El lugar de encuentro de Fillas de Cassandra
María SOA y Sara Faro han atravesado un sinfín de experiencias, reflexiones y cuestionamientos que hoy toman forma en Tertúlia, su nuevo álbum de estudio. Con este trabajo, el dúo gallego abre un espacio de encuentro para quienes estén dispuestos a escuchar, dialogar y debatir sobre algunas de las cuestiones que atraviesan su universo creativo: los afectos, la lucha por la libertad individual y la justicia social, el imaginario gallego y el legado de aquellas tataravoas que, hace más de un siglo, ya trabajaban, cuidaban y compartían saberes en comunidad. Mujeres que, en esencia, ya hacían tertulia.
En este nuevo disco, Fillas de Cassandra emprende una exploración sonora que trasciende lo estrictamente personal para adentrarse en un territorio colectivo y colaborativo de la mano de Çantamarta. El proyecto se atreve a incorporar géneros, hasta ahora, inéditos en su repertorio, sin renunciar a una identidad artística construida sobre bases electrónicas, melodías de raíz gallega y letras atravesadas por una mirada claramente feminista. El resultado es una obra que amplía sus horizontes musicales mientras reafirma la esencia que ha definido al grupo desde sus inicios.
Lee aquí la entrevista que ROLLING STONE en Español tuvo con Fillas de Cassandra:
Están presentando su álbum Tertúlia. Quisiera que me contaran la historia detrás de este material, de dónde nace la inspiración, concepto o necesidad de crearlo.
Sara: Primero fue intentar entender qué habíamos compuesto intuitivamente, porque después vino el nombre de Tertúlia. En estos tiempos, hemos notado una vuelta a unos pensamientos bastante conservadores, que nos están tirando unos años para atrás. Tenemos que mantenernos fuertes en nuestras posiciones. Es un momento muy individualista, que precisamente deshace la posibilidad de desarticular la lucha social, porque si no, no sentimos empatía. Si no conocemos a la vecina, cómo vamos a sentir empatía desde algo tan básico como eso. Para nosotras, la tertulia es el hablar, pero sobre todo, es el lugar de encuentro para que esto se pueda dar.
¿Cuál fue la transición más importante de Fillas de Cassandra en este álbum? ¿Qué cambió más notorio encontraron en su composición, producción y proceso creativo?
María: Creo que, aun con todas las expectativas que se ponen sobre un segundo disco, fue la calma con la que tratamos toda la parte de composición. Lo fundamental es que no existió cambio en la ilusión a la hora de tener las ideas. Este es el cambio más significativo. Hicimos las cosas con paz y armonía, que vienen de todos estos años de experiencia para saber qué cosas nos apetecen hacer. También sabemos no tener vergüenza alguna a la hora de hacer las cosas que realmente quisimos. Creo que es un cambio muy grande. En el primer trabajo, sí se palpaba hacer las cosas a lo loco, y en este disco, era muy difícil seguir haciendo las cosas así. Me parece muy importante haber tenido la calma para hacerlo. No hubo tantos cambios, pero si fue una sinvergüenza mayor. Hicimos lo que nos apetece, como un juego.
Además de que sus dos mentes creativas se unen de manera muy equilibrada.
María: Claro. Es que los Çantamarta, que son los productores del álbum, nos dijeron: ‘Vosotras, enseguida, se meten en una tésis doctoral cada vez que habléis de un tema’. Nosotras discutimos, pero en la parte buena de la tertulia de decir: ‘Vamos a llegar hasta la cuesta final de esta cuestión, cuando ya no tenga nada de sentido. Vamos a reflexionar al final y casi que vamos a discutir por lo contrario para ver qué pasa’. Así llegamos a lugares muy interesantes y se ve en una letra que habla de las dos.
Sara: En este caso, fue muy interesante trabajar con referentes que estaban fuera de la música y que venían de otras artes. Son otros universos de otros artistas para hablar de nuestros sentimientos y encontrar un punto en común. Creo que también nos referimos a otras artistas, para acoger sus discursos iconográficos y ayudar a encauzar sus sentimientos de cada una a través de la obra.
María: Cuando empezamos el proyecto fue: comenzar con la música y también hablar cómo es la otra persona. Sabemos de dónde parte y pudimos hablar más de sentimientos a comparación del trabajo anterior.
Con todas estas respuestas tan profundas, me pregunto: Si no fueran cantantes, ¿qué les gustaría ser?
María: Aunque ahora no nos dedicamos al arte escultórico, acabamos de hacer una exposición de esculturas. Pienso realmente que no seríamos únicamente músicas, porque creo que ya estamos ahondando en el arte, y, sin eso, no sé si me vería habitando este mundo.
Sara: Es que el arte es una manera de comunicar muy fuerte. Es casi imposible de no tener para alguien que tiene inquietudes artísticas, que en verdad es todo el mundo.
María: Llegaríamos a la música de cualquier forma, aunque fuéramos pintoras o lo que sea.
Sara: O ingenieras [Risas].
Justo tienen una canción en donde mencionan su amor a las artes, donde no siempre se necesita el lenguaje para expresarlo.
Sara: Totalmente. Hay muchas maneras para nosotras, no solo está la palabra. No hay que centralizar solamente el texto, y creo que de ahí parte Tertúlia.
María: La tertulia puede ser un baile en el que no dices nada pero te estás comunicando y generando un espacio de comunidad.
Sara: Además, la mayoría de veces, el silencio es donde más se comunica. Tener espacios para esos silencios dentro de la conversación, implica que la conversación puede darse con pausa y puede extenderse en el tiempo. No tiene que ser con la prisa frenética de contarlo todo a la de ya. Podemos esperar.
Mencionaron un poco sobre su trabajo en este disco con Çantamarta. Cuéntenme sobre esta experiencia.
Sara: Entendieron nuestra visión desde un respeto absoluto para saltarse todas las normas. Esto fue lo más interesante. Nosotras llegábamos con una canción, a la que no le poníamos en principio ningún ritmo, pero en nuestras cabezas resonaba algo de la música tradicional, y la lectura de ellos era desde cualquier otro lugar rítmico. Esto nos volaba la cabeza.
María: Nos dieron un repertorio enorme de posibilidades a la hora de la producción y de los instrumentos para saber cómo entender los diferentes géneros, para, además, tener la total confianza de entenderlos todos. Nos sentimos súper cómodas con ellos. Ahora tenemos una amistad muy fuerte. Tenemos mucha emotividad con esto.

Pasan de ritmos muy drásticos con mucha naturalidad.
María: Son unos sinvergüenzas, como nosotras ahora [Risas]. Nos ayudaron a serlo aún más. Eso te ayuda a cualquier lugar.
Sara: A todas partes.
¿Cuál dirían que es el eje o mensaje principal del álbum?
María: Uf, qué complicada. Dentro de una Tertúlia entran muchísimas cosas de las que hablar, unas con mucha importancia, y otras con ninguna, pero todas sin igual de importantes. Quizá ese es el mensaje: estáte listo, y ten los oídos abiertos, para escuchar y hablar con tranquilidad, con el tiempo que sea necesario. Habla y organízate mucho. También deja que entren otros discursos. Hay que crear comunidad de nuevo.
Sara: Pequeñito el mensaje, eh [Risas].
María: Hay que ser cuidadosos con los otros discursos porque hay una ofensiva muy clara, pero sí hay que saber escuchar y platicar tranquilamente.
No querer estar a la defensiva.
María: Justo eso es: no querer tener la razón frente a todos.
Hablando del lado sonoro, ¿cómo fue la experiencia tan transformadora y experimental?
María y Sara: [Risas]
Sara: Fue tan divertido probar de tantas maneras. Hay muchas cosas que quizá en el primer disco son muy ajenas, como el grito y el alboroto.
María: Pero llegó el momento de probar de todas las maneras.
Sara: Tuvimos la suerte de poder arriesgarnos inmensamente para probar cualquier género, además de tratar las canciones en diferentes géneros. Esto fue muy interesante, para después hacer una elección de las finales. Tuvimos el placer de hacer las canciones de tantas maneras, que llegar hasta este resultado, sonoro y musical, fue la prueba final. El camino fue la experimentación.
María: Tener tiempo para hacerlo fue lo mejor.

Algo que me parece sumamente importante de destacar es su lírica y mensaje, que son atravesadas por un letras claramente feministas. Cuéntenme un poco de esto.
Sara: En este disco, mucho punto de partida fueron los universos artísticos de otras mujeres creadoras a las que admiramos, que son de todos los ámbitos. En nuestro momento de creación, nos llevamos muchos libros. Entonces ellas, a lo largo de estos años, nos han inspirado. Hemos recogido citas, y durante el proceso de composición, cuando nos quedábamos arrancadas o lo que fuera, nos dábamos un rato para leer nuestras citas y volvíamos con cosas frescas.
María: Nos ayudó mucho porque fue la primera vez que compusimos un disco todo a la vez. Pasábamos de una canción a la otra en la residencia, entonces era muy difícil separar los conceptos tan claros. Cómo no reiterarlo si lo que te está atravesando es lo mismo que hace dos minutos. El mensaje era verlo de qué manera y cómo lo estábamos viviendo, para así transmitirlo a través de nosotras y nuestras emociones. Sí fue un arduo trabajo. Sí nos teníamos que poner de acuerdo en cada palabra, imagínate [Risas].
¿En qué momento llega Tertúlia?
María: Pienso más en lo que nos va a dar Tertúlia, sin poner expectativas. Pero creo que estamos en un momento donde, por fin, nos podemos dedicar únicamente a esto. Podemos llevar la música a más sitios. Tertúlia llega en un momento de calma, pero también de ilusión y de efusividad que ojalá siga, por lo menos dos años.









