El arte tiene un problema con la menstruación. Y lleva 35.000 años arrastrándolo
Durante siglos, la sangre ha sido uno de los elementos más persistentes en la historia del arte: presente en escenas de guerra, martirios religiosos y cuerpos heridos convertidos en símbolos. Ha sido esculpida, pintada, dramatizada y celebrada, muchas veces sin censura. Pero hay una excepción: la sangre menstrual, que sigue siendo omitida o considerada inapropiada.
Esa ausencia es el punto de partida de Art’s Missing Period, la nueva campaña global de Kotex que busca reescribir una narrativa cultural profundamente arraigada en torno a la menstruación, enfrentando el estigma que ha perpetuado su censura.
Desarrollada junto a DAVID London y Ogilvy Singapore, la propuesta rescata obras de arte poco o nada visibilizadas que atraviesan distintas épocas (desde registros que se remontan al 35.000 a.C. hasta piezas contemporáneas rechazadas por galerías), todas ellas censuradas o consideradas “demasiado sensibles” por representar la menstruación.
“La visibilidad moldea la cultura, y nos propusimos cambiar ambas”, dijo Genevieve Gransden, directora creativa ejecutiva de DAVID London. “Esto no es solo una campaña. Es una restauración de voces, narrativa y arte que merecen ser vistos”, añadió Selma Ahmed, directora creativa ejecutiva de DAVID London.
Ahora, en lugar de permanecer ocultas, estas piezas regresan al espacio público, resignificadas y dotadas de un nuevo valor tanto artístico como simbólico, con propuestas que trascienden el discurso.
Además de las piezas, la campaña incluye un cortometraje documental dirigido por la cineasta ganadora del Emmy Kathryn Everett y narrado por la periodista Noor Tagouri, que cuestiona por qué la sociedad acepta la sangre asociada a la violencia, pero rechaza aquella vinculada a la vida y la creación. A través de testimonios de artistas y especialistas, la pieza explora el estigma que aún rodea a la menstruación en el ámbito cultural.
Además, a nivel urbano, la campaña irrumpe directamente en el territorio del arte institucional. Carteles móviles y wild postings se han instalado frente a museos como el Guggenheim, el MET, el Whitney y el MoMA, convirtiendo las calles en una galería imposible de ignorar. Cada intervención incluye códigos QR que dirigen a una galería virtual (disponible durante un año a partir del 6 de abril de 2026) donde se exhiben más de 40 obras centradas en la menstruación.
Así, en un ecosistema donde la visibilidad sigue siendo sinónimo de validación, Art’s Missing Period, más que cuestionar el tabú, lo expone. Porque si el arte ha sido históricamente un reflejo de lo humano, la pregunta ya no es por qué esta sangre no estaba, sino por qué tardó tanto en aparecer.







