Thora Birch: “El vínculo entre Claudia y Lydia es tan fuerte que no puede desaparecer”
Desde que irrumpió en el cine siendo apenas una niña en películas como Hocus Pocus, Patriot Games y más tarde como adolescente en American Beauty y Ghost World, Thora Birch ha construido una carrera marcada por personajes complejos y emocionalmente ricos. En The Chronology of Water, la actriz se suma a uno de los proyectos más personales y arriesgados de la temporada: la adaptación que Kristen Stewart realiza de las memorias de la escritora Lydia Yuknavitch.
Lejos de una narrativa convencional, la película se construye a partir de fragmentos de recuerdos, sensaciones y heridas que se resisten a desaparecer. Birch interpreta a Claudia, la hermana mayor de Lydia, una mujer marcada por el mismo entorno familiar traumático, pero que carga con esas experiencias de una forma muy distinta.
Conversamos con la actriz sobre la construcción de ese personaje, la relación entre las hermanas y la manera en que el filme aborda el trauma, el silencio y la necesidad de encontrar una vía para sobrevivir al dolor.
Claudia parece cargar con el mismo trauma familiar que Lydia, pero lo procesa de una manera mucho más silenciosa e interiorizada. ¿Cómo abordaste a alguien que sobrevivió a la misma historia, pero que lleva ese peso emocional de una forma tan distinta?
Lo primero que entendí al acercarme a Claudia fue que no es un personaje que el público llegue a conocer completamente. Ella existe principalmente a través de la memoria de Lydia y de lo que esa memoria significa para ella.
Sabemos que compartieron un hogar similar y experiencias traumáticas parecidas, pero los hermanos viven esas situaciones de maneras muy diferentes, especialmente cuando existe una diferencia de edad importante. Cuando Lydia era muy pequeña, Claudia ya estaba entrando en una etapa de rebeldía y desarrollo personal distinta.
Además, esta es la historia de Lydia. Para mí no era tan importante conocer absolutamente todo sobre Claudia como sí entender profundamente quién era Lydia. Una vez comprendí eso, pude separar ambas identidades y concentrarme en ser esa hermana mayor amorosa que carga con cierta culpa por haber abandonado el hogar mientras una hermana menor permanecía en una situación difícil.
Todo eso es emocionalmente muy pesado. Pero una vez que lo incorporas, también tienes que abrir espacio para otras cosas. Imogen y yo desarrollamos una química muy natural en muy poco tiempo. No hubo demasiados ensayos ni largas conversaciones previas. Simplemente dejamos que la inspiración apareciera durante el rodaje y permitimos que todo ese conocimiento sobre estas mujeres surgiera de manera orgánica.
Y, por supuesto, después de trabajar con material tan intenso, también hay que soltarlo y encontrar momentos para reírse. Afortunadamente, lo conseguimos.

Kristen Stewart cuenta esta historia a través de fragmentos de memoria más que mediante una estructura narrativa tradicional. Como actriz, ¿cómo afecta eso la construcción de un personaje cuando las emociones aparecen como recuerdos e impresiones en lugar de seguir una evolución lineal?
Curiosamente, fue más sencillo en algunos aspectos.
Cuando trabajas en una estructura tradicional siempre estás pensando dónde te encuentras dentro de la historia: si esta escena ocurre antes o después de determinado acontecimiento, porque el rodaje siempre se realiza fuera de orden.
Aquí fue diferente. La prioridad era simplemente vivir cada momento con la mayor verdad posible. No había tanta preocupación por una progresión cronológica. Se trataba de estar completamente presente en cada instante y experimentar esa emoción de forma tridimensional.

La película sugiere que el trauma sigue moldeando las relaciones entre hermanos mucho después de que los hechos hayan ocurrido. ¿Descubriste algo sobre el vínculo entre Claudia y Lydia durante el rodaje que no estuviera necesariamente en el guion pero que terminó siendo esencial para tu interpretación?
Sí.
Había algo que yo intuía tanto en el libro como en el guion, pero que no terminaba de sentirme completamente presente. Temía que tuviéramos que forzar esa conexión o exagerar emocionalmente el vínculo entre las hermanas para que funcionara.
Y sucedió exactamente lo contrario.
Creo que mucho tuvo que ver con Imogen (Poots). Ambas comenzamos nuestras carreras siendo muy jóvenes, hemos atravesado trayectorias profesionales similares y compartimos ciertas experiencias que nos permitieron conectar de forma muy natural. Lo único que tuvimos que hacer fue confiar en esa conexión.
Entonces comprendí algo importante sobre Claudia y Lydia: no necesitan saberlo todo la una de la otra. No necesitan haber estado presentes durante cada etapa de sus vidas. Claudia desconoce muchas de las cosas que Lydia atravesó, y Lydia tampoco sabe todo lo que vivió Claudia.
Pero existe entre ellas un vínculo extremadamente poderoso. ¿Es perfecto? No. ¿Es siempre armonioso? Tampoco. Pero es una conexión tan profunda que simplemente no puede romperse.
La película presenta la escritura como una forma de darle sentido al dolor, más que de borrarlo. Desde tu perspectiva, ¿Claudia encuentra algún tipo de reconciliación con su pasado?
No me gusta hablar por Claudia porque siento que no me corresponde hacerlo completamente. Lo que espero es que haya aprendido a no quedarse atrapada en esos recuerdos y que haya encontrado la capacidad de relacionarse emocionalmente con otras personas sin sentirse definida por aquello que sufrió.
Me gusta pensar que ha llegado parcialmente a ese lugar. Pero también siento que cuando termina la película Claudia sigue recorriendo su propio camino. Todavía está en proceso. Quizás aún no ha encontrado esa forma de alivio que Lydia sí parece haber descubierto.
Y tal vez esa sea otra de las ideas de la película: si no encuentras una vía para expresar o transformar lo que llevas dentro, las heridas pueden seguir acompañándote durante mucho tiempo.
Finalmente, una de las ideas más poderosas de la película es que el trauma no solo está determinado por el agresor, sino también por el silencio y la inacción que lo rodean. ¿Cómo ves esa idea?
Creo que la violencia y el silencio están profundamente conectados. Y me parece que Kristen aborda ese tema con mucha inteligencia porque nunca insiste demasiado en ello ni convierte la película en un discurso. Simplemente permite que esa realidad exista dentro de la historia.
Eso habla de lo fiel que fue su adaptación al espíritu del libro de Lydia Yuknavitch. La película entiende que el daño no proviene únicamente de quien lo provoca, sino también de quienes no intervienen, de quienes callan o miran hacia otro lado. Y creo que esa es una reflexión muy poderosa.
Muchas gracias, Thora. La película me pareció una experiencia sorprendente. Es algo muy distinto a lo que solemos ver actualmente en el cine. Casi una experiencia espiritual.
Muchas gracias. Aprecio mucho que lo veas de esa manera. Nosotros la concebimos más como un poema en movimiento que como una experiencia cinematográfica tradicional, aunque también sea una película muy visceral.
Como psicólogo, además, me pareció una obra profundamente terapéutica.
Gracias. Eso significa muchísimo para mí. De verdad. Creo que justamente esa era una de las intenciones de la película.
Gracias por tu tiempo.
Gracias a ti.












