Los argentinos que tocan con Marky Ramone: “Estoy viajando con un Ramone. Y no lo puedo creer”

Cuando el baterista Marky Ramone sube a un escenario en cualquier punto del planeta, sea Vietnam o Mar del Plata, no lo hace solo. El último Ramone en actividad cuenta una banda que conoce cada golpe, cada pausa y cada aceleración como si fueran propios. Y en esa formación, desde hace casi dos décadas, hay dos argentinos que son mucho más que músicos de apoyo: Marcelo Gallo en guitarra y Martín “Puma” Sauan en bajo.

La conexión surgió en el corazón del circuito punk argentino. Gallo empezó a tocar con Marky en 2005, cuando el ex Ramones giraba por Sudamérica con bandas locales armadas en cada país. “Ahí empezó todo. Él quería tocar en todos lados, no solo en Buenos Aires o las capitales. Tocamos en lugares como Concepción del Uruguay, y para él era lo mismo que tocar en una gran ciudad: lo único que quiere es tocar”, recuerda el exguitarrista de Expulsados, la banda más ramonera de Argentina, en diálogo con ROLLING STONE.

Dos años más tarde, Marky decidió armar una banda estable y lo convocó para salir al mundo. La primera gira ya fue por Europa. “Le gustó cómo tocaba y desde ahí no paramos. Él quería músicos fijos, gente que entendiera no solo las canciones, sino el espíritu”, cuenta Gallo, miembro fijo de Marky Ramone’s Blitzkrieg.

A esa formación se sumó poco después Puma, que a su vez es tatuador especializado en la rama tradicional, y venía de tocar en la ciudad de Campana con su banda Desorbitados y luego con Expulsados. Fue a través de Seba, cantante de ese grupo, que llegó el salto impensado: “Pasé de tocar para la gente de mi ciudad a tocar para la escena punk under y de ahí directo con Marky Ramone. Fue un flash. La primera vez que fui a ensayar a su habitación de hotel me temblaban las piernas”. 

“Hicimos una gira por Argentina para ver si yo estaba en condiciones. Funcionó. Después vinieron las giras por Europa, idas, vueltas, y acá estamos: en 2026 ya son casi veinte años de estar en este ruedo”, se maravilla Puma. El español Iñaki “Pela” Urbizu (Obligaciones, Los Tornillos, Sumisión City Blues, Difunto Peladilla, Piztupunk, Víctimas Club) es el que se hace cargo actualmente de la voz en el proyecto.

Entonces, ¿por qué será que dos argentinos suenan tan bien en una banda que interpreta canciones de Ramones, liderada, precisamente, por uno de los Ramones? “Creo que tiene que ver con lo que fueron los Ramones en Argentina”, explica Gallo. “Yo tengo 48 años, y hay gente de 40 que nunca pudo verlos en vivo. Ramones vino al país solo entre 1987 y 1996, fue un período muy corto, pero para nuestra generación fueron casi una banda argentina. Calaron muy hondo. Para muchos de nosotros fueron la escuela. Creo que los Ramones notaban que acá pasaba algo especial. Para un estadounidense, ver esa pasión es muy fuerte. Marky, además, es un tipo muy de barrio. Es de Brooklyn, y Brooklyn no es lo mismo que el resto de Estados Unidos. Es una persona muy cercana, podría vivir tranquilamente en cualquier barrio de acá. Eso también explica por qué conecta tanto”.

En la misma sintonía, Puma señala: “El primer recital al que fui en mi vida fue ver a los Ramones en River, cuando tenía 14 o 15 años. Hoy estoy arriba del escenario escuchando ese hi-hat constante atrás mío y marcando el 1-2-3-4. Algún día voy a terminar de caer”, dice. Y remarca: “A veces vamos en la furgoneta, Marky va adelante y nosotros atrás. De repente caigo en que estoy viajando con un Ramone ahí adelante. Y no lo puedo creer”.

En el escenario, esa afinidad musical se transforma en precisión. El sonido “ramone” no admite medias tintas. “Para tocar con Marky tenés que hacer downstrokes, sí o sí [N. del R.: así se le llama al movimiento de la mano para tocar las cuerdas hacia abajo]. Si no, no suena igual. Podés tocar los acordes, pero sin eso la canción pierde magia”, explica Gallo. Y agrega algo más difícil de explicar: “Cuando Marky toca la batería, te lleva. Tiene un flow que no tiene nadie. Hay mucha improvisación, y después de tantos años nos miramos y ya sabemos qué va a pasar”.

Gallo recuerda dos momentos que le quedaron grabados junto a Marky. Uno fue en Vietnam, alrededor de 2012. “Antes del show nos citaron funcionarios del gobierno y algunos militares. Tuvimos que tocarles algunas canciones para que evaluaran de qué hablaban y nos autorizaran a tocar. Elegimos temas de amor. Después, en el show, tocamos canciones que hablaban de Vietnam y ellos ni se enteraron. Fue muy bizarro”, narra el guitarrista.

Y continúa: “Otro fue en Mar del Plata. Antes de salir a tocar, el público cantaba: ‘Joey [Ramone] no se murió, que se muera Mick Jagger…’. Marky me preguntó qué estaban cantando. Cuando se lo expliqué, me miró sorprendido y me dijo: ‘¿Pero por qué cantan eso? Si los Stones están buenos’. Ahí te das cuenta de la diferencia cultural. Esa rivalidad que acá tenemos entre bandas —Stones contra Beatles, Redondos contra Soda— para ellos no existe. Marky nunca lo va a entender”, reflexiona Gallo.

La insistencia de Marky de seguir tocando las canciones de Ramones por el mundo a los 73 años muchas veces es objeto de críticas por parte de los oyentes de la banda neoyorquina. “Marky es el fan número uno de los Ramones”, explica el guitarrista. “No sale por plata ni por necesidad. Sale porque es su vida. Toca profesionalmente desde los 16 años. Podría estar retirado hace mucho, pero quiere salir a tocar”, afirma.

Esa ética se refleja en la convivencia diaria. Los músicos viajan juntos, comen juntos y se hospedan en los mismos hoteles. “No hay camarines separados ni estrellas. Cuando estamos en Estados Unidos vamos a comer a su casa. Marky es un tipo de barrio, de Brooklyn, con cero pose”, dice Gallo. Y Puma completa: “Hoy somos una familia. Grabamos canciones, armamos juntos las listas de temas, yo diseño el merchandising y los backdrops. Marky nos hace parte de todo”.

Marky Ramone’s Blitzkrieg se presenta el 10 de febrero en Auditorio Sur (Temperley), el 11 en Brewhouse (Mar del Plata), el 13 en el Casino Magic Hotel & Casino de Neuquén y el 15 en el Cosquín Rock de Córdoba.

La gira argentina servirá de excusa para tocar las canciones de su más reciente trabajo, Marky Ramone’s Blitzkrieg, editado en 2025 por el sello argentino Pinhead Records, junto con una selección de clásicos de la legendaria banda neoyorquina que definió el punk rock. El disco es una edición mundial exclusiva que incluye cinco versiones de temas de los años sesenta reinterpretados al mejor estilo Ramone. Fue publicado en vinilo numerado y limitado (500 copias transparentes y 500 en vinilo de color de 180 gramos).

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