Alejandro Sanz: El eterno madrileño

lcanzar el cielo tiene su precio. Cuando se llega a lo más alto, es fácil olvidar el camino de vuelta, perder de vista aquello que nos sostuvo antes de los aplausos, antes de los focos y de los sueños cumplidos. La fama puede nublar el juicio, el éxito puede alejarnos de nuestras raíces y, en ocasiones, hacernos creer que pertenecemos más a la cima que al lugar del que partimos. La historia de Alejandro Sanz es diferente, porque por más lejos que haya llegado, por más escenarios que haya conquistado y por más corazones que haya emocionado con sus canciones, nunca ha dejado de mirar hacia atrás con gratitud. Su mayor éxito no está en los récords ni en los reconocimientos, sino en conservar intacto el vínculo con sus orígenes. Y es que para él, la cima no es un destino, es parte del camino de regreso. Un regreso a Madrid, la ciudad que lo vio soñar, que le acompañó en sus primeros pasos y que fue testigo del nacimiento de una de las voces más queridas de la música en español. Porque hay lugares que nunca se abandonan del todo; viven en uno para siempre. Y para Alejandro Sanz, ese lugar será siempre Madrid.

Quien tiene la fortuna de recorrer las calles de Madrid cae bajo un hechizo difícil de explicar y aún más difícil de olvidar. La ciudad se queda para siempre con una parte de tu corazón. Su gente, sus tradiciones, su cultura y sus sonidos conforman un mosaico de historias que han pasado de generación en generación y que, tarde o temprano, incluso si vienes de un rincón lejano del mundo, te harán sentir como en casa. Madrid es encanto, pasión, vanguardia, legado y hogar. Y cuando has paseado por sus museos, parques, tabernas, tablaos, barrios, mercados y monumentos; cuando has vivido sus tradiciones, sus fiestas populares y sus experiencias más castizas, entiendes por qué Alejandro Sanz siempre vuelve a ella. Porque Madrid es uno de esos lugares a los que perteneces incluso antes de darte cuenta, un sitio que te llena el alma con cada instante que permaneces en ella; no es una ciudad para vivir a la ligera, porque permanece contigo mucho después de haber partido.

Con más de tres décadas de carrera, ¿cómo mantienes la inspiración como si fueras un novato en la música?

La música te hace muchos regalos, pero uno de los más importantes es mantener la ilusión intacta. Si no tienes la vocación y la ilusión, no sirve de nada. Creo que esto es aplicable a todo. Después de tres décadas siempre hay momentos de más dudas o cansancio, pero la música es tan bella y me ha regalado tanto, que solo le puedo deber fidelidad y la capacidad de sorprenderme.


“No me importa tanto ser recordado por las cifras, los estadios o los récords”.


Tienes una trayectoria enorme, con un reconocimiento internacional indiscutible, ¿qué es lo que más peso ocupa en tu carrera después de haber cumplido lo que muchos artistas desean?

Bueno, a estas alturas, el peso ya no está en las listas de éxitos ni en los premios… en realidad nunca lo estuvo; ese es un regalo del camino, pero no el destino. Hoy lo que más pesa —en el mejor de los sentidos— es la responsabilidad con la emoción de la gente, conservar esa conexión es increíble, como un hilo invisible irrompible. Me hace feliz saber que una canción mía acompaña a la gente, que la hacen suya. Lo que más ocupa mi mente es seguir siendo honesto con la música y no repetirme por comodidad.

¿Cuáles consideras que han sido tus mayores influencias musicales?

Para mí siempre han sido muy amplias. Siempre he sido un devorador de música, tanto de la música flamenca, como del pop, rock y música clásica. No dejo de sorprenderme por la música. Pero si tengo que elegir, el flamenco es uno de mis grandes motivadores, pero también la música italiana de los 70 y la música rock de toda la vida. Digamos que estos son mis ingredientes para un cóctel en el que construyo mi música.

SALVA MUSTÉ
The Madrid EDITION (@editionmadrid), Madrid

Gran parte de tu prestigio en la música viene de tus letras, que son inspiradoras, poéticas y conmovedoras, ¿de dónde podrías decir que viene tu mayor fuente de inspiración lírica?

La vida siempre será mi mayor inspiración, con sus negros, blancos y grises. La observación y la vulnerabilidad de cada detalle vivido es la imprenta de mis letras. Yo no busco las musas, me siento a esperarlas trabajando, pero, sobre todo, escuchando. La inspiración viene de dejar que las cosas te duelan y te alegren sin filtros. Si tú no te emocionas al escribir, es imposible que el que escucha sienta algo.

En estos tiempos que estamos viviendo, ¿qué podrías decir sobre lo más fácil o lo más difícil de conectar con las nuevas generaciones?

La emoción humana no cambia, es perenne. El desamor, la búsqueda de identidad y la pasión se sienten igual que a los 15 años, se sienten igual hoy que hace tres décadas. La música sigue siendo el vehículo directo al corazón. Por otro lado, hoy todo va a una velocidad vertiginosa; se consume música como si fuera contenido efímero. Lograr que alguien se detenga a escuchar una canción de cuatro minutos es un reto… Pero ¿sabes? Cuando lancé ‘No es lo mismo’ se llevaron las manos a la cabeza porque decían que era larga… Tampoco hemos cambiado tanto.


“Si te disfrazas de algo que no eres, el público lo nota tarde o temprano”.


Hablando de nuevas generaciones, ¿hay algunos artistas madrileños que destaquen en tu radar?

Madrid siempre ha sido un hervidero de talento brutal y la diversidad es su pilar más importante. Me gusta mucho lo que se está haciendo en la escena urbana y pop alternativa. Hay mucha gente capaz de redefinir la raíz madrileña y española desde una óptica contemporánea, sin perder la esencia. La música se crea, nunca se destruye… solo se transforma.

Madrid es una ciudad abierta y acogedora, donde todo está cerca y eso cambia la forma en que se vive el día a día, también en su región. ¿Cómo influye esa cercanía y facilidad para moverse en tu forma de vivir, crear y disfrutar Madrid?

Totalmente. Madrid tiene esa magia de gran metrópoli pero con alma de pueblo. En Madrid puedes estar en muchas ciudades al mismo tiempo, de Moratalaz a pasear por la Castellana, y en diez minutos, estar tomándote una caña en Lavapiés o paseando por el Retiro. Esa cercanía de Madrid te permite improvisar la vida, y me encanta. Y como siempre he dicho… de Madrid al cielo, pero atado. Es una ciudad libre que te abraza en cada uno de sus rincones.

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Viva Madrid @vivamadridtaberna, Madrid

Cuando quieres desconectarte un poco del ajetreo, ¿qué lugares de la región de Madrid son tus imperdibles? ¿Se te vienen a la cabeza algunos lugares como Chinchón, Buitrago, Patones, Manzanares, u otros?

Me encantan todos los que mencionas. Perderse por las calles de piedra de Patones es como viajar en el tiempo, te limpia la cabeza al instante. La plaza de Chinchón tiene una solera única para desconectar y comer bien. Cuando el ruido de la ciudad es muy fuerte, la sierra de Madrid es mi refugio.

¿Cómo ha sido la lucha de no perderte a ti mismo en una industria tan demandante?

Es una lucha, a veces, desigual. La música se mueve en masa, y tú pretendes defender tu feudo de manera individual, pero, al final, creo que es una gran ventaja porque el tiempo siempre juega a favor de las cosas que son auténticas. Creo que todo vuelve. Hay momentos de mucha efervescencia y parece que toda la música va a cambiar a un lugar que es totalmente inhóspito, pero, cuando te das cuenta, todo vuelve.

Eres uno de los artistas que ha sido muy abierto sobre temas como la depresión, el agotamiento emocional y sus derivados. ¿Crees que este es el precio de la fama?

No sé si es el precio de la fama o simplemente el precio de estar vivo y ser sensible. Lo que pasa es que la fama amplifica todo. En esta profesión se nos exige estar siempre al 100 %, ser infalibles, sonreír en cada foto. Pero somos humanos. Cuando me abrí en redes sobre cómo me sentía, no lo hice pensando en la fama, sino porque estaba cansado, necesitaba ser sincero con mi gente y mis seguidores. Nunca me han gustado las caretas, hay que ir de frente para bien o para mal. El éxito no te inmuniza contra el dolor de la mente.

Hablando de este tema, tu documental, Cuando nadie me ve, retrata tus dudas, tus crisis emocionales y algunos momentos privados de tu vida. ¿Qué fue lo más catártico de su creación? ¿Cuál fue la necesidad principal de trabajar en ese material?

La necesidad principal fue la de vaciarme y quitarme la armadura. Llega un momento en la carrera donde el personaje puede llegar a devorar a la persona si no tienes cuidado. Lo más catártico fue mirarme al espejo a través del documental y reconocer mis propias debilidades sin juzgarme. Al final es un documental de un tipo que se hace las mismas preguntas existenciales que cualquiera.

¿Qué tan difícil fue mostrarte tan vulnerable con tu público? ¿Hubo algún momento en el que quisiste dar un paso atrás?

Da vértigo. Te sientes desnudo en mitad de una plaza pública. Hubo días en los que pensé: “¿Para qué me estaré metiendo en esto?”. Pero, al final, creo que la vulnerabilidad no es debilidad, es valentía, y si de alguna manera tu honestidad ayuda a otros a no sentirse solos en su propia oscuridad, cualquier duda desaparece.

SALVA MUSTÉ
The Madrid EDITION (@editionmadrid), Madrid

Madrid es tu casa, pero después de tantos años viajando por el mundo, ¿qué tiene la ciudad que hace que siempre quieras volver y que, además, haga sentir a quienes llegan que también pueden encontrar aquí su lugar?

Madrid tiene los brazos más grandes del mundo; aquí nadie es forastero. Da igual de dónde vengas, a los tres días de estar aquí ya eres madrileño. Lo mágico de volver es su luz, su cielo y, sobre todo, su gente. La alegría de vivir que se respira en sus calles es espectacular.

Cuando necesitas desconectar sin alejarte demasiado, ¿qué lugares de la región de Madrid te vienen a la cabeza para cambiar de ritmo y recargar energía?

Perderse por las calles de piedra de Patones es como viajar en el tiempo, te limpia la cabeza al instante. La plaza de Chinchón tiene una solera única para desconectar y comer bien. Cuando el ruido de la ciudad es muy fuerte, la sierra de Madrid es mi refugio.

¿Cuál crees que es la clave de no perder la esencia de sí mismo en una industria que es dominada, actualmente, por géneros tan comerciales?

Saber decir “no”. Es muy tentador subirse a la ola de lo que está de moda para sonar en las radios o acumular streams. Pero si te disfrazas de algo que no eres, el público lo nota tarde o temprano. La clave es respetar tu propio compás. Se puede evolucionar, experimentar y usar nuevos sonidos, pero sin perder la honestidad ni el pellizco que te define.


“Para mí, ‘vivir bien’ en Madrid es saber perder el tiempo con dignidad”.


¿Cómo te sientes, después de más de 30 años, al ser el referente que llevó los sonidos españoles de forma masiva a diversos rincones del mundo?

Se siente un orgullo, pero matizado con mucha humildad. Cuando empecé, no tenía un mapa; iba derribando puertas a base de intuición y de canciones. Saber que abrí camino para que la música con identidad española se escuchara con respeto en América y otros continentes es una de las mayores satisfacciones de mi vida.

Además, creaste un puente cultural y sonoro entre España y América Latina. Cuando miras atrás, ¿lo ves así?

Sí, y es un puente de doble vía. Latinoamérica me lo ha dado todo; me adoptaron como un hijo más desde el primer día. Yo no concibo mi música sin América Latina, sin su riqueza rítmica, su poesía y su forma de amar la música. Más que crear un puente, siento que descubrí que siempre fuimos el mismo río, solo que con distintas orillas.

Madrid habla mucho de disfrutar la vida sin prisas, de sentarse en una terraza, de alargar los momentos. Para ti, ¿qué significa “vivir bien” en Madrid?

Para mí, “vivir bien” en Madrid es saber perder el tiempo con dignidad. Es sentarte en una terraza al sol a arreglar el mundo con los amigos sin mirar el reloj. Es el arte del tapeo, de caminar sin rumbo por el Madrid de los Austrias y dejarte llevar por el ritmo de la calle, que es un ritmo vivo, pero que no te ahoga.

¿Hay algún rincón de Madrid donde sientas tranquilidad, comodidad o algo especial? ¿Qué lo hace único para ti?

El Templo de Debod al atardecer. Ver ponerse el sol desde ahí, con las vistas a la Casa de Campo y el Palacio Real, tiene una mística especial. Me transmite una paz enorme. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse en mitad del caos de la ciudad.

Madrid convive muy bien con sus tradiciones y, al mismo tiempo, con una energía muy contemporánea. ¿Dónde percibes tú ese equilibrio entre lo clásico y lo nuevo en tu día a día?

Conviven de forma orgánica, sin pisarse. Lo ves en la gastronomía, donde un bar de taberna de toda la vida convive con un restaurante vanguardista de estrella Michelin. Madrid no olvida lo que fue para ser moderna, y eso la hace única.

SALVA MUSTÉ
Viva Madrid @vivamadridtaberna, Madrid

¿Cómo convives con éxitos como ‘Corazón partío’, ‘Amiga mía’, ‘La tortura’, entre otras? ¿Qué es lo que experimentas al tener tantos éxitos atemporales en tu catálogo?

Convivo con ellos con un agradecimiento infinito. Son canciones que ya no me pertenecen solo a mí, forman parte de la vida de mucha gente. Lo más bonito es ver cómo siguen encontrando su lugar con el paso del tiempo y acompañando a nuevas generaciones.

En junio, arrancas tu gira por España con el tour ¿Y ahora qué? ¿Has preparado algo especial para tu gente?

Siempre preparamos algo especial, porque volver a casa exige dar el resto. El concepto de “¿Y ahora qué?” juega mucho con mirar al futuro sin olvidar de dónde venimos. Vamos a tener una puesta en escena muy visual, muy potente, pero el núcleo sigue siendo el mismo: la banda tocando en directo, el alma en el escenario, y un recorrido por esos temas que nos han hecho crecer juntos. Habrá sorpresas, invitados y, sobre todo, mucha emoción.

Yo sé que has dejado un legado inmenso para la música en español, pero, para ti, ¿qué es lo más importante para ser recordado en la historia de la música en nuestros países?

No me importa tanto ser recordado por las cifras, los estadios o los récords. Lo verdaderamente importante para mí es ser recordado como alguien que fue honesto con lo que sentía y que logró que los demás se sintieran acompañados. Si dentro de muchos años alguien escucha una canción mía en un momento difícil y encuentra un poco de consuelo o de alegría, entonces todo este viaje habrá valido la pena.

¿Qué se siente ser madrileño y portar ese distintivo por todo el mundo?

De Madrid al cielo. Es una ciudad rica, con mucho espíritu. Aquí han pasado muchas cosas musicalmente, culturalmente y socialmente. Es un orgullo mi ciudad. Es algo que llevo dentro. Tengo mis raíces andaluzas, pero mis raíces de Madrid son muy profundas. Madrid tiene una cosa muy particular: siempre recibe a todos con los brazos abiertos, y eso es algo muy bonito.


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