Besmaya y la búsqueda de identidad
La transición a la adultez puede ser abrupta. Dejar atrás todo lo conocido para enfrentarse a otra etapa de la vida suele ser un proceso complejo; después de todo, ¿quién no querría permanecer para siempre en la burbuja protectora de la infancia?
En ese recorrido, la búsqueda de la identidad y del yo puede resultar tan fascinante como abrumadora. Para algunas personas, encontrarse a sí mismas sucede de manera casi natural; para otras, en cambio, reflexionar sobre el desapego se convierte en una catarsis que puede extenderse durante años, incluso ya entrada la adultez. A veces, nunca se deja de aprender. O tal vez sea necesario desaprender para, finalmente, aprender de verdad. Por estas y más complejidades que nos presenta la vida, Besmaya ha lanzado su segundo álbum de estudio: La vida de nadie. Se trata de un material que conecta íntimamente con el cambio de vida hacia la madurez, la exportación de identidad en el vacío moderno y el desapego y aceptación de la propia insignificancia de un mundo hiperconectado. Este disco va para toda la generación que atraviesa este cambio en común, para que no olviden quiénes eran antes de aprender a sobrevivir.
En entrevista con ROLLING STONE en Español, el dúo nos cuenta todos los detalles de su nuevo álbum de estudio, reflexiona sobre la catarsis que atravesó su creación y mucho más. Lee la entrevista completa aquí:
Acaban de presentar su segundo álbum: La vida de nadie. Este material nos narra la pérdida de la propia identidad, de lo que creíamos haber sido. ¿Quiénes eran antes y quiénes son ahora?
Javier Ojanguren: Creo que nuestro cambio va por el lado de las expectativas, de lo que uno espera de la vida y lo que uno considera como éxito. Creo que nos han vendido un éxito que no llena, cuando uno por dentro se puede estar sintiendo como un fracasado. Hemos encontrado el éxito en la cotidianidad de la vida, en disfrutar de nuestra gente y en apartarnos de nuestra gente.
¿Qué creían que era el éxito?
Javier Echávarri: Siempre se hablaba de números y de cómo hacer las cosas. A nosotros nos sirvió salir de ese bucle y hacer estas canciones para reencontrarnos con nosotros mismos. Hemos visto que nuestra vida ha cambiado y nos hemos hecho mayores. Ya vemos las cosas desde una perspectiva diferente.
Javier Ojanguren: Te dicen que el éxito es llenar un Movistar Arena o un estadio, pero yo creo que no. Para nosotros, el éxito ya está en haber publicado un disco que nos tiene súper contentos y en el que nos reflejamos bastante. Ya todo lo que venga, pues que bienvenido sea.
¿Qué sería llenar un Movistar?
Javier Echávarri: Sería una consecuencia del éxito, pero no un fin mismo. Nosotros no tenemos el objetivo de llenarlo, sino de hacer muy buena música.
Javier Ojanguren: Si nuestra música conecta con tanta gente como para llenar un Movistar Arena, pues estaremos muy contentos. Unas cosas que decía Robe Iniesta, que en paz descanse, era que es igual de bueno, o mejor, una música que guste mucho a muy poca gente, que otra que guste poco a mucha gente. Nos quedamos con eso. Lo que puede impactar una sola canción a una persona, ya es enorme. No mola contabilizar a la gente.
Al pasar las canciones en el álbum, podemos encontrar diferentes conceptos de la vida adulta. ¿Cuáles conceptos creen que han evolucionado con el pasar de los años?
Javier Echávarri: En este álbum, el amor es más adulto. Exploramos más la falta de expresividad que tenemos, esa forma en la que las personas no saben expresar que te quieren. Creo que es una cosa que aprendes con el pasar del tiempo, con la edad.
Javier Ojanguren: En Nuevos Lemas, el amor era una emoción; ahora se trata de una voluntad. Creo que el amor es sacrificio. Pasamos de un amor súper romántico y menos maduro, a un amor que pasa a entregarse. También hemos cambiado la forma en la que nos presentamos.
Javier Echávarri: Hemos cambiado nuestra forma de entregarnos al mundo. Tenemos más mensajes y somos menos introspectivos.
El álbum hace una reflexión hacia la transición de la adultez. ¿Qué tanto les costó realizar este cambio? ¿Fue difícil dejar el pasado para entrar en esta nueva etapa personal y artística?
Javier Echávarri: No sé si ha sido difícil.
Javier Ojanguren: Yo creo que ha sido bonito.
Javier Echávarri: No tenemos una vida difícil, pero si ha sido abrupto.
Javier Ojanguren: Va con respecto a la banda. Este es nuestro trabajo, aceptamos lo bueno y lo malo. Nos hemos dado cuenta de que no todo te apetece, pero como cualquier curro: tienes que hacerlo. Nos encanta estar de gira, pero también te empiezas a dar cuenta el sacrificio que conlleva estar tantos días fuera de casa. Es un balance y equilibrio de todo, porque no siempre es color de rosa.
Javier Echávarri: Antes te ibas de gira y salías de fiesta en todas la ciudades, ahora ya no es así. Nos encanta salir de gira y tenemos una suerte inmensa, pero regresar a casa y ver a los que queremos, es asombroso.
Háblenme del sonido del disco. Me gustaron las transiciones meticulosas que nos llevan de una canción a otra en la historia del álbum.
Javier Echávarri: Fue algo que pensamos demasiado porque es algo que nos gusta hacer. Entrelazar canciones me parece divertido. Tampoco es mucho más trabajo, pero sí que le damos un buen paso que se necesita.
Javier Ojanguren: Queremos que al escucharlo se sienta como una playlist. También que sea agradable armónicamente.
Si tuvieran que definir su sonido, ¿lo podrían hacer?
Javier Ojanguren: Es rock, al final.
Javier Echávarri: Total. Yo creo que es rock alternativo, pero rock al final de la historia.
Javier Ojanguren: Es como una reflexión de algo eufórico. Nuestra reflexión eufórica.

¿Creen que tuvieron un camino catártico en la realización del disco?
Javier Echávarri: Ha sido un parto.
Javier Ojanguren: Totalmente. Fue una búsqueda de sonido y temáticas. Hicimos muchas canciones, de las cuales hemos seleccionado solo algunas. Creo que nos hemos esforzado bastante y fue un proceso muy artesanal. Todo lo que suena lo tocamos, y hay muy poca electrónica de por medio.
Javier Echávarri: Hay mucho repaso de letra y muchas versiones de ellas.
¿Sienten algún tipo de liberación al haber compartido un álbum tan reflexivo como La vida de nadie?
Javier Ojanguren: Yo creo que sí. Lanzarlo implica ya no tocarlo más, y esa es la liberación para nosotros.
Javier Echávarri: También dijimos muchas cosas que teníamos dentro, entonces al sacarlas liberamos mucho. Además dicen que las penas compartidas son menos. Creo que se nota con todas las canciones que hemos sacado.
















