“¿Entendiste tu valor como mujer?”: Ivy Queen

Cuando nace una persona con la fuerza de Martha Ivelisse Pesante Rodríguez y se dedica al arte, algo importante va a pasar, algo va a cambiar. Gran parte de la influencia estética y sonora del reggaetón proviene del hip hop estadounidense que llegaba a Puerto Rico y que, mezclado con diferentes sonoridades del Caribe, dio como resultado lo que hoy conocemos como reggaetón, un género que, como la gran mayoría, ha sido dominado en gran parte por hombres, pero que durante las décadas de los noventa y los dos mil encontró en Ivy Queen —Martha Ivelisse Pesante— a la mujer con la fuerza y la mentalidad necesarias no solo para ser pionera dentro de esa industria naciente de la música urbana en español, sino también para cambiar el concepto lírico y explícito de muchos de sus compañeros y dejar en claro que: “Sí, tú me puedes provocar / eso no quiere decir que pa’ la cama voy”.

Hoy, más de dos décadas después, Ivy Queen ve cumplido el sueño de poder presenciar un álbum netamente hecho por mujeres dentro de la música urbana: La liga femenina, un disco en el que participa en la canción ‘Cría y calle’.

Cortesía.

¿Por qué tu nombre artístico es Ivy Queen?

Ivy viene de mi nombre, Ivelisse. Además, quería tener un apodo que avalara mi carácter, de ahí el Queen.

Eres la inspiración de millones de mujeres artistas. Gracias a ti hoy podemos hablar, por ejemplo, de Karol G. Me gustaría saber, ¿por qué decidiste cantar reggaetón?

Como todo en mi vida, me enamoro de las cosas a las que me dicen que no. Toda mi vida he amado el hip hop y el rap en español; esa fue mi escuela.


“¿Hasta dónde una mujer, por “evolucionar”, tiene que despreciar su valor?”


El momento justo en el que me enamoré de esta música fue viendo un programa musical nocturno de Puerto Rico. Cuando vi a Vico C aparecer con la pierna recién fracturada, entrando con muletas ayudado por los bailarines, me dije a mí misma: “Eso es lo que yo quiero hacer, yo quiero rapear así”. Me enamoré de la música y de esa onda urbana que venía del hip hop. Yo venía cantando dancehall y salsa, y con la llegada del reggaetón esta sirena se sumergió en esas olas y me quedé amando la música, siempre desde una versión femenina.

¿Cuáles han sido las barreras más difíciles que has encontrado y superado a lo largo de tu carrera?

Hasta el día de hoy siempre hay barreras que superar. No porque yo sea Ivy Queen y tenga un nombre por el cual he trabajado demasiado para que tenga un peso y un valor, las cosas se me dan fácil. Yo todavía ando como en los noventa y en los dos mil, joseando —palabra usada en Puerto Rico para referirse al trabajo duro—.

Ahora mismo hay una gran barrera dentro de la música. Para mí, que vengo desde los noventa, es muy difícil ver cómo salen canciones todos los días, porque yo respeto mucho a mi público, un público que ya tuvo hijos y hasta nietos, mi música ya se ha pasado de generación en generación. Entonces valoro mucho la ansiedad de esperar una canción, el “mira, tal fecha va a salir lo nuevo de Don Omar”, y todos los fanáticos hacían fila para tenerla. Ahora es brutalmente difícil, el fanático ya no tiene tiempo de apreciar las canciones, y puede ser un poco irrespetuoso sacar tantas de manera tan rápida.


“Yo venía cantando dancehall y salsa, y con la llegada del reggaetón esta sirena se sumergió en esas olas y me quedé amando la música, siempre desde una versión femenina”.


Soy una mujer que calla muchas cosas, pero un momento muy difícil fue la muerte de mi padre y tener que ir a una presentación. Literalmente tuve que poner al arte primero y al sentimiento después. También es muy difícil no poder tener una vida privada como mujer. Cuando estoy soltera es muy difícil conocer a alguien, o no tenemos el tiempo suficiente para conocernos. Los mismos medios también le meten miedo a las personas por mi carácter muchas veces.

Tener un nombre grande, por el cual se ha trabajado y que siempre ha sido íntegro y emanador de respeto, ha sido mi premisa en el trabajo. Ivy Queen jamás emanará faltas de respeto.

¿Sientes algún tipo de responsabilidad al ser la primera mujer dentro del género?

Siento orgullo de lo que sembré, de que hoy haya tanta presencia femenina. Aunque para mí todavía es un poco difícil… Es importante representar a la mujer dignamente, desde el vocablo y desde cómo se ve.

Hoy en día hay más presencia femenina, pero no le dan al hombre ese “stop”. No llevan los mensajes con elegancia. Uno le puede decir al hombre veinte cosas de coquetería de manera diferente y con elegancia. Hoy en día, las letras… Esto que voy a decir puede sonar duro para algunas personas, y mucha gente va a decir que toca “evolucionar”, pero ¿hasta dónde una mujer, por “evolucionar”, tiene que despreciar su valor?


“Aunque para mí todavía es un poco difícil… Es importante representar a la mujer dignamente, desde el vocablo y desde cómo se ve”.


Yo siempre he hablado de esto, y mi trabajo es honrado, elegante y respetuoso. Entonces, cuando escucho estas cosas —mujeres faltándose y faltando al respeto— me choca mucho, porque todo lo que yo he tenido que caminar… y hoy caminan más ligero. Pero ¿entendiste tu valor como mujer?, ¿entendiste tu posición para defenderla de una manera inteligente?, ¿o te vas a unir a una ola de gente que te dice que hay que tirarse y te tiras?

¿Qué consejo le darías a una artista que quiere vivir de la música urbana y apenas está empezando?

Uno debe aferrarse a Dios para que la estabilidad emocional esté al máximo. Además, hay tantas canciones y tantos artistas nuevos hoy en día… Si hubiera cien Bad Bunny, no habría gracia: solo hay uno. Entonces mi consejo es no dejarse llevar por la ola. Creen su propio movimiento, sigan su camino así les cierren mil puertas, así llores y te sientas derrotada, pero siempre con la convicción de creer que eres la mejor en lo que haces.

‘Quiero bailar’ es un himno dentro de la música urbana. ¿Cómo surgió la idea y por qué te parecía importante decir lo que dice la canción?

De muchachita yo no vestía así, muñeca, como ves hoy en día. Yo era onda hip hop, gorras, ropa ancha, y me la pasaba con hombres. Yo iba mucho a una discoteca en Viejo San Juan, en Puerto Rico, donde sonaba lo verdaderamente underground de la isla. Me subía a donde estaba el DJ a ver la pista de baile, y los hombres tenían la manía de agarrar a las muchachas sin su consentimiento.

Recuerdo pensar: “Gracias a Dios yo me visto como un nene y no estoy pasando por eso”.


“¿Entendiste tu valor como mujer?, ¿entendiste tu posición para defenderla de una manera inteligente?, ¿o te vas a unir a una ola de gente que te dice que hay que tirarse y te tiras?”


De esas observaciones en la discoteca nació la canción. Hablé de esas experiencias indirectamente y con el tiempo se convirtió en un himno porque las mujeres se sintieron identificadas.

¿En qué es lo que más ha cambiado Ivy Queen desde que empezó hasta hoy?

No he cambiado mucho, mano. Sigo teniendo la misma notoriedad. Tal vez un poco más de madurez. Mi vida siempre ha sido pública: pasé de adolescencia a mujer y a ser mamá, cantando embarazada, siempre frente a mi público. Siempre he sido brutalmente honesta.

Hoy estoy amando y abrazando a la mujer que soy. Me he dedicado a mí y a mi hija. Más que contarle a mi hija quién es Ivy Queen, quiero dejar un gran legado y que sea otra gente la que le hable de mí.

¿Cómo te gustaría que el público —o esa otra gente— hablara de Ivy Queen?

Te pregunto: ¿qué piensas cuando te dicen Ivy Queen?

Una leyenda de la música urbana, empoderada y que irradia respeto.

Yo también diría eso [risas]. Uno siempre va a decir que uno es bueno, pero lo que uno ha sembrado en los demás es al final lo que uno va a recoger. Por eso quiero que a mi hija sean otras personas las que le digan quién es Ivy Queen.

Espero que mi hija piense: “Mamá se puso las botas y se fue a darle a la vida”. Una confesión que debo hacer hablando de esto es que yo amo a la música lo mismo que a mi hija. Por eso, cuando veo su carita, entiendo que debo seguir haciendo música, porque es lo que llevo por dentro. En mi día a día siempre estoy escuchando música. Yo vivo por el arte.

Cortesía.

¿Qué es lo que más escuchas?

Salsa. Mis favoritos son Tito Rojas, que fue un gran amigo mío; Gilberto Santa Rosa; El Gran Combo de Puerto Rico… y Celia Cruz, que fue mi gran motivación. Recuerdo verla en un VHS con la Fania All Stars en un concierto en África. Cuando vi a esa mulata llena de brillos, con sus aretes bien grandes, entrar a la tarima… todos los hombres se hicieron a un lado y se fueron al coro, porque ella cantando ‘Quimbara’ es lo máximo que hay. Ese VHS fue mi ejemplo a seguir.

Volviendo a lo que me decías de tu hija: ¿sientes que dentro de tu vida profesional hubo grandes cambios cuando llegó la maternidad?

No. Antes de ser madre yo ya era madre. Cuando mis padres se divorciaron, quien crió a mis hermanos fui yo. Además, soy piscis, lo que me convierte en una mujer muy maternal. Yo tengo hijos no biológicos alrededor del mundo. Siempre he tenido el chip de madre. Si estuvieras acá te preguntaría si ya comiste [risas].


“Lo que uno ha sembrado en los demás es al final lo que uno va a recoger”.


Para hablar del presente: La liga femenina, un disco totalmente creado por mujeres. ¿Qué significa para ti que esto haya sucedido?

Yo estoy avalando este proyecto porque sé lo difícil que es juntar mujeres para un proyecto. Yo lo intenté, pero fue un fallo. Así que siento la responsabilidad de apoyar este proyecto. Es una ambición espectacular: 19 canciones, 8 mujeres de diferentes países. Lo que yo no tuve, que lo tengan ahora otras: la empatía y el apoyo.

Ese proyecto que trataste de hacer, ¿por qué no se dio?

Era una canción. Tras bastidores hay muchas cosas, mucha indecisión. Muchos artistas no piensan realmente en colaborar y ser empáticos. Muchas decisiones detrás de muchas féminas provienen desde la testosterona masculina, porque las mujeres somos corazón y, si decimos que vamos al estudio, vamos al estudio. Pero cuando salimos del estudio, las decisiones son de testosterona. Si alguien decide por ti que una canción que ya está no puede salir, es un gran problema.

Por eso deben escuchar La liga femenina. Acá todas dijimos que lo íbamos a hacer y se hizo.

Para terminar: ¿cómo te imaginas a ti y a tu vida artística en unos diez años?

Igual que Celia Cruz: hasta mi último día voy a estar cantando, siempre con un gran amor por la música. Me gustaría hacer una residencia en Las Vegas o en cualquier parte del mundo, la verdad.


“Si alguien decide por ti que una canción que ya está no puede salir, es un gran problema”.


Seguramente estaré más mamasota, porque la ciencia así me lo permite y yo soy mi propia inversión… y seguramente ahuyentándole un novio a mi hija [risas].

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