Nil Moliner encontró el camino de regreso en NEXO
Cuando un artista anuncia una pausa, es fácil asumir que se trata de un descanso necesario. Después de todo, pocas profesiones exigen tanto como la música: giras, promoción, creación constante y la presión de estar siempre en movimiento. Detenerse parece la oportunidad perfecta para reconectar con aquello que hizo que todo cobrara sentido en primer lugar: compartir historias, transformar emociones en canciones y encontrar en la música una forma de decir lo que a veces resulta imposible explicar de otra manera.
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Para Nil Moliner, sin embargo, la pausa no salió como esperaba. Tras años viviendo entre escenarios y conciertos, decidió alejarse durante un tiempo. Pero apenas tres meses después descubrió algo que no había anticipado: echaba de menos la música. No solo escribir canciones, sino también el directo, su banda, su equipo y el vínculo con el público.
Ese reencuentro consigo mismo terminó convirtiéndose en NEXO, un álbum que retrata emociones, pérdidas, recuerdos y los lazos que construimos con otras personas. Su nuevo trabajo es un mapa que conecta ciudades, etapas de vida, relaciones, ausencias y versiones distintas de uno mismo.
En conversación con ROLLING STONE en Español, Moliner habló sobre el parón que transformó su perspectiva, el proceso detrás de algunas de las canciones y la manera en que la música, una vez compartida, deja de pertenecerle para convertirse en la banda sonora de quienes la escuchan.
Este es tu regreso después de un tiempo alejado de los escenarios. ¿Cómo fue ese proceso?
Justamente en 2022 giré muchísimo y sentí que era conveniente hacer una pausa. Le dije a mi equipo que quería parar durante un año y medio, pero cuando apenas llevaba tres meses me di cuenta de que había parado demasiado tiempo.
Empecé a sentirme mal, a echar de menos muchas cosas: el directo, mi público, mi banda y mi equipo. Perdí un poco la noción de lo que hacía hasta que llegó el 20 de abril de 2024, cuando retomé la gira en el Palau Sant Jordi de Barcelona. A partir de ahí se me quitaron todos los males.
Entendí que lo que me pasaba era que echaba de menos el directo. Eso es lo que me hace sentir vivo. Y fue precisamente a partir de ahí cuando empecé a escribir NEXO.
Había leído que habías empezado en la música con otras bandas desde muy joven. Imagino que una pausa así debió sentirse extraña.
Totalmente. Desde los 12 o 13 años siempre he estado en bandas y siempre he tenido conciertos. Nunca había pasado tanto tiempo sin subirme a un escenario. Fue algo muy raro.
Durante ese tiempo me mudé de Barcelona a Madrid buscando también un cambio. Y fue muy bonito porque allí conocí a muchas personas que terminarían convirtiéndose en productores de este disco. Por eso digo que ese parón, aunque removió muchas cosas, terminó siendo maravilloso para poder escribir NEXO.
‘Me acuerdo de ti’ abre el disco y hay una frase que llama mucho la atención: “He sabido encontrarme al final de la nada, escapar de la gran ciudad en busca del mar”. ¿Habla de ese reencuentro contigo mismo?
Sí. De hecho, habla de Barcelona. Es el lugar que me hizo reconectar con todo y donde volví a encontrarle sentido a las cosas.
La canción nace de ese momento concreto que viví el 20 de abril de 2024 en el Palau Sant Jordi. Ahí me reencontré conmigo mismo. Por eso ‘Me acuerdo de ti’, que abre el disco, habla precisamente de esa situación y de todo lo que significó para mí.
En ‘Vive lento y ama bien’ parece haber una reflexión sobre respetar los tiempos de cada proceso. Creo que a veces el proceso para entender que todo tiene un tiempo es un proceso asfixiante, ¿cómo fue para ti entender que no se tienen que apresurar las cosas?
Fue algo que me enseñó la propia situación. En 2023 mi discográfica me preguntó si ya tenía canciones para empezar a trabajar en un disco y les dije que era incapaz de escribir porque no me sentía bien. Me respetaron muchísimo. Me dijeron que me tomara mi tiempo y así fue. Han sido dos años en los que he podido escribir de una manera muy tranquila, orgánica y sin presión. Sin fechas límite. Eso ha sido maravilloso porque me permitió disfrutar del proceso y dejar que las canciones aparecieran cuando tenían que aparecer.
Tus letras conectan mucho con la gente. ¿Cómo es tu proceso creativo?
Todo ese tiempo me permitió acumular muchas cosas. Voy grabando melodías en el móvil, apuntando palabras, situaciones o momentos que veo por la calle. Escribir canciones te vuelve muy observador. Después llego al estudio e intento dar forma a todo eso. En este disco además trabajé mucho en equipo. Siempre había colaborado en los discos, pero nunca había co escrito canciones para mí de esta manera.
Ha sido un viaje muy bonito porque hay personas a tu lado que entienden lo que te sucede y te ayudan a ponerle palabras. ‘Vive lento y ama bien’, por ejemplo, nació junto a mis amigos J. Cruz y Liam. Fue un momento de conexión muy especial entre los tres para contar una historia que llevaba mucho tiempo queriendo escribir.
En ‘Tu cuerpo en braille’ hay una imagen que me llamó mucho la atención: la del hombre lobo. Habla de cómo ciertas personas pueden sacar una versión de nosotros mismos que ni siquiera nos gusta. ¿Cómo nació esa canción?
Es una historia muy curiosa. De hecho, todo el proceso de creación está documentado en un video porque dejamos una cámara grabando durante toda la sesión.
Estábamos en la montaña escribiendo la canción y de repente apareció una luna llena enorme. Empezamos a hablar de ella, a obsesionarnos un poco con esa imagen, y a partir de ahí comenzó a surgir la letra. Eso me enseñó algo muy importante: el entorno influye muchísimo en una canción. ‘Tu cuerpo en braille’ nació literalmente de ese momento. La canción habla de una relación tóxica, de esas conexiones que te confunden y te transforman. Le tengo mucho cariño porque fue un proceso muy natural y muy auténtico.
Después llega ‘Ya no estoy triste’, una canción que parece marcar un cambio de energía dentro del disco. Además cuenta con varias colaboraciones. ¿Cómo surgió?
‘Ya no estoy triste’ es un nexo maravilloso y una conexión muy real con Pablo y Nico, de la banda colombiana Mapache. Desde el primer momento en que nos conocimos sentí que compartíamos una manera muy similar de entender el mundo, la música y la forma de trabajar. A partir de ahí empezamos a reunirnos cada vez que ellos venían a España y escribimos muchas canciones juntos. Entre ellas nació este son cubano que tanto nos hace bailar. Después se sumó Dollar [Selmouni], que viene de un universo musical muy distinto al mío, y eso hizo que la mezcla fuera todavía más interesante. Es una canción muy divertida, la estamos tocando en directo y la estamos disfrutando muchísimo.
A medida que avanza el álbum parece haber una invitación constante a vivir las emociones sin esconderlas. ¿Crees que estamos aprendiendo a reconciliarnos con lo que sentimos?
No lo sé. Yo puedo hablar desde mi experiencia. Siempre he intentado expresarme de una manera muy abierta. He hablado públicamente de la ansiedad, de mis bajones y también de mis momentos buenos. Nunca he tenido problema en abrirme. En este disco incluso más. Hablo de todos los temas de una forma muy expuesta y muy honesta. Así que, en mi caso, no siento que haya sido diferente a otros trabajos. Siempre he intentado abrirme en canal para emocionar.
Hay una canción que me detuvo por completo mientras escuchaba el álbum: ‘Alex’. Creo que cualquier persona que haya atravesado una pérdida puede sentirse identificada con ella. ¿Qué representa para ti?
Es una canción que quería escribir desde hace mucho tiempo. Perdí a un amigo en 2019 a causa de un accidente y empecé a escribir sobre esa experiencia como una forma de terapia. Tenía varias canciones inspiradas en él, pero ninguna terminaba de encontrar su lugar. Hasta que un día, también en la montaña, empecé a trabajarla con los productores y comenzamos a darle una textura más cercana a una banda sonora. Entonces apareció una letra muy sincera, muy simple y al mismo tiempo muy cruda. ‘Alex’ nació así.
Creo que es una canción que va a remover a mucha gente porque, por desgracia, todos hemos vivido alguna pérdida. Lo estoy viendo en los conciertos. Se está convirtiendo en un abrazo colectivo muy bonito, en un duelo compartido. Cuando la escribía ya no pensaba solamente en mi amigo Álex, sino también en todas las personas que he perdido por el camino. Habla de una emoción que, de una forma u otra, todos conocemos.
Hay una canción que me llamó mucho la atención: ‘Bona nit’. Aunque no hablo catalán, la sentí como una despedida dulce, como el final de un día que no quieres que termine. ¿Qué historia hay detrás de ella?
No vas mal encaminada. [Risas] ‘Bona nit’ cuenta la historia de dos adolescentes que se enamoran durante unas colonias o campamentos de verano. Habla de esos momentos alrededor de una hoguera, cuando todos se reúnen con una guitarra antes de irse a dormir.
Es una historia muy concreta y muy personal. Me pasó cuando tenía 13 años y ahora, más de veinte años después, la convierto en canción. Habla de preguntarte qué habrá sido de aquella persona, qué habría pasado si aquella historia hubiera continuado. Además, tiene una referencia muy especial. En Cataluña hay una canción muy popular del grupo Els Pets que también se llama ‘Bona nit’ y que suele cantarse en ese tipo de encuentros antes de dormir. La historia que cuento ocurrió alrededor de esa canción, por eso decidí recuperar ese título como una especie de homenaje a aquel momento.
A lo largo de tu carrera has mantenido una conexión constante con el catalán. ¿Qué lugar ocupa dentro de tu música hoy?
El catalán es mi lengua materna y siempre tendrá un lugar muy especial para mí. Me encanta escribir y cantar en castellano, pero el catalán forma parte de quién soy. De hecho, siempre me ha gustado incluir alguna canción en catalán en mis discos y es algo que seguramente seguiré haciendo. No descarto que algún día pueda hacer un proyecto completamente en catalán. Es una lengua muy familiar para mí y me encanta poder expresarme también a través de ella.

¿Hubo alguna influencia musical que te acompañará especialmente durante la creación de NEXO?
Cuando estoy creando intento no escuchar demasiada música para no influenciarme de forma directa. Prefiero trabajar desde los recuerdos y dejar que las referencias aparezcan solas. Lo que sí descubrí durante este disco es que empecé a subir la distorsión de las guitarras y a conectar con una parte más rockera de mí. De repente apareció el Nil adolescente que escuchaba a El Canto del Loco, Pereza y todos esos grupos que marcaron los años 2000. Me permití explorar ese lugar, pero no fue algo premeditado. No empecé el disco con referencias concretas en la cabeza.
¿Cuál fue la conversación más importante que tuviste contigo mismo durante este proceso?
Que tenía que volver a disfrutar. Tenía que emocionarme y pasármelo bien haciendo música. Por eso me permití trabajar sin presión, ir al estudio cuando realmente me apetecía y no hacerlo cuando sentía que no era el momento. Cuando entraba al estudio lo vivía como un juego y como una aventura. Además, el disco fue tomando forma en distintos lugares. Lo escribí entre Madrid, Barcelona, la montaña y el mar. Incluso me fui dos semanas a vivir junto al mar para escribir canciones allí. Cada lugar terminó aportando algo distinto. Cada canción tiene un pedazo de ese recorrido.
Justo por ahí, en una de las canciones, escuche Malasaña y pensé: “debe haber historias buenísimas ahí”.
[Risas] Absolutamente.
NEXO parece construirse como una conversación entre tú y quienes escuchan tus canciones. ¿De qué habla realmente esa conversación?
Habla de conexiones. Hay algo muy bonito que me ocurre en los conciertos. Cada vez siento más que soy un nexo entre la canción y la gente. Un canal por el que pasa la música.
La canción pasa a través de mí, pero yo no soy el protagonista. La protagonista es la canción. Cuando miro al público veo historias. Veo parejas que se acuerdan de un momento importante, personas que reviven un verano o una emoción concreta. La gente ya no me mira a mí; celebra esas canciones entre ellos. Y eso es precioso. Creo que ese es el verdadero discurso de NEXO. Yo escribí estas canciones, pero ya no me pertenecen. Ahora forman parte de la vida de otras personas. Son la banda sonora de nuevos recuerdos, de nuevas historias y de nuevas emociones. Yo simplemente soy el conector entre la canción y quien la escucha.














