De parte mía: la carta de presentación definitiva de Kakalo
El amor es tan complicado como humano. Algunos dicen que no escogemos de quién nos enamoramos, otros simplemente que cuando el amor te encuentra no puedes escapar, y es eso mismo lo que lo hace tan maravilloso. De igual forma, no hay una sola forma de ver y de vivir este complejo sentimiento, algo que históricamente los cantantes y artistas han aprovechado para explorar cada una de sus variantes: desde el amor más puro y honesto hasta el despecho, pasando por la pasión desenfrenada y terminando en el desamor.
Bajo esta idea de ver el amor desde diferentes ángulos es que Kakalo, cantautor mexicano originario de Hermosillo, presenta De Parte Mía, su más reciente álbum y el primero con canciones completamente inéditas compuestas y, en su mayoría, también producidas por él.
A lo largo del proyecto, el artista construye una narrativa en la que cada canción representa una perspectiva distinta del amor y las relaciones, todo mientras mezcla elementos del regional mexicano con balada, pop e incluso algunos tintes de flamenco. El resultado es un disco profundamente personal con el que Kakalo busca consolidar su identidad artística y emocional dentro de la música popular.
En conversación con ROLLING STONE en Español, el nominado al Latin Grammy habló sobre el proceso detrás del álbum, la importancia de la sensibilidad dentro de sus letras, el simbolismo de canciones como ‘Tierra Trágame’, su nominación a los Latin Grammy, y cómo espera que su música pueda “formar parte del soundtrack de vida de la gente”. Lee la platica a continuación.
Lo primero que me gustaría preguntarte es que, bueno, ya se van a cumplir dos semanas desde el lanzamiento de tu álbum De Parte Mía. ¿Cómo te has sentido con este nuevo proyecto? ¿Qué sensaciones tienes dos semanas después del estreno y cómo has vivido esa acogida por parte del público?
Pues fíjate que estoy bien contento con que mi primogénito, mi primer hijito, tenga ya dos semanas de haber nacido. La verdad estoy muy feliz por la emoción de la gente al escucharlo. Se han reportado conmigo amigos que no veía desde hace tiempo y me dicen “güey, no puedo parar de escuchar tu álbum”, y ni se diga otras personas de distintas partes de México y de Estados Unidos escribiéndome por Instagram. Entonces es algo muy padre porque siento que valió la pena. Es un disco al que le puse mucho trabajo, mucho corazón y mucha entrega y, como te digo, es esta primera presentación en la que se juntan dos vertientes que me caracterizan: el compositor y el intérprete. Este disco es como un “de esto se trata Kakalo”.
Ya que hablas de la parte de la composición de este álbum, algo que me llama mucho la atención de tu propuesta es que desde que iniciaste hasta este último proyecto se percibe una evolución tanto en tu sonido como en tus letras. ¿Cómo has ido construyendo y reforzando tu identidad y la del proyecto a lo largo de todos estos años?
Yo creo que a veces me imagino que funciona como un embudo al que se le agregan muchísimos ingredientes de muchas partes, que son todos los géneros que me han forjado, con los que he ido creciendo y que conforman mi estilo, como el regional mexicano, las baladas, la música de trío o el flamenco. Siento que todo eso lo vuelco, lo meto en una licuadora y sale el resultado, que es un sonido que me caracteriza y que me encanta.
Eso es lo que hago en mi laboratorio, en el estudio de grabación, y puedo estar horas buscando el sonido que me imagino hasta que sale. Esas son las ventajas de producir mi propia música: me puedo dar el lujo de pasar horas y horas buscando y, si no sale, al día siguiente le vuelvo a dar, entonces creo que eso también es una parte fundamental de por qué suena como suena. Básicamente, eso es lo que caracteriza mi estilo musical.
¿Hay algún artista que haya marcado tu forma de ver y entender la música?
Órale, pues Yo creo que más que un solo artista, son varios, y cada uno en distintos rubros. Por ejemplo, hay artistas que sin duda me marcaron como compositor, como pueden ser Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez o Joaquín Sabina, y como intérprete, como cantante, admiro mucho a Luis Miguel, Alejandro Sanz, Juan Diego Flórez y Cristian Castro. Por ahí se pueden ramificar mis influencias.
¿Cómo sientes que todo ese camino desemboca en un proyecto como De Parte Mía, que es tan personal y tan auténtico?
Yo intento contar una historia tanto a nivel de letra como a nivel musical. Por ejemplo, todas las canciones tienen en común instrumentos propios del regional mexicano, pero no suenan tanto al regional mexicano. Sí suenan a todas estas influencias que te digo, un poco popificadas, con cosas de balada y un poquito de flamenco también por ahí, entonces ahí dejo mi huellita de que soy del norte de México con instrumentos como el tololoche, las trompetas, el acordeón y las guitarras.
A nivel de letra también vengo imprimiendo una sensibilidad que siento que a lo mejor ahorita no está tan presente en la música mainstream, y me gustaría ser uno de los abanderados de letras con carnitas, sensibles, dentro de la música popular. También algo a lo que me encanta meterle mucho tiempo y dedicación es al concepto. Este disco siento que lo hice muy variado justo para abarcar todas las posibilidades.
Yo creo que lo que tienen en común todas estas canciones, a nivel conceptual, es que hablan del amor desde diferentes perspectivas. Hay canciones que te dan ganas de casarte, hay canciones que te dan ganas de divorciarte, hay canciones que te dan ganas de ser infiel; o sea, hay de todos colores y sabores.
De igual forma algo que engloba mucho el disco es el propio título, De Parte Mía, que en un sentido un poco más literal puede entenderse como un regalo mío para toda la gente que estuvo y ha estado pendiente de la música que hago, y también para la gente que apenas me está conociendo.
Aparte, por ahí también hay un juego de palabras interno que es “depa, arte, mía”. Son tres palabras y todo eso lo llevamos al nivel visual, en los visualizers y en los videos oficiales de cada canción del disco. Si te fijas, cada una ocurre en una habitación. Haz de cuenta que viene la cámara, se mete por una ventanita y hay una escena que es una rola diferente; luego se sale, entra por otra ventanita y es otra historia completamente distinta con otra canción. Todo esto es el depa donde pasa el arte y donde la hago mía. Por ahí le dimos.
Ahora me gustaría ir a algunos aspectos del álbum que me llamaron la atención. El primero es justamente la canción con la que abre el proyecto, ‘Mía’. ¿Por qué decides iniciar todo este viaje de De Parte Mía con este tema y qué papel juega dentro de esa narrativa que me comentas?
A nivel de historia, decidimos empezar con ‘Mía’ porque es cuando todavía no conoces a esa persona. Esa canción la escribí imaginándome ese momento cuando ves a una chica, no sé, en el aeropuerto, que ni siquiera sabes cómo se llama pero te quieres casar con ella. Entonces está esa imaginación de “si te llamas Luz, si te llamas Sol, me gustaría llamarte mía”. Está ese juego.
A nivel musical también se me hizo una buena canción para abrir porque creo que engloba muy bien el concepto del disco, que es algo positivo, se podría decir. La música es alegre, la canción tiene cambios, tiene un poco de regional mexicano, pero también un ritmo como de rumba flamenca, tiene trompetitas, tiene good vibes, entonces se me hizo una muy buena carta de presentación.
Sí, justo me di cuenta de eso cuando lo estaba escuchando. Otra cosita por la que también te quería preguntar era por las colaboraciones. Este proyecto cuenta con Andrés Obregón, Leonel García y Lasso. ¿Cómo fue el proceso de selección para traer a cada uno de estos artistas al álbum y qué crees que aportó cada uno a esta narrativa?
Fíjate que fue muy orgánico. En todos los casos, excepto con Leonel García, compusimos la canción sin un objetivo fijo. Solamente nos sentamos a escribir y empezamos a fluir con la pluma. De hecho, por ahí nos conocimos. Por ejemplo, cuando escribí con Andrés Obregón era el primer día que lo conocía y fue cuando compusimos sobre la marcha. Igual con Lasso, cuando compuse ‘Y a ti qué tal te va’, ese mismo día nos conocimos y el hecho de componer juntos fue como nuestra carta de presentación.
Yo creo que cuando conectas con una persona a nivel musical, conectas a otro nivel y la amistad entra en automático. Gracias a Dios pasó eso, tuvimos muy buena química tanto musical como amistosa. Ya después, cuando hice la maqueta de la canción, me dije “pues si así fluyó es por algo, ¿no?”, y les hice la invitación de “oye, ¿qué onda? ¿Quieres montarte a la canción para mi disco, la rola que compusimos?”, y todas las respuestas fueron positivas, como de “venga, hermano, claro que sí”. Entonces, gracias a Dios, todos tuvieron el mismo sabor de boca que yo con las sesiones de composición y decidieron sumarse.
En el caso del señor, del maestro Leonel García, fue porque yo ya le había mostrado esa canción una vez que iba a grabar con Carín León, porque ellos estaban buscando una colaboración. Yo le mostré ‘Tu ladito de la cama’ y le había gustado mucho a Leonel. Pasaron ciertas cosas por ahí y siempre no grabaron esa canción, y Carin me la devolvió. Me dijo “esta rola no se puede quedar en un cajón, tienes que grabarla”, entonces ya después se la ofrecí y le dije “¿qué onda? ¿Te acuerdas de esta rola? ¿Quieres montarte conmigo?”, y él “venga, claro que sí, me encanta”. Esa fue la historia de cómo se sumó Leonel al disco.
Son colaboraciones que para mí son como palomitas que tenía que hacer antes de morir. Colaborar con personas a las que admiro mucho, como Leonel, con cuyas canciones aprendí a tocar guitarra, con ‘Te vi venir’ cuando estaba en la secundaria. A Andrés Obregón también lo admiro muchísimo, cómo hace su contenido y cómo escribe. Y Lasso también; ‘Ojos marrones’ es una canción que no falta en mi playlist, entonces es como un abrazo a ese Kakalo soñador que andaba por ahí escuchando a sus ídolos y que ahora está colaborando con ellos. Creo que cada uno aporta, a su manera, una cerecita a este pastel tan importante que es mi primer disco.
Ahora que hablas de la mezcla, una pregunta que me surge es si tú también tuviste algo que ver en la producción, más allá de la composición y la interpretación.
Sí, estoy muy metido en ese aspecto. Sobre todo porque creo que hice seis producciones a full, o sea, yo las produje de cero a cien, y en las demás por ahí fui coproductor o estuve rebotando ideas con quienes me ayudaron con la producción, pero sí. Tengo un estudio de grabación y justamente empecé así, produciendo para otros artistas. Eventualmente, por ejemplo, me cayó Carín a mi estudio y ahí escuchó cómo cantaba, le empecé a mandar canciones y trabajé como compositor, pero antes de eso yo era productor.
Es algo que no quiero dejar de hacer, en especial en mi proyecto, porque aparte de que soy muy control freak y quiero estar en todas las partes del proceso, es algo que me encanta y que siento que es fundamental para complementar todas las partes que tiene que tener un proyecto musical. Es muy importante que suene auténtico, que haya una propuesta ahí, y quién mejor que el mismo compositor y el mismo intérprete para poner sobre la mesa la producción. En este caso sí estuve involucrado al 100 % y yo creo que así va a ser en mis futuras producciones.
Una canción que también me llamó mucho la atención fue ‘NeurodiverTDA’. Me pareció muy llamativo el nombre y también la letra. Me pareció muy divertido, en especial, ese juego de palabras que haces justamente con el TDA. ¿Cómo nace esta canción?
Este tema, fíjate, se me ocurrió en Hermosillo, justo antes de volar a Ciudad de México. Estaba platicando con mi hermana y se me ocurrieron las primeras líneas, que eran “¿Pa’ qué quieres ser como la gente? / ¿Pa’ qué quieres ser tan aburrida? / Dices que eres neurodivergente / Y pa’ mí que eres neurodivertida”. Ahí dije “órale, puede salir una buena rola con una buena temática de aquí”, y me la llevé.
Ya cuando estaba en CDMX tuve una sesión de composición con David Aguilar, un compositor de tallas mayores. Me encanta todo lo que hace, cómo juega con el lenguaje y toda su sensibilidad. Yo creo que es uno de los grandes compositores de México.
El caso es que le planteé la idea y le dije “oye, tengo esto, ¿cómo ves?”, y le gustó mucho, se le hizo muy divertida e interesante la temática, entonces ahí la terminamos de aterrizar. Ya todo lo demás, eso que tú mencionas de “Un tecito pa’ curarte el TDA / Un té de abrazos, té de halagos, té de amor”, todo eso salió en la sesión con David y Óscar Cadena; estábamos los tres componiéndola.
Es una canción que me encanta y también por eso, porque me saqué la espinita de componer con uno de los compositores de México que más admiraba, que es David Aguilar.
Justo después de esta canción llega ‘Tierra trágame’, uno de los temas más importantes y especiales del disco, además de ser el que cierra el proyecto. ¿Por qué decides cerrar todo ese viaje con esta canción y qué significa para ti?
Yo creo que decidí cerrar el álbum con ‘Tierra trágame’ por todo lo simbólico que ha adquirido esta rola. Yo creo que es la canción más especial hasta la fecha, en primer lugar porque fue la primera canción inédita que saqué en plataformas, la primera composición mía, y también fue la canción que me llevó a representar a México en el Festival de Viña del Mar.
Fue una competencia muy ardua, pero gracias a Dios me regresé con el premio mayor, con la Gaviota de Plata para México, y todo eso gracias a esta canción, que además es una canción muy íntima, muy sincera y muy diferente en su esencia. Por eso me encanta.
Por si fuera poco, cuando estaba en Viña coincidí con Carín porque yo iba a competir y él iba a cantar como artista invitado. Entonces, a modo de apuesta, le dije “¿qué onda? Si gano la Gaviota de Plata, vienes a grabar ‘Tierra trágame’ conmigo”. Y me dijo “venga, va”. Entonces así se hizo. Regresamos a Hermosillo y grabamos tanto esta versión solista como la versión a dueto con Carín, que es uno de los cantantes que más admiro y con quien he trabajado durante los últimos tres años.
Además, esa canción quedó nominada al Latin Grammy el año pasado. Me dio esa primera experiencia de ser nominado, de ir a Las Vegas, de cantar en el escenario de los Latin Grammy, de interpretar ‘Tierra trágame’ frente a toda la industria y frente a muchos artistas que admiro muchísimo, entonces es una canción que tiene muchos hitos y que va a ser muy difícil de superar a nivel simbólico. Por eso decidí cerrar el disco con ella.
Ya hablamos de todo lo gratificante que trajo este álbum, pero como todas las cosas en la vida supongo que también tuvo sus retos. ¿Cuáles fueron esos desafíos que encontraste durante todo el proceso de hacer este proyecto?
Yo creo que más que nada los tiempos y la presión, porque como bien te dije ahorita, el perfeccionismo es un arma de doble filo. Por el hecho de estar involucrado en todo el proceso y querer controlar todas las partes de mi música, de repente me toma más tiempo que si solamente llegara al estudio a grabar voces y dejara que los demás hicieran su chamba.
En este caso, como yo quiero estar ahí editando, cuadrando, afinando, moviendo y mezclando todo, pues de repente los tiempos aprietan y todo mi equipo de AIR me está presionando de “hey, ¿ya entregaste esta canción? ¿Cómo vas? Porque ya tenemos que salir con esto, acuérdate”, y aparte de eso, gracias a Dios también he tenido algunos shows en México y he tenido que hacer campamentos de composición para otros artistas. Entonces todo esto no me permitía estar en el estudio produciendo y grabando, y por lo tanto los tiempos se me iban comiendo.
Yo creo que ese fue el gran reto de este disco: sacar todo en tiempo y forma. Y gracias a Dios ahí lo hicimos.
Después de todo este trabajo y de todo este viaje sonoro que también tiene el disco, ¿qué te gustaría que el público se lleve después de escucharlo completo?
Me gustaría que se llevaran un buen sabor de boca y canciones que los puedan acompañar en esos momentos de estar lavando los trastes, de ir manejando, de hacer un viaje por carretera o de mandarle una canción a tu pareja. Por ejemplo, ‘Ya nos vi’ es una canción muy delicada que me encantaría que la gente dedicara en bodas, que la cantaran. ‘Baby Capibara’ es una canción que fácil puedes escuchar cuando vas en carretera con tu novia.
Que vivieran eso, o sea, formar parte de su soundtrack de vida. Yo creo que eso es lo más bonito para un artista: llegar a ese nivel íntimo con cada oyente. Y bueno, con que cause algún impacto positivo, ya sea alguna lagrimita por ahí de desahogo o alguna buena borrachera también, yo con eso me doy por bien servido.

Para ir cerrando tengo dos preguntas con respecto a lo que viene para ti después de este lanzamiento, y la primera es que, bueno, tendrás una presentación en el Festival Arre y quería saber cómo te sientes de cara a este show.
Sí, fíjate que ya estoy muy emocionado porque gracias a Dios esta es la segunda ocasión en la que me hacen la invitación al festival y, bueno, esta vez ya me toca compartir más música mía, porque en la primera ocasión todavía no tenía mis canciones afuera. Ahora ya me tocará compartir canciones inéditas de mi primer disco y ya estamos montando todo esto.
Yo creo que va a ser un show muy completo, muy significativo, y siento que a toda la gente que se dé cita ahí en el Arre le va a encantar.
Además de este festival, ¿qué más pueden esperar tus fans y el público general de Kakalo para el resto del 2026?
¿Para el resto del 2026? Yo creo que, bueno, sí se vienen algunas presentaciones y también vamos a estar sacando sencillos que ya no forman parte de este álbum, pero que ya tenemos ahí en el hornito. También vienen algunas colaboraciones muy interesantes que probablemente salgan antes de que acabe el año.
Espero también estar nominado a los Latin Grammy. Voy a hacer changuitos para que este año sí se haga. Fíjate que me quedé con la espinita, bien agradecido por la nominación del año pasado, pero con mucha gasolina para sacar este disco y ver si este año sí me llevo el galardón. Eso, presentaciones y mucha música. También quiero ponerme más las pilas en TikTok, entonces ahí para que estén pendientes en las plataformas y en las redes sociales.














