La Renga desplegó su banquete en el Parque de la Ciudad
Por Sofía Llamedo.
A las 21:30, el Parque de la Ciudad dejó de ser un predio para convertirse en un banquete. “Buena Ruta Hermano” abrió el camino y, desde ese primer acorde, quedó claro que no iba a ser una noche tranqui. Tocaron más de 30 temas y el público nunca paró.
“Buenas noches, amigos y amigas. Qué lindo verlos cerca de casa, prácticamente en la esquina de mi barrio”, soltó Chizzo. Y no fue una frase más, fue una declaración. “Vamos a ponerle tripa y corazón”, avisó. Y eso fue exactamente lo que pasó durante toda la noche.
La banda de Chizzo, Tete y Tanque mantuvo la maquinaria precisa y potente, pero el motor estaba abajo. Nadie del predio dejó de cantar, saltar y empujar cada tema como si fuera el último. De hecho, el primer “el que no salta es militar” cayó temprano, en los primeros temas.
Hubo picos claros.La seguidilla de “Poder”, “Algún rayo” y “La vida, las mismas calles” encendió todo, pero el momento más cargado llegó cuando Chizzo frenó y habló. “Hoy es 2 de abril, es un día donde los argentinos tenemos que recordar siempre y no olvidarlo. Recordarlo también significa no aceptar la entrega de la tierra, de los recursos y de los glaciares. Y decirle no a la clonación de vende patrias”, y encontró respuesta inmediata en la gente antes de que estallara “Vende Patria Clon”.
“El twist del pibe” funcionó como bisagra. A partir de ahí, empezaron a caer esos temas que el público guarda como propios: “Miralos”, “Ser yo” y una “Triste canción de amor” que tuvo condimento especial. La sorpresa llegó cuando Álex Lora subió al escenario, quien había teloneado a la banda, y se sumó a interpretar la ultima cancion mencionada. Sin dudas, el cruce con el histórico líder de El Tri no fue solo un guiño: fue un momento de celebración compartida.
El final se empezó a sentir con “El viento que todo empuja”. El pogo crecía, las banderas no paraban y la intensidad no bajaba. “Gracias por esta noche maravillosa, nos vemos el sábado”, dijo Chizzo antes del amague de despedida. Pero todavía quedaba más.
“El revelde”, “Panic Show” y “El final es en donde partí” empujaron el cierre hacia lo inevitable y la última palabra fue colectiva: “Hablando de la libertad”. Entre trapos flameando, abrazos y gargantas gastadas, el Banquete de La Renga volvió a reunir a los suyos, con esa lealtad que se transmite de generación en generación, y del otro lado, una banda que no defrauda.
ph: @larenga
cobertura audiovisual: Mateo Araujo
reel: Bruno Dulbecco












