Bad Religion hizo vibrar al Malvinas Argentinas
Velocidad, potencia, punk y armonías.
Por Tatiana Cusato
El rock no murió, el punk no murió y los clásicos nunca mueren. Así de categóricos vamos a ser respecto al concierto que anoche dio Bad Religion en Buenos Aires.
La banda californiana, pionera del harcdore punk mundial, volvió por décima vez a nuestro país a celebrar sus más de 40 años de carrera y a transformar la jornada en una celebración no sólo del género, sino del movimiento.
La fecha la abrieron Shaila y Eterna Inocencia, dos históricos locales que no se cansaron de agradecer durante sus respectivas actuaciones no sólo la invitación de Bad Religion a tocar sobre el mismo escenario, sino la gran influencia que fueron para ellos en sus comienzos. “A Bad Religion le debemos todo”, resumió Guille Mármol, cantante de Eterna Inocencia, al final de su setlist. Un comienzo perfecto para ir encendiendo al público y dejarlo calentito para el show principal.
Con el cronograma de horarios respetado a rajatabla, puntualmente a las 10 de la noche vimos subir primero al bajista Jay Bentley, y luego al resto de los músicos caminando de manera casual, a un sencillo escenario con tan sólo una pantalla de fondo y sus intactas ganas de tocar. Sus canciones y nada más.
Casi una hora y media de temas al palo, a toda velocidad y cantadas a toda potencia por el legendario Greg Graffin que fue acompañado en todo momento por un público que ante el primer acorde de “Recipe for Hate”, empezó a poguear como loco y no bajó la intensidad durante todo el concierto.
Si durante la previa se observaba al público, en retrospectiva podría pensarse que el tiempo nos pasó a todos – mucho padre con su hijo adolescente – , pero durante el show la gente demostró todo lo contrario: el tiempo es sólo un concepto, y hasta podemos hacerlo volver atrás y rejuvenecer en el mosh.
El setlist estuvo compuesto de 24 canciones que repasaron clasicazos de la banda como “We´re Only Gonna Die” (How Could Hell Be Any Worse? – 1982); “Do What You Want” y “Suffer” (del disco homónimo de 1988); “I Want to Conquer the World”, “You” y “No Control” (también del disco que lleva el mismo nombre de 1989).
Por supuesto que no quedaron afuera ninguno de los hits de los ‘90 como “21st Century (Digital Boy)”, donde la banda ya había reafirmado su supremacía musical, su compromiso social y su camino de autogestión que inspiró y sigue inspirando hasta nuestros días.
Pero volvamos al show, porque también hubieron temas del nuevo milenio, con “Los Ángeles Is Burning”, “FuckYou”, “End of History”, “True North”. Y Después de una hora de show sólo hicieron una pausa de 4 minutos para coronar la velada con “Fuck Armageddon…This Is Hell”, y los dos infaltables: “Sorrow” y “American Jesus”.
Un concierto preciso, contundente y con un mensaje concreto al final cuando apareció en la pantalla la frase en inglés que decía: “Piesen por ustedes mismos”.
Bad Religion demostró una vez más que la mística no envejece, madura, se reafirma y no necesita validación.
PH: @GodyMex











