas ocultas como Purple Penguin, Monk & Canatella y Statik Sound System. D.F.
Un sonido propio. Arte, tecnología y género en las experiencias sonoras de artistas argentinas (1960-1990) – Varios autores
Dobra Robota Editora
“la historia de las mujeres ha sido una historia de silencio”, dice Laurie Anderson en Sisters with Transistors (2020), documental de Lisa Rovner dedicado a las primeras norteamericanas y europeas que experimentaron con dispositivos electrónicos para crear nuevos sonidos. La cita es pertinente para presentar Un sonido propio. Arte, tecnología y género en las experiencias sonoras de artistas argentinas (1960-1990), bajo la coordinación y edición de Gabriela De Mola, Belén Alfaro y Alma Laprida.
Desde el título ya se puede desmontar un relato histórico para dar cuenta de algunos de los múltiples significados que arrastran los términos sonido, arte, tecnología y género. La relación entre las mujeres y la música tiene sus bemoles y no escapa a las generales de la ley: la negación, el ocultamiento y la poca información, como principio gnoseológico para justificar la ausencia de obras y voces de mujeres en la historia. Entonces, se celebra esta publicación que “da cuenta no solo de la necesidad de visibilizar y audibilizar trayectorias que por sabidas razones lo vuelven urgente, sino también de una clave vital, una energía proactiva alimentada a fuerza de perseverancia, exploración constante, asombro y deseo como vectores fundamentales para sobreponerse a las adversidades y limitaciones de época”, como apunta en el prólogo Victoria Polti.
El libro se compone de una investigación sobre trece mujeres argentinas que exploraron la electrónica, la electroacústica, las artes visuales y la poesía en un período poco documentado de nuestro país. Textos biográficos, algunos más académicos, otros más periodísticos, junto con entrevistas permiten asomarnos a compositoras que en general han tenido que trabajar desde los márgenes y cuya obra en muchos casos permanece inédita.
Así se reconstruyen trayectorias para alumbrar un rico y misterioso panorama de creaciones sonoras. “Yo vivía en un pequeño departamento en un doceavo piso. Así que hacía mis reverberaciones ahí. Sacaba el cable desde mi cuarto, chucu, chucu, chucu, hasta el corredor, ponía el grabador, me iba un poco más abajo y hacía pum, whoooooouuu, toda la reverberación de doce pisos”, cuenta sobre la producción de sus collages sonoros Beatriz Ferreyra.
El título del libro alude al ensayo Un cuarto propio (1929), de Virginia Woolf: “Basta entrar en un cuarto de una calle cualquiera para que toda esa compleja energía de la feminidad surja a nuestros ojos. ¿Cómo podía ser de otro modo? Porque las mujeres han estado sentadas ahí dentro, durante esos millones de años. Ahora las paredes están pletóricas de su fuerza creadora, que ha superado de tal modo la capacidad de los ladrillos y argamasa. Pero esta energía creadora difiere mucho del poder creador de los hombres. Y debemos admitir que fue ganada tras siglos de rigurosa disciplina, y nada existe que pueda reemplazarlo”. La autora de Orlando planteaba un futuro posible, la apropiación por parte de las mujeres de una subjetividad, un espacio y recursos para desarrollar una obra. En sintonía con la reflexión que realiza Cecilia Castro: “La música electrónica de María Teresa Luengo puede ser pensada como un lugar indefinido entre el mundo autobiográfico y la ficción. Aquí la electrónica es la materia que permite expandir lo vivido hacia el terreno de lo imaginado, el mundo del sonido acústico hacia el plano de los sonidos posibles. El mundo de las afecciones hacia el de las emociones”.
En 380 páginas y de manera cronológica se presentan también las figuras de Hilda Dianda, Nelly Moretto, Leda Valladares, Graciela Castillo, Alicia Terzian, Regina Benavente, Graciela Paraskevaídis, Elsa Justel, Margarita Paksa, Ana María Gatti y Elena Lucca. Todas artistas que conviven con los primeros laboratorios y estudios de experimentación sonora en un contexto político y sociocultural donde se suceden el Instituto Di Tella, el Mayo Francés, el Cordobazo y la dictadura militar.
Un libro imprescindible, puntapié para futuras investigaciones alrededor de las mujeres que se posicionaron en una vanguardia que vinculaba el arte, la tradición, la ciencia, lo ancestral, la tecnología, la experimentación y la transdiciplinareidad para armar un universo estético que rompiera con las barreras de lo estrictamente musical y así trazar puentes con la poesía, el videoarte, la pintura, las instalaciones, el paisaje sonoro y lo performático. Es decir, la búsqueda de una libertad estética con voz propia.
Esteban Bitesnik
Sodamanía. Soda Stereo y el fenómeno que cambió al rock latino – Allan Kelly Márquez
Gourmet Musical
Allan Kelly Márquez nació en Montevideo en 1987, año clave para el despegue de Soda Stereo a nivel regional. Y ese fenómeno, que marcaría la historia del trío pero también de todo el pop-rock argentino de los 80 (con Miguel Mateos, G.I.T. o Enanitos Verdes, a la cabeza) es precisamente el eje del nuevo libro de Márquez, quien desde 2009 administra EnRemolinos, un portal consagrado a Soda y sus integrantes.
Sodamanía, la última incorporación a la ya surtida bibliografía sobre Cerati-Bosio-Alberti, analiza aquella explosión de alcance continental, espejada en aquella Beatlemanía, y repasa cada concierto a través de testimonios de los propios músicos y su staff, junto con productores, periodistas y otros involucrados y testigos de primera fila. Coleccionista e investigador minucioso (que colaboró con su archivo en libros anteriores sobre los músicos), Márquez consigue un relato coral para pintar un momento ya contado anteriormente, aunque quizás nunca con semejante grado de detalle.
arte sin aduanas
en algún lugar entre los libros de rock dedicados a retratar escenas y la colección 33 1/3, que se enfoca en analizar a fondo un disco en cada volumen, Extraña clase de personas hace un poco las dos cosas poniendo el foco en un objeto de estudio que nadie más hubiera imaginado alguna vez merecedor de un libro propio: el CD compilado Alimañas, que, en 1994, reflejó de manera póstuma el mayormente fugaz paso por este mundo de una serie de bandas porteñas cultoras del garage, el beat, el mod, el glam y la psicodelia.
Con algo de las clásicas e influyentes antologías garageras Nuggets, Alimañas incluía temas de Amor Indio, Los Minimals, Revólver, El Lado Salvaje, Los Telépatas, Malrecetado, La Celebración y Vudú, grupos muy disímiles que, si algo tenían en común, era una búsqueda bastante solitaria en el panorama del rock argentino entre fines de los 80 y principios de los 90. Se los podría definir por la negativa: no eran darks, no eran pop, no eran sónicos; y si hacían rock, claramente se trataba de un rock muy diferente al rock nacional “clásico”. Aunque, a la vez, circulaban por algunos de los espacios donde lo hacían por entonces otras subtribus del under, como el Parakultural, primero, y La Luna, después.
Lo curioso de este libro es que da cuenta de una escena… que nunca fue. Como el mismo autor, Elio Martínez (firma de La Cosa Salvaje, gran fanzine que también ameritaría el rescate de una buena antología), se apresura en aclarar: “Ninguno de los participantes de este libro admitiría la existencia de algo parecido a una escena o movimiento en 1988, llamado Beat, Noche Beat o como se lo quiera nombrar, y no les falta razón, pero lo vamos a llamar de esa manera, Noche Beat, para saber de qué estamos hablando”.
Hecha la aclaración, Extraña clase de personas reconstruye al detalle (y esto no es solo una forma de decir: las idas y vueltas de estas formaciones se cuentan de manera exhaustiva) la historia, con testimonios en primera persona, de los músicos del compilado.Son historias en las que no hay hits, tours triunfales ni premios de la industria, pero sí mucha música, mucha noche y aún más rasgos de lo que alguna vez fue la épica pobre y apasionada de escuchar y tocar rock en Buenos Aires. D.F.


















