Dorian, los amigos españoles de Miranda! que vuelven a la Argentina para tocar en Cosquín Rock
“Estuvieron súper, increíbles”, dicen a coro Marc Gilli y Belly Hernández, el núcleo duro de Dorian, la banda synthpop española que abrió los shows de Miranda! en el estadio de Ferro los pasados 22 y 23 de noviembre. El sol les pega en la cara a los catalanes que un par de días después de sus presentaciones siguen en Buenos Aires. “Fue extraordinaria la acogida de la gente”, dice Belly, que es tecladista. “Acabó todo el mundo bailando con los brazos en alto. Un remolino de gente pegando botes”, describe Marc, frontman y guitarrista. “De verdad, fue espectacular”.
Hay una serie de factores que permiten el match entre los españoles y el público argentino. La similitud con la banda de Sergi y Gattas, por ejemplo. Una pareja al frente y un sonido pop bailable fueron una combinación explosiva para encender la previa de la presentación de Nuevo Hotel Miranda!; además los grupos cambiaron roles: Miranda! abrió uno de los shows de Dorian en Madrid este año. Por otro lado, no es la primera vez que Dorian pisa este suelo. Su debut fue hace doce años en el Konex, en el marco del festival Ciudad Emergente y ya han tocado con bandas como Turf y Babasónicos y en venues de la talla del Luna Park.
Ahora la excusa que los trajo de vuelta es la gira presentación de nuevo disco, Futuros Imposibles, con el que están celebrando sus veinte años de carrera y que los llevó a recorrer España durante el otoño europeo, pasar por México —otra sede donde se sienten locales— y hacer escala en Perú antes de aterrizar en Buenos Aires, donde volverán para tocar en el Cosquín Rock el 14 de febrero.
“Somos una banda estrictamente indie”, dice Marc. “Muy soberana de su carrera. Y para nosotros tienen mucho mérito la trayectoria que hemos construido en varios países”.
Dos décadas atrás, cuando nació Dorian, la escena española rockera estaba dominada por grupos con guitarras al frente, como un resabio de los 90s, un tiempo encabezado por Héroes del Silencio.Por otro lado, el mundo tecno escalaba en las discotecas con el sonido house en su pico y el mash-up de clásicos anglosajones de los ochenta. Tironeando esos mundos, en una circuito indie incipiente apareció Dorian para atar esos hilos con su synthpop y reinterpretado a tótems propios y ajenos como Radio Futura y New Order.
“No había muchas propuestas como la nuestra”, dice Marc. “Nosotros introdujimos también toques de indie a la electrónica. En ese momento se prendió como una mecha brutal. Y fue a partir de nuestro segundo álbum, El futuro no es de nadie, que la banda empezó una etapa de consolidación”.
En ese envión, editaron su tercer disco, La ciudad subterránea, con el que el grupo traspasa los límites del indie con sus primeros hits: “Cualquier otra parte” y “La tormenta de arena”. “En ese momento hay un cambio de tendencia y muchas bandas van un poco detrás de lo que andábamos haciendo”, dice Marc. “También desde Inglaterra llegaban sonoridades new wave, donde el indie se mezcla con el acid y mucho synth. Se entendió un poquito lo que veníamos haciendo y ahí sí que la ola nos agarró bien”.
Hoy ese recorrido se recuerda como celebración con Futuros Imposibles, un disco que rescata la identidad primigenia de la banda y que, por ejemplo, había abandonado en el álbum anterior, Ritual, donde las composiciones se volvieron mucho más experimentales. Este nuevo trabajo, que salió a finales del 2024, vuelve al pop, al tecno y al baile. Además, agrega colaboraciones que van desde Santiago Motorizado (“El sur”), hasta Rafa Val (“Lo que recuerdo de ti”), Daniela Spalla (“A cámara lenta”) y Miranda! (“Materia oscura”).
La otra voz que aparece por primera vez en la discografía del grupo es la de Belly, que canta “Por ti”. “Fue por accidente un poco”, dice ella. “Porque era una canción que compuse pensando en Marc o una voz femenina, pero que no fuera yo”. Para Marc, no fue un deseo concretado: “Hacía años que queríamos que Belly cantara un tema como solista en algún álbum de Dorian y por fin lo conseguimos. Y se está convirtiendo en uno de los highlights de los conciertos”.
Marc y Belly, además de ser fundadores de Dorian (el grupo lo completan Bart Sanz en bajo junto a Lisandro Montes en guitarra, teclas y programaciones) fueron pareja hasta hace un tiempo, por lo que este disco es el primero después de esa ruptura: el fin de un vínculo amoroso que pudo terminar con la banda. “Los dos tuvimos claro que Dorian es el proyecto de nuestras vidas y el de nuestros compañeros de muchos años”, dicen. “Está por encima del bien y del mal. Está por encima de todo, es lo más importante”.
Todo eso se ve reflejado en las letras. “Habla de sentimientos muy directos”, dice Belly. “Lo que pasa es que este es el más confesional. Tampoco habíamos hecho un disco así. Hablando de forma tan directa de nuestras vidas personales”.
“Es un álbum sobre lo que llamamos la superación positiva del duelo”, explica Marc. ”De asumir que las personas que ya no están en nuestras vidas, sea porque han fallecido o porque es una ruptura de una amistad o de una relación de pareja, ya no están o no lo están en la forma que estaban”.












