“De Mar y Río es música y herencia viva”: Iván Benavides
“La esencia de las músicas del Pacífico proviene de la cotidianidad de la vida, del laboreo, de las vivencias, de nuestras creencias, de los nacimientos y de la muerte. La esencia se hace presente en esa espiritualidad que tenemos. Son músicas muy naturales y vírgenes”, dijo Felipe Amú, director de De Mar y Río, en entrevista con ROLLING STONE en Español hace algunos meses.
“Nos han inculcado un modelo equivocado de éxito. Fama, poder y dinero es lo que esta sociedad nos ha metido en la cabeza; eso lo consigue una minoría dentro de una industria asimétrica, monopolizada y tendiente a la estandarización. A la tríada de poder, fama y dinero, le podemos oponer maestría, autonomía y propósito. Si alguien tiene estas últimas tres, está pleno en el mundo. Yo estoy convencido de que, en 50 años, nadie se va a acordar de muchos de los éxitos basados en números del momento, pero la música de marimba va a seguir viva”. Esta es una reflexión necesaria para toda la industria musical, planteada por Iván Benavides, que da inicio a esta nueva entrevista junto a De Mar y Río.
“Una industria asimétrica, monopolizada y tendiente a la estandarización. A la tríada de poder, fama y dinero, le podemos oponer maestría, autonomía y propósito. Si alguien tiene estas últimas tres, está pleno en el mundo”: Iván Benavides
Estamos a las puertas de lo que será el tercer disco de la agrupación, que ha llevado consigo las músicas de su región a diferentes lugares del mundo. Un trabajo que rescata letras de grandes maestras y maestros del folclor que no han tenido el reconocimiento merecido, como en ‘Irene’, compuesta por Elena Hinestroza Vente, conocida como “La Cantadora de La Paz”. La canción fue recuperada por su ex alumno Alan Novoa, actual percusionista y vocalista principal de De Mar y Río. Este es el primer adelanto de Cantaré, un disco producido por el mítico Iván Benavides, una de las voces con más peso y conocimiento musical en Colombia.
“A Felipe le sigo la pista desde que estaba muy joven, desde el semillero que tenía el Grupo Canalón. Se destacaba por ser de los más activos e inquietos, y mira, de ese semillero nace De Mar y Río. Se independizan, obtienen una voz propia y comienzan su camino, lo cual es una muestra de enorme valentía. Felipe lidera a un grupo de jóvenes que han crecido juntos, y me da una gran felicidad saber que la música tradicional tiene todo este futuro, y presente, en ellos”, son las primeras palabras de Benavides.


Felipe responde recordando la primera vez que vio al maestro en acción: “Fue en el video musical que recibía al papa Francisco. Recuerdo que el sueño de todos nosotros, que éramos más jóvenes, era ser como esos grandes maestros que estaban ahí. Admiraba el talante del maestro Iván y esa voz de mando, pero sobre todo me preguntaba cómo una persona que no nació en el Pacífico lograba recibir tanto amor de nuestras grandes maestras. Mi admiración nació de ver cómo se ganaba el cariño de las grandes cantadoras. Siempre soñé con colaborar con él; fui paciente y llegó el momento”.
Cantaré es un disco vanguardista y contemporáneo, pero no por fusionarse con géneros del mainstream ni por buscar encajar en la industria, sino porque demuestra que las músicas tradicionales no son solo recuerdo, también son presente y, seguramente, serán las que perduren en el tiempo, como ya lo han demostrado. Era realmente difícil encontrar una mejor guía que la de Iván Benavides, uno de los grandes referentes detrás de Sidestepper, El Bloque de Búsqueda y La tierra del olvido, un álbum que marcó la historia colombiana y que, con trabajos como este junto a De Mar y Río, sigue enalteciendo las músicas de raíz.
“La vanguardia de De Mar y Río va desde lo musical hasta lo estético. Somos un abanico de sonidos y sensaciones que parten de la tradición. Hacemos fusión, pero la denominamos ‘fusión tradicional’”, dice Felipe. “Por ejemplo, en este nuevo disco hay una canción llamada ‘La cita’ que tiene una flauta tradicional que se fusiona con la marimba y la caja, ese redoblante propio del Pacífico. También fusionamos la guitarra con el tambor y el cununo. Son mezclas de instrumentos que, al final, siguen siendo tradicionales y nos devuelven a los tiempos de antaño. Sacamos del baúl de los abuelos esos aires que para los jóvenes son nuevos, pero en realidad vienen del pasado. Entre más avanza la innovación, más atrás la tradición”, explica sobre ese equilibrio que define el sonido de De Mar y Río.
Al analizarlo, Iván Benavides reflexiona sobre esta “fusión tradicional” y la manera en que debería entenderse la música folclórica: “No existe música puramente tradicional ni puramente moderna. Me gusta mucho el término contemporáneo porque es lo que está vivo en el presente, y las músicas folclóricas lo están: vivas y fuertes, con grandes comunidades que las practican. En ese sentido, recuerdo a Octavio Paz cuando decía: ‘Los latinoamericanos somos contemporáneos con todo el mundo’. Lo menciono porque el folclor no es música del recuerdo, es música viva; es una herencia viva que tiene memoria, y la memoria es lo que permanece en el futuro. Es muy hermoso lo que dice Felipe, ‘Ir atrás para ir adelante’; es una idea bellísima, paleofuturista”.
“Entre más avanza la innovación, más atrás la tradición”: Felipe Amú
La visión de Iván Benavides sobre las músicas tradicionales no solo tiene peso desde el conocimiento, sino también desde un recorrido sonoro que va del Caribe al Pacífico, pasando por las tormentas musicales de la capital colombiana. Sobre el origen de esa curiosidad, comenta: “Reconocer la belleza. Yo no estoy enraizado en ningún territorio; soy, por el contrario, un nómada cosmopolita y ‘cosmopueblita’. Tengo la posibilidad de mirar el mundo con asombro, de descubrir la belleza en las periferias. Estoy convencido de que las grandes innovaciones no vienen de las ciudades ni de las academias, sino de los márgenes; por eso me muevo por ahí, fuera del foco. De las cosas que más me conmueven de las músicas tradicionales colombianas —que conectan el Caribe con el Pacífico— son el bullerengue y las músicas de marimba. Me conectan profundamente con algo que aún no puedo explicar… Las voces y los tambores son los instrumentos más antiguos, y eso los hace más potentes. En manos de estos jóvenes, esa antigüedad, ese misticismo y esa potencia siguen vivos”.
Trabajar junto a Iván y su forma de entender el mundo no solo abre puertas para De Mar y Río; también implica un honor y una responsabilidad para la agrupación: “Es una señal de que vamos por el camino correcto hacia la maestría. Iván no trabaja con artistas en busca de fama o números, sino con artistas auténticos, verdaderamente profundos. Todo ese mundo de las redes sociales, al que el maestro le huye, termina siendo solo un adorno. Me hace muy feliz que haya visto en nosotros esa autenticidad. Queremos seguir en ese camino de la maestría, que implica una gran responsabilidad, porque ya grandes referentes de nuestra música nos están avalando”, explica Felipe.
“El folclor no es música del recuerdo, es música viva; es una herencia viva que tiene memoria, y la memoria es lo que permanece en el futuro”: Iván Benavides
Construir no solo una canción, sino un álbum completo, es una experiencia que exige tiempo y dedicación. Sobre ello, sus protagonistas cuentan que lo más bonito de este proyecto ha sido el aprendizaje constante, desde lo técnico hasta la sensibilidad en la interpretación. “Iván siempre está enseñando, incluso en esta entrevista. También rescato la prudencia y el valor del silencio, que enseña mucho. Alejarse un poco de la sobreexposición también ha sido clave”, dice Felipe.
Por su parte, Benavides concluye: “La labor de un buen productor es desatar las fuerzas creativas y el espíritu de los artistas para dejar eso plasmado en la grabación. Y si algo tiene De Mar y Río es espíritu. Esto es memoria, imaginación, sensibilidad y futuro”.
Las músicas tradicionales no son recuerdo: son herencia viva que perdurará en el tiempo.
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