Ondalinda: 10 años de arte, música y comunidad

En un rincón de la costa del Pacífico mexicano, donde la selva se encuentra con el océano, Ondalinda ha construido durante una década algo que difícilmente puede definirse como un festival convencional. Lo que comenzó como una reunión íntima terminó convirtiéndose en una comunidad internacional y en una experiencia que busca integrar música, arte, gastronomía, bienestar, moda, cultura y conexión humana en un mismo espacio.

Hoy, el festival es una plataforma global privada que conecta a una audiencia de visionarios, emprendedores y líderes de distintas partes del mundo. Su comunidad, cuyos miembros residen en más de 60 países, ha llevado el proyecto más allá de México, con expediciones e itinerarios culturales en escenarios como Los Ángeles, Montenegro, Ibiza y Val d’Isère.

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Sin embargo, la historia de Ondalinda no comenzó en el país azteca. En 2016, la francesa Lulu Luchaire, radicada en California, organizó en La Habana un encuentro íntimo de música y arte para celebrar la apertura del nuevo estudio del artista cubano Damián Aquiles. Fue durante un paseo por el Malecón de la capital cubana cuando surgió también el nombre del proyecto: Onda Linda, una “bella ola” que para Luchaire se convirtió en una metáfora de conexión, cultura y movimiento.

Después de aquella primera experiencia, Luchaire dirigió su mirada hacia México, donde conoció a Filippo Brignone, hijo de Gianfranco Brignone, fundador de Careyes, y al productor creativo Philippe Moellhausen. Juntos llevaron el concepto a este enclave de la Costalegre, en Jalisco, donde encontraron un escenario que terminaría convirtiéndose en una parte esencial de la experiencia. Desde entonces, la naturaleza, la cultura local y el entorno han dejado de ser simplemente el telón de fondo para convertirse en elementos centrales de Ondalinda.

Ondalinda

La propuesta se define como una experiencia inmersiva multidimensional o “360 Experience”, centrada en la artesanía, la cultura y la sabiduría ancestral. Por eso, aunque la música ocupa un lugar fundamental, el proyecto busca ir más allá de un festival tradicional y construir un universo en el que distintas disciplinas convivan. 

El arte aparece a través de instalaciones monumentales y portales interactivos creados en diálogo con la naturaleza; el bienestar, mediante prácticas como yoga, breathwork y talleres de sanación ancestral; y la música, a través de una curaduría de artistas internacionales que acompaña los distintos momentos de cada edición. A esto se suman espacios dedicados a la moda y al diseño local, así como The Talk, un programa de conversaciones que reúne a pensadores y voces de distintas disciplinas para abordar temas culturales, espirituales y sociales.

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Esta búsqueda también está vinculada con el interés de Ondalinda por preservar y acercar a su comunidad a las culturas indígenas y locales de los lugares que visita. La experiencia incorpora prácticas, conocimientos y tradiciones de las comunidades anfitrionas, al tiempo que busca generar oportunidades económicas y fortalecer la relación entre los asistentes y el territorio.

Ondalinda

Diez años después de aquella primera semilla, Ondalinda regresará a sus orígenes en Careyes para celebrar su décimo aniversario. Del 12 al 15 de noviembre de 2026, la Costalegre será nuevamente el escenario de su encuentro principal, esta vez bajo el concepto Cosmic Code, un viaje construido alrededor de la dualidad, el lenguaje simbólico y la relación entre lo ancestral y lo cósmico.

La celebración se extenderá durante tres noches y llevará a los asistentes por distintos escenarios de Careyes. La primera, Ancient Future (1), tendrá lugar el jueves 12 de noviembre en Playa Zyanya y marcará el inicio de su “capítulo más luminoso hasta la fecha”. La experiencia partirá de la intersección entre historia y futurismo, explorando la manera en que los artefactos ancestrales pueden dialogar con el simbolismo cósmico. El número uno representa aquí la chispa individual y el comienzo de una línea de tiempo.

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El viernes 13, la celebración continuará en los Polo Fields con The Shell of Nik (0), una experiencia inspirada en el concepto maya de Nik, asociado al cero como semilla de la creación y comienzo de un nuevo ciclo. El espacio se transformará en una especie de nido cósmico, rodeado de velas e instalaciones de arte simbólico, mientras la concha marina funcionará como metáfora del recipiente de la vida.

La última noche, el sábado 14 de noviembre, llevará la celebración a Playa Teopa para Land of Omeyocan (1 & 0), el capítulo final de Cosmic Code. Inspirada en Omeyocan, el “Lugar de la dualidad” de la cosmología azteca, la experiencia combinará el uno y el cero en un escenario concebido como un ajedrez viviente. Allí, el código binario planteado durante el fin de semana llegará a su resolución a través de un paisaje surrealista que busca representar la armonía entre fuerzas opuestas.

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La música será, naturalmente, uno de los ejes de esta celebración. El lineup del décimo aniversario incluye nombres como Chloé Caillet, Natascha Polké, en formato live, Kaz James, Nick Morgan y WAHM, también en vivo, entre otros artistas que acompañarán las tres noches de la experiencia.

Como una extensión natural del aniversario y un puente de descompresión tras la vibrante intensidad de Cosmic Code, la plataforma dará paso a Ondasana

Concebido como un santuario para el alma, este evento de renovación y bienestar holístico (que se celebrará del 16 al 18 de noviembre) está diseñado para aterrizar la energía del festival e integrar la experiencia vivida a través del movimiento intencional, la restauración y la reconexión con la naturaleza. A lo largo de estos días, los asistentes podrán transitar de la celebración hacia la calma a través de inmersiones en la jungla, yoga, cabalgatas, ceremonias de sanación con sonido, liberación de tortugas al atardecer y cenas comunitarias, ofreciendo un espacio íntimo para elevar la frecuencia personal antes del retorno a la rutina diaria.

Pero la propuesta de Ondalinda no termina cuando cae la noche. Durante el día, el proyecto mantiene un programa que busca equilibrar entretenimiento, bienestar, tradición e intercambio cultural. Practicantes y sanadores regionales participan en sesiones de yoga, respiración —incluido el método Wim Hof—, temazcal, meditación, ceremonias de cacao, sound journeys y caminatas por la selva. 

La moda también tiene su propio espacio a través de The Fashion Pop-Up, un escaparate dedicado a marcas y artesanos mexicanos que permite a la comunidad internacional descubrir propuestas vinculadas con el diseño y la economía creativa del país. A esto se suma el ya mencionado The Talk, concebido como un espacio para el intercambio de ideas y la reflexión. En la edición de 2026, sus conversaciones estarán atravesadas por el concepto del aniversario y por preguntas relacionadas con la conciencia, el entorno y la relación entre las personas y el mundo que habitan.

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Así, diez años después de aquella primera reunión en La Habana, Ondalinda llega a su aniversario convertida en algo más amplio que un festival. Su apuesta ha sido construir una comunidad y una experiencia en la que la música funciona como punto de encuentro entre el arte, la naturaleza, el bienestar, la cultura y la conexión humana. Y será nuevamente en Careyes, el lugar donde comenzó esta historia, donde el proyecto buscará celebrar una década de ese recorrido.

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