El alma en clave de Luis Enrique

Luis Enrique, nacido en Nicaragua, siempre ha sido un artista polifacético que ha recorrido universos sonoros que van desde el pop hasta la música de raíz, aunque con un corazón que siempre palpita en clave. Después de 13 años, el Príncipe de la Salsa regresa con una gran nueva producción: El alma en clave.

Un disco grabado entre Miami, Venezuela y Puerto Rico, que cuenta con colaboraciones de De La Ghetto, Luis Fernando Borjas, Alain Pérez, Los Hispanos e Israel Houghton, nació a partir del cúmulo de canciones en las que Luis Enrique venía trabajando incluso desde la pandemia. “Las canciones fueron forjando el camino del disco, un álbum que nace desde la esencia de la salsa. El alma en clave lleva ese título porque es lo que, en realidad, mi alma quería seguir: volver a construir un disco completo alrededor de la salsa”.

Escuchar un álbum de principio a fin es, como dice el nicaragüense, un momento de comunión con la música. “Es importante darse el tiempo de escuchar la obra completa que un artista está presentando. Lo lindo de los discos es ir descubriéndolos, darse cuenta de que cada canción es un universo guiado por un mismo hilo conductor que permite que el álbum camine”, afirma el cantante.

El focus track del disco es la colaboración junto a Alain Pérez, una canción creada hace aproximadamente 20 años. “Es una historia poderosa de desamor y de reencuentro con uno mismo. Incluso desde el ritmo, la narrativa de la canción va transformándose. Duré 20 años encontrando el camino para esta canción”, cuenta el artista.

Por su parte, ‘Porque creo en ti’, junto a Israel Houghton, presenta una fusión inesperada entre el universo salsero de Luis Enrique y la fuerza sonora del R&B góspel. La colaboración con el boricua De La Ghetto, en cambio, es una explosión de energía que sigue demostrando la cercanía entre el reggaetón y la salsa. “‘Nombre y apellido’ era la canción perfecta para De La Ghetto, donde demuestra que sabe cantar salsa. Es una sorpresa muy bonita”, asegura. Y reflexiona: “En tiempos en los que la música parece cada vez más desechable, es difícil encontrarse con una verdadera canción de amor como esta que construimos con De La Ghetto. No está contada desde el despecho, sino desde la verdadera esencia del amor”.

Cortesía. 

¿Qué se necesita para cantar salsa? Analizando la cercanía de algunos géneros urbanos con la salsa —algo que durante los últimos años ha causado gran furor gracias a artistas como Bad Bunny o Rauw Alejandro—, Luis Enrique considera que comprender la esencia del género es fundamental para que un artista urbano pueda interpretarlo correctamente: “Entender la raíz y el ritmo de la salsa es vital. Yo no podría salir a hacer reggaetón; antes debería escucharlo, investigarlo y entender cómo sonaría mi voz dentro de ese género. En el caso de De La Ghetto, él viene escuchando salsa desde pequeño, le encanta Héctor Lavoe y muchos otros salseros, así que ya conocía este mundo que es la salsa”. Y ahí radica uno de los puntos fundamentales donde convergen la salsa y el reggaetón: el amor por la salsa inculcado por los padres de muchos reguetoneros.

“Hay álbumes que marcan momentos importantes dentro de mi carrera y también dentro del género. Ciclos dejó una huella profunda, y siento que este nuevo proyecto viene a ocupar ese mismo lugar. Después de Jukebox, que salió en 2013, no había vuelto a grabar un disco completo de salsa. El proyecto junto a C4 Trío también fue muy especial para mí porque me permitió explorar un lenguaje musical distinto al que normalmente hago. Por eso, después de 13 años, siento que este disco marcará un antes y un después en mi camino artístico”, contó Luis durante el lanzamiento del álbum.

“La industria es la industria, pero antes de cumplirle a ella, es importante cumplirse a uno mismo. La música primero y después todo lo demás”.

Durante sus 38 años de carrera, la fanaticada salsera ha seguido de cerca el recorrido del nicaragüense y, en los últimos 13 años, ha esperado con ansias su regreso a la salsa en estado puro. “Durante los últimos años me he quedado solo sacando sencillos”, confiesa. “No encontraba un concepto que pudiera sostener un disco”, complementa.

Frente a los retos que impone constantemente la industria musical, el cantante ha optado por ignorarlos y concentrarse en el desafío más importante: la creatividad. “El día que pare de crear, ya no estaré en este mundo. Eso me ha ayudado a trabajar conmigo mismo y a descubrir qué más hay dentro de mí. En la creatividad está la fuente de todo. La industria es la industria, pero antes de cumplirle a ella, es importante cumplirse a uno mismo. La música primero y después todo lo demás”.

También ha aprendido que muchas de las presiones que ejerce la industria son innecesarias y que estar de gira los 365 días del año no es lo verdaderamente importante.

Y, como no podía faltar, hablamos de ‘Yo no sé mañana’, su mayor éxito y una de las canciones más importantes de la salsa moderna. “Cada vez que la interpreto es diferente y jamás me voy a aburrir de cantarla. Hace parte de mí”.

Pensando en el futuro y trabajando físicamente para mantenerse en forma, el nicaragüense tiene su alma puesta en la fe, mientras continúa creando música naciente desde lo más profundo de su ser. “El arte de hacer música es un regalo divino”.

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