Easykid: evolución consciente lejos del frenesí de la industria

La evolución constante parece casi una obligación en la industria musical actual. Sin embargo, lo que realmente diferencia a unas propuestas de otras es hacia dónde se dirige ese crecimiento. En muchos casos, el rumbo de los artistas termina marcado por las tendencias y la búsqueda de reproducciones o visibilidad. Otros, en cambio, optan por un camino más pausado, donde el progreso es consciente y va de la mano con su propia trayectoria y no únicamente por las dinámicas del mercado, tomándose su tiempo para asimilar lo que han hecho y pensar cuál es ese siguiente paso que realmente concuerda con su sonido y su visión. En ese segundo grupo encaja uno de los referentes más interesantes de la escena urbana no solo chilena, sino también latinoamericana: Easykid.

Joaquín Orellana 

Hasta ahora, Easykid suma cuatro álbumes de estudio y, según él, cada uno representa un avance respecto al anterior. Para explicarlo, utiliza una metáfora particular: la de una saga literaria en la que cada disco funciona como un libro distinto. La comparación no es menor. No habla de capítulos dentro de un mismo relato, sino de entregas completas dentro de una saga más amplia. Siguiendo esa lógica, cada LP tiene su propia estética, su propia historia e incluso sus propios “personajes”, pero sin perder la coherencia entre sí.

“Siento que va todo conectado. Todos los trabajos van avanzando y se va experimentando, pero igual todo tiene que ver”, explica el cantante. En esa misma línea, asegura que no le interesa romper con su identidad artística: “No siento que quiera tener ese quiebre y ser otra persona totalmente diferente, porque en verdad me gusta lo que he estado haciendo, me gusta el estilo de música que he hecho hasta ahora. Lo veo como desarrollar aún más cada entrega: que cambie un poco el arte, los beats, los géneros en los que vamos a incursionar, pero que se siga agregando información a la historia”. 

En ese marco, reconoce que I’m Part, su último álbum, amplia lo planteado en la “darkera”, permitiéndose experimentar con sonidos y géneros en los que quizás el público no esperaba escucharlo, acompañando la propuesta con una estética aún más gótica y misteriosa. También explica su importancia para el performance en vivo: “Este disco me sirvió mucho para llegar al punto de los shows al que quería llegar. Siento que cuando tocamos en el Movistar Arena y cuando hicimos la gira se entendió mejor cuál era la idea, de qué forma había que sentir las cosas, y eso es lo que más conforme me tiene”, comenta.

Con su último trabajo aún reciente, Easy ya empieza a mirar hacia lo que viene. Actualmente, su foco está en seguir expandiendo el concepto de su obra en los conciertos y en cómo los próximos lanzamientos pueden alimentar esa experiencia, una idea que también marca el rumbo de su próxima producción discográfica. “Ahora mismo tengo muchos planes de hacer un show más grande acá en Chile, quiero hacer giras, quiero viajar, y la idea es que el proyecto que saque ahora —que va a ser más reducido, no un álbum como tal— también se entienda en directo”. Así, el cantautor busca llevar su sonido a un punto donde la energía sobre la tarima potencie lo que ocurre en los discos, abriendo un nuevo momento creativo en su carrera.

Esta fase de renovación llegó casi sin previo aviso y con un junte de talla internacional: ‘Y si peleamos’, junto a Kali Uchis. La canción surgió en gran parte gracias al paso de la cantante por Latinoamérica durante su gira, un contexto que facilitó el acercamiento entre ambos equipos. “Era la oportunidad perfecta para hacer una colaboración con un artista latino”.

A partir de ahí, la creación del tema se desarrolló de manera bastante natural. El chileno le envió la base —incluyendo el intro y el coro— y Kali respondió escribiendo su propio verso. “Ella me escribió como una respuesta. En verdad todo fluyó súper bien, incluso aunque lo grabamos cada uno por su parte. Siento que la narrativa del single quedó muy bien armada”, explica.

Para el artista, el lanzamiento fue una forma estratégica de marcar el tono de lo que vendrá durante los próximos 12 meses. “Esta primera canción es clave porque nadie esperaba que hiciera eso. Nadie esperaba que sacara algo con Kali Uchis, fue muy what the fuck”, dice entre risas. Justamente por ese factor sorpresa, el featuring funciona como una especie de declaración de intenciones para su próximo capítulo. “Me gusta que lo primero que la gente vea de mí sea literalmente eso: un tema con la Kali. Igual queda abierto a interpretación, como que este año puede ser más internacional, pueden venir colaboraciones que la gente ni siquiera se espera. Siento que es una buena forma de empezar todo”.

Easy reconoce que todavía no tiene completamente definido quienes formarán parte de su próximo proyecto, aunque sí tiene algunas ideas en su cabeza y no se olvida de su círculo cercano de amigos, con quienes ya construyó algunas de las participaciones más especiales de I’m Part, como las que de Akriila y FaceBrooklyn.

“Con el Face somos bien amigos, bien cercanos. Conversamos siempre, jugamos Fortnite, jugamos basket, hacemos muchas actividades extracurriculares que no tienen nada que ver con nuestras carreras, pero es porque nos llevamos bien, tenemos gustos similares”, cuenta. “Lo mismo con la Akrii: nos encontramos siempre y a veces hacemos cosas random. Siento que esa conexión nace porque tenemos una forma parecida de pensar y de ver el arte. Por ahí es que esta amistad hace mucho más fácil hacer canciones juntos”. Aunque todavía no ha pensado en repetir esas colaboraciones, no descarta volver a trabajar con ellos. “Aún no he avanzado tanto en eso, pero sería épico tener más música con los chicos. Sé que puedo contar con ellos y ellos saben que pueden contar conmigo”.

Al mismo tiempo, uno de los objetivos de esta nueva etapa es ampliar ese círculo y sumar juntes de mayor alcance internacional, en una línea similar a lo que ocurrió con Kali Uchis. De hecho, uno de los nombres que ya ronda su radar es el de J Balvin. “El año pasado logramos un acercamiento con Balvin y eso fue épico. Me encantaría que esa canción llegara a estar en el trabajo. Sería muy bacán que cuando veas el tracklist aparezca ahí ‘J Balvin’”, dice. En esa misma lista de sueños también aparece el productor Tainy. “Siempre he tenido como mis colabs soñadas, y siento que ahora estoy llegando a algunos de esos artistas y productores con los que siempre quise trabajar. Sacar sencillos es bacán, pero cuando los tienes dentro de una producción más grande es otra cosa, es otro statement. Estoy en ese plan de conseguir esas colaboraciones”.

Ese acercamiento con Balvin, además, tiene detrás una pequeña historia de perseverancia. Easy cuenta que durante mucho tiempo le escribió al colombiano intentando concretar algo juntos. “Todos los años le mandaba un mensaje tipo: ‘Hermano, colaboremos, hagamos algo, estoy haciendo este proyecto’, tratando de convencerlo. Incluso en el último mensaje que le mandé, que fue el año antepasado creo, le puse: ‘hagamos un temita por el amor de Dios’”. La insistencia, finalmente, dio resultado. “Luego cuando me habló vio todos esos mensajes y me mandó un audio diciéndome que qué bacán que hubiera estado perseverando. Y al final se dio. Entonces a veces manifestar igual es bueno, a veces sí te lleva a algo”.

Esa visión también se refleja en la forma en que entiende el ritmo al que debe avanzar su carrera. En una industria cada vez más acelerada, donde los lanzamientos parecen sucederse sin pausa y el éxito suele medirse en resultados inmediatos, el chileno reconoce que apostar por propuestas que buscan perdurar puede ser todo un desafío.

“Eso pasa mucho. Siento que es una cuestión compleja, pero también depende de cómo uno maneja su ansiedad”, explica. “En mi caso, todos los proyectos que hago los hago pensando en que la gente los pueda disfrutar durante un largo periodo. No lo hago pensando en que saco uno y en dos meses más voy a sacar otra cosa”.

Desde su perspectiva, ese ritmo constante de lanzamientos puede terminar restándole valor a la música. Por eso insiste en que cada disco debe sentirse como algo trabajado y con un propósito claro. “La idea es que cuando salga un LP la gente entienda que es algo a lo que le dedicaste tiempo, que tiene un sentido, un objetivo. Que quien lo escuche lo pueda sentir, lo pueda atesorar y lo pueda consumir durante mucho tiempo, que no se sienta desechable”.

“Siento que todo se ve desde esa perspectiva de que todo es efímero, que todo tiene caducidad y que si no sacas algo después, lo que hiciste antes desaparece”, comenta, añadiendo que el hecho de no sentir esa presión no significa que ignore la realidad del panorama actual. “Hoy en día hay demasiada música. Todo el rato están saliendo más cosas y hay mucha competencia”. Sin embargo, su enfoque sigue siendo otro: construir una relación sólida con su público. “Si tu objetivo es tener tu fanbase, tener tu público y alimentarlo, eso no afecta ni importa tanto. Al final eso depende de cada uno, y yo al menos no me preocupo por eso”.

Joaquín Orellana

De cara a 2026, además de la expansión internacional, Easykid prepara un año marcado por una agenda de conciertos que lo llevarán a distintos escenarios fuera de su país. Entre las citas ya confirmadas aparecen su debut en Lollapalooza Argentina, además de presentaciones en el Boombastic Festival en España y el Sueños Festival en Chicago. 

Para estos shows planea trasladar la estética y la energía que marcó su última gira: una puesta en escena intensa, con escenografía propia y la propuesta sonora oscura que lo caracteriza. En paralelo, adelanta que su nuevo trabajo terminará de dar sentido a esta nueva etapa cuando el público lo experimente en vivo. Mientras tanto, promete un año “épico” y convoca a sus seguidores a mantenerse atentos a lo que viene.

Así, el cantante deja las expectativas muy altas no sólo para su fanbase, sino también para el público en general. El cruce con Kali Uchis abrió todo un panorama que podría terminar de consolidar su propuesta, que de por sí ya estaba bien asentada en el mainstream. Sin embargo, en medio de una industria que exige velocidad y resultados inmediatos, Easykid prefiere seguir escribiendo su historia a otro ritmo: un capítulo a la vez, como en esa saga que él mismo imagina para su discografía. Con nuevos escenarios internacionales en el horizonte y material aún por revelar, el chileno parece decidido a seguir ampliando ese universo propio donde cada lanzamiento suma una nueva pieza al rompecabezas.

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