ULTRASWAN: ABHIR y la dualidad entre el ego y la vulnerabilidad

La dualidad del ser humano ha atravesado durante siglos algunas de las discusiones filosóficas más interesantes e importantes de la historia. Desde Carl Jung hasta Friedrich Nietzsche, distintos pensadores han intentado comprender cómo ideas aparentemente opuestas pueden convivir dentro de una misma persona. “¿Me contradigo? Muy bien entonces, me contradigo. Soy amplio, contengo multitudes”, escribió alguna vez el poeta Walt Whitman uniéndose al debate y abrazando la idea de que las contradicciones no necesariamente deben resolverse, sino aprenderse a habitar.

Es justamente esa idea —la de habitar diferentes facetas sin limitarse a escoger una sola para construir una identidad propia— la que atraviesa ULTRASWAN, el nuevo álbum del cantante canario de raíces indias ABHIR. Un proyecto donde esas “multitudes” que menciona Whitman encuentran forma en un abanico de emociones que va desde la fragilidad y delicadeza de un cisne, representación de la vulnerabilidad, hasta la fuerza y brutalidad de una excavadora, símbolo del ego y el caos.

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A pesar de comenzar formalmente su creación y producción en otoño de 2024, ABHIR comenta que, quizás sin saberlo, el germen de ULTRASWAN ya comenzaba a desarrollarse desde meses antes. El cantante explicó en una video reacción del disco junto al creador de contenido Hezzy (shout out pa’ Hezzy) que, tras el lanzamiento de BROWN BOY —su segundo álbum— comenzó a trabajar en ‘ALO’, una colaboración junto a RALY prevista para el verano de 2024 que escondía algo aún más interesante.

Según recordó, aquella canción originalmente contaba con una segunda sección —producida junto a Saint Lowe y PMP— que terminaría transformándose en ‘Dicen que todo’, uno de los temas que finalmente encontró su lugar dentro de este último disco. “En el verano de 2024 ya existía algo que iba a ser ULTRASWAN y no lo sabíamos”, reveló. Finalmente, el tema terminaría viendo la luz en 2025, luego de que ABHIR decidiera lanzar durante aquel verano canciones como ‘nené’, ‘mykonos 2007’ y ‘LENNY’. Sin embargo, la semilla de una nueva propuesta ya había nacido, y solo era cuestión de tiempo para que llegara el momento de desarrollarla.

Fue así como el verdadero punto de partida del disco llegaría meses después, específicamente un 29 de octubre, momento en el que nació ‘Duomo’, la primera canción creada para el álbum y una de las piezas más importantes dentro de su narrativa emocional. A partir de ahí, el proceso creativo tomó forma a través de distintos camps realizados durante 2025 en los que el artista y sus colaboradores se encerraron en varias casas para experimentar con nuevas ideas, texturas y sonidos. Fue en medio de esas sesiones donde comenzaron a entender que tenían algo distinto entre manos. “Encontramos el sonido y dijimos ‘vale, tenemos algo’”, explicó ABHIR sobre el momento en que finalmente se empezó a definir el proyecto. De esa forma, el 22 de mayo de 2026, llegó a todas las plataformas ULTRASWAN, su tercer trabajo discográfico. 

Compuesto por 14 canciones y una duración total de 32 minutos, el proyecto se mueve entre el pop alternativo, el rap melódico, el R&B alternativo y distintos elementos tomados de corrientes experimentales y emergentes, contando además con featurings de AKRIILA, ShakeDaBlock!, Ralphie Choo y Ledbyher. En la producción también aparecen varios de los nombres habituales dentro del trabajo del canario, como los ya mencionados Saint Lowe y PMP, además de Tuiste, Mayo, Choclock, Blurred y Freeza, piezas fundamentales a la hora de construir todos los matices, contrastes y texturas que terminan dándole identidad propia al álbum.

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Si algo ha caracterizado la carrera de ABHIR es el cambio. Desde sus primeros lanzamientos hasta ULTRASWAN, el cantante ha construido una discografía marcada por la exploración constante, tanto en lo sonoro como en lo lírico. Sin embargo, lejos de ver esa transformación como una ruptura con sus trabajos anteriores, el artista la entiende como una parte natural de su ser.

“Una parte de mi identidad naturalmente es un poco el cambio”, explica. Aunque reconoce que ha mantenido un tono conversacional a la hora de escribir y abordar sus canciones, también considera que la evolución es una consecuencia inevitable de la curiosidad que siente por la música. A lo largo de los años ha seguido trabajando con varios de los productores que lo acompañaron desde sus inicios, pero también se ha rodeado de nuevas voces y se ha aventurado en géneros que antes no dominaba. Para él, salir constantemente de su zona de confort es una forma de crecer sin perder de vista quién es.

Esa búsqueda permanente termina convirtiéndose en el corazón conceptual de su último disco. Más que un álbum construido alrededor de un género o una estética específica, el proyecto gira en torno al contraste y la dualidad. Inspirado, entre otras cosas, por la película El cisne negro, el disco parte de una pregunta sencilla pero profunda: ¿por qué elegir una sola versión de uno mismo?

“El concepto principal detrás de ULTRASWAN es el contraste. Es poner juntas dos cosas que no pegan y hacer que funcionen, porque también creo que habla un poco de cómo somos las personas. Va de no elegir si soy una cosa u otra y entender que soy las dos, que me gusta ser las dos y que no tengo que ser ni un cantante de pop alternativo ni tampoco el más rapero del patio”.

Desde esa idea, ABHIR construyó un álbum donde conviven baladas íntimas y sensibles con momentos de distorsión, agresividad y energía desbordada. Si Swan representa la parte más vulnerable, emocional y delicada del artista, Ultra encarna su faceta más impulsiva, ególatra y segura de sí mismo. El verdadero corazón del proyecto, sin embargo, no está en ninguno de los dos extremos, sino en el espacio donde ambos se encuentran: el Ultraswan, la convivencia de fuerzas aparentemente opuestas que, juntas, terminan dibujando un retrato mucho más honesto de quien las habita. 

Esa dualidad tampoco fue algo impuesto de manera artificial. Por el contrario, surgió de forma natural durante el año y medio que duró la creación del disco. ABHIR explica que cada canción nació del estado emocional que atravesaba en ese momento, sin forzarse a escribir desde sentimientos que no estaba experimentando realmente. “Yo no hacía música triste si no me sentía triste y no hacía música fuerte si no me sentía fuerte”, recuerda. Durante ese periodo pasó de momentos de inseguridad y desánimo a una etapa marcada por la confianza, el autoconocimiento y una energía renovada. En consecuencia, el álbum terminó funcionando como una especie de diario emocional donde conviven los buenos y malos momentos. “Tampoco ha sido un tramo en el que he estado supermega motivado todo el rato. También he tenido momentos de bajón y están reflejados en este disco”.

Quizás por eso la dualidad que plantea ULTRASWAN resulta tan convincente y atrapante. No se trata de un concepto diseñado únicamente para articular un álbum, sino del reflejo de una etapa en la que ABHIR aprendió a convivir con todas sus contradicciones y a convertirlas en parte fundamental de su identidad artística.

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Lejos de organizar las canciones por similitudes sonoras o emocionales, el canario optó por enfrentar unas con otras, haciendo que los extremos dialoguen constantemente a lo largo de los 32 minutos que dura el álbum.

La intención era que el oyente pudiera pasar de una colaboración con Ralphie Choo a otra junto a ShakeDaBlock!, dos artistas con propuestas radicalmente distintas, y aun así sentir que todo forma parte de una misma conversación. “Hay un montón de decisiones como poner ‘Acapulco’ y luego ‘Plié Relevé’, o poner ‘Backflips’ y luego ‘Duomo’. Agarrar canciones que son contrarias y ponerlas juntas para que se complementen”, explica el artista sobre una secuencia pensada para que la dualidad del proyecto no solo esté presente en las letras o en la producción, sino también en la forma en la que se escucha el álbum.

Esa intención se hace evidente desde el primer minuto. Antes de que aparezcan las inseguridades, la vulnerabilidad o las dudas que atraviesan varios momentos del disco, la canción que abre el disco es ‘Ultra’, una melodía solemne, casi cinematográfica, que prepara al oyente para el viaje sonoro que está por comenzar. Su función es elevar el telón antes de desembocar en ‘Vanidad’, una de las canciones que mejor representa la faceta más segura y grandilocuente del proyecto.

“Me gusta entrar a los discos arriba de energía y con una sensación de fuerza”, comenta. Por eso, antes de mostrar las grietas y contradicciones que aparecerán más adelante en canciones como ‘Acapulco’, el artista prefirió comenzar celebrando la confianza en sí mismo, convirtiendo a ‘Vanidad’ en el primer gran manifiesto de la faceta Ultra del álbum. La transición también queda plasmada en el apartado visual. 

Por un lado, ‘Ultra’ aparece acompañada por la figura de un cisne, mientras ‘Vanidad’ hace lo propio con una excavadora, una imagen tan imponente como agresiva que funciona como representación perfecta de esa energía arrolladora con la que comienza el viaje. 

Si ‘Vanidad’ representa uno de los momentos más explosivos, la siguiente parada del recorrido introduce un matiz diferente. ‘Balasera Santana’, la primera colaboración del álbum, encuentra en la chilena AKRIILA la compañera perfecta para explorar una de las muchas contradicciones que atraviesa el proyecto: la convivencia entre el amor y la violencia emocional.

Para el canario, la presencia de la artista nunca estuvo en duda. Más allá de la admiración que siente por su trabajo, considera que posee una capacidad poco común para transmitir experiencias y emociones con una madurez que trasciende su edad. “Es una persona muy joven, pero canta con mucha madurez. Es como si me transmitiera que hubiera vivido un montón de cosas”, explica.

Sin embargo, la elección también respondía a las necesidades propias de la canción. Aunque ‘Balasera Santana’ es, en esencia, un tema de amor, su narrativa está atravesada por imágenes intensas y una carga emocional que roza lo destructivo. “Quería una canción de amor que tuviera una vuelta un poco violenta, porque habla de morir por amor”, comenta el artista.

En ese sentido, AKRIILA aportaba exactamente el equilibrio que la composición necesitaba. Según explica, la chilena posee una dualidad similar a la que da vida a ULTRASWAN: una sensibilidad evidente, pero también una oscuridad creativa que se manifiesta a través de la distorsión, la intensidad y la fuerza de sus interpretaciones. Una combinación que termina convirtiendo al tema en una de las primeras expresiones de cómo el álbum logra encontrar belleza incluso en medio del caos.

Si hay un momento donde toda la teoría detrás de ULTRASWAN se vuelve tangible, no está necesariamente en una canción específica, sino en un tramo concreto del tracklist. “Más que una canción, hay un momento que para mí resume lo que es Ultra, lo que es Swan y lo que son ambas juntas”, explica el artista. Ese instante llega justo en la mitad del recorrido. Después de ‘J22p’, aparece ‘Hermes’, una de las composiciones más delicadas del proyecto. Poco después, cuando la canción comienza a desvanecerse, irrumpe ‘Boostamante’, una pieza completamente opuesta en energía, intención y carácter, realizada junto a ShaketheBlock!.

Para el canario, esa transición representa el corazón conceptual del álbum. “Para mí ‘Hermes’ es la máxima expresión del Swan y ‘Boostamante’ es la máxima expresión del Ultra. Creo que ‘Boostamante’ es incluso la canción de la parte Ultra que más me gusta. Obviamente me encanta ‘Vanidad’, me encanta ‘J22p’, me encantan todas las canciones que están en esa faceta, pero esta tiene algo muy especial para mí. Tiene un replay value muy especial y siento que suena exactamente a lo que yo me imagino cuando pienso en Ultra”.

Pero más allá de lo sonoro, el momento también se sostiene en el encuentro creativo que hace posible esa energía. Sobre trabajar junto a ShaketheBlock!, ABHIR destaca la conexión inmediata en estudio y la personalidad del rapero dentro del track. “ShaketheBlock es una persona que tiene tanta personalidad y una forma tan peculiar de rapear que creo que va a tener su hueco en esta industria, de verdad lo pienso. Yo quería una colaboración de rap en el disco porque vengo de ahí, y no quería perder esa raíz. Meterlo en ‘Boostamante’ fue como traer a la canción al rapero que más me gusta ahora mismo”.

No obstante, la importancia de este punto del álbum no está únicamente en las canciones por separado, sino en la forma en que dialogan entre sí. “Con ‘Hermes’ pasa lo mismo pero en la parte Swan. Entonces, para mí, ese momento en el que está terminando ‘Hermes’ y empieza ‘Boostamante’ se siente como la tesis del disco. Es como un ‘wow’. Ahí están las dos caras. Ahí está todo lo que quería contar con ULTRASWAN”.

No es casualidad que esa transición ocurra justo en la mitad del proyecto. Después de varios temas moviéndose entre extremos, ese punto funciona como un encuentro entre ambos mundos: la sensibilidad y la fuerza, la introspección y el impulso, el cisne y la excavadora coexistiendo durante unos segundos en un mismo espacio.

“Creo que ‘Hermes’ y ‘Boostamante’ son mis canciones favoritas del álbum”, reconoce.

Curiosamente, mientras el artista identifica ese tramo como el núcleo conceptual del proyecto, el público ha encontrado otro punto de conexión inesperado. Según cuenta, una de las mayores sorpresas tras el lanzamiento ha sido el desempeño de ‘Acapulco’, una canción que el equipo esperaba que tuviera un papel mucho más discreto dentro del disco. “Pensábamos que iba a ser una de las canciones más pequeñas y está resultando ser una de las más grandes sin contar las colaboraciones”, comenta.  Aunque reconoce que no resume por sí sola todo el concepto del álbum, sí encuentra en ella algunos de los elementos que lo definen. “Tiene una sensación muy sensible, pero al mismo tiempo tiene mucha fuerza en lo que estoy diciendo. Entonces también sería un eje central del disco”.

La conversación sobre las colaboraciones continúa con uno de los nombres más reconocibles: Ralphi Choo en ‘Baby baby’. Su reencuentro dentro del proyecto no solo funciona como continuidad artística, sino también como una forma de medir el crecimiento de ambos desde su primera unión creativa, que ya había tenido lugar en SUPERNOVA, el álbum de Ralphi, concretamente en la canción que da nombre al proyecto.

 “Creo que los dos somos artistas más maduros, creo que los dos estamos más sueltos. Hemos crecido tanto como artistas de estudio como artistas de directo”, explica el canario. A su juicio, ese cambio no es solo técnico, sino también de seguridad y visión dentro del proceso creativo. “A Juan lo veo más grande, obviamente también porque tiene más edad, pero sobre todo lo veo más grande en las cosas que propone, en cómo se mueve en el estudio. Lo veo más seguro”.

Más que una simple evolución individual, el reencuentro con Ralphi Choo también funciona como una constatación de recorrido compartido dentro de una escena en constante transformación. “Creo que es una evolución natural, pero que no hay que dar por hecha, la de un artista tan único como él, que siga creciendo y siga abriendo nuevos caminos”. En ese sentido, el artista también menciona la influencia que otros proyectos del propio Ralphi ejercen sobre su forma de entender la música. “El disco en el que está trabajando justo ahora y que llegará pronto, creo que va a volver a hacer algo como el anterior, algo muy propositivo. Eso a mí me inspira mucho”.

En el penúltimo tema del disco, ‘Backflips’, llega la última colaboración, aunque su posición no le resta peso dentro del proyecto. Se trata de Ledbyher, una aparición que abre otra dimensión de ULTRASWAN donde la conexión —y la admiración— de ABHIR por escenas emergentes alejadas del radar más comercial queda completamente evidente. 

“A Ledbyher la quise traer porque yo quería hacer un puente entre la escena emergente de Londres, que es la escena que a mí más me gusta, la que más consumo ahora mismo”, explica. No se trata solo de una colaboración puntual, sino de una forma de diálogo con lo que considera una de las corrientes más interesantes del momento. “Yo lo que más estoy escuchando es música de Inglaterra. Ledbyher, Fimiguerrero o Lancey Foux son artistas que no son tan grandes todavía, pero para mí representan una nueva escuela, de las más interesantes del mundo”. En su visión, esta escena incluso supera en frescura a otros centros tradicionales de la industria. “Para mí son más interesantes incluso que lo que está pasando en Estados Unidos ahora mismo”. 

La presencia de Ledbyher en el álbum, en ese sentido, no es casual. Responde a una intención clara de conectar con ese movimiento antes de su consolidación global. “Tener a una integrante de esa nueva escuela en mi disco es un sueño. Yo siento que esto es algo que va a crecer muchísimo. De hecho, creo que Ledbyher va a ser gigante y toda esta escena también”.

ABHIR incluso reflexiona sobre la diferencia de percepción entre mercados y territorios, consciente de que estas corrientes aún no tienen el mismo impacto en todos los países. Aun así, insiste en su potencial de expansión. “Puede que en lugares como Colombia todavía no tenga tanto peso, pero creo que esta escena de Inglaterra tiene un potencial enorme, algo que podría convertirse en lo que fue Opium en su momento”.

Más allá de la referencia cultural, la colaboración también responde a una idea más íntima del proceso creativo del propio artista. “Uno de mis trabajos también es poder visibilizar el talento a tiempo, tener gusto para saber qué cosas van a aportar a mi carrera y a mi alma”. En ese sentido, Ledbyher encarna algo más personal dentro del proyecto. “Esto es como lo que el mini ABHIR pequeñito quería: cumplir sueños, trabajar con gente que admira, con escenas que consume y con lo que cree que es el futuro. Ledbyher es exactamente eso”.

El corte final de todo este viaje por la vanidad y el ego, por la fuerza y la vulnerabilidad, llega con ‘Duomo’, una canción que ya había sido mencionada como una pieza clave dentro del origen del proyecto y que, en retrospectiva, termina adquiriendo un peso casi estructural dentro del álbum.

“‘Duomo’, al haber sido la primera canción que hicimos, fue durante mucho tiempo la intro. Era lo que abría este proyecto”, recuerda el artista. Sin embargo, a medida que el disco fue tomando forma, esa posición inicial terminó desplazándose hacia el final, en un gesto que responde más a la narrativa emocional del álbum que a una lógica cronológica. “Decidí no poner ‘Duomo’ al principio porque la siento como un mensaje existencial, algo más profundo, como una pregunta de hacia dónde creo que voy yo. Sentí que ese tipo de mensaje tenía más sentido cerrando que abriendo”.

Esa decisión también redefine la lectura del proyecto completo, construyendo un recorrido que comienza desde la seguridad y la expansión de Ultra para terminar en un espacio más introspectivo y vulnerable, propio de Swan. “Creo que fue un acierto poner ‘Vanidad’ arriba y dejar ‘Duomo’ abajo, en vez de hacerlo al revés. Porque el orden también cambia completamente lo que dice el disco”. En el fondo, ‘Duomo’ condensa una de las capas más personales del álbum. “Es una canción que escribí cuando estaba un poco más triste, cuando no me sentía con tanta fuerza y estaba buscando una especie de fuerza mayor que me ayudara. Por eso se llama ‘Duomo’, que significa catedral en italiano. Tiene esa connotación religiosa”.

Más allá de su simbolismo, el tema funciona también como un espacio de fragilidad dentro del proyecto. “Para mí representa un poco la delicadeza que tengo yo, el hecho de que no estoy hecho de piedra. Y creo que es una canción con la que mucha gente puede empatizar cuando se siente low y necesita agarrarse a algo más grande que uno mismo”.

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Así, llega una pregunta que funciona casi como una pausa dentro de todo lo que ha implicado el proceso de ULTRASWAN: ¿qué es lo más gratificante que le deja este proyecto después de un año y medio de trabajo?

“Para mí, lo que más me enriqueció fue sentir que el proyecto está muy conectado a cómo yo me percibo y cómo yo imagino que sueno”, responde. A partir de ahí, su reflexión se convierte en una lectura casi interna del propio disco, donde la estructura, el orden y las decisiones creativas terminan diciendo tanto como las canciones.

“Es decir, el disco suena porque tiene ‘J22p’, que es una cosa rara, es una canción rara, pero luego tiene ‘Hermes’, que es una balada que a mí me encanta, en la que siento que lo di todo en esa letra, y después tiene ‘Boostamante’. La forma en la que van entrando las canciones es algo que siento muy conectado a mi personalidad”, explica. “Siento que es algo muy mío, sin querer sonar pedante, pero muy original también: que primero suene una cosa como ‘J22p’, que no tiene nada que ver con ‘Hermes’, y aun así convivan dentro del mismo disco”.

En ese sentido, la satisfacción no está únicamente en el resultado final, sino en la coherencia interna que logra encontrar al escucharlo completo. “Yo escucho el disco de principio a fin y siento orgullo de ver cómo va cambiando, cómo cada canción tiene su lugar. Incluso cuando terminas una canción con Ralphi Choo y empieza ‘Glasgow’, que no tiene nada que ver, igual sientes que todo está conectado de alguna forma”. Esa sensación, reconoce, ha sido una de las más repetidas en los días posteriores al lanzamiento. “Es algo que he escuchado mucho esta semana: que es un disco coherente. Y eso era algo que, honestamente, yo arriesgaba que no fuera así”.

“Siento esa gratificación de haber hecho algo coherente, y sobre todo de haber hecho algo propositivo”.

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El universo de ULTRASWAN no se entiende únicamente desde lo sonoro. En lo visual, el proyecto despliega una capa cinematográfica que atraviesa portadas, videoclips y dirección creativa como parte esencial de su identidad. En ese sentido, el apartado audiovisual no funciona como complemento, sino como una extensión directa del propio disco.

“Para mí hay una cosa muy buena cuando sucede con los álbumes, que es que una imagen pueda explicarte cómo va a sonar el disco o qué propone el artista sin que el artista tenga que hablar”, explica el canario. En su caso, esa idea se materializa desde el primer contacto visual con el proyecto. “Creo que ULTRASWAN lo consigue con la portada”.

Para el artista, esa imagen inicial no solo presenta el disco, sino que amplía su lectura conceptual. “La portada me ayuda a expandir la narrativa. La estética del nombre, cómo suena el nombre, ya te da una pista de que hay dos cosas, y la portada termina de cerrar esa conversación”. Una conversación que, según recuerda, se activó incluso antes de la salida del álbum. “Cuando salió la portada, se generó mucha conversación alrededor del proyecto, de que efectivamente iba a tratar del contraste y la dualidad”.

A partir de ahí, el trabajo visual se convierte en una herramienta para construir lenguaje propio. “Todo lo que es la dirección creativa amplía el universo para que la gente entienda los códigos que me han inspirado y pueda estar un poco en la misma página”. Pero más allá del concepto, también hay una intención clara de diferenciación estética dentro de la cultura visual contemporánea. “Para mí tiene un peso crítico. Es muy importante que lo visual esté bien enlazado y que, sobre todo, sea propositivo, que sea curioso, que no sean elementos de la cultura popular que ya están muy vistos o que se reutilizan constantemente”.

En su visión, esa construcción visual no solo vive dentro del proyecto, sino que termina filtrándose en el día a día del público. “Aquí metemos cosas que dices ‘ah, entiendo por qué esto es Ultraswan’. Eso me gusta, porque se mete un poco en tu vida cotidiana”. Incluso, reconoce que ese imaginario ya ha empezado a trascender el propio lanzamiento. “Ahora hay gente que me manda fotos de palas excavadoras en la calle, y eso es increíble. Es como si el proyecto hubiera penetrado su lenguaje y su imaginario personal”.

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En un proyecto que se mueve constantemente entre géneros, estéticas y emociones, la pregunta sobre el riesgo creativo aparece de forma casi inevitable. Desde su propio recorrido —marcado por la falta de etiquetas claras desde BROWN BOY—, ABHIR ha construido una propuesta que se resiste a encajar en una sola dirección, incluso en un contexto donde la industria tiende cada vez más hacia lo homogéneo.

“Yo la verdad es que hay muchos días en los que amanezco y me pregunto si he elegido un camino un poco más complicado”, admite. Pero esa duda, más que freno, funciona como parte del proceso. “Eso es una micra de todo lo que agradezco haber cogido este camino”.

En su reflexión, el mayor desafío no está en el riesgo en sí, sino en la relación con las tendencias y la dependencia que pueden generar dentro de la industria. “Hay una cosa muy peligrosa hoy en día que es la tendencia, y cuando un artista depende totalmente de la ola, nunca sabe cómo va a avanzar esa marea. Yo creo que me da seguridad no depender de la ola, sino sentir que tengo mi propia ola”, Una idea que, aunque reconoce que puede sonar ambiciosa, para él se ha construido con el tiempo y la constancia. “Eso igual suena un poco pedante, pero creo que es una realidad que se trabaja durante años, álbum tras álbum. No quiero decir que haya creado una escuela, porque no me siento así, pero sí que he intentado apostar siempre por lo que a mí me gusta, para que eso sea lo que la gente espere de mí”.

Esa coherencia, según cuenta, es también lo que le permite sostener las dudas cuando aparecen. “La micra de momentos en los que me pregunto si hice bien las cosas se disuelve muy rápido cuando veo que canciones como ‘Acapulco’ funcionan. Es una canción que no tiene nada que ver con lo que está sonando, pero la gente la está eligiendo, y eso me da mucha alegría”.

En ese contexto, la posibilidad de incomodar o dividir opiniones nunca ha condicionado el resultado final del disco. “No ha influido para nada en cómo he hecho el álbum. No he mantenido elementos de proyectos anteriores solo por contentar a mi público, y eso es algo que a una parte de mi audiencia puede no haberle gustado, pero también ha abierto a otra nueva”.

Para el artista, esa decisión responde a una convicción más profunda sobre el vínculo con su público. “No puedo estar a la merced de lo que quiera la gente. No puedo depender de eso, porque creo que les haría un mal si siempre hiciera lo que esperan de mí y no lo que yo siento que debo hacer”, y ahí es donde aterriza su conclusión, casi como una reflexión abierta sobre su propio camino creativo. “Al final, creo que hay que confiar en uno mismo. La pregunta real es: ¿por qué conecta mi público conmigo? ¿Porque hago lo que ellos quieren o porque conectan con lo que yo considero que tengo que hacer?”.

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Si retomamos a los filósofos, encontramos que para Jung la psique humana solo puede entenderse plenamente cuando integra sus partes en conflicto —la sombra, lo consciente, lo reprimido—. Para Nietzsche la identidad no es una esencia fija sino un proceso de superación constante. Así, ULTRASWAN puede leerse como un punto de encuentro inesperado entre ambas lecturas. No desde lo teórico, sino desde lo vivido: ABHIR no intenta resolver la tensión entre opuestos ni decantarse por uno de sus extremos, sino sostenerlos como fuerzas activas dentro de una misma narrativa. En ese sentido, lo que la filosofía plantea como reflexión sobre el ser, el álbum lo traduce en experiencia sonora, donde el conflicto no se elimina sino que se convierte en estructura creativa.

Por eso, más que un concepto puntual o una etapa en su carrera, ULTRASWAN termina funcionando como una afirmación de permanencia. Un proyecto que no solo dialoga con su presente creativo, sino que se proyecta más allá de él por la solidez de su idea central y la forma en que la convierte en sonido, imagen y narrativa. En esa convergencia de opuestos, el álbum se sostiene como una de esas obras que no se agotan en su momento de lanzamiento, sino que permanecen, precisamente, porque entienden que la identidad —como la música— también es múltiple, cambiante y difícil de fijar en una sola forma.

Así, y tras un año y medio de trabajo en el proyecto, ABHIR mira hacia adelante sin plantear una pausa real, sino una continuidad que se desplaza entre los escenarios y el estudio. Durante los próximos meses emprenderá una gira que se extenderá entre octubre y febrero, con presentaciones por distintos puntos de España y Europa, incluyendo ciudades como Londres y Berlín, además de un cierre especial previsto en Gran Canaria. Mientras tanto, el álbum seguirá ocupando el centro de su atención, permitiendo que el álbum continúe desarrollando su propio recorrido antes de pensar en nueva música.

Esa mirada hacia el futuro también incluye el deseo de fortalecer su vínculo con Latinoamérica. Entre los territorios que espera visitar se encuentran Colombia, Chile y México, países donde confía en poder encontrarse próximamente con nuevas audiencias. Más que acelerar el siguiente capítulo, el artista parece decidido a dejar que este proyecto siga creciendo a su propio ritmo, mientras prepara una nueva etapa marcada por los escenarios, la expansión internacional y la misma voluntad de exploración que atraviesa todo ULTRASWAN, una búsqueda que, al menos por ahora, parece estar lejos de agotarse. 

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