La era mexicana de La Joaqui

La música mexicana atraviesa uno de sus momentos más brillantes: un auge en el que su internacionalización crece día con día, expandiéndose con fuerza y esplendor. Sería difícil afirmar que antes hubo una etapa mejor, pues hoy resuena en rincones del mundo donde antes era impensable escucharla, y sus exponentes llenan grandes recintos llevando el nombre del país en alto. Además, artistas de otras escenas han mostrado un interés genuino y respetuoso por incorporar los sonidos tradicionales mexicanos en sus propuestas, como ocurre en el caso de La Joaqui.

Durante su estancia en la Ciudad de México, la artista argentina conversa con entusiasmo con ROLLING STONE en Español sobre esta nueva etapa mexicana en su trayectoria, tras haber dejado una huella sólida y distintiva en el RKT y el turreo. Si bien incursionar en un nuevo género puede resultar tan intimidante como emocionante, La Joaqui se adentra en una aventura que le ha brindado experiencias únicas y casi mágicas, como la dicha de cantar por primera vez después de años de carrera. Lee aquí nuestra entrevista completa: 

Háblame de esta nueva Joaqui. ¿De dónde salió la necesidad y deseo de embarcarte en la música mexicana?

¡Dios! A mí siempre me gustaron los sonidos de México. Siento que el idioma más universal es el híbrido de la cumbia entre Colombia, México y Argentina. Siento que estos tres lugares tienen un color de cumbia muy familiar entre sí. Siempre había querido hacer cosas aquí. Cuando Kenia Os me presenta la oportunidad de hacer ‘Kitty’ juntas, para mí fue increíble, porque al ser un perreo mexa que tenía que ver con el RKT, era una manera respetuosa de entrar al territorio musical de otro país. A mí también me gusta que con la música argentina haya un respeto porque es una cuestión cultural que uno lleva muy arraigado a su esencia y afecto. Fue un trabajo paulatino que comenzó con ‘Kitty’. Esto fue crucial para poder empezar a animarme, lo que me dio una base y solidez, una entrada muy directa, y que mejor que con Kenia, quien es la princesa del pop amada. Ella me presentó un mundo nuevo, porque cuando ella me trae y comienzo a conocer México, empiezo a entender un montón de cosas que tal vez no conocía de la región. Se me empezaron a dar oportunidades a raíz de eso. Después llega la canción con Cañaveral, que me encanta y que disfruté un montón. Después llegó la oportunidad de trabajar con Víctor y Luis R. Conriquez, que los mega consumo y me encantan. Fui de a poco en colaboraciones de personas que tienen su esencia bien marcada. Pude ir conociendo la música desde un lugar más sabio. Ustedes son muy de su tierra, desde su forma de hablar, su gente, cómo festejan y más, hasta las canciones tristes se bailan riéndose. 

“Estaba segura que si quería expandir mi música, no había lugar en el que me sintiera más segura que en México. Es un anhelo muy grande el que tenía”.

Me encanta escucharte hablar así de México. 

Amo México. Me encantan los sonidos de aquí. Mi lanzamiento con Gabito Ballesteros, ‘Nada personal’, ha sido el sonido más mexicano que he hecho hasta ahora. Me la pasé muy bien creando. 

¿Qué es lo que pensabas del género antes de intentarlo?

Siempre me llamó mucho la atención y me gustó. Amo los corridos y me encantan. Las guitarras mexicanas son una cosa muy atractiva, sonoramente vibran muy lindo. De verdad entienden la puta vibra. Me gustan y me alegran. Nunca pensé poder mezclar mi sonido con el mexicano porque lo veía muy lejano, y sentía que no tenía piezas que pudieran encajar con esa construcción, pero las pudimos ir creando. 

¿Crees que encontraste una nueva Joaqui? ¿Ha nacido una nueva Joaqui a partir de esta era mexicana que estás emprendiendo?

Sí, totalmente. Desde la base yo hice RKT, que es rapeado y no es cantado. Con estas nuevas canciones, yo me estoy animando a cantar por primera vez. Una persona rebelde como yo, ¿sabes desde cuánto no hace algo por primera vez? Desde hace mucho tiempo. 

“Es una nueva experiencia. Es un despertar espiritual”.

Pero se ha dado de una manera muy natural el escucharte cantar acompañada de los sonidos tradicionales mexicanos. 

Es como te digo, que tuve mucha suerte al estar acompañada de Kenia, que me haya pasado con Víctor y ahora con los otros artistas con los que estoy grabando. También me pasó con El Malilla y con Gabito. Son personas que me gusta mucho su música y me dieron la oportunidad de entrar a sus mundos. Este es un descubrimiento nuevo. Es distinto. La experiencia es como cuando te vas de viaje y eres turista, pero si vos sos de ahí, los lugares más bonitos no los conoce un turista. Creo que pasa lo mismo con la música porque hay códigos de México que son muy lindos. 

Has tenido guías muy buenos… 

Claro que sí. He tenido guías turísticos muy buenos. 

¿Tienes otros referentes que han marcado la música mexicana?

Consumo mucho a Jenni Rivera. ¡Me encanta! Es la actitud de mujer que yo quisiera tener ante la vida, te juro. Es totalmente una inspiración robada y descarada. Yo consumo mucho sus cosas, composiciones y dobles sentidos. Me parece muy ingenioso su mundo musical. La magia del sonido de ustedes vibra muy alegremente, hable de lo que hable la música, sea lo que sea, siempre es música muy alegre. Hasta la tristeza se celebra, lo que también es nuevo para mí. Me gustan las canciones tristes, pero siento que las vivo distinto. Siento que aquí, hasta las letras de desamor, las vibras están arriba. 

Cortesía prensa

¿Crees que el regional mexicano llegó a llenar algún vacío creativo que no sabías que tenías?

Totalmente, sobre todo porque yo no me animaba a cantar. Sentí que era algo a lo que no me animaba a hacer, y como busqué un sonido nuevo, me adapté a las reglas de ese juego, no inventé las mías. Eso estuvo muy bueno, porque si no, hubiera pasado más tiempo hasta que me animara. Estaba muy cómoda en mi receta que funcionaba. Buscar algo nuevo es encontrar un desafío nuevo. Esto conlleva una construcción larga y paciente, pero está bueno porque estamos acostumbrados a ir a las corridas, que volver a aprender e incursionar en algo desconocido, nos revive esa euforia artística. 

¿Cómo se concilia La Joaqui del turreo y RKT con La Joaqui que hace música mexicana? ¿Cómo llamarías a esta nueva Joaqui?

Creo que es disruptiva, como en todos los sectores donde se pasea La Joaqui, que siempre rompe cosas. Es una cosa terrible. No puedo sacar a pasear a La Joaqui, ¿te das cuenta? [Risas]. Me ha traído cosas más importantes: me hice una súper amiga por hacer un perreo mexa, que es Kenia, además de que yo fui su fan por mucho tiempo, y siempre lo cuento. Es una amistad muy sólida que me ha traído la música. También me pasa que con Grupo Cañaveral fue algo especial, porque la canción que hicimos me gustaba desde chiquita. También tiene un significado muy especial. 

Recuerdo que en nuestra última plática, que se dio en el 2025, mencionaste que deseabas sacar un poco más a Joaquina, que es tu lado más visceral y vulnerable. En la música mexicana, gracias a la lírica, es mucho más factible que este lado tuyo salga a relucir… 

¡Total! La música mexicana te obliga a amar, te obliga a sentir. Yo estoy acostumbrada a hacerme la que no siente nada. 

O eso cree el mundo… 

Ni hablar. Yo empecé a hacer música de adolescente, que me encanta hacer música para fiestas y bailar, y lo seguiré haciendo toda la vida porque me encanta el mundo que construí. Pero también quiero tener obras en donde yo exteriorice profundidades: qué opino, qué siento, cómo crecí, cómo veo el amor. Son cosas de las que casi no hablo, y quiero utilizar pequeños momentos para hacerlo. No te digo que mi repertorio será un disco de amor, pero sí me animaré a hacer cosas de las que antes no me animaba. 

También quisiera que me contaras cómo se dio tu colaboración con Gabito Ballesteros. ¿Qué me puedes decir sobre ‘Nada personal’?

A mí me gustan muchísimo los corridos de desamor, me encantan. He escuchado mucho la música de Gabito y me encanta. Siento que la música de él es bella, y es mucho para las girls. Descaradamente le mandé una canción y le dije: ‘Armé esta canción con el objetivo de que podamos hacerla juntos’. A él le gustó y lo hicimos. De hecho, la canción no era regional, sino pop, pero le dije que quería que la hiciera suya. Quería que sonara con su color y guitarra. Sentí que la manera más respetuosa de hacerlo era de donde yo me había sacado la inspiración de querer hacer algo así. No me parecía correcto de mí parte, culturalmente, solo decir: ‘Ay, me gustó este sonido tuyo y hacerlo propio’ y ya. 

¿Hay algunos otros nombres con los que te gustaría colaborar de la escena regional mexicana? 

Ya tengo algunas armadas y otras que me gustaría hacer. Con Tito Double P me encantaría. Cuando canté en Tecate Pa’l Norte, el tocó también. Nunca había visto en vivo su show, y me gustó demasiado. Él es increíble y es un mundo aparte, al igual que su público. Netón Vega también me encanta. Luis R. Conriquez también me gusta mucho. Estas son colaboraciones que me gustarían tener. 

Cortesía prensa

Siempre tienes temporadas para lo que estás presentando sonoramente, ¿cómo llamarías esta?

Dominatriz. Esta temporada es de dominatriz. Estoy armando un disco que es una exportación del mundo de La Joaqui de lo que es el turreo. Viene toda una nueva era a nivel moda, que siempre quise agregar. Tenía muchas ganas de agregar esta parte a mi mundo. Dominatriz es una alfa, y no importa el contexto ni el personaje, pero me parece que siempre tira a villano, y no sé por qué. Lejos de afectarme, le di la vuelta y le metí un concepto. Mi música, al ser de fiesta, genera mucho debate y polémica, porque la gente considera que es una invitación a vivir como yo viví, pero en realidad, fue la manera que yo encontré para traducir mis vivencias de una manera que no me doliera para sobrevivir a ellas. A veces uno necesita volverla música festiva para convivir con ella el resto de la vida. Quiero que quede bien marcado que La Joaqui es un mundo, un concepto, pero no quiero que vivas como mis canciones. No quiero que estés todos los días de fiestas y que se te vaya la vida así. Quiero que por dentro te sientas así. Yo puedo con todo, porque soy un gangster espiritual [Risas]. Quiero crearlo de una manera más artística para que quede bien dividido de lo que es Joaquina, una persona que siente, que le importa y que le compete. Tengo valores muy marcados, me parece muy importante la lealtad en los vínculos. Quiero que quede claro que divertirme, y hacer de mi vida sexual y festiva lo que sea, no quiere decir que tengo pase libre a ser mala persona. La música es para bailarla y vivirla, pero Joaquina es aparte, quien tiene valores. De hecho, La Joaqui se desarrolló bajo un concepto social. 

Aunque presentes a La Joaqui como villana, es una villana que todo mundo quiere. 

¡Es una villana muy querida! [Risas]. Hace poco, Cazzu hizo un comunicado en donde hay muchos guiños sobre su libro del machismo que se vive en la industria. Ella es una genio. Cada vez que necesito saber sobre qué hacer, recurro a ella. Ella es muy sabia; le encanta leer y se nutre constantemente de intelectualidad. Hay algo que dice sobre no poder ser buena y víctima, si para el mundo solo soy una mujer que habla de su sexualidad con sus tatuajes bélicos. No soy la víctima que el patriarcado válida, porque tendría que ser una Carmelita descalza para que el mundo considere que puedo ser víctima de cualquier situación. Esto es una realidad. Hay una estigmatización que es muy lejana a la que una vive porque una es como es. A mí me encantan mis tatuajes, pero también son una exteriorización de que crecí muy solita y no tenía límites marcados. Hice lo mejor que pude con tanta libertad. Nunca supe qué hacer con tanta libertad. A veces se me fue de las manos, y son las marcas de guerra por vivir mi vida al máximo. Tal vez, si mi contexto social o familiar, hubiera sido distinto, yo hubiera sido distinta. Siento que siempre fui rebelde, pero siempre tuve una causa con mi rebeldía. Fui una rebelde con causa. Yo necesitaba exteriorizar esas sensaciones con las que crecí. El que lo convierte en concepto de villano, es el que no tiene la profundidad de decir: ‘Bueno, esto es música para la fiesta, de situaciones consensuadas’. No estoy incitando a nada, solo estoy volviendo festivo lo que para mí, en algún momento, fue oscuridad para transformarme. 

Me encanta como lo transformas y lo conviertes a tu favor, con valentía. Tal y como dijo Cazzu: “No sería justo, les llevas demasiada ventaja”.

Claro. 

En esta etapa de tu carrera, ¿qué buscas causar en ti? ¿Qué buscas responderte?

Siento que llevo muchos años preocupada por hacer cosas que funcionen para el resto. En cierto modo, en este momento de búsqueda, empecé a olvidarme sobre lo que buscaba yo. Estoy buscando hacer un disco que me guste, y que después de que salga, lo quiera volver a escuchar y diga: ‘Puta madre, qué temón el que hice’. Quiero sentirme así, independientemente si esas creaciones son hits o no. Quiero tener obras de las que me sienta orgullosa, donde quede inmortalizada. Ahora necesito sentir otra cosa porque bloqueé mucho lo que siento. 

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