Paul McCartney vuelve a sus recuerdos de infancia con tres nuevas canciones
El ex Beatle amplió The Boys of Dungeon Lane con material inédito.
Paul McCartney sigue revisando los recuerdos que marcaron sus primeros años en Liverpool. Apenas unos meses después del lanzamiento de The Boys of Dungeon Lane, su álbum más enfocado en su propia historia personal, el músico presentó tres canciones inéditas que quedaron afuera del disco original. Y casi como una coincidencia perfecta, una llave vinculada a la casa donde vivió durante aquellos años acaba de ser vendida en una subasta.
The Boys of Dungeon Lane (Special Edition) ya está disponible en plataformas digitales e incorpora cuatro grabaciones adicionales. Tres de ellas son canciones nuevas: “City Fox”, “One Night Stand” y “Chelsea Boots”. La cuarta es una nueva versión de “Home To Us”, el tema que McCartney comparte con Ringo Starr, pero con una particularidad: en este “Flip Mix”, ambos intercambian sus partes vocales originales.
El disco original había sido publicado en mayo y encontró a McCartney mirando hacia atrás, especialmente hacia su infancia en la Liverpool de posguerra y los años previos a la fama de The Beatles. Allí aparecen recuerdos de su familia, de sus primeros encuentros con John Lennon y George Harrison y de los lugares que fueron fundamentales para su formación musical.
El propio título del álbum remite a uno de esos recuerdos. “The Boys of Dungeon Lane” hace referencia a dos jóvenes que, cuando McCartney era adolescente, lo asaltaron a pocas cuadras de su casa y le robaron el reloj. Esa historia aparece recuperada en “Days We Left Behind”, una de las canciones del álbum.
Y en medio de esta mirada hacia el pasado apareció otro objeto directamente relacionado con aquellos años: la llave original de la casa de McCartney en 20 Forthlin Road, Liverpool.
La pieza fue vendida esta semana por la casa de subastas británica Dominic Winter por £6.100, más del triple de su estimación inicial, que estaba entre £2.000 y £3.000. El comprador fue un coleccionista privado.
McCartney vivió en esa casa junto a sus padres, Mary y Jim, y su hermano Mike desde 1955 hasta fines de 1963. Fue allí donde aprendió a tocar distintos instrumentos y donde pasó buena parte de sus años de formación. También fue uno de los lugares en los que comenzó a escribir y desarrollar canciones junto a John Lennon.

La historia detrás de la llave también parece salida de una película. Durante décadas estuvo en manos de Kathy Salt, una fan estadounidense que cuando tenía 13 años le escribió al ocupante de la vivienda. El entonces dueño, Ashley Jones, le respondió con una carta de tres páginas y le envió una de las dos llaves originales que tenía. En aquella carta explicó que creía que podía tratarse de la llave que había utilizado el propio McCartney.
La casa de Forthlin Road pertenece actualmente al National Trust y se convirtió en uno de los lugares fundamentales para entender los primeros años del músico. Ahora, mientras McCartney continúa recuperando aquellas memorias a través de sus canciones, un pequeño objeto de esa misma época encontró un nuevo dueño.



















