Totó la Momposina: un canto vivo como el tambor, alegre como el mapalé y trascendental como la cumbia
Un canto vivo como el tambor, alegre como el mapalé y trascendental como la cumbia: no hay mejor descripción del legado de Sonia Bazanta Vides, mejor conocida como Totó la Momposina.
Nacida en Talaigua Nuevo, Bolívar, desde su niñez estuvo influenciada por el folclor tradicional del Caribe colombiano, pues fue la cuarta generación de una familia dedicada al arte. En la década de los 60 inició, junto a su familia, su primera agrupación musical y estudió en el Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia.
Un canto tradicional y, al mismo tiempo estudiado, marcó la pauta de sus tambores, y juntos llegaron a Estocolmo, Suecia, como representación cultural de Colombia durante la entrega del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez. ¡Una decisión tan acertada!, porque Totó la Momposina suena a Colombia y Colombia suena a ella.
“Yo me llamo cumbia, yo soy la reina por donde voy / No hay cadera que se esté quieta donde yo estoy / Mi piel es morena como los cueros de mi tambor / Y mis hombros son un par de maracas que besa el sol”. Cuando imaginamos esa cumbia, no hay mejor imagen que la de Totó la Momposina.
‘Yo me llamo cumbia’, escrita por Mario Gareña; ‘El pescador’, escrita por José Barros; ‘Rosa’, escrita por Magín Díaz; y ‘Prende la vela’, escrita por Lucho Bermúdez, son solo algunas de las canciones de grandes compositores del folclor colombiano que encontraron en la voz de Totó su máxima expresión. Ya fuera un mapalé, un bullerengue o una cumbia, la voz de la nacida en Talaigua Nuevo siempre irradiaba pertenencia, memoria y sentimiento.
“En el legado de Totó la Momposina podemos ver la historia viva de lo que somos. Si queremos saber qué es la cumbia o dónde nace, simplemente debemos verla a ella y entendemos que viene de esa cultura anfibia, de esa Depresión Momposina donde, cuenta la historia, nace nuestra cumbia. Ella representa la historia viva, representa lo que somos. Tiene una manera de interpretar inolvidable. Me da mucha felicidad haberte conocido y que hubieras cantado una de mis canciones. Le agradezco por hacernos más colombianos. Carlos Vives y La Provincia le deben mucho a Totó la Momposina”, dice Carlos Vives.
Y es que La tierra del olvido, ese disco que le dio un nuevo rumbo a la música colombiana, no pudo haber sido creado si antes Totó la Momposina no hubiera llamado la atención dentro del fenómeno musical denominado “músicas del mundo”. El inglés Richard Blair llegó a Colombia para producir el disco más emblemático de la artista: La candela viva, una experiencia que influenció su amor por la cultura y el sonido colombiano. Un disco que Jaime Andrés Monsalve, director de la Radio Nacional de Colombia, denomina “un milagro discográfico”.
“Totó es un espíritu increíble, encarnado en esta tierra con una misión: mostrar el amor, el goce y la alegría; ser una mensajera de estas tierras en el momento en que más la necesitaban. En cuántas tarimas la vi bailar este mensaje, en Polonia y Corea del Sur, en Londres o Madrid; donde fuera, ella mostró que la cultura no es una cosa floja, vaga o intelectual, sino viva, vital, conectada con la tierra, con el sancocho y el tambor, la madera y el cuero. Su voz y su palabra eran Colombia. Cumplió su misión con tanto coraje y resistencia que su mensaje se volvió universal. Ese espíritu indomable del amor lo tenemos todos. Te admiro, Totó, te honro y te quiero; te agradezco y te deseo buen viaje al baile celestial”, expresa Blair, productor de La candela viva.
En 2010, Calle 13 lanzó el álbum Entren los que quieran, en donde —como siempre lo hicieron— hubo un espacio para la tan necesaria crítica social, creando la canción número uno para ROLLING STONE en Español en el listado de las 100 grandes canciones del siglo XXI: ‘Latinoamérica’. “La participación de Susana Baca, Totó la Momposina y Maria Rita no es un adorno: es un acto político. Ellas vienen de tradiciones que cargan siglos de resistencia en Colombia, Perú y Brasil. Sus voces estremecen el territorio e invocan el espíritu colectivo”, escribió Ricardo Durán.
La tenacidad con la que trabajaba e interpretaba las canciones tradicionales de su costa Caribe, sumada no solo a la inspiración que generaba, sino también al apoyo que brindó, fueron aspectos reconocidos por quienes trabajaron con ella. Así nos lo contó en exclusiva para ROLLING STONE en Español Humberto Moreno, dueño de discotiendas, corresponsal de periódicos, “lanzadiscos” en emisoras y ejecutivo de casas disqueras en las que estuvo Totó. “El renacer de la música tradicional en formatos autóctonos, y lograr una aceptación nacional e internacional bajo el respeto y el conocimiento”: ese fue el gran logro de Totó, explica Moreno.
Y así, podríamos mencionar un sinfín de artistas que admiran profundamente a Totó la Momposina por su enorme legado y su trabajo constante en pro de enaltecer a Colombia. Colombia es sinónimo de Totó la Momposina.
Gracias por enaltecer y no dejar desvanecer nuestras raíces.














