Hotel de Russie: Un “paraíso en la tierra”

En el corazón de Roma, entre la Piazza di Spagna y la Piazza del Popolo, el Hotel de Russie ocupa un lugar privilegiado sobre la elegante Via del Babuino, a los pies de la colina del Pincio.

A primera vista, su fachada discreta se esconde entre el bullicio de la ciudad; al cruzar sus puertas, sin embargo, aparece uno de sus mayores distintivos: un jardín secreto aterrazado de fuentes, esculturas y vegetación que Giuseppe Valadier diseñó hace más de dos siglos. Un oasis privado que resume buena parte de la esencia del hotel, donde la historia, la arquitectura, el arte y el diseño contemporáneo conviven en pleno centro de la Ciudad Eterna.

Hoy, el hotel forma parte de Rocco Forte Hotels, el grupo hotelero fundado por Sir Rocco Forte y Olga Polizzi, y continúa siendo uno de los establecimientos más emblemáticos de su colección italiana. 

La filosofía de la compañía ayuda también a entender su identidad: en lugar de construir propiedades idénticas entre sí, Rocco Forte Hotels ha buscado desarrollar establecimientos profundamente vinculados con el lugar donde se encuentran.

En el caso del Hotel de Russie, esa identidad es inequívocamente romana: antigüedades italianas, referencias a la arquitectura de la ciudad, materiales y artesanía local y una combinación deliberada entre lo clásico y lo contemporáneo. El resultado es un punto de encuentro donde la tradición y el cosmopolitismo conviven con naturalidad.

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Mucho antes de convertirse en uno de los hoteles más reconocidos de Roma, el edificio que hoy ocupa Hotel de Russie ya formaba parte de la transformación urbana de la ciudad. En 1816, el marqués Francesco Lucernari adquirió el terreno y encargó al arquitecto Giuseppe Valadier la construcción de un nuevo palacio, que estaría acompañado por un jardín aterrazado de inspiración italiana. Por entonces, Valadier trabajaba también en la renovación de Piazza del Popolo y en las conexiones con la colina del Pincio.

En la década de 1820, el edificio comenzó su historia como establecimiento hotelero bajo los nombres de Albergo di Russia o Locanda delle Russie. Su ubicación y el ambiente cosmopolita de la zona lo convirtieron rápidamente en punto de encuentro de aristócratas, artistas e intelectuales europeos. La presencia de miembros de la Casa Imperial Rusa y de numerosos artistas rusos terminaría dando origen al nombre que conserva hasta hoy: Hotel de Russie. Entre quienes tuvieron allí sus estudios estuvieron el pintor Giacomo Frey y el escultor John Gibson, discípulo de Antonio Canova.

Con el paso de las décadas, el hotel siguió atrayendo a figuras de la aristocracia y la vida cultural europea. Pero su vínculo con el mundo del arte alcanzaría uno de sus momentos más célebres en 1917, cuando Pablo Picasso se alojó allí entre febrero y abril junto a Jean Cocteau. El escritor y artista francés se encontraba en Roma trabajando en Parade, el ballet de los Ballets Rusos de Sergei Diáguilev con música de Igor Stravinski. Fue durante aquella estancia cuando Cocteau describió el hotel como un “paraíso en la tierra”, una frase que más de un siglo después continúa asociada a la propiedad.

La historia del edificio atravesó después varias transformaciones. Durante la Segunda Guerra Mundial fue requisado para los Servicios de Información Militar y posteriormente ocupado por personas desplazadas. A finales de los años cuarenta, el conde Vaselli adquirió el inmueble y cerró el hotel. Tras una renovación en los años cincuenta, el edificio se convirtió en sede de la RAI, función que mantuvo hasta 1999.

Ese año marcó el comienzo de su etapa contemporánea. Sir Rocco Forte adquirió el inmueble, todavía propiedad de la familia Vaselli, y en el 2000 el Hotel de Russie se incorporó a Rocco Forte Hotels. La compañía emprendió entonces una restauración destinada a recuperar el esplendor del edificio y devolverle su vocación hotelera, bajo la dirección del arquitecto Tommaso Ziffer y la supervisión de Olga Polizzi, directora de Diseño del grupo. El proyecto buscó equilibrar la arquitectura histórica con un lenguaje contemporáneo, incorporando muebles, textiles y materiales italianos junto a piezas antiguas y elementos originales del edificio.

Desde entonces, la propiedad ha atravesado distintas etapas de actualización que han mantenido esa misma intención. Entre 2020 y 2021 se restauró el jardín secreto para recuperar su trazado histórico y sus elementos arquitectónicos y botánicos; también se renovaron el vestíbulo y Le Jardin, este último con una intervención inmersiva del artista Gio Bressana inspirada en el jardín de invierno del siglo XIX. Estas intervenciones actualizaron los espacios sin romper el diálogo entre la historia del edificio, el arte y la identidad romana que define al hotel.

La renovación más reciente, sin embargo, abre un nuevo capítulo. En 2026, Rocco Forte Hotels culminó una nueva fase de transformación, desarrollada bajo la dirección creativa de Olga Polizzi y con la colaboración de Studio Moschino, como parte de una inversión de 30 millones de euros. El proyecto actualizó los espacios de llegada y recepción y reforzó la conexión entre el diseño del hotel y su identidad romana, con nuevos materiales, texturas y tonos cálidos.

La renovación alcanzó también al bienestar. En marzo de 2026, Rocco Forte Hotels presentó el nuevo Irene Forte Spa, concebido a partir de la atmósfera del jardín secreto y con una propuesta que combina elementos naturales, tecnología y tratamientos orientados al bienestar.

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La modernización también transformó las habitaciones y suites del hotel. que actualmente ofrece 117 habitaciones, de las cuales 47 son suites, concebidas bajo una idea que atraviesa toda la propiedad: que cada espacio se sienta como una residencia romana contemporánea y no como una habitación de hotel convencional. Olga Polizzi ha seleccionado muebles, tejidos, obras y objetos que evocan la historia de la ciudad sin reproducirla literalmente, combinando piezas de diseño italiano con materiales y detalles que remiten a la tradición romana.

Las habitaciones ofrecen vistas hacia la capital italiana, la Piazza Valadier o el Secret Garden, e incluyen desde categorías superiores y deluxe hasta opciones familiares, junior suites y las denominadas Forte Suites, que incorporan experiencias personalizadas como recorridos privados de compras, visitas culturales, catas de vino o sesiones de Art Running por Roma.

Entre las suites, la historia del hotel vuelve a hacerse presente: la Vaselli Suite rinde homenaje a la familia que fue propietaria del inmueble durante buena parte del siglo XX y combina piedra natural, tonos naranja quemado y dorado con una terraza privada frente al jardín; la Valadier Suite, dedicada al arquitecto que diseñó el edificio y su jardín, mezcla antigüedades italianas, esculturas y referencias romanas con mobiliario contemporáneo y ofrece vistas al jardín y al Pincio; la Picasso Suite recuerda la estancia del artista en 1917 mediante una decoración de tonos amatista y dorados, textiles italianos y referencias a su obra, además de una terraza privada con vistas al jardín; y la Popolo Suite, ubicada en la última planta, se abre hacia Piazza del Popolo y la Chiesa degli Artisti a través de una amplia terraza, mientras sus interiores combinan esculturas, antigüedades, madera natural y textiles italianos.

La más grande es la Nijinsky Suite, la suite presidencial dedicada al célebre bailarín y coreógrafo de los Ballets Rusos. Renovada en 2023, cuenta con dos dormitorios y una terraza privada de aproximadamente 240 metros cuadrados, con vistas al Secret Garden, Villa Borghese, el Pincio y los tejados de Roma. Su interior busca recrear la atmósfera de una noble residencia romana mediante mármol, terracota, artesanía italiana, esculturas hechas a medida y piezas de arte, combinadas con mobiliario contemporáneo. La experiencia se completa con un asistente personal y acceso a experiencias privadas diseñadas especialmente para sus huéspedes.

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La propuesta gastronómica del Hotel de Russie mantiene el diálogo entre la tradición italiana y el entorno del jardín secreto. Le Jardin de Russie, con una cocina inspirada en la tradición romana y en los ingredientes locales, lleva la experiencia al exterior durante los meses cálidos, cuando sus mesas se instalan entre árboles, cítricos y rosaledas. El espacio fue renovado en 2021 por el artista Gio Bressana, quien creó una instalación inmersiva inspirada en el histórico jardín de invierno del hotel.

Al pie del jardín se encuentra también el Stravinskij Bar, llamado así en homenaje al compositor ruso y concebido como uno de los puntos de encuentro de la propiedad, con una propuesta de cócteles y gastronomía desarrollada junto al equipo de Fulvio Pierangelini.

Pero entre las propuestas más recientes destaca Aquazzura Bar, un destino de aperitivo al aire libre creado en colaboración con la firma de moda Aquazzura. Ubicado dentro del Secret Garden, ofrece una selección de cócteles de autor, experiencias dedicadas al tequila y una propuesta gastronómica concebida por Fulvio Pierangelini. Para la temporada de verano, el chef incorpora platos como pez espada con pimienta verde y espetos de pollo marinado con batata infusionada con limón, además de una selección de tapas y tacos pensada para acompañar una experiencia relajada y sofisticada en uno de los jardines más singulares de Roma.

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El bienestar ocupa también un lugar importante en la propuesta contemporánea del Hotel de Russie. El Irene Forte Spa retoma la inspiración del jardín secreto a través de materiales naturales, iluminación tenue y una propuesta que combina tratamientos, fitness y tecnología. Tras su renovación, el espacio incorpora cinco salas de tratamiento, una piscina de agua salada con jets de hidromasaje, sauna, baño de vapor y el Forte Vita Bar, dedicado a tratamientos de belleza y bienestar.

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Más allá de sus habitaciones y restaurantes, el hotel también funciona como escenario para reuniones, celebraciones y eventos privados. Sus salones, terrazas y, especialmente, el jardín histórico permiten convertir el corazón de Roma en el marco de distintas experiencias.

Pero quizá el mayor atractivo del Hotel de Russie está en su capacidad para reunir distintas épocas de la ciudad dentro de un mismo lugar. La Roma de Valadier, la aristocrática, la de los artistas y los Ballets Rusos, la de la posguerra y la contemporánea conviven entre sus habitaciones, jardines y espacios comunes.

Las sucesivas renovaciones han buscado precisamente mantener ese diálogo entre pasado y presente. La más reciente, anunciada por Rocco Forte Hotels en 2026, actualiza las habitaciones y suites, los espacios de llegada y recepción, el Secret Garden y las propuestas de bienestar y gastronomía, sin perder de vista la historia que convirtió al hotel en uno de los lugares más reconocibles de Roma.

Quizá por eso las palabras de Jean Cocteau siguen teniendo sentido más de un siglo después. Entre el Pincio y Piazza del Popolo, rodeado de jardines, esculturas y terrazas que miran hacia los tejados de la ciudad, Hotel de Russie continúa ofreciendo la posibilidad de estar en el centro de Roma y, al mismo tiempo, sentirse apartado de ella. Un jardín secreto en medio de la ciudad; un refugio de artistas, aristócratas y viajeros que todavía conserva algo de aquel “paraíso en la tierra” que Cocteau encontró durante su visita.

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