Franco Colapinto en la tapa de Rolling Stone: “Nadie te enseña a manejar esto”
El desafío de crecer rápido. El vértigo de protagonizar la carrera más exigente y, a la vez, sobreexpuesta, ante la mirada y las expectativas de todos. Eso, nada menos, es lo que, en Rolling Stone, nos intrigaba y atraía de una figura como Franco Colapinto (¡y ni siquiera empezamos a hablar de las sensaciones al correr a más de 300 kilómetros por hora! Detalles…).
Por eso determinamos que, tras el final de la temporada de la Fórmula 1, era el momento justo para invitar al responsable de reencender la pasión argentina por el automovilismo a sumarse al selecto club de deportistas que llegaron a la tapa de Rolling Stone. Diego Armando Maradona, Lionel Messi, Rodrigo De Paul (apenas semanas antes de consagrarse campeón la selección en el último mundial de Qatar) y la Generación Dorada, liderada por Manu Ginóbili, son algunos de sus contados socios argentinos. Mohamed Alí y Shaquille O’Neal, los antecedentes en la portada de la edición norteamericana que nos inspiraron a sumar a nuestros propios íconos deportivos.
En un número muy enero, con una cuota importante de contenidos en modo balance post 2025 (como los grandes discos que escuchamos y la radiografía del boom de la música en vivo), Colapinto cumple tanto el rol de personaje del año pasado como el de gran promesa de cara a 2026. Así que el plan se activó. Y, después de largas conversaciones y preparativos, apenas unos días antes de Navidad, el piloto argentino de Alpine ingresaba manejando solo su Koleos en ese oasis señorial conocido como Palacio Sans Souci, en Victoria, provincia de Buenos Aires.

Lo esperaba nuestro equipo, liderado por Ernesto Martelli (uno de los exdirectores que más profunda huella dejaron en Rolling Stone), a cargo de la entrevista; Fernando Gutiérrez, jefe de fotografía; Lucía Uriburu, al cuidado del estilo; Tomás Morrison, el pibe de la cámara que, discretamente, suele registrar lo que nadie más nota durante nuestras producciones.
“Ustedes díganme qué hago”, nos dijo en cuanto nos encontramos esa mañana calurosa, listos para trabajar (contar en la locación con un Torino 380 del 69, perfectamente restaurado, no nos debe haber restado puntos). Después de algunos cambios de ropa y fotos con dos autos distintos, no había parado cinco minutos ni comido la mitad de un plato de frutas, cuando se levantó, dijo: “No, dale, sigamos”, y ya estaba en posición para brindar una de las entrevistas más esperadas en la prensa de su país.

Pocos días después, el resultado de esa jornada especial, infrecuente, exclusiva, es una extensa entrevista y una producción fotográfica absolutamente inusual, disponible en los mejores kioscos. El Colapinto que durante todo un año visualizamos en pequeñas dosis de espontaneidad después de cada carrera, ahora suena aún más distendido, reflexivo y abierto. Más Franco, como cuando nos dijo: “Nadie te enseña a manejar esto”.













