Pablo Alborán mantiene intacta su pasión por la música
Cuando una persona se gana la vida a través del arte, es normal que haya momentos en los que la creatividad brote de forma natural y otras veces en las que la fuente de inspiración parezca congelarse. Pablo Alborán, que a sus espaldas carga más de un quindenio de trayectoria, ya ha pasado por todas las etapas del proceso creativo, pero desde Prometo (2016) no sentía que el bombillo se encendiera de la manera en que lo hizo con KM0, su álbum más reciente. Este trabajo, que el músico español publicó en noviembre pasado, surgió después de superar una crisis familiar que lo llevó a “volver a creer en el ser humano, en la ciencia y en la medicina”, y tras la cual se ha vuelto un defensor de la donación de médula.
Más allá de encontrar en la música un escape de la tensión y una forma de procesar las emociones negativas, lo que ocurrió esta vez fue que halló inspiración en la sanación, en la calma después de la tormenta. “Cuando vuelvo a escribir y me siento en mi casa otra vez y me pongo delante del ordenador, del piano, empiezan a explotarme las palabras en la boca, empiezan a explotar los acordes”, rememora. El músico hacía un ejercicio simple pero efectivo: se sentaba tras el piano, alejaba la vista y apuntaba aleatoriamente con un dedo hacia las teclas. “En la nota en la que yo cayera, ahí empezaba a escribir”, explica.
El primer tema con el que se encendió su chispa fue ‘Clickbait’, que eventualmente resultó siendo el abrebocas del disco. La canción nació “un poco de la rebeldía”, pues se sentía agotado de las fake news y de la urgencia que se tiene ahora de “llamar la atención constantemente”. “Era una necesidad, primero, de personaje público, pero también como espectador”, cuenta. El sencillo es de los más distintos que hay en su discografía ya que se aparta de las baladas y del pop romántico, y se percibe una actitud más combativa a lo que acostumbra. Sin embargo, luego de desahogarse de esta manera, dejó salir su “lado más tierno” y comenzó a escribir ‘KM0’, una balada en la que reflexiona sobre el camino que ha recorrido y agradece, con humildad, los éxitos y los desaciertos que ha tenido.
Las letras comenzaron a fluir como agua, también porque surgió en él un deseo por aclarar sus pensamientos y sentimientos respecto al mundo, a la industria y a la música. Es por esto que el proceso fue distinto al de Vértigo (2020), surgido en medio de la oscuridad de la pandemia, y al de La cuarta hoja (2022), creado rápidamente en medio de una gira. Para Alborán, ninguno de sus últimos tres trabajos es más valioso que otro, pero sí reconoce que el más reciente posee una profundidad distinta a nivel de mensaje.
El concepto de KM0 no va tanto de empezar de cero sino más bien de volver a hacer las cosas como la primera vez, de revivir la emoción de aquellas primeras canciones de hace 15 años. Aunque el español aclara que desde sus inicios siempre ha tenido autonomía sobre su propio proyecto y que las limitaciones se las ha impuesto él mismo, el LP se percibe muy libre pues hay juego con diferentes géneros musicales e inclusive hay una canción con una duración de casi 10 minutos. En un punto de la historia musical en el que se ha sobrepuesto lo instantáneo para acomodarse a capacidades cortas de atención, Alborán considera que el disco es una forma de reivindicar el valor artístico de la música por encima de su valor monetario. “Me gusta tener la libertad de poder divertirme en esto y creo que los que nos dedicamos a esto sabemos la suerte que tenemos de poder escribir en la música. Hay que alimentarlo”, medita.
Los cortes en el trabajo están organizados de la misma manera en que fueron surgiendo –a excepción de ‘Mis 36’, que fue su última composición–, por lo que abre con ‘Clickbait’ y ‘KM0’, mostrando el lado atrevido y el lado tierno de Alborán. Esta dualidad es una constante en todo el disco, encontrando momentos divertidos y relajados como ‘Vámonos de aquí’ y ‘Si quisieras’, mientras que en otros como ‘Me quedo’ y ‘Mi talón de Aquiles’ sobresale el Pablo apasionado e introspectivo.
A diferencia de La cuarta hoja, en donde hubo colaboraciones con cantantes como María Becerra, Ana Mena y Carín León, las y los músicos invitados en KM0 van más allá del canto. Por ejemplo, la canción country ‘Vámonos de aquí’ cuenta con la armónica de Indiara Sfair y la bulería ‘Planta 7’ con la guitarra de Vicente Amigo. Respecto al segundo, Alborán quería que estuviese presente ya que el álbum estaba conectado a sus inicios, y lo mismo sucedía con Ana Belén. “El primer disco que me compré era de ella”, comenta.
Además de la variedad de ritmos –hay salsa, merengue, electropop y un poco de afrobeat–, hay multiculturalidad. ‘¿Qué tal te va?’ con Luan Santana tiene dos versiones, una en español y otra en portugués, dado que Alborán quería que las dos voces brillaran en su idioma original. Mientras tanto, ‘Perfectos imperfectos’, una de las baladas más bellas de todo el disco, cuenta con la participación de la artista japonesa Lilas. La colaboración fue un sueño cumplido para el malagueño, pues llevaba un tiempo escuchando música japonesa. “Vi que había muchísimos giros e historias que vocalmente me atraían y que creía que podía congeniar. Llevaba tiempo queriendo hacerlo y me tiré a la piscina”, afirma. Así entonces, la oportunidad se dio gracias al productor colombiano afincado en Japón ALENOISE, quien le comentó que la cantante originaria de Tokio era seguidora de su trabajo. “Le mandé la canción sin la mitad para que ella pudiera sentirse libre”, relata. “Cuando me mandaron la prueba, me encantó la manera de llevarlo a un lugar tan dulce; es tierno, es frágil. Me parece que es muy bonito ver que, independientemente de que no entendamos el idioma del otro, al final la canción la entiendes. Hay algo en la música que no necesita traducción”.
A Pablo Alborán se le nota contento cuando habla de KM0, lo cual refuerza su premisa de seguir haciendo arte con la misma emoción que al inicio. Él mismo lo dice: la conexión entre el Pablo de 36 años y el que hace unos buenos años publicó ‘Solamente tú’ es la pasión por el oficio de músico que sigue intacta. “Amo esta profesión, amo hacer música”, sostiene con vehemencia. El cantante añade que con este LP intentó recuperar la espontaneidad de su debut y seguir su instinto en lugar de “contaminarse demasiado” del entorno de la industria y su sistema. Por eso es que no sintió temor alguno de publicar una canción tan extensa como ‘Planta 7’. “El objetivo era que durara lo que tuviera que durar. La idea era que fuera una especie de burbuja donde, quien la escuche, se deje cautivar por lo que cuenta cada nota y que inclusive la música pueda explicar la historia sin necesidad de tener letra”, apunta. La canción es envolvente y está inspirada en la crisis familiar que vivió, pero es una carta de agradecimiento y reconocimiento a todo el que cuida.
Casualmente, este momento de su vida le sirvió para afrontar su debut actoral en Respira, serie en la que interpretó al cirujano plástico Jon Balanzategui. Para Alborán, la experiencia fue liberadora ya que dejó de ser el jefe y pudo desconectarse de ciertas cosas para conectar con otras. “Igual que la música, es un conducto para ponerte en la piel de los demás y entender al otro”, opina sobre la actuación. Tres años de preparación dieron sus frutos y ahora está emocionado por seguir explorando esta faceta que extiende sus capacidades artísticas. “Que me llamen para hacer casting, aunque luego me digan que no, pero que me llamen”, dice.
Con nuevas metas en el horizonte, el músico y ahora actor afirma que KM0, de ahora en adelante, será un recordatorio de lo que realmente es importante y de que, a veces, lo mejor es soltar en lugar de seguir rumiando.











