Anuncian el cierre del programa Orquestas por la Equidad
Una orquesta es mucho más que una agrupación numerosa de músicos que interpretan obras musicales de forma conjunta. En el caso de la orquesta escuela Virgen de Itatí, con sede en el barrio porteño de Bajo Flores (aunque desde hace un año y medio se había trasladado a Parque Chacabuco), es un refugio, un espacio de contención o, como aquella película que dirigió Robert de Niro, una luz en el infierno. Lo mismo ocurre con otro proyecto hermano, la orquesta escuela de música latinoamericana Violeta Parra, con sede en la villa 21 24, en el barrio porteño de Barracas. Las escenas son muchas, pero una es emblemática y sucedió en 2024. La cuenta Agata Papaleo, una de las docentes: “Quizás es un poco fuerte. Pero mientras afuera se tiroteaban dos bandas narcos, nosotros continuamos con el ensayo en la capilla Vírgen de Itatí, donde dábamos clases en ese momento. La música hizo de burbuja, y con los alumnos nos metimos adentro de ese refugio y pudimos pasar ese momento de pánico. ¡Nos protegió la música!”. Por eso, el cierre del programa “Orquestas por la Equidad”, que depende del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y que afecta a más de cien estudiantes y 19 docentes, es doloroso y provoca el repudio de vecinos y de buena parte de la comunidad musical.
La decisión fue intempestiva. De hecho, hasta hace algunas semanas estaba abierta la inscripción a las clases, que empezaban el 9 de marzo. Pero fue el 20 del mes pasado, que a través de un llamado telefónico, les comunicaron la decisión al cuerpo docente.
La orquesta Virgen de Itatí nació quince años en la capilla de la cual ha tomado su nombre, en el barrio de emergencia Padre Richardelli (villa 1 11 14) como iniciativa privada. Poco tiempo después de su creación fue incorporada al programa nacional de “Orquestas para el Bicentenario” y tras el cierre de este paso a depender de “Musica para la Equidad” (hoy “Orquestas y Coros para la Equidad”). Ha funcionado en ese espacio hasta mediados del 2024 cuando, después de años de presiones desde el Ministerio, fue trasladada a la escuela 15 DE 8, donde funcionaba hasta su cierre.
Durante su historia ha registrado una matrícula completa (60 estudiantes, más lista de espera) durante la mayoría de sus ciclos lectivos, sostenidos por un equipo de trabajo de 6 docentes. Se ha convertido en un espacio fundamental en la vida del barrio y sus habitantes participando de los diferentes eventos, festejos y actividades en general de la comunidad. Ha sido una herramienta de profunda transformación social brindándoles a sus alumnos no solo los conocimientos específicos necesarios de su materia, sino también el acompañamiento y la contención necesarios para que muchos de ellos continuaran sus estudios en ámbitos de educación formal para hacer de la música un proyecto de vida, una salida laboral y una carrera profesional.
“El repertorio de la orquesta iba de la música clásica al folclore argentino y latinoamericano”, dice Victoria Pellegrini, una de las docentes despedidas de la orquesta Vírgen de Itatí. “Siempre me gustó dar clases a niños. Si bien implica muchísimo esfuerzo dar clases ahi dado que las condiciones y la infraestructura son muy precarias, es justamente en ese lugar, más que en otros espacios, donde una siente que a través de la educación se puede transformar la realidad o la vida de otra persona para mejorarla, y eso es muy hermoso”.
Ahí está el caso de Allison, que a partir de su experiencia en la orquesta, se inscribió en la Escuela de Música Juan Pedro Esnaola y para su acto de graduación convocó a uno de los docentes de la orquesta, Matías Jascalevich, para que le entregara su diploma. Lo hizo a través de una carta: “Quería contarle algo muy importante y aprovechar para invitarlo a mi acto de colación. Sería un honor enorme para mí que me entregue el diploma, porque fue una de las personas más importantes en todo mi recorrido. Lo conozco desde que tengo 10 años, y desde esas primeras clases de violonchelo en la orquesta Virgen de Itatí, usted me transmitió no sólo amor por la música, sino también constancia, paciencia y confianza en mí misma. Además, nunca me voy a olvidar de que me ayudó a ingresar al secundario en el último momento, algo que marcó muchísimo mi camino y que siempre voy a agradecerle. Me encantaría de corazón que pudiera estar presente en ese día tan especial. Sería muy significativo para mí cerrar esta etapa acompañada por alguien que fue parte desde el principio”.

Además, la orquesta cumple una función social, detectando conflictos e interviniendo en situaciones de derechos vulnerados en otros ámbitos sociales. También vinculando con las familias, la parroquia, la escuela, los conservatorios y, claro, cada uno de los estudiantes.
Cuenta León Gieco: “En 2005 toqué con la orquesta infantil de Lugano. Cantamos ‘Cinco siglos igual’ y ‘Solo le pido a Dios’. La mamá de uno de los chicos me separó del grupo y me dijo algo que nunca me voy a olvidar (y eso que pasaron 20 años): ‘Desde que mi hijo trajo el violín a casa y empezó a practicar, mi marido dejó de comportarse violentamente contra la familia. Esa pequeña anécdota, para mí, sintetiza la importancia de las orquestas-escuela”.
Gieco menciona, además, el caso del mundialmente reconocido director Gustavo Dudamel un producto del sistema de orquestas juveniles de Venezuela, también conocido como “El Sistema”. Este programa, fundado por José Antonio Abreu en 1975, busca brindar acceso a la música a niños y jóvenes de barrios pobres y comunidades marginadas de ese país. Dudamel fue parte de este sistema y se formó como director en la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. En 2009 asumió el cargo de director de la Filarmónica de Los Ángeles y la transfomó en una de las más prestigiosas del mundo. Sin embargo, dejará el cargo al final de la temporada 2025-2026 para asumir como director musical y artístico de la Filarmónica de Nueva York. Su experiencia en “El Sistema” ha sido fundamental en su carrera y filosofía musical.
Gieco no se resigna: “La cultura es una sonrisa que llora cuando se cierra un escuela. Ojalá que reconsideren esta situación. Si no, tendremos que esperar a que otro gobierno las reabra”.
Lula Bertoldi, guitarrista y cantante de Eruca Sativa, es otra de las artistas que repudió el cierre de la escuela e invitó a firmar una solicitada (se puede firmar acá) pidiéndole al Ministerio de Educación que revoque la decisión. “Yo tuve oportunidad de estar cerquita de la orquesta escuela de Chascomús. Fue muy emocionante ese encuentro. Ahí entendí un montón de cosas que tal vez, de otra forma, no hubiera sido posible que las comprenda. Tiene que ver con el lenguaje pedagógico, el refugio que es este lugar para un montón de chicos y chicas que utilizan la música también como una terapia, como un lugar de encuentro, como un refugio”, le cuenta ahora a Rolling Stone. “La música sirve como un remedio o como un aliciente en situaciones de urgencia, en contextos muy difíciles. Es un alimento para el alma, alimento para el corazón, un lugar donde los chicos y las chicas se sienten cuidados, se sienten queridos y donde se pueden comunicar con música, también”.
Nico Sorín, tecladista y compositor, director de orquestas y pareja de Lula, es otro de los músicos que salieron en defensa del programa. “El año pasado hicimos un concierto en Chascomús con chicos que tocaban el violín, basado en unos arreglos que había hecho para mi octeto electrónico de Piazzolla. Y todo comenzó porque mi amiga, la periodista Olga Wornat, nos llevó a conocer la orquesta escuela. Ahí conocí a Valeria Tella, que es un poco el corazón de ese proyecto, y se me partió la cabeza. Fuimos con nuestros hijos que tomaron una clase de violín. Veíamos a los chicos que llegaban, la abrazaban y le contaba sus cosas, los problemas que tenían en la casa. No se juntaban solamente a tocar música: era un refugio”.
Sigue Sorín: “Es un lugar muy importante para chicos que vienen de situaciones bastante complejas. Realmente es una dinámica increíble y muy emocionante de ver, no solo en lo artístico, sino en en en lo humano, la importancia que tiene la música para estos niños. Valeria me contaba que el maestro Abreu, de visita en la Argentina, conoció a la orquesta escuela y dio su visto bueno, realmente le gustó mucho lo que estaba pasando ahí. Personalmente, no veo la hora de volver a hacer algo así con los chicos porque tanto el deporte como el arte, en este caso la música, son lugares muy importantes para chicos que que están en una situación más precaria. Yo te hablo de ese caso, que conozco de primera mano, pero se aplica a todas las orquestas escuela del país y del mundo. Así que por supuesto repudio el cierre del programa ‘Orquestas por la equidad’”.
Juanchi Baleirón (Los Pericos), Tweety González, Rayo (Alias Big Buda), Andrés Reboratti, Axel Krygier, Verónica Cohen, Martín Telechanski, Ignacio Varchausky, Leandro Bulacio, Tomás Fraga y Juan Pablo Navarro son algunos de los músicos, de distintos universos musicales, que adhirieron a la petición.
Martino Gesualdi, trombonista de Dancing Mood y Cuatro Varas, que como sesionista ha tocado con importantísimos grupos de la escena como La Renga, también es docente en orquestas escuela. No sólo se solidariza con sus colegas. “En el proyecto que yo participo,
nos enteramos que le van a sacar la merienda a los pibes. Nos dijeron que nos van a llevar unas pavas eléctricas para que les preparemos un mate cocido, lo cuál es también una locura porque no es nuestra labor como docentes. El tema es que se quieren ahorrar a los auxiliares, encargados de preparar la merienda y la comida. Y eso que les pagan dos mangos. Nosotros trabajamos los sábados, de dos a seis de la tarde, además de otros días en la semana. También le sacaron el almuerzo, porque muchos chicos a la mañana hacían otras actividades en la escuela y almorzaban ahí mismo para después seguir con nosotros en la orquesta. Probablemente, muchos chicos no van a poder volver a tomar la clase. Es una complicación, como tantas que están pasando todo el tiempo”.
Nehuén Gatella, docente y coordinador de la orquesta Violeta Parra, destaca el trabajo emocional que implica dar clases en ese contexto. “Yo voy a a encontrarme con chicos deseosos de ser escuchados, a atender a todo lo que excede a la música a través de ella”.
Por eso, más allá de la pérdida de su empleo, lamenta el modo en que se evapora el trabajo de años: “Sentimos que todo lo logrado es descartado sin siquiera ser evaluado”, asegura. Y recuerda un caso en particular: “En 2024 realizamos un festival con el fin de recaudar fondos para comprar una prótesis de cadera de una de nuestras alumnas. Este festival se realizó con mucho amor y tuvo una gran respuesta y compromiso del equipo y de la comunidad lo que hizo posible la compra de dicha prótesis la semana siguiente”.
Más allá de la pérdida de los puestos de trabajo, Victoria Pellegrini siente que cierra un espacio de pertenencia y crecimiento para toda la comunidad. Y cita a Brandon, un joven estudiante de la orquesta: “Les roban los sueños a los niños”, le dijo con lágrimas en los ojos.
Consultados por Rolling Stone, desde el Ministerio de Educación, hasta el momento no hicieron declaraciones.











