Artistas que debes conocer: Lady Arias
La historia latinoamericana ha estado escrita, en su gran mayoría, desde una idiosincrasia machista. Salvo algunos géneros musicales, como el bullerengue o el folclore del sur del continente, la historia de la música en esta parte del mundo ha sido narrada por hombres. Precisamente contra esa tradición dialoga la obra de Lady Arias: una música que va más allá del entretenimiento y se erige como una revolución cultural, una revolución necesaria.
No podemos limitarnos únicamente a lo musical, especialmente tratándose de una artista que no solo rompió estereotipos, sino que también destruyó las cadenas del machismo con amor por sus raíces y un talento excepcional.
“Los amaneceres y atardeceres tienen esa magia que representa al Llano: la inmensa naturaleza en todo su esplendor, los verdes y naranjas que se entrelazan. El Llano es pura estimulación”. Así comienza la conversación con la artista llanera, quien describe ese lugar mágico que muchas personas desconocen y del cual nace gran parte de su sonido.
Como reflejo de ese territorio de exuberante belleza, Lady es una persona tranquila y serena, sin afanes innecesarios. En el ámbito artístico, esa calma se entrelaza con la fuerza de su música, un sonido que ella misma define como híbrido y potente, capaz de refrescar la escena colombiana tanto en la ciudad como en las periferias. A esto se suma un mensaje fuerte, incómodo y necesario, la cereza del pastel de su propuesta revolucionaria: “Hay cierta ira dentro de mi música cuando hago una crítica social desde mi punto de vista, como en ‘Joropo estileto’ o ‘Zumba que tumba’”.
“Yo quiero representar, con mi música, la cultura diversa de la que no se habla en mi tierra; a mujeres y a personas como yo, que sienten que no encajan en ciertos espacios”.
“He aprendido a los totazos a quererme como soy / Pa’ que un pecador peor me diga pa’ dónde es que voy / Que pa’l cielo o pa’l infierno, que problema que jodón / ¿Qué es usted lo que predica si de china me tocó?” canta en la última canción mencionada. Se trata de una letra profundamente personal, nacida de una vivencia propia que, lamentablemente, han atravesado millones de niños y niñas. “‘Zumba que tumba’ nace desde esa postura mía de “predique, pero aplique”. Hay muchas cosas de la religión que no comparto. Además, esta canción surge de una experiencia muy personal con una persona cristiana que abusó de mí. Es una canción que me ayudó a liberar esa vivencia que tenía atorada dentro de mí. Es una letra liberadora”.
Todo artista que incomoda, de una u otra forma, está cumpliendo con su deber, porque muchas veces olvidamos que el verdadero objetivo del arte va mucho más allá del entretenimiento. El arte debe, mediante su poder catártico, contribuir a que la sociedad sea una mejor versión de sí misma cada día. Cuando el “entretener” pasa a un segundo plano, lo más común es encontrar más barreras en el camino, y aún más cuando, al mismo tiempo, se innova —de verdad— en el sonido. “He encontrado mucho amor en Bogotá por lo multicultural que es. El rechazo lo he encontrado más en mi tierra, por lo diferente y parada que puede llegar a ser mi música, por los temas de los que hablo… Muchas veces, en mi territorio, si te desligas de lo netamente tradicional, te rechazan con facilidad”.
¿Qué es lo más importante que debe tener un artista hoy en día, especialmente cuando su propuesta puede incomodar a ciertas personas? Para la nacida en Yopal, un mensaje y una proyección claros son fundamentales: “Tener claridad en el mensaje que se quiere transmitir es lo más importante. Llevo varios años en la música y un trabajo constante e importante ha sido reconocerme a mí misma como persona y conectar esa persona con el hecho de ser artista. De ahí nace el mensaje que uno quiere representar con sus obras. Yo quiero representar, con mi música, la cultura diversa de la que no se habla en mi tierra; a mujeres y a personas como yo, que sienten que no encajan en ciertos espacios”.

Desde Juanes y Shakira hasta el Cholo Valderrama, Lady Arias creció influenciada por un abanico sonoro muy amplio, que le dio las herramientas necesarias para cambiar las reglas del juego y presentar una propuesta única. “Esa mezcla de gustos es lo que quiero representar con mi sonido y mi apariencia; por eso soy un híbrido que va del rock al reggaetón, junto con la música llanera. El Cholo Valderrama, Jorge Guerrero y Milena Benites han sido grandes referentes, al igual que Juanes y Shakira. De Juanes me gusta mucho cómo fusionó sus raíces con un sonido más pop y cómo, además, hablaba de las problemáticas sociales del momento”.
Durante los últimos años, dentro de la música llanera, el Cholo Valderrama se ha consolidado como uno de sus más grandes exponentes, no solo por su canto recio y criollo, sino también por la apertura que le ha dado al joropo, integrándolo en distintas colaboraciones con otros sonidos. Esto lo ha convertido, además, en un referente fundamental para las nuevas generaciones: “Es un viejito que llevo en el corazón, es súper abierto y ya no le importa la gente que jode con las fusiones. Él apoya mucho las nuevas propuestas dentro de la música llanera. Poder cantar junto a él significaría, para mí, pisar esa línea con la gente muy conservadora; sería el verdadero ‘pa’ que se muerdan los codos’”.















