Alanna Ubach: Del caos de Ted al drama de Euphoria

Alanna Ubach lleva más de tres décadas construyendo una de las carreras más versátiles de Hollywood. Nacida en Downey, California, en 1975, hija de madre mexicana y padre puertorriqueño, comenzó a actuar desde muy joven tanto en teatro como en televisión. Su talento temprano fue reconocido incluso por The New York Times, que elogió su actuación en la obra Kindertransport cuando apenas empezaba su carrera.

Muchos espectadores la recuerdan por su papel como Serena McGuire en las dos películas de Legally Blonde, pero su filmografía es mucho más amplia. Ha participado en películas como Meet the Fockers, Bombshell y Venom: The Last Dance, además de una larga lista de series de televisión que incluyen Girlfriends’ Guide to Divorce, The Flight Attendant, Guilty Party y Euphoria, donde interpreta a Suze Howard, la madre de Cassie.

Ubach también ha desarrollado una prolífica carrera como actriz de voz en animación. Entre sus trabajos más conocidos está Mamá Imelda en la película ganadora del Óscar Coco, además de múltiples personajes en series y películas animadas.

En los últimos años, la actriz ha sumado otro papel destacado con la serie Ted, adaptación televisiva del universo fílmico creado por Seth MacFarlane, donde interpreta a Susan Bennett. Entre la irreverencia de esa comedia y el drama emocional de Euphoria, Ubach demuestra una vez más su capacidad para moverse entre registros muy distintos.

En esta conversación, la actriz habla sobre cómo elige sus personajes, el ritmo musical de la comedia y lo que encuentra de humano incluso en las historias más absurdas.

A lo largo de tu carrera has trabajado en proyectos muy distintos: comedias como Legally Blonde, voz en animación como The Spectacular Spider-Man y Coco y series de prestigio como Euphoria. Muchos de tus personajes parecen esconder una fragilidad detrás de una personalidad fuerte. ¿Hay alguna curiosidad psicológica que guíe las decisiones que tomas al elegir un papel?

Vaya, esa es probablemente la pregunta más genial que me han hecho. No es extraño que trabajes para Rolling Stone (risas). La verdad es que soy una de esas personas que se lanza de cabeza a cualquier historia que le parezca buena. Soy como un perro al que le lanzan una pelota. Si el proyecto me entusiasma, quiero correr detrás de él sin importar si es comedia, drama o cualquier otra cosa. Para mí, una buena historia es esa pelota con la que quiero jugar.

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En Ted, una comedia bastante vulgar en apariencia, hay momentos que hablan de soledad, de crecer y de madurar. ¿Cómo encuentras sinceridad dentro de un universo que utiliza tanto el absurdo?

Fue interesante porque cuando Seth MacFarlane y yo hablamos por primera vez del proyecto, tuvimos una conversación sobre el tono de la serie. Y yo le dije algo que quizá suene un poco ridículo, pero era la forma en que yo lo veía: si quitabas toda la comedia, la historia podía parecerse a una obra de Arthur Miller. Eso fue lo que me ayudó a entender al personaje. Pensar en ese fondo emocional me dio una base muy sólida. Me permitió mantener los pies en la tierra mientras alrededor ocurrían todas esas situaciones absurdas.

¿Hablaste con Seth sobre el ritmo del diálogo y el timing? Su trabajo siempre tiene algo muy musical.

Totalmente. Es increíblemente musical. Puedes escuchar Family Guy sin siquiera mirar la pantalla y aun así reírte por el ritmo de los chistes. Siempre he pensado que su trabajo funciona casi como una composición musical. Yo ya sabía eso antes de conocerlo, porque había seguido su carrera durante años. Así que cuando trabajamos juntos tenía muy presente que la voz, las inflexiones y el ritmo del diálogo eran muy importantes para él.

La serie también esconde comentarios sobre la masculinidad y la inmadurez emocional. Como actriz, como mujer y también como madre, ¿qué ves detrás de ese caos?

Como madre, daría lo que fuera por tener en casa un pequeño peluche como Ted ayudando a criar a mi hijo. Ese personaje funciona casi como un tío, un hermano mayor, un mejor amigo. Es alguien que le enseña al protagonista cómo enfrentar el mundo. Y créeme: criar a un hijo es difícil. Tener un personaje así en casa sería de gran ayuda.

Cortesía de HBO Max.

¿Ves alguna conexión entre el mundo de Ted y el de Euphoria?

Qué pregunta tan interesante. Es curioso, porque en una fiesta presenté a Seth MacFarlane con Sam Levinson, el creador de Euphoria, y se pusieron a conversar como dos niños emocionados. En ese momento pensé: “¿Qué pasaría si hicieran algo juntos?”

Sería probablemente lo más loco que se haya visto en televisión. Algo lleno de rock, sexo y drogas… pero también con mucho corazón. 

Un corazón enorme y peludo, como Ted.

Cortesía Universal+.

Después de tantos años trabajando en cine, televisión y animación, ¿cómo mantienes viva tu curiosidad como actriz?

Mucho café. Muchísimo café. Y paciencia. Mucha paciencia. Cada personaje requiere tiempo. Intento que cada uno sea diferente del anterior, y eso implica estudiar, pensar, probar cosas nuevas. Lo divertido para mí es justamente eso: encontrar la forma de desaparecer dentro de alguien completamente distinto.

Por cierto, te recuerdo mucho de Beakman’s World.

¿En serio? ¡No puede ser! Entonces debes ser bastante joven.

No mucho. Lo vi ya grande, pero igual lo disfruté.

Fue un programa muy divertido de hacer. Mark Ritts, que interpretaba a Lester, ya falleció, pero Paul Zaloom y yo seguimos en contacto. Es una de esas experiencias que nunca olvidas. Cuando trabajas en algo así, el equipo termina convirtiéndose en una familia.

Muchas gracias por la conversación.

Gracias a ti. Fue un placer.

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