Rocambole: “Con los Redondos la idea era hacer una obra integral, como si fuera una ópera”
Por los pasillos del Centro Cultural Recoleta las remeras de los Redondos van y vienen. No suenan el Indio ni Skay, pero la estética ricotera sobrevuela las salas 13 y 14 con el impacto que siempre causó el trazo de un tal Rocambole, el artista todoterreno detrás de la imagen de Patricio Rey. “Mi trabajo con los Redondos no fue ilustrar la obra, sino participar de ella. Realizar un trabajo en la parte visual que se uniría al trabajo en la parte poética y al trabajo en la parte musical de manera que quedara un mensaje, y que ese mensaje estuviera integrado por esas tres facetas, y que, digamos, se pudiera pensar que si faltaba alguna de ellas quedaba incompleto. La idea siempre fue pensar el trabajo de los Redondos no como una obra musical, o como una obra poética, sino como una obra integral, como si fuera una ópera”.
Por estos días la imaginería redonda es el eje de la muestra El jardín de los fantasmas en el Centro Cultural Recoleta, de la que además forman parte varios cuadros no vinculados a la banda y que complementan la historia de este artista visual de 82 años, nacido en Parque Patricios con el nombre de Ricardo Cohen, pero que se formó en La Plata y es reconocido como Rocambole.
“La selección de las obras, la curaduría y el montaje estuvo a cargo de una amiga con la cual he trabajado muchas veces, Natalia Famucci, que es licenciada en periodismo y también egresada de diseño gráfico de la Universidad de La Plata”, cuenta. “Ella conoce mucho más la parte histórica de todos los bocetos, los afiches, los volates que tuvieron que ver con el trabajo visual que hice para los Redondos, que tiene mucho que ver con lo que contaba antes de esa cosa integral junto a la música y la poética. Tanto es así que hoy día muchos me dicen que les resulta difícil escuchar los temas del disco Oktubre sin que se les representen las imágenes del diseño que se hizo para el álbum, y otros me dicen que les resulta a veces difícil visualizar las tapas, los dibujos que se hicieron sin que resuenen en la cabeza los temas”.
Este año se celebrarán los 30 años de Oktubre, ¿qué creés que representa ese disco en estos tiempos?
El disco es una suerte de homenaje a las revoluciones y hoy supongo que de todo eso queda solo el deseo. Yo soy alguien que vivió en una generación determinada, particular, entre los años 60 y principios de los 70. En esa época estaba muy vigente lo latinoamericano, lo revolucionario, en 1959 fue la revolución cubana, la literatura latinoamericana estaba en pleno auge, había muchas situaciones así, digamos históricas, que conmovían bastante a los jóvenes de esa época. Acá estaban de moda las peñas folklóricas donde los poemas de los cantautores uruguayos como Viglietti tenían una vigencia notable. Pero bueno, pienso que todo quedó encerrado como en una especie de deseo finalmente, algo inconcluso.
Siempre advertiste sobre el poder de la imagen, pero hoy parece más evidente que nunca esa omnipresencia de lo visual…
¡Llegó finalmente la profecía de que estaríamos en el futuro dominados por las pantallas! Desde chico fui lector de la ciencia ficción, entonces a mí un poco no me sorprende tanto todo lo que está pasando. Es más, te diría que el asunto del poderío de la imagen ya lo tenían desde la antigüedad, incluso hasta en la Biblia aparece el peligro de la imagen. En un momento dado, cuando Dios le da los mandamientos a Moisés, le dice “no representarás nada de lo que esté sobre la Tierra y de lo que esté en el cielo, te lo prohíbo”. Esa prohibición la tomaron en serio los musulmanes, que tienen prohibido toda representación, todo lo que se parezca a algo, por eso han desarrollado un arte que tiene que ver con el ornamento, ¿no es cierto? Por eso te digo que el poderío de la imagen quedó bien planteado desde la antigüedad y fue decisiva en la historia de la cristiandad, con todos sus íconos y tal.
¿Cómo te llevás con este boom de la Inteligencia Artificial?
Mirá, lo primero que hice cuando apareció el asunto del chat GPT, fue enseguida bajármelo a la computadora. Justo en ese momento tenía el encargo de hacer un afiche para el documental sobre la vida de Jorge Pistocchi, que fue el director del Expreso Imaginario. Entonces le pedí al chat GPT imágenes para un afiche sobre la vida de Jorge Pistocchi, le doy toda la información y, además, le digo, necesito que sea al estilo de Rocambole. En cinco minutos me tiró como veinte imágenes. Y bueno, estaban bien, pero hasta ahí. Era como cuando los alumnos de diseño me traían los trabajos y había algunos que eran de 10 y había otros que eran de 4 o de 5. Estas eran todas imágenes de 5, de 6 ponele. No había imágenes de 10. Entonces, bueno, hasta ahí llega, ok, está bien. Es una herramienta para solucionar una cosa de momento. Pero más allá de eso, todavía parece que es necesario el cerebro.
Vos por lo pronto seguís dibujando a mano.
Sí, sí, yo dibujo como una especie de vicio, ¿viste? Siempre digo que yo dibujo para comprender el mundo, porque me muevo muy poco vocalmente o literariamente. Para expresarme a veces cuando estoy hablando necesito tener un papel y hacer flechitas, rayitas, cositas para poder explicar algo.
Me muevo con el lenguaje de la imagen constantemente. Entonces para mí es una especie de entretenimiento, un vicio, lo que sea, estar dibujando en los cuadernos y así. De vez en cuando alguna cosa por ahí la veo que tiene algo por venir y empiezo a trabajarla, a pulirla, a darle vueltas, y por ahí entonces hago algún cuadro, alguna ilustración, o bueno, lo que se me ocurre en el momento.
¿Estuviste trabajando con las reediciones en vinilo que se hicieron de los primeros discos de los Redondos?
Sí, estuvimos buscando, rastreando los archivos originales para que fuera tal cual. Quedaron muy bien y ojalá sigan con el resto de los discos, porque es interesante ver las posibilidades de incluso, no te digo cambiarlos, pero sí de agregarles cosas, mejorarles en algún sentido. Por ejemplo, yo pienso que sería muy interesante hacer el diseño de Último bondi a Finisterre para vinilo, que en su momento solo salió en CD. Poder hacer una especie de máquina, como hicimos originalmente, con su relieve. Lo mismo con Momo sampler.
Este año también se cumplen 25 años de la separación de los Redondos, ¿qué te pasó cuando te enteraste?
Yo era un fanático más de los Redondos, así que a mí me dio mucha tristeza, obviamente, como a muchos ricoteros. No era por el hecho de por ahí perder la posibilidad de seguir trabajando y haciendo cosas con ellos, sino el hecho de no tener más ese fantástico mundo que se ponía en marcha cuando Skay y el Indio trabajaban juntos. Porque además el disfrute de los recitales era incomparable. Yo lamenté mucho el hecho de la separación, pero también la consideré bastante lógica, bastante justa en el sentido de que creo que hay muchos matrimonios que no duraron tanto como los Redondos y que uno tiene derecho a veces de probarse solo sin tener a su socio que le diga “no, mirá, ¿por qué no lo cambiamos esto así? ¿Por qué no le agregamos tal cosa?”. A veces a uno le da muchas ganas de probarse, digamos, en el campo de la soledad.
El Jardín de los fantasmas se puede ver en el Centro Cultural Recoleta de martes a viernes de 12 a 21, sábados, domingos y feriados de 11 a 21.
El jueves 15 de este mes, a las 18, Rocambole presentará su libro Arte, diseño y contracultura junto al dibujante Miguel Rep en Naesqui, Charlone 1400













