Tyler The Creator en Lollapalooza 2026: rapero que debuta, gana

Flotó un inflable de Tyler The Creator antes del show del rapero en el Hipódromo de San Isidro. Emulaba su imagen de Don´t Tap the Glass (2025, su más reciente disco): en cueros, con cadena de oro y pantalones rojos.
Y así arrancó el auténtico Tyler The Creator, al salir al esceanrio Flow: con “Big Poe”, el primer tema de ese mismo LP (aunque los siguientes cuatro fueron de Chromakopia [2024], ejecutados en su orden original).

El noveno disco del talentoso y existencial rapero de 35 años, de Hawthorne, California, no tiene guion, ni alter ego, ni línea conceptual rígida. Tyler, o T como le dicen allá, se pasea allí por el electro, el synth-funk, el disco y hasta el Miami bass; no para reinventarse, sino para perderse. Hay más parodia (en la tapa se lo ve en una especie de cosplay de rapero de los 80) y menos drama. Y en ese plan flotó Tyler, su creador, por el escenario principal en el primer día del Lollapalooza 2026.

Después de la densidad confesional y narrativa de Chromakopia (2024), el compositor y productor se relajó y fabricó un disco para la calle, con sol, skates, árboles bien frondosos y mucho traje de baño. Es decir, ideal para un festival como el Lollapalooza y sus colores. Ideal para sentarse en los arbolados alrededores del hipódromo y ponerlo completo, una tarde de otoño. Hay que recordar que fue uno de los primeros hombres en rapear desde la vulnerabilidad. Hoy ya no es necesario ser gay (Frank Ocean) o bisexual (como T) sino que también puede abrirse un hombre duro y de familia como Kendrick Lamar (que también pasó años anteriores por la versión argentina de este festival). Y con eso Tyler jodió bastante, promediando el show empezó a gritar “Putooo, putooo, putooo”, y en un momento se señaló a sí mismo. No estaba haciendo una broma inmadura, hablaba de sus canciones, de uno de los temas que aborda su obra.

Foto: gentileza @dfentertainment / @lollapaloozaar

Los paradigmas del rap se rompieron hace rato y por eso el género sigue contando la realidad urbana de sus lugares de origen. El más pop de sus portavoces contemporáneos, o sea T, ahora quiere bailar mientras se toma un respiro de su verborragia testimonial. Todos, al fin de cuentas, necesitan respirar antes de continuar. Y así llegó el momento para “Sugar on My Tongue”, perfecto para T, sus caderas y su traje rojo. El tema dice: “Como azúcar en mi lengua, no puedo estar lejos de vos” y en el medio de esos versos T cruzó las piernas y, como el héroe máximo del funk, dio un giro completo y salió corriendo hacia un lateral. Fuego y chispas de punta a punta del Flow.

Cuando sonó “Noid”, Tyler dijo: “Lo siento en mi aura (uh). / Vivo entre cámaras y grabadoras, yo (uh, uh). / Quiero paz, pero no tengo dinero”, mientras sostenía una bandera en la que se lo veía rodeador por los campeones del mundo, Messi incluido. Pero en escena, en el mundo real, a Tyler no lo acompañó ni un DJ. Sólo estuvieron él y su propia figura en las pantallas, por momentos con el agregado apenas de un contorno brillante de su silueta. Las bases no siempre coincidieron totalmente, en la mezcla, con la amplificación de su voz.

Foto: gentileza @dfentertainment / @lollapaloozaar

Fueron 19 temas para la primera presentación del rapero en Argentina. Hacia el final del set, sobre una base de teclados más despojada, Tyler se animó a la balada con “Like Him”, esa que en el disco nuevo canta junto a Lola Young. Hay un verso allí que dice: “¿Cómo puedo extrañar algo que nunca tuve”. Y algo así habrá sentido esa fan adolescente con remera de Don´t Tap the Glass mientras miraba cómo se desinflaba la figura de Tyler, que había flotado toda la tarde en el hipódromo, y se iba pensando que mañana escuchará Chromakopia mirando las historias y leyendo una crónica de este show en el celu.

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