Cómo se hizo la tapa de Rolling Stone con Divididos: bandera, risas y una definición: “Parecemos los tres chiflados”

Divididos volvía a la tapa de Rolling Stone después de 26 años y el suceso merecía una producción especial. Lo primero que surgió en las charlas con la banda fue trabajar con el concepto central de su nuevo álbum, bautizado no casualmente Divididos. “Por esas cosas que nos hace el tiempo/ por laberintos de rosales voy/ Cae la flor sobre su propia espina/ No hay sueño que no lleve cicatriz”, canta Ricardo Mollo en “Bafles en el mar” y el verso se coló en la portada del disco, una vez más a cargo de Alejandro Ros.

“En el disco hay un concepto que está sintetizado en esos dos colores de la tapa, que remiten un poco a nuestra patria y cuenta de dos energías que se desencuentran, porque una tira para un lado y la otra tira para el otro, y genera ese desgarro”, dice Diego Arnedo. “Esa sutura es un poco una expresión de deseo. Juntar eso de nuevo, esa polarización, tratar de que con esa sutura, en algún momento, los hilos se disuelvan y suceda eso que todos queremos: la unión de los argentinos” (leé la nota completa con Divididos acá).

 “La cicatriz es una expresión de deseo, la costura de las heridas de una sociedad que gracias a muchos factores se polariza y al polarizar se pierden un montón de matices y en esa pérdida viene la división. Por eso también el disco se llama Divididos. Estamos divididos, pero queremos coser esa división y poder aliarnos en este viaje”, completa Mollo citando otra de las letras del disco, “Aliados”.

Con ese concepto en mente, el fotógrafo Diego Arnedo (sobrino de Diego, fotógrafo personal de la banda y exdirector de fotografía de Roling Stone) pensó en jugar con esa bandera zurcida para la portada del número de abril de la revista. Para ello se armaron dos opciones: Dos paneles unidos por un elástico negro (realizado por Adriana Maestri) y una gran bandera blanca y celeste (confeccionada por Susana Vertone) para poder envolver a los tres músicos que, en parte, también hacía referencia a una icónica fotografía de The Who.

FOTO: IGNACIO ARNEDO

Mollo, Arnedo y Catriel Ciavarella se entregaron con su mejor humor a la producción y allí pusieron sus cabezas saliendo del lienzo. El guitarrista se jugó sus rodillas y aceptó tirarse al suelo, el baterista fue al medio y el bajista arriba de todo. “¿Qué caras ponemos?”, preguntó Ciavarella y los tres lanzaron su seguidilla de gestos. “Las caras de Diego son las mejores”, concluyeron todos rápidamente, con Arnedo entregando todo ante la cámara. “Parecemos los tres chiflados”, asegura el bajista cuando ve la foto en el monitor y el trío estalla en carcajadas.

“¡Dale, apurate Nacho!”, insiste Catriel, un tanto atorado entre el zurcido, mientras Mollo pide una almohada para las rodillas y sugiere una posible próxima profesión: “contorsionistas”. Divididos posteó la semana pasada un video con el backstage de la producción, que resume una tarde de risas y profesionalismo. “¡Detrás de la foto de tapa hubo un gran trabajo en equipo!”. Así fue y así quedó una de las portadas de Rollng Stone que quedará por siempre en la historia del rock de acá.

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